Publicado: 1ero de abril de 2009
Air & Space Power Journal - Español  Primer  Trimestre 2009


Comando Ciberespacial de la Fuerza Aérea de Estados Unidos

Volar y Luchar en el Ciberespacio

General de División (USAF) William T. Lord

Proteger nuestras capacidades cibernéticas a la vez que enfrentamos e interrumpimos las capacidades de nuestros opositores se está convirtiendo en el núcleo de la guerra moderna..

—Michael W. Wynne

SOMOS UNA NACIÓN en guerra. Nuestras fuerzas armadas están involucradas en una lucha contra grupos e individuos que siguen una ideología que tiene entre sus principios fundamentales una hostilidad hacia nuestro pueblo, nuestras creencias y nuestros valores. Los caballeros del aire, los soldados, marineros, infantes de marina y representantes de nuestro gobierno que participan en esta lucha amarga surgirán con perspectivas moldeadas por sus experiencias en combate en contra de extremistas que emplean el terror como su arma principal para lograr sus objetivos. Y también estamos en guerra en el ciberespacio—un dominio relativamente nuevo que, al igual que el aire y el espacio, abarca aspectos militares, civiles, económicos, y especialmente de información, de nuestros intereses nacionales.

Ya hemos sido testigos y hemos experimentado incursiones hostiles en el ciberespacio. Nada muestra más la naturaleza en disputa del ciberespacio que como se emplearon sus capacidades para apoyar ataques físicos a nuestras infraestructuras gubernamentales y financieras el 11-S (comúnmente denominados como la 9/11 en el mundo anglosajón y el 11-S en España y Latinoamérica). Comunicaciones codificadas y teléfonos celulares se emplearon para los primeros ataques a las Torres Gemelas en el 1993. Ayudados por simuladores de vuelo basados en computadoras, los piratas aéreos se adiestraron, planificaron y financiaron un ataque más exitoso. Los ataques a las Torres Gemelas en New York tenían, como segundo objetivo, la degradación catastrófica de la información financiera de la cual depende un gran segmento de la economía de Estados Unidos.1 Hasta el 11-S, actores no estatales tales como Al-Qaeda no eran considerados una amenaza a nuestra supervivencia nacional. Pero el alcance, ocultación, financiamiento y flexibilidad que adquirieron en el ciberespacio les permitió planificar y ejecutar ataques en nuestra patria que hasta hace unos pocos años eran considerados prácticamente imposibles.

En el 2007, Estonia experimentó y un ciberataque que atacó los sistemas gubernamental y económico y los medios de comunicación. El ataque fue insidioso, rápido y difícil de rastrear, y le negó el servicio a los usuarios de informática por más de tres semanas.2 Parecido a lo que la prueba china del misil antisatélite en el 2007 hizo para el espacio, el incidente en Estonia marcó un cambio en el entorno de seguridad internacional para el ciberespacio. Los infiltradores del ciberespacio rutinariamente intentan penetrar las redes del Departamento de Defensa, gubernamentales, económicas e industriales para lograr el acceso a información que podría ser vital para las actividades en esos campos. Las ventajas que esos adversarios logran a través del ciberespacio les da la capacidad de representar amenazas graves, sino fatales, a nuestra patria. Sin embargo, hasta hace poco, nuestro entendimiento de este nuevo campo, nuestra organización para funcionar en él y nuestra aptitud para actuar—de manera ofensiva y defensiva—estaban limitadas en gran medida a las operaciones de redes locales.

La publicación en el 2006 del documento clasificado titulado National Military Strategy for Cyberspace Operations (Estrategia Militar Nacional para las Operaciones Ciberespaciales) y el anuncio del Secretario de la Fuerza Aérea que el ciberespacio se incorporaría a la misión de la USAF preparó el terreno para organizar, capacitar y equipar fuerzas para las operaciones en el ciberespacio. A inicios de ese año, el Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea, el General T. Michael Moseley, firmó las órdenes estableciendo el Comando Ciberespacial (Provisional) de la Fuerza Aérea (AFCYBER [P], por sus siglas en inglés). A través de este nuevo comando, la Fuerza Aérea continuará el proceso de comprender el ámbito e integrar las capacidades necesarias para "volar y luchar" en él con las que ya existen en los campos aéreo y espacial.

