Publicado: 1ero de juniode 2009
Air & Space Power Journal - Español  Segundo  Trimestre 2009


Cambiando la Ideología de Apoyo de la Fuerza Aérea

 para Usar Armas Combinadas en el Combate en Proximidad

Teniente Coronel (USAF) Collin T. Ireton

Usar Armas Combinadas en el Combate en ProximidadLA INVASIÓN DE Normandía perdió ímpetu en junio de 1944 cuando las fuerzas aliadas encontraron el campo de setos de arbustos. Allí, los soldados alemanes convirtieron cada fila de arbustos en una línea fortificada, cada pastizal sitiado en un campo de matanza. Con puestos de ametralladoras en cada esquina, rifleros atrincherados armados con armas antitanque Panzerfaust y artillería con mira prefijada esperaron que las tropas aliadas cometieran el error de un avance riesgoso.

Las tropas habían arribado sin instrucción sobre cómo asaltar con éxito estas barreras pero rápidamente aprendieron que un método de armas combinadas era la respuesta. Los equipos de ataque aprovecharon la potencia inherente de los efectos de las armas coordinadas y variadas. Primero, los ingenieros volaron un agujero en el seto, permitiendo que pase un tanque Sherman y lance una ronda de fósforo blanco a las esquinas del seto opuesto, envolviendo a los puestos de ametralladoras alemanes en el químico incendiario. Mientras que un tanque avanzaba lentamente cubriendo la parte superior del seto con fuego de ametralladora calibre 0,50, el equipo de morteros trabajaba en el área detrás del arcén para neutralizar al enemigo atrincherado. La infantería avanzaba detrás del tanque y, después de llegar al lado alejado, usó granadas y fuego de rifles para destruir a los alemanes restantes.1 Incluso un enemigo atrincherado, diestro y dedicado no tenía los medios para resistir un avance determinado que usaba los efectos de múltiples armas que es intrínseco a las armas combinadas.

Posteriormente, los observadores de artillería de avanzada (y, eventualmente las tripulaciones de los tanques) fueron enlazados por radio con aviones bombarderos P-47 y aviones Piper Cub, ofreciendo opciones adicionales a las tropas de primera línea que necesitaban apoyo. No sólo tenían las ametralladoras pesadas y los cohetes de los P-47 a su disposición, también los Piper Cub podían ubicar la artillería de largo alcance y, cuando era necesario, transferir solicitudes a los cuarteles de mayor jerarquía.2 Estas tácticas, nacidas de la necesidad y engendradas en el campo de batalla, estimularon el éxito de Normandía. Por primera vez, las fuerzas de tierra y aéreas estadounidenses se comunicaban directamente para lograr efectos de batalla en tiempo real mediante el apoyo aéreo próximo (CAS).

En muchos niveles, la guerra global contra el terrorismo (GGCT) de hoy difiere de la experiencia estadounidense en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, hay paralelos que dan lugar a lecciones valiosas para el conflicto actual. En este artículo, postulo que la Fuerza Aérea de los Estados Unidos debe adoptar como su misión táctica principal la provisión de efectos de armas variadas asociados con las armas combinadas clásicas en todos los campos de batalla estadounidenses. Además, destaco las barreras actuales para reunir armas combinadas, las brechas en las capacidades actuales de CAS y una posible solución.

Raíces del Éxito de las Armas Combinadas

¿Cuál es la causa principal de los efectos sinérgicos de las armas combinadas? Claramente, un enemigo puede concebir una defensa o contrarrestar cualquier amenaza de forma relativamente rápida. Si el fuego de rifles es el peligro predominante, puede cavar una trinchera; si el otro lado suelta gas, puede ponerse una máscara; si es atacado por numerosos bombarderos sin escolta, puede emplear cazas, y así sucesivamente. Para la defensa, el empleo de múltiples métodos de ataque y efectos de armas diversas causan el fallo de la integridad defensiva.

No es totalmente evidente el hecho que los efectos de armas diversas sean más importantes que múltiples métodos de ataque. Una plataforma única con capacidad de supervivencia que pueda continuar enviando una variedad de armas, a pesar de las condiciones ambientales, generará los efectos sinérgicos de armas combinadas. Los efectos individuales de armas combinadas clásicas (fuerzas blindadas, artillería, fuego de morteros, etc.) no se derivan de ser generados individualmente desde plataformas diferentes; más bien son el resultado de que cada munición tenga su propia fortaleza. Esencialmente, debemos aparear cada blanco con el material de guerra que cumpla los retos de la situación. Por ejemplo, podríamos destruir un búnker enemigo impenetrable al fuego de cañón de 105 mm con una bomba penetrante; podríamos usar una serie de bombas de precisión de uso general en lugar de bombas de precisión contra un enemigo disperso; y podríamos dirigir fuego preciso de cañón en lugar de una bomba a un enemigo en contacto próximo con tropas amigas.

Si, sin embargo, ninguna plataforma única dispone de todas las opciones de ataque requeridas o si las condiciones ambientales o las defensas del enemigo impiden su uso, entonces podríamos necesitar plataformas múltiples (usualmente una combinación de activos de tierra y aire) para producir los efectos deseados. Por ejemplo, si el clima difícil del blanco o la disponibilidad de activos determinan que se debe usar de un B-52 contra un enemigo disperso, podríamos usarlo para llevar a cabo ataques semiprecisos con Bombas de Ataque Directo Conjuntas (JDAM por sus siglas en inglés) o cubrir un área con múltiples bombas sin guía de precisión. Sin embargo, podríamos necesitar fuego de cañón directo de blindados para apoyar a las fuerzas de tierra en combate de proximidad. El uso efectivo de armas combinadas no es una función de utilizar múltiples plataformas de ataque sino de aparear de forma apropiada e inteligente efectos de bombas y blancos en tiempo y escala para arrollar los esfuerzos defensivos.

