Publicado: 1ero de Enero de 2009
Air & Space Power Journal - Español  Cuarto  Trimestre 2008


La Batalla de la Información Basada en Efectos en el Mundo Musulmán

Remy M. Mauduit

INMEDIATAMENTE después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos, los líderes políticos y legisladores occidentales reconocieron en forma pública que no se podía culpar de la violencia a Islam y a la mayoría de sus seguidores. Los estudiosos liberares dentro y fuera del mundo musulmán ofrecieron argumentos intelectuales que apoyaban un Islam liberal y tolerante. A pesar de tales esfuerzos, el uso indiscriminado de términos tales como fanatismo, terrorismo, fundamentalismo, islamismo y yihadistas de parte de los líderes occidentales y medios de comunicación han producido, en el mejor de los casos, confusión y contribuido a sugerir que terror e Islam son uno y el mismo.

Empeorando el entorno de comunicaciones ya cargado, la retórica de los terroristas afirmaba que su misión y métodos eran un mandato directo de los principios islámicos. Los intentos iniciales de demonizar a Osama bin Laden sólo incrementaron su estatura y la percepción de poder entre sus seguidores. En cierto modo, el diálogo político y de los medios occidental inconscientemente crearon una imagen de "David y Goliat" en bin Laden frente al el hombre más poderoso de la tierra, el Presidente de los Estados Unidos, dando a Al-Qaeda exactamente lo que deseaba; exposición global y notoriedad exagerada. La legitimidad religiosa pasó a ser un habilitador vital para concentrar apoyo y público y acción en apoyo del "yihad global" de bin Laden (o cualquier otro extremista carismático).

El Islam contemporáneo pasa por una transición, ocupado en una lucha interna y externa sobre sus valores, identidad y lugar en el mundo. Las sectas rivales compiten por la dominación espiritual y política.

Para algunos, la retórica islámica se convirtió en instrumento de movilización, sirviendo de portada para objetivos nacionalistas, anti-imperialistas y reformistas. Sin embargo, también tenía un componente social, incluyendo las denuncias de injusticias, corrupción y tiranía que han caracterizado a las oligarquías reinantes en el mundo islámico. Así, el islamismo pasó a ser una de las pocas válvulas de escape disponibles para la protesta y acción efectivas.

Las generalizaciones acerca de los diversos movimientos y partidos islámicos han causado confusión e ignoran diferencias importantes entre los grupos. Los partidos políticos islámicos son, en efecto, bastante diferentes, a menudo sin nada en común aparte de las referencias al Profeta e Islam, que interpretan de muchas maneras conflictivas y contradictorias abarcando el espectro político desde la izquierda hasta la extrema derecha. De allí que resultan inevitables los malentendidos peligrosos cuando la gente habla sobre el "fundamentalismo".

Vemos la gravedad de la desesperación musulmana en la tendencia a agruparse detrás de cualquier musulmán que parezca poderoso y, muy importante, que desafíe el poderío estadounidense. Esta forma de adulación generalmente no tiene escrúpulo moral, como se ejemplifica en el amplio apoyo de Saddam Hussein, uno de los líderes más inescrupulosos y anti-islámicos, y bin Laden, un asesino de masas declarado que desdeñosamente ignora todas las prohibiciones islámicas sobre matar a inocentes que no combaten. Tal es el estado conflictivo de desilusión, humillación y desesperación del mundo islámico de hoy; caldo de cultivo para los terroristas.

Uno de los desafíos más difíciles para Estados Unidos en la guerra contra el terrorismo se relaciona con la batalla de información que se libra en el mundo islámico. Para mitigar estos desafíos, debemos separar Islam del terrorismo en la conciencia de los musulmanes. Por lo tanto, es de suma importancia que los líderes políticos, empresariales, culturales y religiosos estadounidenses, y sus voceros, se abstengan de enmarcar el terrorismo en un contexto religioso islámico.

Podríamos dar un primer paso estableciendo dentro del Departamento de Defensa un Centro de Información Islámica permanente encargado de evaluar, desarrollar, difundir y coordinar información para el público musulmán internacional. Los objetivos de largo plazo de este centro implicarían contribuir al fomento de la democracia, el buen gobierno, la libertad y los derechos humanos en el mundo musulmán. La democracia abrirá la puerta para la reinterpretación de los textos sagrados islámicos en base a necesidades, condiciones y prioridades de las sociedades musulmanas del siglo veintiuno. Clave para este enfoque de comunicación estratégica son la colaboración, la coordinación y la integración entre agencias.

En el corto plazo, deberíamos evaluar la capacidad de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos para apoyar a este centro, desarrollando programación y radiodifusión informativa orientada a un gran segmento del público islámico mundial. La transmisión repetitiva de varias misiones humanitarias en el mundo predominantemente musulmán serviría de trampolín para esfuerzos más ambiciosos. Tales actividades complementarían la creciente participación de la Fuerza Aérea en el dominio cibernético.

Entre los objetivos o temas de información principales para la primera fase del centro se podría incluir:

• fomentar activamente los valores de libertad apoyando a las instituciones de la sociedad civil, local y regional, que trabajan para fomentar y defender la democracia;

• apoyar a los islámicos seculares y moderados que renuncien a la violencia y propugnen la democracia, libertad e igualdad de todos los ciudadanos;

• concentrarse en la gente joven, poblaciones tradicionalistas devotas, minorías musulmanas en el Oeste, y en las mujeres;

• educar a la gente, musulmanes y no musulmanes por igual, en los asuntos críticos relacionados con la compatibilidad entre Islam y democracia;

• desacreditar la ideología extremista y deslegitimar individuos y posiciones asociados con extremistas desafiando su interpretación de Islam, dejando al descubierto sus imprecisiones, revelando sus vínculos con grupos y actividades ilegales, y haciendo pública las consecuencias de sus actos de violencia; y

• promover divisiones entre los extremistas, alentando a los periodistas a investigar asuntos de corrupción, hipocresía e inmoralidad en los círculos extremistas y terroristas.


 Colaborador

Remy M. Mauduit

El Señor Remy Mauduit es el editor de la edición en francés del Air & Space Power Journal (ASPJ) y catedrático de la US Marines University Guy P. Wyser-Pratte French Institute. Es orador de temas relacionados con la Insurgencia y la contrainsurgencia en las escuelas militares en Estados Unidos y Francia. Mauduit desempeñó durante cinco años un cargo de liderazgo sobre insurgencia (Guerra de Argelia) y dos años en un Comando Francés de Contrainsurgencia. Mauduit recibió su comisión en la Escuela para Oficiales Franceses. Realizó sus estudios de posgrado en la Pennsylvania State University. Antes de formar parte del ASPJ, Mauduit fue Vicepresidente de Worldwide Operations and Marketing, profesor adjunto en DeSales University; editor y presentador de televisión para USIA, y coordinador de idiomas para el Cuerpo de Paz. El Señor Mauduit es autor de varios artículos los cuales han sido publicados.


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Las ideas y opiniones expresadas en este artículo reflejan la opinión exclusiva del autor elaboradas y basadas en el ambiente académico de libertad de expresión de la Universidad del Aire. Por ningún motivo reflejan la posición oficial del Gobierno de los Estados Unidos de América o sus dependencias, el Departamento de Defensa, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos o la Universidad del Aire. El contenido de este artículo ha sido revisado en cuanto a su seguridad y directriz y ha sido aprobado para la difusión pública según lo estipulado en la directiva AFI 35-101 de la Fuerza Aérea.

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