Estados Unidos conserva una supremacía en la guerra pocas veces vista en la historia de la humanidad. Nuestra milicia está adaptada a derrotar fuerzas opositoras en entornos de combate tradicionales, que se han ampliado de los campos de batalla terrestre y marítimo a incluir el aire y el espacio. Sin embargo, en el entorno de seguridad emergente, las organizaciones, destrezas y equipo que hemos empleado con gran eficacia puede que no sean suficientes. Eruditos del Laboratorio de Física Aplicada de la Johns Hopkins University han destacado lo siguiente: "En la actualidad Estados Unidos está enfrentado una amenaza a la seguridad nacional diferente a la guerra convencional por la cual hemos sido superiores en el mundo. Esta nueva amenaza se está conociendo como la ‘guerra irrestringida’. . . . Lo nuevo y diferente es que pocos pueden impactar a muchos, con un alcance global hecho posible por la tecnología avanzada de la informática. La primera regla de la guerra irrestringida es que no hay reglas; nada es prohibido". 3 En una era de guerra irrestringida, la única manera de garantizar que nuestra superioridad en el aire y en el espacio permanezca segura es defendiendo nuestras capacidades ciberespaciales y mantener a nuestros enemigos en riesgo viviendo y luchando virtualmente en ese ámbito. Esto nos llevará a lo que hoy son consideradas estructuras orgánicas distribuidas poco convencionales pero que luego se convertirán en el estándar a medida que aseguramos y defendemos nuestras capacidades ciberespaciales, nuestra redes críticas de mando y control (C2), y mantenemos a nuestros enemigos en riesgo para conservar nuestro dominio en el aire y el espacio.

Estas son tareas complejas. A diferencia de nuestros sistemas militares tradicionales, las capacidades ciberespaciales son relativamente económicas y nuestros adversarios y la competencia las pueden obtener fácilmente. A diferencia del aire y del espacio, en la actualidad contamos con verdaderos competidores pares. Para cumplir con los retos que el ciberespacio nos plantea, la USAF ha abordado el problema cuidadosamente, ha analizado los problemas planteados por el ciberespacio y ha tomado medidas para tratarlos. Si bien la Fuerza Aérea tiene responsabilidades claras para organizar, adiestrar y equipar a sus fuerzas para funcionar en el ciberespacio como resultado de su misión, esto no excluye a que otras agencias gubernamentales o servicios militares también participen—esperamos unirnos con aquellos que lo hacen para el beneficio mutuo y la defensa de nuestra nación. Sin embargo, las amenazas en el ciberespacio son tan extensas como las redes en sí y continuarán llegando indistintamente de cuál departamento gubernamental esté a cargo de derrotarlas.

El ciberespacio
Un ámbito en disputa

La Fuerza Aérea reconoce que la supremacía en el ciberespacio está en disputa por competidores pares y, por lo tanto, desarrollar capacidades para funcionar en el espacio tiene que justificar por no tan solo las capacidades que el ámbito ofrece sino también las amenazas que puede presentar. El Dr. Lani Kass, antiguo director de la Fuerza de Tarea Ciberespacial del Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea, alega que en el ámbito ciberespacial Estados Unidos quizás ocupa el quinto lugar en el mundo.4 Una explicación de las capacidades ciberespaciales de diferentes naciones que se ilustran en la Figura 1 confirma el alcance de la competencia que enfrentamos en este campo.