Claramente, los efectos de armas combinadas disponibles a los equipos tierra-aire estadounidenses pueden ser decisivos. ¿Pero están siempre disponibles en el campo de batalla actual? ¿Cómo asegurarán los militares estadounidenses que sus tropas en combate siempre tendrán a la mano los efectos sinérgicos del poderío aéreo de armas combinadas? Antes de contestar estas preguntas, consideremos un ejemplo.

Marzo de 2002, Afganistán

A principios del 2002, Estados Unidos lanzó la Operación Anaconda contra las fuerzas del Talibán y al-Qaeda en el Valle de Shah-e-Kot, al sureste de Afganistán, un área aislada, agreste y difícil de llegar. Las fuerzas de la coalición no disponían de artillería ni carros blindados—sólo armas pequeñas, morteros, ocho helicópteros AH-64, y aviones CAS de ala fija.3 El plan requería que fuerzas locales, reforzadas por fuerzas de operaciones especiales integradas y controladores aéreos de avanzada de tierra (CAAT) atacaran y empujaran a las fuerzas enemigas a través de los pasos de montaña donde las fuerzas estadounidenses posicionadas con anterioridad por helicóptero las aniquilarían o capturarían.4

La infantería insertada por helicóptero fue atacada de inmediato con armas pequeñas, morteros y granadas autopropulsadas por el enemigo atrincherado.5 Rápidamente se hizo evidente que las fuerzas no planeaban escapar como se esperaba y que eran muchos más que los varios cientos que se habían estimado originalmente.6 Cálculos posteriores pusieron sus números entre 500 y 1.000.7

Los errores cometidos al estimar el número de enemigos y su intención (permanecer y luchar), así como la ausencia de fuerzas blindadas y artillería de apoyo, dieron lugar a una mayor dependencia de CAS de lo que tenía previsto la coalición.8 En las primeras 24 horas de batalla, los F-15E, F-16, F/A-18 y un AC-130 ejecutaron 177 ataques, ametrallando y arrojando JDAMs y también bombas con guía láser (LGB) en un área de apenas nueve kilómetros de largo por 5 de ancho.9 Los activos aerotransportados nuevamente compensaron la falta de elementos de armas combinadas basadas en tierra.

El uso de 37 controladores alistados de ataque para observar el mismo valle y muchos de los mismos blancos, combinado con una falta de controladores aéreos de avanzada (aerotransportados) (CAA[A]), representaba un empleo deficiente de los activos. En algunos casos, se ordenaron ataques repetidos sobre el mismo objetivo. Más importante, debido a la falta de control, la extrema urgencia de la situación y las solicitudes repetidas de CAS, no siempre seleccionamos el avión con mayor capacidad de supervivencia y las municiones más efectivas para el trabajo. Como resultado, todos los AH-64 sufrieron daños de combate importantes con excepción de dos de ellos, quedando indisponibles para el segundo día de la batalla.10

Inicialmente planeada como una operación rápida para atrapar al enemigo, la Operación Anaconda se convirtió en un conjunto fragmentado de tropas amigables que luchaban batallas defensivas donde "armas pequeñas, fuego de mortero y CAS efectivo y oportuno . . . aseguraron que ninguna de estas fuerzas pequeñas y aisladas fueran rebasadas".11 Los efectos de las armas combinadas aerotransportadas demostraron ser fundamentales, pero debemos preguntarnos sobre su efectividad si se hubiera producido mal tiempo después de la inserción por helicóptero o si hubiera estado presente un enemigo bien provisto de misiles superficie-aire avanzados. Quizás no tengamos tanta suerte en el futuro.

Cambio de Mentalidad

Evidentemente, en ciertos momentos las operaciones estadounidenses, planeadas o no planeadas, necesitan los efectos de las armas agrupadas y variadas del concepto de armas combinadas. ¿Pero están siempre disponibles las armas combinadas en el campo de batalla actual? Ejemplos recientes sugieren lo contrario. En la batalla de An Najaf en Irak (28-29 de enero de 2007), nunca llegó la artillería, y el carro blindado Stryker llegó varias horas después del comienzo de la batalla.12 La situación en la Operación Anaconda resultó incluso más alarmante: no teníamos carros blindados ni artillería.

¿Por qué no estuvieron disponibles esos activos? Sin duda, hay una variedad de razones, pasando desde inteligencia incorrecta (y la defectuosa planificación consecuente) hasta requisitos políticos. Sin embargo, la geografía también juega un papel. Los campos de batalla actuales comprenden áreas geográficas grandes (a veces, la mayor parte de Irak) donde no hay áreas obvias de concentración del enemigo, una situación que impide el estacionamiento de unidades de artillería y blindadas cerca de cada campo de batalla potencial. Segundo, como en el caso de la Operación Anaconda, los campos de batalla pueden ser tan aislados, sea por el terreno o por la distancia, que no se puede transportar artillería ni carros blindados a la escena sin emprender una tarea logística de gran escala, que podría no ser factible en la situación táctica. Estos ejemplos apoyan las siguientes proposiciones:

1. Los efectos de armas variadas inherentes en las armas combinadas son potentes, y su uso en la función CAS puede ser decisivo.

