Documento creado: 1ero de febrero de 2009
Air & Space Power Journal - Español  Cuarto  Trimestre 2009


ASPJ
Pioneros de la Aviación Latinoamericana


 

El Capitán FAP José Abelardo Quiñónes

El Piloto tiene el Deber de Llegar hasta el Sacrificio

Alférez FAP Giancarlo Saez Mendoza

Todo ser humano tiene en el camino su pedestal de héroe. El mérito consiste en que, llegado el momento, tenga el coraje suficiente para subir a él.

                                                                                                                                                                                                       Capt. FAP José A. Quiñónes

Este artículo esta dedicado a todos los valerosos hombres que día a día arriesgan su vida en defensa y pacificación de la patria contra los remanentes del terrorismo del Perú en el Valle de los ríos Apurimac y Ene (VRAE), como el Mayor FAP Ángel Vejarano Pacheco, Mayor FAP Jorge Lenin Sánchez Pérez y el TC3 FAP Carlos Caicedo Castro, quienes el 2 de Setiembre del 2009 fueron abatidos en combate al intentar rescatar en helicóptero a una patrulla de comandos heridos en Sinaycocha, Santo Domingo de Acobamba Junín, demostrando que estaban completamente comprometidos con su Nación y tenían siempre presente el lema del Grupo Aéreo Nº 3, “MI VIDA POR TU VIDA”.

El Capitán FAP José Abelardo Quiñónes Gonzáles

El Capitán FAP José Abelardo Quiñónes Gonzáles se inmoló el 23 de julio de 1941 en Quebrada Seca, durante el conflicto limítrofe existente en aquella época entre Perú y Ecuador. Desde esa fecha es Héroe Nacional y Héroe Máximo de la Fuerza Aérea del Perú. En estas líneas permitan ustedes irrogarme la atribución, de invitarlos a dar un imaginario viaje por el tiempo y hacer breves escalas en las principales páginas de la historia de un hombre, que se ha constituido en el baluarte de la defensa de una nación.

Los comienzos de su vida

José Abelardo Quiñónes Gonzáles nació el 22 de Abril de 1914 en el puerto de Pimentel, provincia de Chiclayo, Departamento de Lambayeque. Hijo legitimo de Don José María Quiñónes Arisola (quien ejerció en su tiempo la alcaldía de la provincia) y de Doña Juana Rosa Gonzáles Orrego.

Durante su etapa de niñez, es curioso observar su predilección por la construcción y ejercicios de volar cometas. Construyó en cierta oportunidad un enorme “moscón” (cometa de raras formas aladas) dotándolo de una gran cola, en cuyo extremo colocó un pequeño faro encendido para hacer brillar el bicolor peruano sobre el cielo de Pimentel.

Una vez terminada su educación primaria y secundaria en distintos colegios de Chiclayo y la capital, la firmeza de su vocación decisivamente hacia la aviación militar convence a sus padres quienes le dan su autorización escrita para postular a la Escuela de Aviación “Jorge Chávez” del entonces Cuerpo Aeronáutico del Perú (CAP), hoy conocido como Fuerza Aérea del Perú.

Su inicio como militar y aviador

José Abelardo Quiñónes Gonzáles logra aprobar exitosamente todos los exámenes correspondientes que exigía el reglamento y es dado de alta como cadete de 1er año ingresando el 30 de Marzo de 1935 integrando la Promoción “Comandante José L. Raguz”.

En el lapso de sus cuatro años como cadete, destaca entre sus compañeros por la facilidad con que asimila las enseñanzas académicas, militares y deportivas que lo llevaron a ser el líder y capitán del equipo de básquet de la escuela. Así como por sus extraordinarias condiciones para el pilotaje que le permitieron realizar su primer vuelo “solo” con apenas cuatro horas y media de instrucción, hasta nuestros días todo un record para la actividad aeronáutica.

Logra egresar de la Escuela Central de Aviación “Jorge Chávez” un 21 enero de 1939 recibiendo su Despacho de Alférez de Aeronáutica de manos del Presidente de la República de aquel entonces General Oscar R. Benavides, quien asimismo le hizo entrega del premio “Ala de Oro” de su promoción acompañado de una pulsera de oro, reconocimiento que es otorgado al cadete de cuarto año que ha alcanzado la más alta calificación a lo largo de toda su etapa de instrucción en vuelos. En dicha fecha de su graduación, José Quiñónes hizo una demostración de acrobacia aérea con su avión Caproni CA-113 con el cual asombro al público realizando vuelos invertidos al ras del suelo hasta en tres oportunidades, una de las cuales llegó a estar a un metro y medio del suelo, demostrando así lo privilegiado que era en su destreza y habilidad para el vuelo.