Por lo tanto, reconocemos que competimos en el ámbito ciberespacial, pero aún no lo dominamos. Las amenazas emanan de una confluencia de las mismas comunicaciones y tecnologías de computadoras de las cuales nuestros sistemas C2 dependen. Hay una tensión entre aquellos que diseñan y operan los sistemas para lograr beneficios de las capacidades ciberespaciales y aquellos que buscan aprovecharse de ellas. Ataque exitosos bien documentados a la Escuela Superior de Guerra de la Armada muestran la necesidad de asegurar nuestros sistemas para evitar el robo de nuestra propiedad intelectual y de secretos que son necesarios para defender a nuestra patria.5 Nuestras redes militares están bajo un aluvión de investigaciones y violaciones diarias provenientes de amenazas que oscilan desde "novatos" ("script kiddies") hasta criminales buscando información para aprovecharse de nuestros miembros hasta naciones estados buscando nuestros secretos. Nuestros socios en la industria también han sufrido pérdidas de información. Las instituciones financieras y bancarias en Estados Unidos también trabajan bajo el peso de ataques cada vez más sofisticados, tal como se ilustra en la Figura 1.

Para poder competir eficazmente en el ciberespacio, el personal de Fuerza Aérea ya está orientado hacia y han estado llevando a cabo misiones en el campo por algún tiempo. Algunos principios básicos de nuestra cultura se prestan bien para este trabajo. Primero, la perspectiva del personal de la Fuerza Aérea nos equipa bien para operar a lo largo de ámbitos—abordamos problemas de seguridad nacional y retos militares desde una perspectiva global. Esto estaba claro desde los primero días de nuestra experiencia con el poderío aéreo. Los caballeros del aire pudieron transitar largas distancias con impunidad relativa para lograr resultados en contra de las fuerzas terrestres enemigas, las fuentes de la fortaleza industrial del enemigo y los gobiernos enemigos. Esta perspectiva global se amplió con la adición de capacidades espaciales y ahora se ha ampliado aún más con las múltiples dimensiones representadas en el ciberespacio. Esta perspectiva no significa que tenemos todas las respuestas, sin embargo, sí significa que nuestra experiencia con los ámbitos similares aéreo y espacial nos ha equipado bien para funcionar en otro entorno irrestricto.

Nuestra perspectiva era inseparable de nuestro ritmo de adelantos en las tecnologías de la aviación y del espacio. Desde la carrera armamentista en la aviación durante la Primera Guerra Mundial—en la cual los combatientes lograron innovaciones que fueron traducidas directamente en ventajas tácticas y operacionales—hasta la producción industrial que resultó en una fuerza aérea masiva que luchó una guerra global en la Segunda Guerra Mundial, hasta la revolución tecnológica que produjo nuestras capacites espaciales hasta la revolución en asuntos militares representada por el furtivismo, el ataque de precisión y el C2, nuestros caballeros del aire forjaron una cultura de innovación y experimentación que nos preparó correctamente para los retos tecnológicos que las operaciones en el ciberespacio presentan.

Una perspectiva global combinada con nuestra perspicacia tecnológica nos lleva a abordar retos con miras hacia lograr resultados específicos y relevantes en el aire, espacio y ciberespacio. La primera campaña basada en efectos, la ofensiva combinada de bombarderos durante la Segunda Guerra Mundial, tuvo como objetivo dislocar lo que los planificadores aéreos caracterizaban como la "red industrial" que sostenía las capacidades bélicas del Eje. Este proceso de reflexión que buscar unir las acciones tácticas con los efectos operacionales y estratégicos—algunos de los cuales se pueden llevar a cabo lejos de los efectos de primer orden de la misión táctica—forma parte integral de la cultura del caballero del aire. Desde nuestros orígenes como un servicio independiente—colocado singularmente para lograr efectos estratégicos en contra de las capacidades bélicas de nuestro adversario—les hemos ofrecido a nuestros líderes operacionales y nacionales opciones soberanas para lograr los resultados que ellos desean.

Los caballeros del aire también piensan acerca de los efectos en el ciberespacio como las metas principales de las campañas en lugar de capacidades de apoyo interesantes para las misiones tácticas. Esto no significa que los caballeros del aire no apoyan las operaciones conjuntas o que ellos desean llevar a cabo campañas independientes. Más bien, significa que las uniones entre los objetivos táctico, operacional y estratégico guían la manera como pensamos acerca de prepararnos para la guerra y cómo librarlas. La caracterización del ciberespacio como un ámbito en lugar de una herramienta refleja este método. En vista de que tratamos las capacidades ciberespaciales como armas principales, somos particularmente expertos en sopesar sus efectos en las perspectivas a largo plazo del éxito de la campaña.

