Publicado: 1ero de abril de 2009
Air & Space Power Journal - Español  Primer  Trimestre 2009


Lecciones Aprendidas de la Operación Jaque [Mate]...

Capitán (USAF) Dylan D. Dombret

Rescate Militar

EL 1° DE JULIO DE 2008, el ejército colombiano realizó una de las operaciones de rescate militares más audaces de la historia. Esta misión, denominada Operación Jaque, fue un intento de rescatar a ciudadanos secuestrados, colombianos y estadounidenses de condición social importante, de las garras de las Fuerzas Revolucionarias de Colombia (FARC) sin que se disparase un solo tiro. El éxito táctico de esta operación tiene un gran significado dentro del contexto de la guerra contemporánea. Para la Fuerza Aérea de EE.UU., esto enseña lecciones importantes a niveles táctico, estratégico, doctrinal y diplomático sobre la guerra de insurgencia. Lo que sigue a continuación es un intento de influir en la transformación de la Fuerza Aérea de EE.UU. en la guerra de contrainsurgencia (COIN) analizando las posibles lecciones aprendidas en esta operación.

La Operación

Después de años de negociaciones fracasadas e intensas acciones militares entre las guerrillas marxistas de las FARC y el gobierno colombiano, el gobierno del Presidente Uribe se esforzó más que nunca en el 2007 en poner fin a los secuestros y liberar a los rehenes. Los secuestros en Colombia alcanzaron la cota más alta en el 2000 con más de 3.500 personas, incluido una candidata a la presidencia (Ingrid Betancourt) y tres contratistas estadounidenses durante los últimos seis años12. Aunque todo el mundo advirtió al gobierno de Uribe acerca de los peligros de un rescate militar, la primera acción se produjo en mayo de 2007. Un oficial de policía colombiano llamado John Pinchao, que había sido secuestrado 8 años antes en un intercambio de fuego intenso mientras defendía un puesto militar contra las FARC, se escapó a pie y dio las primeras pistas del paradero del resto de los rehenes3. En junio de 2008, tres oficiales de inteligencia del ejército se pusieron en contacto con el Comandante del Ejército Colombiano, el General Montoya, para darle detalles acerca de un plan que podría liberar a los "no canjeables", como se les llamaba al grupo selecto de rehenes de condición social importante, incluidos tres contratistas estadounidenses acusados por las FARC de participar en el conflicto. El General Montoya fue informado de la ventaja táctica que habían obtenido al haber interceptado y cortado literalmente todas las comunicaciones entre el Frente Guerrillero N°1 (los carceleros de los "no canjeables") y el secretariado4 de las FARC. Al temer el mismo fin que otros líderes de la guerrilla que resultaron muertos como consecuencia de las intercepción de comunicaciones (como por ejemplo, "El Negro" Acacio y Raúl Reyes meses antes), los miembros del secretariado usaban mensajeros humanos para comunicarse con el liderazgo del Frente N°1. El plan se puso en movimiento después de adoptar unas medidas de seguridad extremas y extensas consideraciones de planificación. Los oficiales de inteligencia del ejército se pusieron en contacto con el líder del Frente N°1, que pensaba que estaba hablando con los mensajeros del secretariado de las FARC, que le instaban a prepararse para una misión de transporte que reubicaría a los rehenes y aliviaría la presencia militar que le rodeaba a él y a los cautivos. El 2 de julio de 2008, dos helicópteros MI-17 del ejército colombiano pintados de blanco y que se asemejaban a una misión humanitaria5, enviados con anterioridad por Venezuela, se aproximaron al lugar donde la inteligencia había confirmado la presencia del grupo principal de personas secuestradas. Trece miembros desarmados del ejército colombiano desempeñaron el papel de tripulantes, médicos y reporteros. Después de aterrizar, el helicóptero fue rodeado de inmediato por una multitud de guerrilleros. Después de veintidós minutos en tierra, 15 rehenes abordaron el avión bajo la custodia de su carcelero, que durante años controló sus vidas con un puño de hierro. Una vez abordo y en el aire, los militares colombianos, que se hicieron pasar por tripulantes y camarógrafos redujeron al carcelero junto a otro insurgente6. En el helicóptero, Ingrid Betancourt, los tres contratistas estadounidenses, y otros 13 miembros del ejército colombiano, fueron informados que habían sido liberados. La inteligencia del ejército colombiano, sin un solo disparo, había rescatado a 15 rehenes que representaban la carta de negociación más importante que tenían las FARC hasta ese momento para negociar la liberación de prisioneros insurgentes y debilitar al gobierno de Uribe, cambiando para siempre el curso del conflicto.