2. Las tropas estadounidenses protegen grandes áreas geográficas que impiden posicionar los elementos tradicionales de armas combinadas en cada punto potencial de necesidad.

3. Estados Unidos puede esperar combatir en áreas aisladas que pueden obstaculizar el uso de carros blindados, artillería y refuerzos de gran escala.

4. En ocasiones, las fuerzas estadounidenses lucharán con inteligencia imperfecta. El conocimiento deficiente del número de tropas, armamentos e intención del enemigo impedirán el uso planeado con anterioridad de armas combinadas tradicionales.

5. El alcance, la velocidad y el acceso inherente al poderío aéreo puede hacer que los efectos de armas múltiples asociados con las armas combinadas queden a disposición de nuestras tropas sobre áreas geográficas grandes o aisladas.

La naturaleza de la GGCT asegura que nuestras tropas combatirán al enemigo casi en cualquier lugar, en cualquier momento y en una variedad de situaciones tácticas. En esta guerra, como el objetivo táctico de la Fuerza Aérea es apoyar a nuestras fuerzas de tierra, ésta debe adoptar este entendimiento y posicionarse a sí misma para maximizar el apoyo. No quiero decir que las otras funciones de la Fuerza Aérea simplemente se hayan desvanecido—sólo que su importancia disminuye a la luz de los nuevos desafíos.

Pienso que la Fuerza Aérea puede contribuir óptimamente a esta guerra asegurando que los efectos de las armas combinadas clásicas permanezcan disponibles a nuestras fuerzas de tierra en todo momento y en todo lugar. En resumen, debemos ser capaces de asestar potencia destructiva escalable con una variedad de mecanismos de destrucción donde nuestras fuerzas de tierra los necesiten y cuando los necesiten—sobreviviendo en todo momento a las posibles amenazas del campo de batalla. La Fuerza Aérea debe ser capaz de emplear armas cerca y lejos de nuestras tropas, de día o de noche y en mal tiempo.

Debido a la falta de foco o el fallo en reconocer la importancia de este requisito, la Fuerza Aérea no ha desarrollado tal capacidad. El inventario actual de activos de apoyo próximo dedicado (es decir, funciones CAS y CAA[A]) consta de ocho AC-130H, 17 AC-130U y una fuerza planeada de 356 A-10.13 Aunque por sí solos son sistemas de armas formidables, ni el AC-130 ni el A-10 pueden proporcionar la capacidad prevista de apoyo próximo.

Para el AC-130U, los sensores de alta resolución (como la televisión para todo nivel de iluminación y el equipo de detección infrarroja) y un sistema complejo de control de fuego habilitan a este avión a apuntar sus ametralladoras de disparo lateral de 25, 40 y 105 mm con extraordinaria precisión. Un radar de ataque permite la capacidad de adquisición y ataque de objetivos de noche y en todo tiempo. Aunque el AC-130H carece del radar de ataque (y la capacidad asociada de toda condición climática), conserva muchas de las fortalezas del AC-130U.14 Sin embargo, esta nave artillada no puede lanzar la variedad de unidades de bombas de racimo ni las bombas de propósito general y penetrantes de alto o bajo rendimiento disponibles en los paquetes JDAM y LGB. Ni es razonable esperar que cualquier modelo AC-130 opere en o cerca de las zonas de amenaza de misiles superficie-aire o de artillería antiaérea con guía de precisión (AAA). Más bien, la ubicuidad de los misiles lanzados desde el hombro y la artillería antiaérea montada/remolcada por camión resaltan los grandes riesgos para cualquier operación de AC-130 a la luz del día. Ciertamente, el avión tiene contramedidas defensivas, pero sistemas tan simples como la artillería antiaérea con guía óptica atormentarán a una plataforma que requiere una órbita de mano izquierda predecible para emplear sus armas.

Cuando en 1976 se puso en operación el A-10, esto representó un avance importante en su área, pero los programas de modernización de hoy, a pesar de agregar capacidad, no son el gran salto hacia adelante que corresponde a nuestra necesidad actual.15 Después de completar el programa de modernización del A-10C, el avión tendrá la capacidad de lanzar LGB de precisión, JDAM de precisión cercana, y series de bombas o unidades de bombas de racimo. También, su versátil cañón de 30 mm puede disparar municiones incendiarias altamente explosivas y que penetran blindaje. Estos efectos de armas variadas insinúan la plataforma de armas combinadas ideal imaginada en este artículo.

No obstante, aunque el A-10 es más robusto que su hermano artillado, aún es vulnerable. Su capacidad de volar a altitudes bajas y medias, y de maniobrar agresivamente mitiga muchas amenazas. Sin embargo, el deficiente empuje del jet lo hace vulnerable cuando vuelve a subir hasta un entorno de altitud media más seguro después de una picada para descargar bombas. Todos los A-10 derribados en la Operación Tormenta del Desierto fueron impactados por misiles lanzados desde el hombro después de descargar sus bombas y volver a elevarse a altitud media.16 No cabe duda que la proliferación de sistemas antiaéreos cada vez más sofisticados presentará mayores retos a este avión de casi 30 años de edad.