Las características mencionadas anteriormente moldean la manera como la Fuerza Aérea de Estados Unidos aborda el reto de operar en el dominio ciberespacial. Nuestra perspectiva global, nuestra perspicacia tecnológica, los métodos basados en efectos y nuestro énfasis en el ámbito como opciones principales para lograr las metas nacionales moldearán la manera como nos preparamos para lograr el acceso, influencia y control en el ciberespacio y a lo largo de otros ámbitos en el futuro. El establecimiento de un nuevo comando principal es el primer paso en ese viaje hacia integrar capacidades en el aire, espacio y ciberespacio.

Un nuevo tipo de comando principal—virtual y distribuido

Michael Wynne, Secretario de la Fuerza Aérea, estaba verdaderamente consciente de que agregar el ciberespacio a la misión de la Fuerza Aérea no sería suficiente ni para asegurar nuestros intereses ni para crear capacidades operacionales creíbles en el ámbito. Dentro de la Fuerza Aérea tiene que haber un defensor del ciberespacio para cumplir con las responsabilidades de "organizar, capacitar y equipar" estipulado en el Título 10—en otras palabras, para proveer una organización a cargo de armonizar las capacidades ciberespaciales con las del aire y el espacio, de adiestrar guerreros especializados y de conseguir y activar sistemas relevantes para funcionar en ese ámbito. Esta defensa es esencial—el personal, organizaciones y misiones en la empresa ciberespacial de la Fuerza Aérea requiere un alto nivel de apoyo si es que van a tener éxito.

Al crear el comando, el Secretario Wynne previó la oportunidad de llevar a la Fuerza Aérea hacia el siglo XXI. Retó a los líderes del AFCYBER (P) a "guiar a la USAF hacia el futuro, creando el primer comando del siglo XXI". Este comando tenía que ser diferente del "comando típico de la guerra industrial"; tenía que ser virtual. Guiados por esta visión, los integrantes del AFCYBER (P) están trabajando con diligencia para crear una organización tan ágil como el ámbito en el cual opera. Cuando logre su capacidad operacional inicial, alrededor del 1º de octubre de 2008, como un comando principal a la par con otros comandos principales, el AFCYBER (P) garantizará que la Fuerza Aérea les provea a los comandantes combatientes las capacidades bélicas requeridas a la vez que defienden nuestra estructura operacional. Por el momento, la misión provisional del comando es garantizar el establecimiento rápido de este nuevo comando publicando un programa para organizarlo, preparando los memorando de los objetivos del programa y un presupuesto base para luego someterlos, y elaborando criterios para activar nuevas porciones del comando.

Misión del AFCYBER (P) y los fines, modos y medios nacionales

Las opciones soberanas tiene que ver con el espectro de opciones que las capacidades aéreas, espaciales y ciberespaciales les ofrecen a los encargados de formular leyes en Estados Unidos para solucionar problemas.

Michael W. Wynne

Varias armas del gobierno estadounidense existen para elaborar opciones a lo largo de los espectros de los medios diplomáticos, de información, militares, económicos y culturales (DIME-C, por sus siglas en inglés) para cumplir con los fines nacionales. La Fuerza Aérea existe para servir a las directrices nacionales, y el Comando Ciberespacial de la Fuerza Aérea se cerciorará que la Fuerza Aérea pueda cumplir su parte en apoyar la estrategia nacional para asegurar el ciberespacio.6 Tal como se mencionó anteriormente, hay características singulares de la cultura de la Fuerza Aérea que la tornan particularmente apta para operar en el ciberespacio. Sin embargo, el enfoque de la Fuerza Aérea es conservar su aptitud para tener acceso y maniobrar dentro del ciberespacio y en los ámbitos aéreo y espacial a la vez que evita que nuestros adversarios hagan lo mismo. Esto lleva a la Fuerza Aérea a enfocarse en elaborar aptitudes que conlleven hacia el acceso, influencia y control en todos los ámbitos a la vez que integra mejor los efectos cinéticos y no cinéticos. El verdadero poder de la cibernética radica en la creación de sinergia integrando el aire y el espacio.

