Publicado: 1ero de abril de 2009
Air & Space Power Journal - Español  Primer  Trimestre 2009


Jaque Sí; Jaque Mate . . . Todavía No

Jean Carlo Mejía Azuero

Jaque Sí; Jaque Mate . . . Todavía No Lo peor de la guerra comienza cuando cesa el ruido de los cañones y fúsiles; lo peor de la guerra llega cuando aquellos que defendieron a su pueblo y su terruño, son conducidos sin derechos ni piedad, ante los tribunales de la infamia; olvidar esta evidencia histórica, es empezar a transitar el sendero de la perdida de la libertad y advertir la muerte en vida. Sólo el respeto por la Constitución y las leyes; la convicción profunda en los valores y principios humanitarios, pueden separarnos de ese infierno en donde la justicia y el derecho se esconden de la venganza.1

EL DÍA 2 DE julio del año 2008 será recordado no sólo en Colombia sino en todo el mundo. En esta especial fecha para la historia militar, luego de una labor de inteligencia de más de seis meses en donde se logro por parte del Ejército Colombiano infiltrar las estructuras terroristas de las autodenominadas FARC-EP, que tenían secuestrados a varios militares, policías y a la excandidata a la presidencia de Colombia Ingrid Betancourt, se logró su liberación en una espectacular acción militar y humanitaria, sin disparar un solo cartucho, sin que nadie resultara siquiera herido, utilizando la estratagema que es tan antigua como el mismo arte de la guerra, logrando de paso demostrar el compromiso de las Fuerzas Armadas Colombianas por el respeto de la Constitución, la Ley, y por sobre todo de la dignidad humana.

Luego de la exitosa operación denominada "Jaque", fruto del ingenio y la valentía de los miembros de la divisa azul2 del Ejército Nacional, siempre tan desacreditados a través de la guerra mediática y de organizaciones; muchas veces cuestionados porque su tarea es silenciosa, discreta y ello no representa el ideal de lucha contra subversiva de acuerdo con doctrinas foráneas; algunas otras veces temidos por ese supuesto halito de poder que poseen a través de la información que manejan; es necesario realizar algunas reflexiones.

1. Sin inteligencia no hay estrategia. Así de sencillo, la inteligencia, en este caso la militar, es fundamental en cualquier ambiente bélico; sin ella no existe ni la posibilidad de planeamiento ni de ejecución de operaciones. En conflictos armados asimétricos, en guerras de guerrillas, la inteligencia siempre primará sobre la fuerza; frente a un enemigo que se esconde, que se mimetiza, que se mezcla con el pueblo, la mejor arma es la aplicación de una adecuada inteligencia humana, aprovechando todas las herramientas disponibles de inteligencia técnica. ¿Cuál sería el propósito de estas actividades de inteligencia? Garantizar en todo tiempo y lugar el respeto al principio de distinción, con el fin de planear y ejecutar operaciones que neutralicen objetivos militares o como en el caso de la operación "Jaque", lograr el conocimiento necesario para obtener la liberación de secuestrados, en sitios casi inaccesibles, utilizando medios y métodos permitidos por el derecho de la guerra. En este sentido, la operación de liberación de nuestros militares, policías, norteamericanos y de una excandidata presidencial fue el triunfo más grande de la inteligencia militar Colombiana en toda su historia y el éxito más importante de cualquier fuerza militar comprometida en este tipo de guerras, ya que se cumplió con el objetivo, sin ser herida una sola persona; primando el principio de Sun Tzu: "el verdadero arte de la guerra consiste en vencer al enemigo sin enfrentarlo en la Batalla"3.

2. El engaño en la guerra y el principio de humanidad. En conflictos armados internacionales y en conflictos armados internos, se deben indefectiblemente aplicar por parte de los combatientes, los principios sobre los cuales se estructura el derecho internacional humanitario (en adelante DIH); en este caso, el más importante de ellos, el principio de humanidad. La operación "jaque" en donde se utilizó la estratagema humanitaria por parte del Ejército Nacional, garantizó la vida de todos los secuestrados, la de los guerrilleros capturados, y además, de acuerdo con lo planeado, la vida e integridad personal de otros contendientes, que en el caso específico, no había sido previamente definidos como objetivo militar. En consecuencia la operación militar colombiana, efectuada para lograr la liberación de varios secuestrados por la guerrilla autodenominada FARC-EP, cumplió no sólo con los mínimos estándares fijados por el derecho de la guerra, sino con los máximos estándares del respeto de los Derechos Humanos (en adelante DDHH). Aquí es necesario precisar que en un conflicto armado, la mejor forma de preservar los DDHH es a través del irrestricto respeto al DIH; este punto de convergencia, para lograr la construcción adecuada de contextos y conceptos, debía ser estudiada más en Colombia, y sobre todo esgrimida por nuestro Estado, en el sistema regional de protección de DDHH; especialmente frente a la comisión interamericana.