Las Lecciones

La Operación Jaque subrayó el uso de la inteligencia humana (HUMINT) y de las pequeñas huellas operacionales a nivel táctico y estratégico. Meses antes del rescate y con la ayuda de la tecnología de vigilancia de Estados Unidos, los comandos colombianos habían localizado a los rehenes. Sin embargo, se consideró que la operación de rescate militar era demasiado peligrosa y se suspendió7. Otros intentos anteriores de rescate de ciudadanos colombianos secuestrados terminaron con la muerte de los rehenes8. Las familias de los rehenes estadounidenses y colombianos pidieron al gobierno de Uribe que negociara con las guerrillas para efectuar un canje de prisioneros. No obstante, el Presidente decidió continuar con la presión militar y rehusó negociar hasta que las condiciones fueran mejores para intentar un rescate sin derramamiento de sangre. Esta política dio lugar a una oportunidad que lograría el apoyo del pueblo y la ruptura de la estructura de confianza de la organización de las FARC. Semanas antes del rescate, el informante infiltrado, que se había ganado la confianza del liderazgo de la guerrilla, informó a los carceleros que les daría detalles de la misión humanitaria internacional que transferiría a los rehenes a otro lugar. Se envió a un mensajero del ejército que tardó varias semanas en llegar a los carceleros, haciendo que la historia fuera creíble, ya que los carceleros y el secretariado estaban separados por semanas de terreno traicionero que había que recorrer a pie. La exitosa estrategia de infiltración apoyada por el Plan Colombia se atribuyó en parte a las grandes sumas de dinero ofrecidas a renegados. Junto a la valerosa determinación de la comunidad de inteligencia del ejército para diseñar un plan que parecía de una película de Hollywood, se dio a las guerrillas el espacio para maniobrar y establecer un margen de confianza que no existió nunca. Después de un tremendo régimen de adiestramiento sobre cómo actuar, los miembros del equipo que suplantarían a la misión humanitaria se desempeñaron sin errores ante las guerrillas a las que habían jurado combatir hasta la muerte. Los papeles convincentes de los camarógrafos y de los equipos médicos nos traen recuerdos de proezas contemporáneas similares, como la de las tropas de las Fuerzas Especiales (SF) de EE.UU. montadas a caballo luchando junto a la Alianza del Norte en Afganistán a la vez que ayudaban a Karzai a tomar Kandahar sin disparar un solo tiro en 20019. Desde una perspectiva de inteligencia y planificación, la contribución de la Operación Jaque a las fuerzas estadounidenses es doble: en primer lugar, la Operación Jaque mostró que se pueden ganar batallas significativas contra la insurgencia no sólo mediante un piloto en el aire, sino mediante cualquier persona de la comunidad militar involucrada en los conflictos a los que se enfrentan nuestros soldados10. En segundo lugar, hizo hincapié en las ventajas de reducir al mínimo la huella mientras se reemplazan por plataformas de vigilancia. La Fuerza Aérea de EE.UU. ha reconocido la capacidad de los servicios de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) y les ha dado una prioridad máxima como clave para reemplazar las arriesgadas misiones terrestres de ISR del ejército durante las operaciones de ocupación. El espacio de maniobra dado al 1er Frente de las FARC les permitió maniobrar libremente y hacerse más visible a los aviones de vigilancia, lo que ayudó a localizar a los rehenes. Esta falsa sensación de seguridad estimuló también el uso de comunicaciones abiertas por parte de la insurgencia, permitiendo a los militares colombianos conocer detalles importantes sobre su protocolo de comunicación. La lección de una huella excesiva del ejército fue evidente durante la incursión israelí en Palestina en 2006 como consecuencia de las provocaciones de baja intensidad de Hizbulá; hizo que la ocupación israelí fuera un asunto costoso que al final acabó con su retirada, y la percepción de una victoria significativa de la resistencia palestina11. No obstante, el uso de plataformas aéreas ha cobrado mayor importancia como consecuencia de esta evidencia que sugiere que la ocupación de territorios se convierte en una desventaja en una guerra de insurgencia. En vez de eso, los objetivos basados en efectos dominan el discurso estratégico.