Los enunciados de la misión y la visión del AFCYBER (P) definen quiénes somos, nuestra razón de ser y qué buscamos lograr. Específicamente, nuestra misión es proveer fuerzas adiestradas y equipadas aprestas para el combate para llevar a cabo operaciones de combate a través del espectro electromagnético e integrar completamente esas operaciones con las operaciones aéreas y espaciales.7

Nuestro enunciado de la visión define nuestro compromiso no negociable de ofrecer opciones soberanas de la USAF para Estados Unidos a través del dominio de ámbitos cruzados del aire, espacio y ciberespacio.

Asegurar nuestra nación empleando las mejores capacidades cibernéticas del mundo para dominar el ámbito ciberespacial, crear efectos globales integrados y ofrecer opciones soberanas.8

No nos confundamos: Si no podemos dominar en el ciberespacio, arriesgamos nuestra supremacía aérea y espacial. Por ejemplo, si un adversario puede inyectar un software malicioso en una flota de F-22s, puede que no podamos volar el Raptor cuando se necesite en la batalla. De manera similar, si un adversario bloquea o encandila la constelación GPS, puede que los ataques de precisión no sean posibles. La Fuerza Aérea no puede darse el lujo ni de daños colaterales innecesarios ocasionados por la negación de nuestras capacidades cibernéticas ni puede lograr la victoria en el campo de batalla sin la supremacía cibernética.

Como se mencionó anteriormente, la Fuerza Aérea ha escogido seguir adelante en el ciberespacio estableciendo un nuevo comando principal. Al optimizar una arquitectura de comunicaciones moderna, robusta y unificada (por ejemplo, unir las redes de teléfonos y datos), el AFCYBER (P) puede crear un comando virtual de los centros de excelencia distribuidos. A primera vista, los cínicos podrían reclamar que adoptar una forma virtual es una solución en busca de un problema. Sin embargo, los hechos no sustentan la conclusión. El modelo de comando virtual prepara el camino para optimizar alianzas a lo largo de las áreas funcionales principales de la Fuerza Aérea. Empleando un modelo introducido por primera vez por las contrapartes corporativas, el AFCYBER (P) colocará una presencia de cuartel general con o cerca de socios estratégicos para propiciar alianzas más sólidas. Por ejemplo, colocar personal clave cerca de los centros de investigación, puntos logísticos de abastecimiento y comandos combatientes propicia y, por ende, establece y mantiene fuertes lazos cara a cara con nuestros socios en esas misiones. Hasta el momento, el AFCYBER (P) ha identificado 11 de esas locaciones donde las alianzas son vitales para el éxito de la misión. Este modelo orgánico cambia el énfasis de organizar a comunicaciones de apoyo dentro del comando para apoyar las comunicaciones y las relaciones con otros comandos y socios. Estas alianzas se dan de muchas maneras, inclusive la participación en la Fuerza de Tarea Conjunta de Contrainteligencia Nacional, que incluye la participación del FBI y gran parte de la comunidad de inteligencia nacional. También incluye la coordinación a diario entre el Centro de Delitos Cibernéticos del Departamento de Defensa (para el cual la Fuerza Aérea es el agente ejecutivo) y todos los demás departamentos del gobierno federal. Numerosas discusiones con nuestros aliados y socios de la OTAN se han estado llevando a cabo desde la creación de este comando provisional. Estas relaciones amplias nos dan acceso a capacidades mucho más allá de las que la Fuerza Aérea posee en la actualidad y mejora en gran medida nuestros medios para lograr los fines nacionales. Esto incluye aprovecharnos de la inversión significativa de la Fuerza Aérea en las fuezas de la Guardia Nacional y la Reserva.