3. Jaque pero no mate. Pero jamás debemos caer en el triunfalismo, como lo han advertido connotados analistas; pensar que con la operación "jaque", las autodenominadas FARC se acabarán, es pecar una vez más de ingenuos, o convertirnos en perfectos auxiliares de Maquiavelo. Mientras exista tráfico de estupefacientes; mientras persista un movimiento continental liderado desde las tinieblas por supuestos progresistas; mientras coexista una guerra mediática, coadyuvada por algunos estados europeos, por organizaciones negociantes de los DDHH, por intelectuales que juegan con el término "víctima", existirá lastimosamente conflicto armado, porque resulta ser el estado ideal para usufructuar las riquezas de Colombia y aprovecharse de la resistencia infinita de todo un pueblo. No hay que caer en un sofisma o engaño, ahí sí pérfido, los grupos al margen de la ley en Colombia, no importando el origen de su ideología, quieren tomarse el poder y para ello siguen utilizando la combinación de todas las formas de lucha, como muestra tenemos la parapolítica, la farcpolítica, la elenopolítica4 y lo que nos falta por ver. El peor error es subestimar a un enemigo que se encuentra enquistado en un establecimiento con altos indicadores de pérdida de valores y por ende de corrupción; un adversario criminal que por más de cuarenta años disfrutó de la ausencia del Estado, e hizo lo que quiso a sus anchas, tan solo con la oposición de unas Fuerzas Armadas, llenas de valor, moral, altruismo y amor por la patria.

4. Protección a nuestros miembros de la Fuerza Pública. Y en esta guerra degradada, debemos también recordar, que lo que se defiende y obtiene en el campo de batalla, en el esfuerzo bélico, perfectamente se puede perder en las mesas de negociaciones o en los estrados judiciales. Sin compararnos con las dictaduras del cono sur, ni con la situación centroamericana de los años ochenta, ni mucho menos con el régimen del primer presidente extraditado en el Mundo, Fujimorí; ya estamos viendo y sintiendo las terribles consecuencias de una guerra jurídica y judicial, que hasta ahora comienza a mostrar su verdadera cara. No hay que negar, jamás se podría hacer, la existencia de algunos excesos, la realización de conductas que violan el honor militar, las alianzas personales con grupos ilegales, así como ciertas violaciones a los DDHH y también infracciones al DIH; pero en verdad, eso hace parte del pasado, y siempre se enmarcaron como conductas individuales, jamás como políticas institucionales. Hoy los militares y policías de Colombia actúan con legitimidad; en el presente, la Fuerza Pública comprende la necesidad de la victoria respetando los DDHH y el DIH; en nuestros días, contamos con unas Fuerzas del orden, apegadas al Derecho. Por esto, precisamente, no se puede negar la naturaleza de víctimas del conflicto que tienen nuestros hombres y mujeres, no se les puede abandonar cuando han salvado a Colombia; no se les puede dar la espalda; no se les deben violar sus derechos y garantías, empezando por el debido proceso y claro, la presunción de inocencia. Tenemos espejos que no hemos querido ver; y en ese sentido nuestra propia Corte Constitucional ha protegido los derechos de nuestros hombres y valerosas mujeres. Siempre se debe perseguir la justicia y la verdad, pero no la injusticia y la venganza. La defensa de los militares y policías, no es una tarea que se circunscriba a lo judicial, lejos está de serlo; debe ser integral como lo hemos predicado desde la academia.