La Operación Jaque demostró que el uso de una fuerza contenida y la búsqueda de objetivos de transformación basados en efectos podían cambiar las tornas contra la agresión insurgente más que un asalto terrestre a gran escala. Esto es significativo para la Fuerza Aérea de EE.UU., ya que gran parte de la doctrina del poder aéreo se basa en la letalidad y en la proporcionalidad de la fuerza, aunque las tecnologías al servicio de los planificadores eliminaban a menudo la posibilidad de considerar oportunidades alternativas y más transformadoras del campo de combate. Mientras que este argumento no sugiere que éste sea siempre el caso, las oportunidades que raramente se presentan abiertamente al planificador pueden tener un impacto mucho más grande si se explota, como se evidenció en Operación Jaque. Como todos nuestros conflictos requieren de alguna manera el apoyo de una cierta población para legitimar nuestros esfuerzos, estas pequeñas oportunidades de planificación táctica transforman las mentes de los testigos de las operaciones de combate más que la aplicación de la violencia a todos los agresores. El General Montoya tenía a su disposición los conocimientos, la tecnología y el adiestramiento respaldados por EE.UU. que podían haber permitido el rodeo de los insurgentes y su rendición subsiguiente.12 No obstante, las opciones escogidas para una operación que no pusiera en peligro a los rehenes, y no atacara a los insurgentes incluso después de que se lograra la parte del rescate de la misión a pesar de estar localizados no eran simplemente las adecuadas, sino las perfectas. Aunque protegidos por aproximadamente 60 guerrillas, treinta y nueve helicópteros Black Hawk listos con fuerzas de comandos13 estaban preparados como alternativa violenta del plan. Si el ejército colombiano hubiera realizado un asalto terrestre y hubiera rescatado con éxito a todos los rehenes, la enorme violencia ejercida pierde los efectos de la influencia deseada en una población testigo. El hecho de que se pudiera haber usado esa fuerza, y que a pesar de ello se llevara a cabo una valerosa misión, representa un golpe a la voluntad de las FARC para seguir luchando, y el público quedó convencido de la necesidad de apoyar los esfuerzos del gobierno contra las guerrillas, demostrando que la violencia no es un fin en sí misma. Este acto de clemencia quizás es uno de los golpes más significativos de la operación a la imagen internacional de las FARC, así como un impulso arrollador de moral y confianza a las instituciones del gobierno colombiano y a la aplicación de sus instrumentos de poder.

La Operación Jaque fue una victoria significativa en el sentido de que cambió las percepciones de las personas en lo que se refiere a las probabilidades de éxito de las políticas de seguridad democráticas del gobierno. Aunque en el pasado algunos sectores de la población colombiana lo creyeron violento e inhumano, la acción militar del gobierno en esta operación demostró la buena voluntad de usar la fuerza sin aprovecharse desproporcionadamente de la ventaja del terreno más elevado. Esto es quizás contradictorio para la retórica militar táctica y estratégica; no obstante, el método transformador basado en efectos detrás de la Operación Jaque demuestra que los corazones y las mentes de las personas ocupaban el centro de preocupación de la estrategia de la operación. De hecho, una operación con un éxito similar llevada a cabo por el secretariado de las FARC produjo diversas reacciones en el mundo a pesar de su importancia estratégica, lo que apoyaba la idea de que el momento de aplicar la violencia lo es todo. En abril de 2008, un comando colombiano atacó una posición de la guerrilla a dos kilómetros en el interior de Ecuador, donde el líder N°2 "Raúl Reyes" había establecido un campamento para llevar a cabo operaciones de insurgencia en territorio colombiano14. Aunque la operación fue un golpe exitoso gracias a un ataque aéreo seguido por la recuperación del cuerpo sin vida del líder de la guerrilla y de valiosa evidencia de conexiones de apoyo de la guerrilla internacional, su brillo fue ensombrecido por el uso de la fuerza sin el permiso del gobierno de Ecuador, país que empezó una campaña diplomática en la región contra Colombia15. Al comienzo de esta operación, el índice de aprobación del Presidente Uribe era del 65 por ciento, comparado con una aprobación del 80 por ciento después de la Operación Jaque, a pesar de que la muerte del líder N°2 fue mucho más destructora desde un punto de vista militar16. Desde la Operación Jaque, las FARC se han retirado al interior de las junglas y sus agendas políticas internacionales han perdido todo el apoyo.