La Guardia Nacional y la Reserva ya son fundamentales para el funcionamiento de las capacidades ciberespaciales de la Fuerza Aérea. La mayoría de la estructura de fuerza con la que la Fuerza Aérea cuenta hoy en día para proveer comunicaciones expedicionarias, o de combate, radica en la Guardia Aérea y la Reserva de la Fuerza Aérea, y el nuevo comando heredará la responsabilidad de todo ello. De manera similar, más del noventa por ciento del personal de Fuerza Aérea capaz de diseñar e instalar sistemas de comunicaciones grandes solamente lo hay en la Guardia Aérea y en la Reserva. Aparte de las actividades relacionadas con las comunicaciones, unidades singulares, enfocadas en el ciberespacio ya han sido creadas y contribuyen a la fuerza total. El 262avº Escuadrón Agresor de Guerra de Informática, una unidad de la Guardia en Seattle, Washington, es una de las primeras unidades de la Guardia creada para lidiar con las nuevas misiones ciberespaciales, pero habrán muchas más. Los elementos de fuerza total estarán en el meollo de las operaciones del Comando Ciberespacial de la Fuerza Aérea, abarcando cada nivel de la empresa ciberespacial desde el nivel de unidad hasta el cuartel general del comando y el centro de operaciones aéreas.

El cuartel general virtual no sólo se aprovechará de relaciones duraderas con la Fuerza Total y otras misiones y agencias, sino que también le ofrecerá al comando medios mayores para llevar a cabo operaciones a lo largo del espectro del conflicto. La Fuerza Aérea ya cuenta con una extensa colección de aptitudes que caerán bajo el control del nuevo comando pero no se reubicarán físicamente. Por ejemplo, la naturaleza distribuida del comando nos permite el acceso a redes establecidas y en funcionamiento y a sus operadores junto con plantas físicas completamente funcionales. Llevar estos conjuntos de misión bajo la autoridad de un solo comandante operacional abre las puertas para mejor sincronización de los recursos.

Otro tema crítico para poder cumplir con las responsabilidades del Título 10 de la Fuerza Aérea tiene que ver con establecer y crear una fuerza de carrera especializada mediante la creación de un nuevo código de especialidad de la Fuerza Aérea (AFSC, por sus siglas en inglés) para la fuerza de alistados y de oficiales. Esta nueva carrera especializada en el ciberespacio incluirá una mezcla diversa de destrezas para abarcar las áreas de la misión que oscila desde operaciones de información hasta guerra electrónica, comunicaciones e inteligencia, capacidades cibernéticas expedicionarias y guerra en la red. En la actualidad, hay muchos años de experiencia en funciones relacionadas con el ciberespacio. Utilizaremos este capital intelectual y nos enfocaremos en crear una nueva forma de orientación conocida como "mentalidad cibernética"9. Similar a la "mentalidad aérea" ya imbuida en cada caballero del aire, la mentalidad cibernética tiene que ver con el desarrollo sin obstáculos de las capacidades ciberespaciales para lograr los efectos deseados.

El Comando Ciberespacial de la Fuerza Aérea constará de un cuartel general, una fuerza aérea numerada y cuatro alas organizadas tal como se ilustra en la Figura 2. Si bien muchas de las capacidades del ciberespacio cuestan poco en términos de hardware en sí, esto no quiere decir que no se requieren recursos adicionales para lograr el dominio en el ciberespacio. Al contrario, algunas de las capacidades ciberespaciales requerirán la integración a misiles y aeronaves militares tradicionales con todos los costes relacionados. Además, se necesitará adiestramiento suplementario para esta nueva carrera especializada. De hecho, programas específicos a la red para defender e integrar los efectos de Fuerza Aérea a lo largo del aire, espacio y ciberespacio serán críticos para la mejora en el futuro de la eficacia de nuestra fuerzas ciberespaciales. Aunque respaldadas por la tecnología, las consideraciones de la misión guían el camino del AFCYBER hacia la virtualización. Igualar la estructura orgánica del comando y la filosofía operacional al ámbito dentro del cual funcionará le proporcionó agilidad estratégica a la Fuerza Aérea a la vez que conserva la capacidad para cumplir con los retos emergentes.