Éste y otros fuselajes ofrecen piezas al rompecabezas de la plataforma de apoyo próximo prevista, pero ninguna ofrece una solución total. Ni lo hace la intersección de las capacidades de varios aviones. El B-52 puede volar lo suficientemente alto para evitar algunas amenazas, pero está limitado a utilizar sólo JDAMs de precisión cercana o series de bombas de propósito general. Los F-16 o F-15E pueden ser capaces de llenar la brecha volando bajo sobre tropas en combate de proximidad con el enemigo, aunque los pilotos aún necesitan ver el blanco para impactarlo con la precisión necesaria y evitar herir a las tropas amigas. Éste es uno de los muchos ejemplos de las brechas actuales en nuestra capacidad de apoyo próximo.

El Acuerdo de Key West de 1948 asigna claramente a la Fuerza Aérea la responsabilidad de proporcionar CAS. Sin embargo, "la preocupación de la Fuerza Aérea con los bombarderos estratégicos, misiles y superioridad aérea ha conducido a fallos en otras áreas de su responsabilidad. El apoyo aéreo próximo tuvo que ser aprendido una y otra vez en la Segunda Guerra Mundial, en Corea y en Vietnam".17 La falta de énfasis en el apoyo próximo ha dado lugar a este mosaico de capacidades, distribuidas entre varios aviones y unidos en un intento de cumplir una responsabilidad de la Fuerza Aérea.

El modo de pensar tradicional con respecto a las misiones de la Fuerza Aérea es que la superioridad aérea habilita todas las demás misiones. Sin la superioridad aérea, otras funciones (como, interdicción, supresión de las defensas aéreas enemigas [SEAD], o CAS) se tornan difíciles, si no imposibles, de ejecutar. Por lo tanto, la Fuerza Aérea ha enfatizado el desarrollo y despliegue de cazas de superioridad aérea especializados, más recientemente el F-15A, F-15C y F-22A. La Fuerza Aérea desarrolló este grupo de aviones y adiestró a sus pilotos para hacer una cosa: destruir aviones enemigos en combate aéreo.

Todas las demás funciones basadas en cazas de la Fuerza Aérea fueron impuestas sobre el otro grupo de aviones de caza. Aunque capaces de usar armamentos aire-aire, se esperaba que estas plataformas realicen las otras funciones de la Fuerza Aérea, como interdicción, contraofensiva aérea (OCA), SEAD, ataque nuclear, CAA(A) y CAS. Los aviones de este segundo grupo a menudo realizaron múltiples funciones. Por ejemplo, se espera o se esperaba en algún momento que el F-16C realice todas las funciones anteriores.

Sin embargo la instrucción requerida, es específica para la función, y cada función requiere un conjunto de destrezas separado creado mediante un programa de modernización y desarrollado con experiencia. Los pilotos también necesitan experiencia de vuelo para conservar estas destrezas, pero es poco probable mantener un alto nivel de competencia en todas las funciones (fig. 1).

Modo de pensar actual

Figura 1. Modo de pensar actual

Los recursos siguieron a la importancia percibida de las funciones. Por ejemplo, consideremos el arquetípico caza aire-aire y un avión de ataque desde extremos opuestos del espectro. El informe de adquisición selectiva del 31 de diciembre de 2006 puso el costo del programa F-22A (casi exclusivamente aire-aire) en $65.200 millones de dólares, lo que equivale a aproximadamente $335 millones por cada uno de los 184 aviones proyectados.18 El programa A-10C (casi exclusivamente CAS/CAA[A]) cuesta $420 millones.19 Si el fuselaje del F-22 fuera una unidad monetaria, la totalidad del programa A-10C costaría lo mismo que 1,2 F-22. Pero eso no es la historia completa. El A-10C no es un avión nuevo. La línea de producción no fue reiniciada, no se construyeron nuevos fuselajes, y no se adaptaron nuevos aviones. Esta versión equivale a un A-10A con una cabina de piloto de vidrio, que porta sistemas de armas modernizados para permitir el uso del JDAM y que emplea integración mejorada de sensor.

Las capacidades del nuevo avión, como el F-22, a menudo van más allá de las capacidades existentes que cumplen el mismo papel. La creación de una plataforma totalmente nueva garantiza mejorar los puntos fuertes de otros aviones pero también agrega nueva tecnología. El programa F-22 ha combinado mejoras y nueva tecnología de manera sinérgica para crear capacidad de misión insuperable.

La modernización de aviones más antiguos, aunque esencial para el sostenimiento de la fuerza, no logra un éxito comparable. Puede agregar capacidades tales como JDAM, utilización del sistema de posicionamiento global, misiles AIM-120, radares nuevos, etc., pero no incorpora un grupo de nuevas capacidades en un paquete optimizado que asegure un nivel de operación totalmente nuevo. Por ejemplo, el empaquetamiento de las LGB y la mejora de tecnologías furtivas, ambas usadas por primera vez de forma amplia en el conflicto de Vietnam, dieron lugar al F-117, que cambió fundamentalmente la proyección del poderío estadounidense. Sin embargo, con frecuencia la modernización simplemente eleva las plataformas actuales hasta el estándar actual o arregla problemas de envejecimiento a fin de habilitar a la plataforma para que llegue a su fecha de retirada progresiva. Para arreglar los problemas estructurales que permitirán que los 356 A-10C logren su retirada progresiva proyectada hacia 2028, debemos gastar $4.400 millones de dólares, o 12,5 F-22.20 Mi punto no es que necesitemos menos F-22 o más A-10, sino más bien, deseo mostrar la diferencia en asignación de activos para aviones de dos grupos diferentes en extremos opuestos del espectro. Esto demuestra claramente las prioridades y visiones de la Fuerza Aérea sobre los valores relativos de las funciones.