Un ejemplo similar de la importancia que tiene el momento de emplear la fuerza militar tuvo lugar, de forma contraria a las esperanzas israelíes, en Líbano en 2006; antes de la guerra de julio y agosto de 2006 contra las fuerzas israelíes, Hizbulá había sido condenada por la comunidad libanesa en parte porque Israel no respondió a muchos de los ataques que precedieron al conflicto. Como consecuencia, los suníes, los cristianos y la población no chií en general apoyaron la presencia de una fuerza multinacional (MNF) para rebajar las tensiones entre Hizbulá e Israel y ejercieron presión sobre Hizbulá para detener la agresión armada. No obstante, los ataques efectuados por la fuerza aérea israelí como respuesta eclipsaron la ira pública contra Hizbulá, y en cuestión de horas cambiaron la opinión pública y el curso del conflicto en apoyo a Hizbulá17. Aunque los enclaves de mando y control de Hizbulá se colocaron a propósito entre la población civil, el ataque israelí mostró una amplia latitud para atacar, matando a muchos civiles y aumentando su ira en consecuencia. Esto ocurre a menudo cuando las posiciones entre el bien y el mal no están claramente establecidas por la opinión pública. Mientras que esto ayuda a explicar por qué las operaciones psicológicas se basan en demonizar al enemigo, las áreas grises de la opinión pública referentes a un conflicto son una buena indicación de que la violencia por medios militares puede ser contraproducente en ciertos casos de oportunidad. Además, la planificación estratégica para la preparación de la Operación Jaque demuestra la importancia de delinear objetivos y efectos que no estén basados exclusivamente en nuestro mejor y más devastador y desmoralizador golpe, sino los que tienen en cuenta valores más preciados como la exaltación de la vida como objetivos que pueden ser compartidos por ambos bandos.

Por último, la Operación Jaque también impartió importantes lecciones doctrinales y diplomáticas. Para el gobierno de Colombia, cambió el curso del conflicto ya que influyó positivamente en la voluntad de las personas, sin necesidad de disparar un solo tiro. A la guerrilla le arrebató su carta de negociación más preciada, y le infligió un golpe moral que hizo temblar todos los niveles de su organización. El aspecto impresionante de la Operación Jaque es un atributo que a menudo ha sido reemplazado por naciones más desarrolladas con superioridad tecnológica y tácticas conservadoras: liderazgo intrépido. El coraje mostrado por los soldados del ejército en el helicóptero para enfrentarse a sus enemigos sin armas durante veintidós minutos en una misión que nadie sabía con certeza si había sido puesta en peligro o si el renegado cambió de idea, simplemente parece mentira. Cuando el embajador de EE.UU. en Colombia fue informado del plan pocos días antes de la operación, sus ideas fueron que la operación parecía increíble, pero el hecho de que los rehenes no corrían ningún riesgo al no haber armas abordo del helicóptero, hizo que la operación pareciera íntegra a pesar de ser asombrosa. El General Montoya dijo a sus hombres antes del vuelo que era importante que todos entendieran que esta misión podría ser una misión sin retorno18. El liderazgo intrépido de toda la cadena de inteligencia hasta los oficiales generales, desde el ministerio de defensa hasta la presidencia, apoyaba una doctrina que prospera en un liderazgo de acción intrépido como su mayor activo, y no en la tecnología superior proporcionada por el Plan Colombia. Esto, más que nada, envió un mensaje claro a la insurgencia de que el ejército colombiano tenía la voluntad de igualar la fuerza de la guerrilla financiada por el narcotráfico, con o sin las armas que EE.UU. proporciona a través del Plan Colombia.

Desde un punto de vista doctrinal y diplomático, los militares colombianos empezaron una ofensiva hace varios años que es igual a la de la insurgencia, y que se acentúa mediante operaciones como Jaque. Internacionalmente, empezó a consolidar alianzas y a condenar a las FARC, a la vez que mantenía a nivel nacional una alerta elevada contra las violaciones humanas dentro de sus instituciones19. Como la insurgencia reemplazaba a menudo a los combatientes muertos en ataques aéreos por campesinos para influir el respaldo de la opinión pública, el ejército colombiano empezó a efectuar operaciones de inserción para recuperar los cuerpos de líderes confirmados y obtener evidencia importante20. Mientras que otros países considerarían estas operaciones innecesarias y simplemente arriesgadas, los resultados han sido abrumadores. Las computadoras encontradas en los campamentos guerrilleros donde Reyes fue muerto dieron pistas importantes sobre el respaldo financiero y las agendas diplomáticas que estaba llevando a cabo el secretariado en todo el mundo21. La opinión pública favoreció a los militares colombianos ya que se mostró al mundo mediante vídeos las metodologías utilizadas en sus campañas, demostrando los engaños de los insurgentes que después de los enfrentamientos crearían argumentos sin pruebas contra el ejército.