5. Inexistencia de perfidia. En la operación "Jaque", contrariamente a lo que sostienen algunos miembros de las organizaciones al margen de la ley, así como sus áulicos que desde la pseudointelectualidad, acompañan su "lucha revolucionaria", (¿pero qué revolución acaba al pueblo que dice defender?) se ha tratado de argumentar la supuesta existencia de perfidia, como infracción grave al DIH. En primer lugar, la astucia, el engaño, la estratagema, son tan antiguas como la misma guerra, basta recordar las obras de Polienio, Eneas el táctico, Kautilya, Sun Tzu, Sun Bin, entre otros; por ello está autorizada en la actualidad por el derecho convencional, específicamente por el numeral 2° del artículo 37 del protocolo I de 1977, adicional a los cuatro convenios de Ginebra de 1977. Es más, en segundo lugar, tal y como se indicó anteriormente, se utilizó una estratagema eminentemente humanitaria, ya que no se utilizaron métodos y medios, para transgredir los principios del DIH, sino todo lo contrario, para respetarlos, al garantizar la vida y la integridad personal de todos los participantes en la operación, incluso la de los beligerantes ilegales. En tercer lugar, no es verdad que se simulará como tal una misión humanitaria valiéndose de un acto pérfido; lo que se realizó fue una correcta y legítima utilización del espectro electromagnético que hace parte del territorio nacional de acuerdo con la Constitución Política, para hacerle incurrir en un error al enemigo del pueblo colombiano acerca de la necesidad de un supuesto traslado de los secuestrados hacía otro campamento de la guerrilla; en ese sentido, ni se utilizaron emblemas o distintivos prohibidos, ni se engañó para hacer inferir la existencia de dichos símbolos (perfidia indirecta), tampoco se utilizaron otros signos que indujeran la presencia de un acto considerable como infracción grave, como la utilización de banderas o escudos de otros estados o potencias neutrales.

Por otro lado, y ante el reconocimiento por parte del presidente de la República, sobre la utilización por parte de un oficial de un "peto" (pechera), con el distintivo del comité internacional de la Cruz Roja, colocado por temor ante la nutrida presencia del enemigo, sin que mediara orden en el sentido de simular estatus de protección, sin que lo acompañara la intención de obtener ventaja militar evidente y efectiva, y además sin el propósito de traicionar con el fin de llegar a un acto hostil, en nada empaña la operación, ni el sentido de la estratagema humanitaria; y ni en el derecho interno ni en el internacional, por falta del elemento subjetivo5, podría llegar a constituirse la perfidia; además en ningún momento, de acuerdo con la jurisprudencia, principalmente la del tribunal para la antigua Yugoslavia, sobre la misma concepción objetiva de existencia de un conflicto armado, se pretendió simular un acto humanitario con el fin de violar, el status de protección frente a ciertas personas; todo lo contrario, una vez rescatados los secuestrados, pasaron a estar bajo verdadero amparo, al igual que los guerrilleros, garantizando así el principio de humanidad.

En el mismo sentido y luego del escándalo en un vaso de agua generado por medios internacionales y algunos nacionales, sobre la utilización en la operación "jaque" por parte de un heroico militar de un distintivo del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), han surgido varios interrogantes acerca de si este hecho constituye o no perfidia e incluso si el empleo del emblema podría ser considerado como crimen de guerra o como conducta delictiva dentro de la orbita nacional, por lo que vale jurídica y militarmente precisar:

5.1. Origen de la palabra perfidia. Este vocablo tiene origen en dos raíces latinas, per, que significa ir más allá; y la raíz fedes, que significa infidelidad y traición. Precisamente el diccionario de la real academia de la lengua define la perfidia como el quebrantamiento de la fe debida.

5.2. La perfidia en el Derecho de la Guerra. El derecho de la guerra medieval, sustentado en gran parte en las normas acuñadas oralmente por las órdenes de caballería, prohibía el ataque a traición al enemigo, considerándolo como una descortesía militar y como una falta al honor castrense. De allí se extracto en el derecho internacional humanitario (DIH) moderno (1864), a la perfidia como un acto deleznable en la conducción de hostilidades. Así además fue establecida la perfidia en el protocolo I adicional a los convenios de Ginebra de 1949, como ya se aludió en este escrito.

5.3. ¿En qué consiste la perfidia? En la utilización de la traición con el propósito de realizar dentro de un conflicto armado, no importando su naturaleza, un acto hostil; es decir, la perfidia para que se presente en el derecho internacional requiere de circunstancias objetivas y subjetivas; entre las primeras encontrarnos en un ambiente de conflicto armado, tal y como lo prescribe la sentencia Tadic del Tribunal para la antigua Yugoslavia, recogido por el Estatuto de la Corte Penal Internacional, y desarrollado por los elementos de los crímenes6. Y dentro de los elementos subjetivos existir el propósito, la intención de realizar un acto de guerra pero traicionando al enemigo.