Sugiero un cambio en la manera de pensar de la Fuerza Aérea. Deberíamos dejar de ver los activos aire-aire como la prioridad y de enfocar sus capacidades en una única función mientras permitimos que otros aviones "no especializados" manejen las demás funciones tácticas basadas en cazas. Más bien, deberíamos invertir la situación elevando las funciones CAS y CAA(A) (apoyo próximo) a una importancia primordial (fig 2).

Los críticos pueden señalar que el F-22 es capaz de emplear el JDAM de 1000 libras y que actualmente está integrando la Bomba de Diámetro Pequeño, y que esto ya representa un movimiento en la dirección que sugiero. Pero eso está lejos a mi punto. El F-22 avanza el combate aéreo de manera significativa: la combinación de velocidad, invisibilidad, sensores, manejo de datos y armas aire-aire avanzadas garantizará que el combate aire-aire logre un nuevo nivel de complejidad. Al modernizar sistemas CAS más antiguos, no podemos lograr nada de este orden en el mundo CAS. Y si estamos dispuestos a invertir masivamente en una capacidad que quizás se use en la próxima década, ¿no deberíamos dedicar los mismos recursos a una capacidad que se usará con seguridad? Estos mismos críticos y otros podrían aludir el poderío aéreo en desarrollo de China, India y Rusia, sosteniendo que la Fuerza Aérea debe tener aviones especializados—sin "una libra de aire-tierra"—no sólo para proyección de poderío sino también para protección de los aviones que ofrecen apoyo próximo. Existe una necesidad de tal capacidad, pero no debe convertirse en el único foco.

Además, al considerar tal argumento, deberíamos tener en cuenta un desarrollo importante que ha cobrado momento lentamente durante la última década y que tiene consecuencias de mayor alcance. Cada vez más, los aviones de caza se conectan en red mediante enlaces de datos tales como el estándar Link 16 de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.21 Anteriormente, diseñábamos y construíamos cazas aire-aire en torno a sus radares. Generalmente, los intervalos de detección de mayor alcance equivalen al empleo de armas más antiguas contra aviones enemigos, pero en un espacio de batalla conectado en red, el sensor no tiene que estar en el caza que emplea las bombas. Esencialmente, todos los aviones correctamente conectados en red tienen el misma capacidad de detección. La mayor velocidad del F-22 puede permitir mayores alcances de misil, pero parece más eficiente desarrollar un misil de largo alcance para todos los aviones de caza que adquirir un sistema de armas tan costoso como una plataforma aire-aire especialmente diseñada.

La solución de largo plazo para que las fuerzas de tierra estadounidenses tengan acceso a los beneficios de los efectos de armas múltiples y diversas inherentes a las armas combinadas comienza con un cambio mental. Es claro que la GGCT define a nuestros enemigos, quienes operan como irregulares encubiertos alejados de las bases de poder tradicional. Debido a su habilidad para ocultarse dentro o apenas fuera de las sociedades que infesta, necesitamos que las fuerzas de tierra lleven a cabo operaciones ofensivas para derrotarlos. A la luz de estos hechos, la Fuerza Aérea debe adoptar la idea de que su principal tarea táctica es proporcionar apoyo próximo mortífero. El mejor apoyo garantiza el poderío destructivo escalable, con capacidad de supervivencia, que debe venir en efectos de armas diversas para dar a nuestras tropas acceso a los efectos sinérgicos de las armas combinadas. Las prioridades, desarrollo de concepto y asignación de activos de nuestro servicio deben evolucionar para reflejar este cambio.

Modo de pensar requerido

Figura 2. Modo de pensar requerido

Sin embargo, es poco probable que la Fuerza Aérea comience un programa de adquisiciones de una plataforma CAS/CAA(A) dedicada que cumpla los requisitos antes indicados. Los esfuerzos actuales incluyen adquirir nuevos aviones cisterna, continuar la construcción y el despliegue de los F-22, y reacondicionar y comprar más aviones de carga. Simplemente no hay más presupuesto para crear esta plataforma fundamental. En ausencia de un cambio de mentalidad que considere una plataforma CAS/CAA(A) dedicada como la contribución preferente de la Fuerza Aérea a la GGCT, no desarrollaremos tal activo.

Pero las limitaciones presupuestales no deberían detener el cambio propuesto. La decisión de la Fuerza Aérea es que el F-35 sustituirá al F-16 y el A-10 ha sobrepasado el punto de no retorno, de manera que debemos aceptarla.22 El F-35, es un avión tradicional Grupo Dos no especializado, y creemos que puede realizar la misma serie de funciones que actualmente ejecutan el F-16 y el A-10. Pero esto no debería detener el cambio hacia dar a CAS/CAA(A) mayor prioridad que otras funciones. El asunto viene a ser cómo usar mejor este avión no especializado para mejorar el apoyo próximo de las fuerzas de tierra. Debemos seguir los siguientes pasos para garantizar que el F-35 sea usado mejor en esta función, y mientras más pronto lo hagamos, más exitosa y uniforme será la transición.

El primer paso involucra equipo especializado para la misión. Dedicando equipo a bordo del F-35 a la función de apoyo próximo, se garantizaría la disponibilidad de efectos de armas combinadas a las fuerzas de tierra. Para las Fuerzas Aliadas, el primer vínculo para mejorar el uso de las armas combinadas en Normandía fue el establecimiento de comunicaciones entre los observadores de artillería, los tanques y los P-47 errantes. También debemos concentrarnos en comunicaciones, para el F-35. Así, durante su desarrollo, deberíamos enfatizar la integración de comunicaciones seguras y resistentes a las interferencias para conectar con efectividad al piloto con una multitud de agencias.