No obstante, este cambio de doctrina tiene sus raíces en la eficacia de la insurgencia en reclutar a la opinión pública en años anteriores, a pesar de los grandes daños que hicieron al país durante más de cuarenta años. Aunque los fuertes creen firmemente que la guerra de la insurgencia es el arma preferida de los débiles22, los insurgentes mismos usan un liderazgo intrépido como su máximo activo. En los momentos álgidos del conflicto armado en Colombia, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) secuestró a toda la congregación de una iglesia a plena luz del día, mientras que antes ese mismo año se apoderaron de un avión comercial en pleno vuelo y lo hicieron aterrizar dramáticamente en una carretera pequeña, secuestrando a todo el mundo23. En otra ocasión, el M-19, que ahora es un grupo de guerrilleros de Colombia desmovilizado, excavó un túnel por debajo de un fuerte militar robando cientos de armas, y la espada de Simón Bolívar (equivalente a George Washington en EE.UU.) de un museo24. Los efectos de estas operaciones tienen una fuerza multiplicadora, convirtiendo a los bandidos en héroes. Como el objetivo de la insurgencia es ganarse el apoyo de la opinión pública, los efectos de influencia se multiplican cuando los intereses son máximos, y la violencia es baja. De hecho, la opinión pública sufre un efecto similar al que experimenta una persona al ver vídeos de animales en los que el león ataca a su presa; el observador apenas puede evitar simpatizar con el más débil, la gacela, a pesar de que el león tiene que comer para sobrevivir. De hecho, el observador espera que la gacela pueda huir y escaparse de la muerte gracias a cierta intervención divina. En la guerra de insurgencia, el bando que parece más pequeño tiene una ventaja significativa de influencia sobre la población a la que espera controlar, siempre que la violencia no se dirija contra la población.

¿Cómo puede un gobierno fuerte parecer pequeño contra una insurgencia que se percibe como pequeña y en desventaja? Los principios del liderazgo intrépido se aplican también a fuerzas militares muy desarrolladas, ya que aumenta la percepción pública de que la violencia no es un medio en sí misma, mientras que al mismo tiempo envía un mensaje a la insurgencia de que una guerra prolongada puede ser ventajosa para ellos. Las operaciones intrépidas como la Operación Jaque son mucho menos costosas y se basan más en efectos que las movilizaciones masivas que esperan afectar negativamente la voluntad del enemigo, que a su vez ve el movimiento como una oportunidad de infligir costos al enemigo y con el tiempo, destruir su moral. Aunque comúnmente se considera al combate contra la insurgencia como una guerra asimétrica, se comete un error si se permite que el conflicto siga siendo asimétrico, especialmente cuando se haya establecido claramente la diferencia entre el bien y el mal. Para derrotar a una insurgencia fuerte y comprometida, tal vez haya que hacer que los objetivos sean simétricos (ganarse a la población mediante un liderazgo intrépido), a la vez que mantener la asimetría de la inteligencia y de las tecnologías de apoyo.

Conclusiones

La Operación Jaque fue una proeza increíble de liderazgo intrépido que elevó el espíritu humano, a la vez que diezmó los objetivos de la insurgencia. Aunque el futuro sigue siendo incierto, los militares colombianos parecen aprovecharse de una sensación renovada de apoyo público para acabar con el conflicto mediante el uso de la fuerza militar. Después de los golpes devastadores asestados al secretariado de las FARC en 2008, el Presidente Uribe de Colombia goza del apoyo de una comunidad internacional que ha reconocido el respeto por la vida humana y la defensa de la libertad sin una violencia innecesaria. No obstante, Colombia ha reconocido que la violencia, aunque es un medio para conseguir un objetivo, es crucial cuando se aplica de forma apropiada para forzar a las FARC a la mesa de negociaciones.

Las lecciones de la Operación Jaque pueden ser útiles en otros teatros de conflictos en los que exista una guerra de insurgencia. En Irak, la falta de una determinación clara y de un liderazgo intrépido por parte de sus ejércitos contra la insurgencia es un signo de intereses divergentes que sólo se pueden resolver culturalmente dentro de un propio conjunto de valores. De forma similar, la violencia militar de las fuerzas israelíes en Líbano sólo ha servido para satanizar el papel del oponente más poderoso y ha justificado a la insurgencia ante la opinión pública. Aunque la violencia que se use indebidamente tiende a perder su valor, es apropiada cuando se aplica de forma oportuna en el contexto de la guerra de insurgencia.