5.4. ¿Portar emblemas, símbolos, banderas o distintivos por parte de un militar o policía en una operación constituye perfidia dentro de un conflicto armado no internacional? No necesariamente; hay que mirar los elementos objetivos y subjetivos de la perfidia para poder llegar a concluir que existió la misma. De igual forma habría que establecer la utilización indebida de un distintivo o el uso inadecuado del mismo; puntualmente en la operación "jaque", el presunto uso indebido del emblema del CICR. Pero en el caso bajo estudio no existe posibilidad alguna de que se argumente que existe perfidia por el hecho probado de la utilización no autorizada por parte de un Militar de un emblema del CICR; ¿cuál es la razón? No existió traición, nunca existió el propósito o el fin de generar con una supuesta felonía una circunstancia de ventaja militar que permitiera un acto hostil contra el enemigo y además, el objetivo de la misión era eminentemente humanitario. La perfidia se sustenta en el principio de Limitación, de prohibición de métodos y medios desleales en la guerra; jamás habría perfidia por fines humanitarios.

5.5. La estratagema humanitaria. En el marco de un conflicto armado intraestatal, bajo las premisas de la seguridad democrática y una política integral de DDHH y DIH, el Ejército Nacional, a través de su inteligencia, logró estructurar una estratagema o engaño, totalmente permitido por el derecho de la guerra, no con el fin, plausible también, de realizar una clásica operación militar ofensiva, sino una operación militar humanitaria, como una demostración más de la interiorización de los principios del DIH y de la legitimidad de las actuaciones de la Fuerza Pública. Por ello, la labor de engaño realizada, la estratagema en sí misma, y la ejecución de ella, da pie para hablar de que estamos por primera vez en la historia bélica del mundo, en presencia de una estratagema militar humanitaria; su propósito fue salvar vidas y recuperar la libertad perdida de quince personas; es decir, todo lo contrario a un acto pérfido.

5.6. ¿Se pudo tipificar en el derecho interno un delito de Perfidia? El código penal colombiano establece como delito la perfidia en su artículo 143. Allí precisamente recoge parte de la normatividad internacional sobre el tema, pero es totalmente claro en expresar, como elemento esencial y propio del tipo penal, el propósito de dañar o atacar al adversario, simulando o utilizando signos de protección, como el de la Cruz Roja. Y me pregunto ¿y es que nuestro héroe de la patria se puso el peto contentivo del distintivo del CICR, para dañar o atacar a más de setenta guerrilleros completamente armados que tenía a su alrededor? La conclusión es más que obvia, no existió ningún tipo de conducta punible en la actuación legítima del servidor público. Incluso la utilización por temor a un ataque puede ser dentro de las reglas de enfrentamiento tenido como un acto pasivo de legítima defensa, lo cual sería al mismo tiempo una causal de ausencia de responsabilidad en materia penal.

5.7. ¿La actuación del militar colombiano, podría llegar a constituir un crimen de guerra? La respuesta categórica es no. Teniendo en cuenta los hechos conocidos, las circunstancias específicas del caso, la corroboración de que se utilizó un distintivo del CICR, sin la intención de incurrir en acto pérfido, podemos de acuerdo con las normas internacionales, concretamente con las previstas en el Estatuto de la CPI y en los elementos de los crímenes ya enunciados, que la conducta del oficial es atípica para el Derecho Penal Internacional, que vale recordar siempre por el principio de complementariedad, entraría a funcionar luego de que la justicia nacional pueda actuar o no quisiera actuar, o inclusive que actuando simulará administrar justicia.

5.8. Un error inocuo. El presidente de la República de Colombia ha sido insistente en repetir, que una verdad a medias es peor que una mentira, y que sólo la verdad construye confianza; por ello, luego de una investigación interna, salió a decir la verdad de lo ocurrido y asumió la responsabilidad política como comandante supremo de las Fuerzas Armadas. Lo que existió desde el punto de vista de la utilización de distintivos y emblemas es lamentable y deja una gran experiencia dentro del derecho operacional colombiano, el más evolucionado del mundo por demás; pero el propósito humanitario de la operación de rescate jamás podrá ser empañado por nadie en el mundo, y el heroísmo de nuestros soldados jamás podrá ser soslayado por un error inocuo. La tarea de explicarle al mundo qué fue lo que en realidad pasó, la tenemos todos los que con dignidad y honor llevamos el honroso título de colombianos; no debemos esperar a que la combinación de formas de lucha ahora utilice sus tentáculos para mostrarle a la comunidad internacional otra verdad. Es de humanos cometer errores; grandeza aceptar que se cometen errores y es de sabios perdonarlos; eso ya lo hicieron los miembros del Comité Internacional de la Cruz Roja. Viva el Ejército de Colombia, vivan las Fuerzas Armadas, viva su Legitimidad.