Inicialmente, debemos asegurar la comunicación efectiva entre el piloto y los controladores aéreos de avanzada en tierra (CAAT). Son claves la capacidad de hablar, pasar imágenes, enviar y recibir datos de blancos, ubicar posiciones amigas y comunicar la intención del comandante de tierra. No es suficiente la comunicación de voz; más bien, necesitamos un enlace de datos tierra-aire que pase suficiente información pertinente, clasificada por misión y visualizada intuitivamente. Esto implica no sólo cambios potenciales al software del F-35, sino también un esfuerzo concurrente para desarrollar una herramienta de CAAT automatizada que garantice la interacción sin problemas entre las fuerzas de tierra y aire. Esta herramienta debe ser capaz de proporcionar datos en alta resolución de objetivos en la referencia de coordenadas adecuadas para las armas con guía de precisión mediante el sistema de posicionamiento global; visualizar las posiciones de los CAAT y las fuerzas amigas, preferiblemente en un mapa representativo del terreno; mostrar imágenes del objetivo si es apropiado; y proporcionar iluminación láser para las LGB. El dispositivo debe ser portátil y conectar a los CAAT y los F-35 adaptados para apoyo próximo para que puedan formar un sistema integrado.

Como los F-35 también deben realizar la función CAA(A), deben ser capaces de pasar esta información a otros aviones con fluidez. Sin duda el avión será capaz de usar la versión más reciente del Link 16. La aviónica del sistema debe aprovechar este enlace, o una puerta de acceso cuando sea necesario, para pasar datos críticos de blancos a los bombarderos y cazas entrantes de la opción del CAA(A). A continuación, debe confirmar recibo exacto de estos datos y hacerlo por medios seguros en un entorno de interferencias.

Tal como los Piper Cub merodeaban las líneas, buscando artillería distante (basada en la costa o en barcos), también los F-35 deben hacerlo si se les pide. Tal capacidad amplificaría los efectos de las armas combinadas. Enlaces de comunicación adecuados con las celdas de coordinación del Ejército, Marina e Infantería de Marina darían al CAAT otra ruta para solicitar fuego de artillería (mediante CAA[A]) y permitirían que CAA(A) ajuste ese fuego para obtener el máximo efecto.

Un área débil en la Operación Anaconda tuvo que ver con la limitación para comunicarse sobre el horizonte con el cuartel general o el centro de operaciones del aire y el espacio de la coalición.23 La incorporación de equipos de comunicaciones satelitales permitiría que el CAA(A) desde lo alto transfiera pedidos críticos y también proporcione imágenes precisas del campo de batalla a los que toman decisiones. El equipo de comunicaciones del avión será fundamental para incrementar no sólo su función de apoyo próximo sino también la conciencia de situación del campo de batalla total.

El software especializado de misión deberá simplificar enormemente el control y el uso de tal equipo. Una parte de la aviónica del avión controlada por computadora deberá concentrarse en las capacidades CAS/CAA(A). Tales sistemas no sólo habilitarán el uso eficiente de múltiples radios y enlaces de datos mientras que se comunican con una serie de agencias, sino que también podrían reducir inteligentemente la información que se pasa. Dada la abundancia de datos disponibles desde sensores a bordo y fuera de borda, tales como el avión RC-135 River Joint y sistemas de aviones no tripulados, esos datos deben filtrarse exhaustivamente antes de ser transferidos. La mejor manera de adaptar de forma inteligente esta información incluye consultar con las tripulaciones aéreas y los CAAT durante el desarrollo del software. Después de todo, el software debe diseñarse en torno a sus necesidades.

La eficacia del equipo, aunque técnicamente avanzada, se apoya en instrucción y competencia adecuados, no obstante carecemos de instrucción estándar, realista en CAS. Entre otras cosas, esto resulta del hecho de que hay pocas de esas oportunidades y que la instrucción CAS tiene menor prioridad que otros tipos. Por lo tanto, desgraciadamente, "las misiones de apoyo aéreo próximo conjuntas [son] obligadas a realizar instrucción de último minuto o crear procedimientos especiales en el campo de batalla".24 La herramienta del CAAT propuesta y el software especializado de avión para la misión que enlazarían las tripulaciones de aire y tierra son un sistema—y se deben usar como tal. Para ejercer verdaderamente el sistema de apoyo próximo aire-tierra, deberíamos incorporar a los CAA de la Fuerza Aérea, el Ejército y la Infantería de Marina en unidades F-35 especializadas en CAS/CAA(A). Esta noción abarca dos conceptos separados.

El primer concepto, designar ciertas unidades F-35 como CAS/CAA(A), difiere de decir que su función principal debe ser apoyo próximo; más bien que su única función debe ser apoyo próximo. Si la Fuerza Aérea debe aceptar su función como el proveedor de apoyo próximo, debe desplegar un equipo experimentado de proveedores de CAS/CAA(A). El F-35 es simplemente equipo y, por sí solo, no puede sustituir al sistema de armas del A-10, que consta de aviones A-10 y la comunidad de aviadores expertos que viven y respiran apoyo próximo. Ciertamente, las unidades F-35 de CAS/CAA(A) deben recibir suficiente instrucción para defenderse contra las amenazas aire-aire, pero el foco debe seguir siendo el apoyo próximo (como si estuvieran volando los A-10).