Para convencer a la población de que se necesita una fuerza significativa contra la insurgencia, se tiene que establecer una amenaza creíble de la insurgencia, basada en evidencia real de la maldad. Este método fue útil para las fuerzas de Colombia para justificar su causa contra las FARC internacionalmente, así como para lograr un apoyo público sin precedentes para acabar con el conflicto por cualquier medio posible, incluida la fuerza militar. Como consecuencia de los cambios de doctrina de las operaciones militares en Colombia, el país, en su totalidad, ha mejorado su historial en derechos humanos, y las inversiones internacionales han aumentado. Gracias a políticas exitosas que defendieron el espíritu humano, el gobierno de Colombia ha demostrado que puede lograr su objetivo estratégico más preciado: obtener el apoyo a largo plazo de la población para ganar la guerra contra la insurgencia.

En el pasado, los militares colombianos creían que la fuerza pura haría innecesarias las operaciones arriesgadas. No obstante, como se manifestó en la Operación Jaque, puede ser devastador para la insurgencia, porque dice a los insurgentes que su enemigo tiene la voluntad de usar tácticas ingeniosas de bajo costo contra ellos y el deseo de depender de la suerte y de las circunstancias tanto como ellos mismos. Esto reafirmó a las guerrillas de Colombia que las fuerzas gubernamentales habían adoptado una postura a largo plazo basada únicamente en las ventajas obtenidas ante la opinión pública. Como la opinión pública defiende estos tipos de operaciones, los insurgentes tienen más dificultades. Un subproducto de estos tipos de tácticas es que la población está más dispuesta a entregar a los insurgentes que vivan entre ellos, como se comprobó gracias al éxito de la campaña contra las FARC mediante pagos por información que permitan la captura de sus líderes.

A pesar de disponer de una tecnología superior, el gobierno de Colombia se apropió de tácticas similares a las usadas por la insurgencia. Este apoyo doctrinal de una nueva forma de enfrentamiento táctico pide la transformación de la forma en que los militares consideran la guerra de insurgencia y la forma en que se aplica la fuerza. En la participación de EE.UU. en otros países, la experiencia ha sido que las personas no temen a las armas, sino a la doctrina que las usa. Esto sugiere que es necesario analizar nuestra doctrina de guerra de insurgencia en lo que se refiere a los asuntos contemporáneos que afectan a la opinión pública hoy en día. Los conceptos como insurgencia "nacional" en vez de insurgencia de "liberación"25, o cómo tratar rápidamente los detalles de los conflictos indígenas emergentes apenas son entendidos por los estrategas militares de hoy, principalmente porque los conjuntos de valores doctrinales usados son diferentes –ni buenos ni malos- que los del enemigo.

Es posible que nuestras tácticas militares dependan demasiado de un efecto deseado, impulsado por objetivos claros; sin embargo, una vez puestas en práctica, los efectos a menudo se quedan cortos comparados con el mejor resultado posible. Las operaciones tácticas del futuro requerirán el uso intrépido del poder aéreo basado en efectos que excedan las expectativas, y eleven el espíritu humano al impedir la pérdida de vidas humanas y otorgar el deseo natural de la libertad –valores que todos podemos compartir. Las futuras interdicciones aéreas requerirán el uso de armas que tendrán en cuenta el mejor efecto posible; esto incluye un arma que inmovilice un objetivo humano enemigo mientras se intente una recuperación, en vez de destruir todo el edificio donde reside, para no erigir un monumento de ira y disidencia entre las personas que de otro modo no se habrían levantado en armas contra el soldado de EE.UU. El mejor efecto consiste también en organizar operaciones conjuntas, y personal de la Fuerza Aérea muy bien adiestrado en todas las áreas de combate táctico, combinado con movilidad e ISR. La Operación Jaque demostró la fuerza del ingenio cuando dos oficiales de inteligencia asestaron el mayor golpe hasta el momento a las FARC. La lucha contra las insurgencias con conceptos convencionales sólo hace que el enemigo se adapte; el futuro exigirá la infiltración en su núcleo y la destrucción de su confianza interna. Los efectos de las interdicciones precisas para alterar o guiar las tácticas del enemigo no tienen precio.