Vida como oficial

Teniendo tan espectacular e inmejorable comienzo como aviador, el Alférez CAP José Abelardo Quiñónes Gonzáles comienza su carrera como oficial al ser enviado al Escuadrón de Aviación No 4 ubicado en la Base Aérea de Ancón donde operaban hidroaviones. Poco después es enviado al XXI Escuadrón de Caza en el Grupo Aéreo Nº 1 con sede en la Base Aérea de Chiclayo, su tierra natal, donde perfeccionó su técnica y las tácticas de empleo de los medios aéreos tanto de Caza como de Bombardeo, entre otras.

El Alférez CAP José Abelardo Quiñónes Gonzáles poseía una elevada firmeza en su valor y amor profundo a su patria fundido en sus deberes militares impreso en cada una de sus acciones, como lo demuestra en el artículo “Caza en Alerta” escrito por él para la edición Nº 45 de la Revista Aviación (revista institucional de la Fuerza Aérea del Perú vigente hasta nuestros días) de la cual él era colaborador, donde nos lega su pensamiento y sentido del deber, afirmando como mensaje final: “El piloto de caza tiene el deber de llegar hasta el sacrificio antes de permitir que pase un solo avión de bombardeo”. Mensaje tal vez premonitorio por él que estaba llamado a cumplir en defensa de las fronteras peruanas unos cuantos años después.

Durante su estancia en Chiclayo, se vio motivado también por una convocatoria hecha por el Comandante del Grupo Aéreo Nº 1, el Comandante CAP Cesar Álvarez Guerra quien tuvo la idea de crear una Unidad de Paracaidistas, en la cual el Alférez CAP José Quiñónes se presentó como voluntario junto con varios otros valientes oficiales quienes conformaron la Primera Unidad de Paracaidistas de la CAP.

Empezando el año 1941, se desarrolló el proceso de promoción y ascenso para el personal de oficiales concursante, en el cual los méritos alcanzados por el joven aviador de 27 años y que fueron tomados en consideración en mencionado proceso, dieron como resultado su justo ascenso a la clase inmediata superior y el otorgamiento del correspondiente Despacho de Teniente de Aeronáutica de fecha 28 de enero de 1941, con la antigüedad del primero de febrero de 1941.

Conflicto bélico de 1941

En el mes de Julio de 1941, se produjeron lamentables impases limítrofes entre las guarniciones peruanas y ecuatorianas. Ante esta crisis fronteriza, el gobierno de turno ocupado por Don Manuel Prado Ugarteche dispuso el despliegue de las aeronaves de combate ubicadas en el norte del país estableciendo el Agrupamiento del Norte, el cual estaría al mando del General de Brigada Eloy G. Ureta.

En aquellos días, el Alto Mando dispone que entren en combate las aeronaves Caproni Ca-111 y Fairey Fox en misiones de bombardeo. Es ahí cuando el valiente Teniente CAP José Abelardo Quiñónes Gonzáles nos muestra una vez más su ardiente vocación de servicio y su espíritu indomable de guerrero del aire, al escribir una carta al Teniente Coronel Manuel Odría, Jefe del Estado Mayor del Teatro de Operaciones del Norte, solicitando le haga entrar en combate haciéndole notar con especificaciones técnicas, el porqué el avión que él piloteaba (North American NA-50) era el más idóneo para realizar las misiones de ataque en el Teatro de Operaciones y no los antes mencionados.

La solicitud fue tomada en cuenta con opinión favorable y los North American NA-50 fueron incluidos para la Orden de Operaciones Nº 1, elaborada el 21 de Julio por el Comandante del Grupo Aéreo Nº1.

La Orden de Operaciones Nº1 disponía que la 12 Escuadrilla del XI Escuadrón de Bombardeo con las aeronaves Caproni Ca 310 ejecute un bombardeo teniendo como objetivo prioritario el puesto de Chacras, y que la 41 Escuadrilla del XXI Escuadrón de Caza con los aviones North American NA-50 ejecute un ataque aéreo teniendo como principal objetivo el importante puesto de Quebrada Seca que hacia imposible el avance de las tropas terrestres, teniendo siempre a la 42 Escuadrilla con los aviones Caproni Ca 114 esperando en alerta cerca del combate y a la 72 Escuadrilla de Observación Terrestre con aviones Fairey Fox, que previamente haría un reconocimiento aéreo un día antes de ejecutar el ataque.

Su hazaña heróica

El 23 de Julio de 1941, dando cumplimiento a la Orden de Operaciones Nº1 los integrantes de la 41 Escuadrilla del XXI Escuadrón hacían todos los preparativos logísticos y el breafing de detalle antes de salir a cumplir con la misión asignada. El guía de esa escuadrilla sería naturalmente su Comandante de Escuadrón, el Teniente Comandante CAP Antonio Alberti quien designó a sus mejores pilotos para conformar la escuadrilla, la cual quedó conformada de la siguiente manera:

Guía: Teniente Comandante CAP Antonio Alberti
Alero Nº 2: Teniente CAP Fernando Paraud
Alero Nº 3: Teniente CAP José Quiñónes
Alero Nº 4: Alférez CAP Manuel Rivera

No bien iniciado el despegue y teniendo condiciones meteorológicas favorables, la escuadrilla se formó en dos patrullas las cuales sobrevolaron Zarumilla, Pocitos, El Porvenir y Lechugal en camino a su objetivo Quebrada Seca. Una vez sobre el punto, el guía de la formación mando rotura por izquierda con viraje descendente para iniciar el primer ataque uno por uno seguido de él. El Teniente Comandante CAP Antonio Alberti inició el ataque de la primera patrulla lanzando sus bombas descendiendo hasta 800 metros de altura seguido del Teniente Paraud, quien una vez terminada su corrida efectuó la reestablecida para iniciar un viraje ascendente y tomar nuevamente la altura requerida para un segundo ataque, mientras maniobraba para evitar que su avión sufriera los impactos de la ametralladora contraria.