El segundo segmento de este concepto incluye reconocer que el trabajo en equipo regular y en la práctica es esencial para el apoyo próximo efectivo. El equipo y software propuestos enlazarían el F-35 y el CAAT de tal manera que su suma constituya un sistema de armas. Es mucho lo que está en juego: si este equipo no se desempeña bien, las posiciones amigas pueden ser rebasadas—y el riesgo de fratricidio es siempre una preocupación. Este equipo no puede lograr efectividad mediante instrucción separada; sus miembros deben prepararse para combatir juntos. Actualmente, miembros alistados y oficiales de la Fuerza Aérea trabajan con los otros servicios como controladores de ataque terminal alistados y como oficiales de enlace aéreo. Más que cambiar este sistema, deberíamos ampliarlo, incorporando los CAA del Ejército, Marina e Infantería de Marina en las unidades F-35 dedicadas de apoyo próximo propuestas. Esto puede tomar la forma de una rotación temporal de funciones o una asignación de unidad actual—siempre que haya instrucción efectiva de equipo. Tal esquema garantizaría que ambos ingredientes—CAAT y piloto de CAS/CAA(A)—se vuelvan expertos con sus equipos. Después, juntos, formarían un sistema de armas verdadero. Ambos también desarrollarían un entendimiento inherente de los requisitos del otro, dando lugar a la coordinación más simple y rápida del apoyo próximo. Los dos ingredientes no deben simplemente encontrarse en el campo de batalla o durante los ejercicios importantes, deben trabajar juntos en la misma unidad para desarrollar una relación sinérgica.

Conclusión

La guerra global contra el terrorismo (GGCT) define nuestros enemigos actuales, quienes operan como irregulares encubiertos alejados de las bases de poder tradicionales. Nuestras fuerzas de tierra continuarán buscándolos y combatiéndolos en áreas a veces accidentadas y a menudo aisladas que pueden impedirnos organizar activos de armas combinadas tradicionales. La Fuerza Aérea tiene la capacidad de superar estas barreras para proporcionar las ventajas de efectos de armas múltiples y variadas inherentes a las armas combinadas.

Nuestro servicio debe comprometerse totalmente a la función de apoyo próximo, reconociendo que este apoyo es su aporte táctico basado en cazas más efectivo a la GGCT—ahora y en el futuro predecible. La Fuerza Aérea debe realizar un cambio de mentalidad con respecto a su avión táctico: el apoyo próximo debe eclipsar las demás funciones. Nuestras prioridades, desarrollo de concepto y asignación de activos deben evolucionar para reflejar este cambio. La pregunta entonces es cómo apoyar mejor a las tropas en tierra.

Idealmente, la Fuerza Aérea adquiriría una plataforma avanzada que catapultaría la capacidad de CAS/CAA(A) hacia adelante en la misma forma que el F-22 elevó la barra de aire-aire. Sin embargo, es poco probable que comencemos un programa de adquisiciones para tal plataforma, por lo que debemos buscar otras soluciones.

Un remedio posible involucra el F-35, un activo que la Fuerza Aérea debe adoptar como el próximo proveedor de CAS/CAA(A), equipándolo con equipo especializado a bordo y fuera de borda para la función de apoyo próximo. Adicionalmente, debemos designar unidades F-35 especializadas como CAS/CAA(A) e imbuirlas con los CAAT entre servicios para maximizar la instrucción y asegurar operaciones fluidas.

Nada de esto puede ocurrir sin primero aceptar que el apoyo próximo es la responsabilidad táctica principal de la Fuerza Aérea actual. Nuestro servicio debe afirmar el apoyo de nuestras fuerzas de tierra como su función principal basada en aviones de caza y tomar acción congruente con esta decisión. Si estamos dispuestos a hacer cualquier cosa para ganar esta guerra, entonces este cambio mental debe estar entre los primeros que implemente la Fuerza Aérea.

Notas

1. Stephen E. Ambrose, Citizen Soldiers: The U.S. Army from the Normandy Beaches to the Bulge to the Surrender of Germany (Soldados Ciudadanos: El Ejército de Estados Unidos desde las Playas de Normandía y las Ardenas hasta la Rendición de Alemania), 7 de junio de 1944 al 7 de mayo de 1945 (New York: Simon & Schuster, 1997), 67–68.

2. Ibíd., 71-72.

3. Mayor Edgar Fleri y otros, "Operation Anaconda Case Study (Estudio de Casos, Operación Anaconda)" (Maxwell AFB, AL: Instituto de Doctrina, Investigación y Educación Aeroespacial, 13 de noviembre de 2003), 23, http:// 64.233.167.104/search?q= cache: Ovga80WD8UgJ:www.maxwell.af.mil/au/awc/ns/electives/AirpowerPostGulfWar/Lsn08/ANACONDA%2520Case%2520Study%2520UNClass%2520Final.pdf+%E2%80%9COperation+Anaconda+Case+Study%E2%80%9D&hl=en&ct=clnk&cd=9&gl=us (accedido el 30 de junio de 2008).

4. Ibíd., 19-21.

5. Cuartel General de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, USAF/XOL, Operation Anaconda: An Air Power Perspective (Operación Anaconda: Una Perspectiva del Poderío Aéreo) (Washington, DC: Cuartel General de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, USAF/XOL, 7 de febrero de 2005), 62–63, http://www.af.mil/library/posture/Anaconda_Unclassified.pdf (accedido el 26 de diciembre de 2007).