Los retos en el camino hacia la supremacía en el ciberespacio

Aunque aún no prevemos solicitar cambios a la ley para acomodar las operaciones ciberespaciales, nos apoyaremos en gran medida en estatutos existentes para resolver algunos de los retos legales particularmente peliagudos requeridos en el ámbito cibernético. Entre algunos de estos retos legales se encuentran las fronteras entre las actividades policiales, de inteligencia y militares. Por ejemplo, si bien el AFCYBER puede ejecutar ciertas tareas tales como defender una infraestructura militar crítica dentro del territorio continental de Estados Unidos, según las responsabilidades del Título 10—y le presentaremos fuerzas AFCYBER a los COCOMS (Comandos Combinados) para llevar a cabo esa misión—si los agresores son criminales, nuestros socios en el FBI y otras agencias tienen que contrarrestar esas actividades ejerciendo autoridades policiales bajo el Título 18. Las autoridades otorgadas por el Título 50 a la comunidad de inteligencia también son esenciales para las operaciones eficaces y legales dentro del ciberespacio.

Los retos operacionales eclipsan los retos legales, y la mayoría giran en torno a la velocidad a la cual surgen las amenazas ciberespaciales en comparación con nuestra velocidad actual para responder. La globalización ha creado una interdependencia sin precedentes entre las economías nacionales que puede ocasionar un cambio muy rápido de la paz al conflicto. Garantizar que suficientes autoridades estén colocadas para interrumpir un ataque ciberespacial es crítico para garantizar que nuestro gobierno y nuestra Fuerza Aérea puedan responder a tiempo.

La excepción inicial de un ataque basado en el ciberespacio posiblemente podría desorganizar nuestras capacidades aéreas y espaciales, por ende nivelando el campo de juego para nuestros adversarios en otros ámbitos. Es por ello que la Fuerza Aérea busca la capacidad para defender su ciberespacio, y especialmente sus sistemas C2 y de armamento, de ataques cibernéticos y dominar a sus enemigos en este ámbito. La Fuerza Aérea no busca usurpar las autoridades de nadie; más bien, busca diseñar inteligencia y armamento ciberespacial específico para crear resultados que conserven su aptitud como fuerza aérea para luchar en el aire, espacio y ciberespacio. Mantenerse a la par de la marcha acelerada en el desarrollo de capacidades ciberespaciales será una de las tareas más difíciles que el comando enfrenta. En un entorno de presupuestos rigurosos, mantenerse a la par de nuevas tecnologías y las amenazas que éstas constituyen puede ser una tarea costosa y acuciante. Se necesitarán fondos para renovar la tecnología y el armamento y mantener excelentes capacidades analíticas.

La tarea más costosa y más difícil será reclutar y retener una fuerza laboral necesaria para lograr la supremacía en este campo. En vista de que estas destrezas son tan comercializables en la industria comercial, el acceso al talento se convertirá en un factor crítico en las contiendas ciberespaciales. Y digo acceso al talento porque necesitaremos métodos no convencionales para obtener el talento que de otra manera no pudiésemos costear. Acceso a expertos patrióticos a medio tiempo en la empresa virtual del AFCYBER podría ser crucial para el éxito en este campo. Esto requerirá un cambio cultural dentro de la Fuerza Aérea que nos permita aprovecharnos de las destrezas que de otra manera no pudiésemos crear mediante nuestros programas tradicionales de desarrollo de la fuerza.

Reflexiones para concluir

A menudo se nos recuerda que vivimos en tiempos inciertos y que la incertidumbre emana de muchas amenazas negativas emergentes. El ciberespacio presenta ambas amenazas potenciales pero también promete adelantar substancialmente nuestras capacidades bélicas. El AFCYBER (P) ha comenzado ese adelanto integrándose con el aire y el espacio de maneras que nuestros antecesores nunca se hubiesen imaginado. Estamos en vía a cumplir con la promesa de crear un comando ciberespacial operacional para el 1o de octubre de 2008, que proveerá una capacidad operacional inicial coherente para defender las capacidades de la Fuerza Aérea a lo largo de todos los ámbitos a la vez que respeta las autoridades de otros departamentos y agencias. Con inversiones sólidas de adiestrar a nuestros guerreros ciberespaciales y diseñar las herramientas que ellos necesitan, el comando conservará el legado y la misión tradicional de la Fuerza Aérea como la primera opción de Estados Unidos para lograr efectos estratégicos, operacionales y tácticos. Más importante aún, el AFCYBER (P) se integrará con el aire y el espacio para proveer el alcance global, poder y vigilancia para proteger la seguridad de nuestra nación para el futuro. Para el beneficio de nuestra nación, tenemos que enfrentar los retos que el ciberespacio presenta para proteger nuestra capacidad de lograr nuestras metas nacionales y para ofrecerles seguridad a nuestros socios, aliados y a nosotros mismos.