La Operación Jaque elevó el espíritu humano en combate, sin que se disparase un solo tiro. Lo hizo porque prevaleció para impedir la pérdida de vidas humanas, mientras que al mismo tiempo se dio la libertad a los que la necesitaban. Aunque no se puede impedir la pérdida de vidas humanas, especialmente cuando los objetivos consisten específicamente en buscar y destruir a los enemigos, se tienen que analizar detenidamente los efectos para obtener el mejor efecto posible mediante una gama de aplicaciones militares. Esto puede ser más fácil de decir que de hacer, ya que se han perdido o ganado conflictos enteros por la percepción del público en lo que se refiere a qué lado es más violento y amenaza su derecho a vivir o a ser libre.

¿Cómo defendemos y elevamos el espíritu humano? Surgirán condiciones en que el bien y el mal estarán en lados completamente opuestos. Se trata de oportunidades, que con una fuerza mínima, pueden probar que el deseo humano por la libertad es un valor compartido por todos. Esta base común rompe las diferencias de creencias culturales, políticas de partidos o sentimiento religioso radical. Este sentido de humildad en la aplicación de la fuerza militar quizás puede lograr más cosas, y al final, puede ayudar a erradicar a los guerreros radicales que reciben ayuda en países como Pakistán, Afganistán e Irak, no porque la población los prefiera, sino porque la población no ve una polarización clara entre el bien y el mal, sino que ve dos males. La elevación del espíritu humano del plano táctico al doctrinal y diplomático ayudará a EE.UU. a polarizar el bien y el mal, y tendrá grandes efectos en sus esfuerzos a escala mundial contra la insurgencia terrorista radical. Transformará a las personas cuyo apoyo buscamos.

Notas

1. IKV Pax Christi (2008). Kidnapping is booming business: A lucrative political instrument for armed groups operating in conflict zones (Los secuestros son un negocio en alza: Instrumento politico lucrativo para los grupos armados que operan en zonas conflictivas), extraído el 6 de diciembre de 2008, de www.ikvpaxchristi.nl/files/Documenten/LA%20Colombia/Eng%20brochure_Opmaak%201.pdf.

2. Departamento de Estado de EE.UU. (2008). Travel warning: Colombia (Advertencia de viaje: Colombia). Extraído el 7 de agosto de 2008, de www.travel.state.gov.

3. Cruz, G. (2007). Ex-Captive: US hostages could die in rescue. (Ex-cautivo: Los rehenes estadounidenses pueden morir durante el rescate). USA Today, extraído el 02 de agosto de 2008, de http://www.usatoday.com/news/world/2007-05-19-pinchao_N.htm.

4. El liderazgo del FARC, compuesto de varios comandantes regionales.

5. Associated Press (AP). Copters leave Venezuela for Colombian hostages (Helicópteros salen de Venezuela en busca de los rehenes colombianos). CNN, extraído el 2 de agosto de 2008, de http://www.cnn.com/2007/WORLD/americas/12/28/chavez.hostages.ap/index
.html?eref=ib_topstories.

6. Lima, J. (2008). Detalles desconocidos de la Operación Jaque contados por uno de sus "obispos" principales. El Tiempo, extraído el 6 de julio de 2008.

7. Bajak, F. (2008). Colombia rescue hinged on rebel disarray, payback. (El rescate de Colombia depende de la desorganización, pago de los rebeldes). Fox News extraído el 2 de agosto de 2008, de http://www.foxnews.com/wires/2008Jul03/0,4670,ColombiaHostages,00.html.

8. Brittain, J. (2006). Abandoning a negotiated prisoner exchange for a military rescue attempt? Uribe further alienates Colombia’s elite (¿Abandono de un canje de prisioneros negociado por un intento de rescate militar? Uribe aliena aún más a la élite de Colombia). Colombia Journal, extraído el 2 de agosto de agosto de 2008, de http://www.colombiajournal.org/colombia246.htm.

9. Golden, E. (2003). The United States Army in Afghanistan: Operation Enduring Freedom. (El Ejército de Estados Unidos en Afganistán: Operación Libertad Duradera). CMH Pub 70-83-1.

10. El concepto de Ejército de "cada soldado un sensor" ejemplifica prácticas que todavía no se han adoptado ni han entrado a formar parte de la cultura de la Fuerza Aérea de EE.UU.

11. Schleifer, R. (2006) Psychological operations: A new operation on an age-old art: Hezbollah versus Israel (Operaciones psicológicas: Una nueva operación de un arte antiguo: Hizbulá contra Israel). Studies in Conflict and Terrorism, 29, 1-9.