6. Fleri y otros, "Operation Anaconda Case Study (Estudio de Casos, Operación Anaconda)", 21.

7. Wikipedia: The Free Encyclopedia, s.v., "Operation Anaconda," http://en.wikipedia.org/wiki/Operation
_Anaconda (accedida el 26 de diciembre de 2007).

8. Cuartel General de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, USAF/XOL, Operación Anaconda, 6.

9. Ibíd., 7; y Fleri y otros, "Operation Anaconda Case Study (Estudio de Casos, Operación Anaconda)", 18.

10. Fleri y otros, "Operation Anaconda Case Study (Estudio de Casos, Operación Anaconda)", 28-30.

11. Ibíd., 29.

12. Erik Holmes y Gina Cavallaro, "800 Insurgents: Airmen Play Pivotal Role in Victory at Najaf (800 Insurgentes: Aerotécnicos Desempeñan un Papel Fundamental en la Victoria de Najaf)", Air Force Times, 3 de diciembre de 2007, 14.

13. "Avión Artillado AC-130H/U", Air Force Link, octubre de 2007, http://www.af.mil/factsheets/factsheet.asp?fsID=71 (accedido el 31 de diciembre de 2007); y David R. Hopper, "El A-10 Thunderbolt II Recibe ‘Aprobación’ Tecnológica", Air Force Link, 27 de agosto de 2007, http://www.af.mil/news/story.asp?id=123065959 (accedido el 30 de diciembre de 2007).

14. "AC-130H Spectre, AC-130U Spooky", FAS [Federation of American Scientists] Military Analysis Network, http://www.fas.org/man/dod-101/sys/ac/ac-130.htm (accedido el 20 de enero de 2008).

15. "A-10/OA-10 Thunderbolt II," FAS Military Analysis Network, http://www.fas.org/man/dod-101/sys/ac/a-10
.htm (accedido el 20 de enero de 2008).

16. William L. Smallwood, Warthog: Flying the A-10 in the Gulf War (Warthog: Volando el A-10 en la Guerra del Golfo) (Washington, DC: Brassey’s, 1993), 142–43, 178–79, 190–91, 200, 205–7.

17. Mayor David D. Dyche, "Military Reorganization: Challenge and Opportunity (Reorganización Militar: Reto y Oportunidad)", GlobalSecurity.org, http://www.glo
balsecurity.org/military/library/report/1990/DDD.htm (accedido el 23 de abril de 2008).

18. Christopher Bolkcom, F-22A Raptor, Informe CRS para el Congreso RL31673 (Washington, DC: Biblioteca del Congreso, Servicio de Investigación del Congreso, 12 de junio de 2007), 4, http://www.fas.org/sgp/crs/weapons/RL31673.pdf.

19. "A Higher-Tech Hog: The A-10C PE Program", Defense Industry Daily, 22 de enero de 2008, http://www
.defenseindustrydaily.com/a-highertech-hog-the-a10c-pe-program-03187 (accedido el 27 de junio de 2008).

20. Hopper, "A-10 Thunderbolt II"; y "A Higher-Tech Hog".

21. Link 16 de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, un estándar para pasar información digital, emplea técnicas de comunicación en red mediante un formato de mensaje estándar para que los activos aerotransportados equipados correctamente intercambien esa información. Los recopiladores de información transportados por nave también agregan datos a esta red.

22. "El Programa Joint Strike Fighter", F-35 Joint Strike Fighter Program, http://www.jsf.mil/program (accedido el 27 de junio de 2008).

23. Fleri y otros, "Operation Anaconda Case Study (Estudio de Casos, Operación Anaconda)", 28.

24. Oficina General de Contabilidad Gubernamental de los Estados Unidos, Military Readiness: Lingering Training and Equipment Issues Hamper Air Support of Ground Forces (Preparación Militar: Problemas Persistentes en Instrucción y Equipo Obstaculizan Apoyo Aéreo de las Fuerzas de Tierra), GAO-03-505, Informe a los Miembros de la Minoría del Congreso, Subcomités sobre Fuerza Total y Preparación, Comité sobre Servicios Armados, Cámara de Representantes (Washington, DC: Oficina General de Contabilidad Gubernamental, mayo de 2003), 3, http://www.gao.gov/new.items/d03505.pdf.


 Colaborador

El Teniente Coronel (USAF) Collin T. Ireton

El Teniente Coronel (USAF) Collin T. Ireton (USAFA; MS, Embry-Riddle Aeronautical University) es el Jefe de Normas y Procedimientos para Sistemas de Cazas, Instructores y Sistemas de Aviones no Tripulados del Comando de Materiales de la Fuerza Aérea, y también piloto de prueba de vuelo experimental de F-16. Anteriormente sirvió como piloto de prueba de vuelo experimental y director de operaciones de la fuerza de pruebas combinadas de F-117 en Palmdale, California. Antes de eso, voló aviones F-117 operativos y sirvió como director asistente de operaciones para el Noveno Escuadrón de Cazas en Holloman, AFB, Nuevo Méjico. Anteriormente, el Teniente Coronel Ireton fue piloto de prueba de vuelo experimental en los aviones A-10 y F-16, sirviendo como comandante de vuelo en pruebas de vuelo de desarrollo para el A-10. Completó dos asignaciones en el extranjero como piloto de operaciones de F-16 y acumuló más de 2.500 horas en 28 tipos de aviones diferentes. El Teniente Coronel Ireton es graduado de la Escuela de Oficiales de Escuadrón, del Air Command and Staff College, del Air War College, y de la Escuela de Pilotos de Prueba de la USAF.


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