Notas

1. Sobre los efectos de los ataques del 11-S a las Torres Gemelas, Osama bin Laden dijo, "Y si el derrumbe de las torres gemelas fue un acontecimiento enorme, entonces analicen los eventos que lo siguieron… Hablemos de los efectos económicos que aún continúan. Según su propio reconocimiento, la pérdida en la bolsa llegó al 16 por ciento". Ver Bruce Lawrence, ed., Messages to the World: The Statements of Osama bin Laden (New York: Verso, 2005), 111.

2. Ian Traynor, "Russia Accused of Unleashing Cyberwar to Disable Estonia," Guardian, 17 May 2007,
http://www.guardian.co.uk/world/2007/may/17/topstories3.russia.

3. Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory, "What is Unrestricted Warfare?" http://www.jhuapl.edu/urw_symposium/previous/2007/index.htm.

4. Dr. Lani Kass, antiguo director de la Fuerza de Tarea Ciberespacial del CSAF, ha comentado ampliante que Estados Unidos ocupa el "quinto" lugar en el mundo para lograr la supremacía en el ciberespacio.

5. Bill Gertz, "Chinese Hackers Prompt Navy College Site Closure," Washington Times.com, 30 November 2006,
 http://www.washingtontimes.com/national/20061130-103049-5042r.htm.

6. The National Strategy to Secure Cyberspace (Washington, DC: The White House, February 2003), ix, http://www
.whitehouse.gov/pcipb/cyberspace_strategy.pdf.

7. US Air Force Fact Sheet, AFCYBER (P) Vision Statement, http://www.afcyber.af.mil/library/factsheets/facts
heet.asp?id=10786.

8. Ibid.

9. Lt Col Sebastian M. Convertino II, CDR Lou Anne DeMattei, and Lt Col Tammy Knierim, Flying and Fighting in Cyberspace, Maxwell Paper no. 40 (Maxwell AFB, AL: Air University Press, July 2007), 69.


 Colaborador

El General de División (USAF) William T. Lord

El General de División (USAF) William T. Lord es el comandante del Comando Ciberespacial de la Fuerza Aérea (Provisional), Base Aérea Barksdale, Louisiana. El General está a cargo de establecer el ciberespacio como un dominio en el cual y a través del cual la Fuerza Aérea vuela y lucha con el fin de entregar opciones soberanas para la defensa de Estados Unidos. En su cargo actual, él está creando el comando aéreo principal de la Fuerza Aérea para organizar, adiestrar y dotar las fuerzas de combate para operar en el ciberespacio. El General Lord ha estado a cargo a niveles de destacamento, escuadrón, grupo, ala y nivel conjunto. Antes de ocupar su cargo actual, el General Lord fue director, Transformación y Estrategia Ciberespacial, Oficina de Integración Bélica del Secretario de la Fuerza Aérea, y Jefe Principal de Información, Pentágono, Washington, D.C.


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Las ideas y opiniones expresadas en este artículo reflejan la opinión exclusiva del autor elaboradas y basadas en el ambiente académico de libertad de expresión de la Universidad del Aire. Por ningún motivo reflejan la posición oficial del Gobierno de los Estados Unidos de América o sus dependencias, el Departamento de Defensa, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos o la Universidad del Aire. El contenido de este artículo ha sido revisado en cuanto a su seguridad y directriz y ha sido aprobado para la difusión pública según lo estipulado en la directiva AFI 35-101 de la Fuerza Aérea.

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