12. Con una táctica similar, aunque realizada solo por fuerzas filipinas adiestradas por estadounidenses, intentóe el rescate de la familia Burnhm secuestrada en Filipinas en 2001. El rescate produjo la muerte del Sr. Burnham.

13. Lima, J. (2008). Detalles desconocidos de la Operación Jaque contados por uno de sus "obispos" principales. El Tiempo, extraído el 6 de Julio de 2008

14. Leech, G. (2008). The significance of the deaths of the FARC leaders (El significado de las muertes de los líderes de las FARC). Colombia Journal, extraído de http://www.colombiajournal.org/colombia278.htm

15. Associated Press (2008). Colombia to accuse Chavez before international court (Colombia acusará a Chávez ante el tribunal internacional). CNN News, extraído el 2 de agosto de 2008 de http://www.cnn.com/2008/WORLD/americas/03/04/colombia.venezuela/index.html

16. Center for International Policy (2008). Programa de Colombia, extraído el 2 de agosto de 2008, de http://www.cipcol.org/?cat=46

17. Gambil, G. (2006). Implications of the Israel-Hezbollah war (Implicaciones de la Guerra entre Israel y Hizbulá). Middle East Monitor. Vol 1, No. 3, extraído de http://www.mideastmonitor.org/issues/0609/0609_2.htm

18. Lima, J. (2008). Detalles desconocidos de la Operación Jaque contados por uno de sus "obispos" principales. El Tiempo, extraído el 6 de Julio de 2008

19. Informe del Departamento de Estado de EE.UU. (2008). Informes de países sobre prácticas de derechos humanos, extraído el 6 de julio de 2008, de http://www.state.gov/g/drl/rls/hrrpt/2007/100633.htm.

20. Markey, P. (2008). Colombia says top FARC commander killed in combat (Colombia dice que un comandante superior de las FARC fue muerto en combate), extraído el 6 de julio de 2008, de http://www.reuters.com/article/worldNews/idUSN0122624520080301?feedType=RSS&feedName=worldNews.

21. Barak, F. & Sequera, V. (2008). Colombia: Chavez funding FARC rebels (Colombia: Chávez financia a los rebeldes de las FARC). ABC News, extraído el 6 de Julio de 2008, de http://www.abc3340.com/news/stories/0308/500934 .html.

22. Metz, S. & Miller, R. (2004). Insurgency and Counterinsurgency in the 21st Century: Reconceptualizing threat and response (Insurgencia y contrainsurgencia en el siglo XXI: Nueva conceptualziación de amenazas y respuestas). Strategic Studies Institute. 1-43.

23. Tamayo, J. (1999). Colombian guerrilla seeks peace through war (La guerrilla colombiana busca la paz mediante la guerra). Latin American Studies, extraído de http://www.latinamericanstudies.org/colombia/eln-war.htm

24. M-19 (1990). April 19th Movement (Movimiento 19 de abril), extraído el 6 de julio de 2008, de CNN.com, http://www.cnn.com/interactive/specials/0008/
organization.profiles/m.19.html

25. Metz, S. & Miller, R. (2004). Insurgency and Counterinsurgency in the 21st Century: Reconceptualizing threat and response (Insurgencia y contrainsurgencia en el siglo XXI: Nueva conceptualziación de amenazas y respuestas). Strategic Studies Institute, 1-43.


 Colaborador

El Capitán (USAF) Dylan D. Dombret

El Capitán (USAF) Dylan D. Dombret (Licenciatura, Western New England College; ALM, Harvard University) es Oficial de Enlace de Movilidad Aérea, Base Aérea McGuire, New Jersey. El Capitán Dombret asistió al entrenamiento para navegantes principiantes en la Base Aérea Randolph, Texas. En calidad de navegante instructor con más de 100 horas en misiones de combate, ha ocupado varios puestos tales como subjefe de programación del ala y oficial ejecutivo principal a nivel de escuadrón. El Capitán Dombret domina el español, francés y portugués. Además, se desempeñó en calidad de oficial de movilidad para un grupo de ayuda y entrenamiento conjunto en JTF Omega (Colombia) y recientemente en calidad de oficial de enlace para la 10ava División MTN en Irak y la 101ava División ABN en Afganistán. El Capitán Dombret es egresado del curso avanzado de Operaciones de Movilidad Aérea y de la Escuela para Oficiales de Escuadrón.


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