Para terminar es pertinente indicar, que la espiral de violencia en Colombia sólo puede ser derrumbada por un cambio de actitud del pueblo colombiano; las marchas del 4 de febrero y del 20 de julio, son los peores golpes en contra de las organizaciones criminales al margen de la ley. Si nuestras Fuerzas Militares, siguen haciendo la tarea diariamente, si "Fénix"7, "Jaque" y las otras operaciones que vendrán no hacen sino evidenciar su profesionalismo, ¿por qué no ayudar con nuestro granito de arena, para darle por fin "mate" a la violencia en Colombia? No podemos dejar que aquellos pocos que han hecho tanto por todos, terminen pudriéndose en cárceles, mientras sus carceleros resulten ser los mismos terroristas que hoy combaten.

Notas

1. Palabras pronunciadas por el autor en la conferencia "La legitimidad como pilar de la construcción de un posconflicto. Bogotá Colombia, Junio 2008.

2. La inteligencia del Ejército Colombiano, reconocida como arma, se encuentra representada por el color azul.

3. Sun Tzu, El Arte de la Guerra, Chapter 3.

4. Procesos judiciales en materia penal abiertos en Colombia en virtud de la presunta relación entre servidores públicos y miembros de los grupos al margen de la ley.

5. Intención o dolor tendiente a generar una agresión a través de una traición.

6. Reglas de interpretación que aclaran el sentido de la tipificación de cada conducta establecida como crimen en el estatuto de Roma.

7. Operación Militar Colombiana en donde fue abatido el comandante guerrillero Raúl Reyes, el primero de Marzo del año 2008, cuando se encontraba en su campamento permanente en suelo Ecuatoriano, desde donde agredía diariamente al pueblo Colombiano, al Ecuatoriano y las Fuerzas Armadas. La operación "fénix" fue otro triunfo de la inteligencia militar, combinada con la precisión de armas convencionales inteligentes utilizadas por aeronaves de la Fuerza Aérea Colombiana. Además esta operación se sustenta en el principio de legítima defensa establecido en la Carta de la ONU y de igual forma en la Carta de la OEA, privilegiando además el principio de soberanía popular por encima del antiquísimo principio de soberanía territorial, hoy muy cuestionado en casos de terrorismo o conflictos armados intraestatales y regionales.


 Colaborador

El Señor Jean Carlo Mejía

El Señor Jean Carlo Mejía Azuero egresó como Abogado Magna Cum Laude de la Universidad Militar Nueva Granada, Bogotá, Colombia, en donde se desempeña como Decano de la Facultad de Derecho y como Vicepresidente de la asociación Colombiana de Facultades de Derecho. Ha realizado estudios de postgrado en Derecho Administrativo, Seguridad y Defensa Nacional, Derechos Humanos, Derecho Internacional y Defensa Jurídica del Estado. Becario de la Universidad Militar, de la OEA y del Instituto Interamericano de Derechos Humanos y actualmente es candidato para un doctorado (PhD) en Leyes. Cuenta con doce libros escritos y más de ochenta artículos publicados. Fue miembro de las fuerzas de paz en la Península del Sinai y Asesor del comando de la Fuerza Aérea Colombiana.


 Declaración de responsabilidad:
Las ideas y opiniones expresadas en este artículo reflejan la opinión exclusiva del autor elaboradas y basadas en el ambiente académico de libertad de expresión de la Universidad del Aire. Por ningún motivo reflejan la posición oficial del Gobierno de los Estados Unidos de América o sus dependencias, el Departamento de Defensa, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos o la Universidad del Aire. El contenido de este artículo ha sido revisado en cuanto a su seguridad y directriz y ha sido aprobado para la difusión pública según lo estipulado en la directiva AFI 35-101 de la Fuerza Aérea.

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