Era el turno entonces de la segunda patrulla, la cual inició el Teniente CAP José Quiñónes. Al dirigirse al objetivo el Teniente Quiñónes y su alero el Alférez Rivera pusieron su mirada fija en el objetivo a la vez que hacían un viraje descendente coordinado y preparaban su sistema de armamento. El fuego antiaéreo se hizo esta vez aún más intenso y agresivo que el anterior, ambos aviones descendían rápidamente para batirse a la vez que realizaban maniobras evasivas de defensa con precisión y certeza. Aun así, el avión del Teniente Quiñónes es alcanzado durante el ataque por los proyectiles antiaéreos, los cuales hicieron brotar abundante fuego y humo del aparato.

Al divisar que la aeronave de su compañero se incendiaba, sus compañeros de escuadrilla esperaban que haga uso del paracaídas en el cual tenía amplia experiencia, sin embargo el Teniente José Quiñónes lejos de usarlo y en un acto de sublime desprendimiento, valor y coraje, recupera el control de la aeronave y realiza un viraje de regreso dirigiendo su aeronave deliberadamente al lugar donde se centraba el nido de ametralladoras contrarias, estrellándose contra ellas y destruyéndolas por completo.

Es así, como convertido junto a su máquina en un proyectil humano vuela a la inmortalidad, consolidando así la victoria, y dejándonos escritas con letras de fuego, una de las más hermosas páginas en la historia de entrega, heroísmo y valor.

Reconocimiento a su heroísmo

Monumento a San Isidro
Monumento en San Isidro, Lima

En mérito a su heroica acción de armas, mediante Decreto Supremo suscrito por el Presidente de la República, el Teniente CAP José Abelardo Quiñones Gonzáles fue ascendido póstumamente al grado de Capitán de Aeronáutica y años después, declarado Héroe Nacional y patrono de la Fuerza Aérea del Perú con el grado honorífico de Gran General del Aire del Perú.

Así es como cuento la historia del hombre que entregó su vida al servicio de su país y que legó a su fuerza aérea la más grande estela de ejemplo a seguir en las generaciones venideras, quienes nos autodenominamos como: “Los Herederos de Quiñónes”.

Como reflexión final, pienso yo que quienes no aprecian lo que significa la independencia, el amor a sus naciones, el vencer, morir y pelear por ellas, no están capacitados para comprender, respetar y hacer respetar el legado que hemos recibido de nuestros antepasados, quienes constituyen una herencia invalorable al servicio de nuestras propias nacionalidades y el continuo camino en el que ellos quisieron que se construyan nuestros países. La mejor manera de dejar huella eterna de su sacrificio es cautelar nuestro patrimonio y no olvidar el compromiso con responsabilidad que tenemos con nuestros compatriotas.

Señores, si alguna vez cuentan la historia de la Fuerza Aérea del Perú, me gustaría que afirmen que esta inspirada en hombres de honor. Digan que está inspirada en hombres que ya desde niños jugaban con cometas, que escribían y presagiaban públicamente su destino antes de morir, que pedían voluntariamente ser puestos al frente de la batalla y que al ser alcanzados por el fuego contrario volvían al combate prefiriendo el logro de la misión más que a su vida, me gustaría que digan que está inspirada en el Capitán FAP José Abelardo Quiñónes Gonzáles, Gran General del Aire del Perú.


Colaborador
Alférez FAP Giancarlo Sáez MendozaEl Alférez FAP Giancarlo Sáez Mendoza, es un oficial de la Fuerza Aérea del Perú de la especialidad de Piloto de Helicóptero. Licenciado en Administración de Empresas de la Universidad Nacional San Agustín de Arequipa y Diplomado en Protocolo de la Academia Diplomática del Perú. Ha realizado el curso de Prevención de Accidentes en la Dirección General de Aeronáutica Civil, Seminario de Facilitador (Instructor) de CRM en ALA MIAMI, es profesor de inglés y domina el francés en nivel básico, ostenta el Certificado de Competencia en Inglés de la Universidad de Michigan de Los Estados Unidos de América. Actualmente se desempeña como Piloto Artillero del Helicóptero MI-25 Hind y Jefe de la Oficina de Información y Relaciones Públicas del Grupo Aéreo Nº 2









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