Documento creado: 1de julio de 2008
Air & Space Power Journal - Español  Segundo  Trimestre 2008


Pandillas Transnacionales

El impacto de las Pandillas de la Tercera Generación
en América Central

John P. Sullivan

Pandillas TransnacionalesLAS PANDILLAS transnacionales se han convertido en una real preocupación a través del hemisferio Occidental. Las pandillas criminales callejeras han evolucionado hasta el punto de crear amenazas a la seguridad pública y privada tanto en vecindarios, áreas metropolitanas, naciones y en las zonas fronterizas. Tales pandillas—conocidas como maras—no son sólo pandillas callejeras sino que se han transformado a través de tres generaciones debido a sus interacciones con otras pandillas y organizaciones transnacionales de crimen organizado (por ejemplo los carteles de narcóticos) en complejas redes de amenazas.1

Mientras que las pandillas callejeras son generalmente vistas como preocupaciones criminales menores con grados variantes de sofisticación y alcance, algunas pandillas han evolucionado o se han transformado en entidades potencialmente más peligrosas. En muchas ciudades alrededor del mundo, especialmente en las zonas pobres carentes de leyes y con gobiernos débiles, la inseguridad e inestabilidad dominan a los grupos armados organizados: las maras o pandillas son las que reinan.

Las pandillas de tercera generación residen en la intersección entre el crimen y la guerra. Son un producto secundario de los cambios significantes en la organización de la sociedad que son el resultado de la confluencia de la globalización y de los avances tecnológicos que alteran la naturaleza del conflicto y del crimen, favorecen los grupos pequeños y ágiles y al mismo tiempo propulsan la privatización de la violencia.2 El presente artículo analiza la evolución y la situación actual de las pandillas transnacionales en América Central, con un enfoque en las pandillas MS-13 y M-18. Explora asimismo brevemente las estrategias contra pandillas que han sido empleadas y las futuras potenciales amenazas. Es esencialmente un informe situacional acerca de las pandillas de tercera generación en América Central. Incluye además antecedentes del nexos de Los Ángeles (LA), y la migración transnacional pandillera, en el contexto de los estudios de las pandillas de tercera generación.3

Pandillas Transnacionales (Maras) en Centrol América (y Mexico)

Las pandillas—conocidas como las maras—han evolucionado a ser una preocupación transnacional de seguridad a través de Norte y Centro América. A consecuencia de la globalización, la influencia de la información y la tecnología de comunicaciones así como los padrones de viaje y migración, las pandillas que anteriormente estaban confinadas a los vecindarios locales han acrecentado su alcance a través de los vecindarios, ciudades y países. En algunos casos, este alcance es cada vez más a través de las fronteras y es por lo tanto transnacional.4 La actual actividad pandillera es una preocupación en varios estados centroamericanos (así como en México). Estas pandillas criminales operan como grupos entrelazados o ligados de individuos, pandillas y redes. Los gángsteres individuales y sus redes son heterogéneos: "A pesar de que cada país tiene sus propios tipos de problemas, los factores que conllevan a la actividad pandillera a través de la región incluyen una falta de oportunidades económicas y educacionales, áreas urbanas marginadas, violencia doméstica e inter-familial, así como la desintegración de la familia en general, el fácil acceso a las drogas y armas, los sistemas judiciales abrumados e ineficientes y la puerta girante a lo largo de la frontera EEUU-México."5

La forma de trabajar en redes de estas pandillas transnacionales hace que las mismas sean un problema regional y transnacional. Las más notables pandillas transnacionales son la Mara Salvatrucha (MS-13) y la Calle Dieciocho (M-18). Estas maras transnacionales conducen sus negocios a nivel internacional y están involucradas en secuestros, robo, soborno, asesinatos, así como el tráfico de personas y contrabando a través de las fronteras.6 El impacto de las maras varía a través de la región. "La Evaluación de las Pandillas en América Central y México de la Agencia para el Desarrollo Internacional de los EEUU." reporta que El Salvador y Honduras tienen un serio problema internacional pandillero, mientras que Guatemala tiene un serio problema localizado de pandillas con una presencia internacional limitada; México tiene una mezcla generalmente reconocida internacional y local y Nicaragua a su vez tiene un problema menor localizado sin pandillas internacionales.7

Federico Brevé, ex Ministro de Defensa de Honduras, observa que "las maras son en realidad tanto un síntoma como una causa del clima de inseguridad que está abrumando a Centroamérica."8 Al describir las maras en Honduras (MS-13 llegó allí en 1989 y M-18 a comienzos de la década de los 90), Brevé enfatiza la influencia del crimen organizado en la evolución de las pandillas. Resalta que las maras primero aparecieron en El Salvador y Honduras, luego se expandieron a Guatemala. Específicamene, subraya la influencia del rol de la Mafia Mexicana en la transición de las pandillas locales hondureñas (barrios cliques) a los puestos avanzados de las maras operando con "impunidad relativa debido a la falta de autoridad estatal y la presencia en la secciones más pobres de las ciudades más grandes de la región."9 La naturaleza transnacional de estas pandillas hace que sean particularmente molestas.

Las pandillas transnacionales han sido definidas como teniendo una o más de las siguientes características: 1) activas criminalmente y operacionales en más de un país; 2) las operaciones criminales realizadas por gángsteres en un país son planeadas, dirigidas y controladas por un liderazgo en otro país; 3) son móviles y adaptan a nuevas áreas de operaciones; y 4) sus actividades son sofisticadas y trascienden las fronteras.10 Las pandillas mencionadas más frecuentemente en este contexto son la MS-13 y la M-18.

El Servicio de Investigación del Congreso informa que la MS-13 integrada por unos 8.000 a 10.000 miembros y la M-18 integrada por unos 30.000 miembros, que se originó en Los Ángeles, tiene una presencia sólida en Washington DC, Maryland, Tennessee, Nueva York, Houston y en otras partes de EEUU.11 Como un resultado de la migración (tanto voluntaria y la deportación forzada de miembros pandilleros extranjeros), las pandillas de estilo EE.UU. han surgido en América Central (y México).12 La membresía de las pandillas MS-13 y M-18 en Centroamérica y México oscila entre 70.000 y 100.000.13 Algunos investigadores han observado también que estas maras transnacionales continúan extendiendo su alcance a Sudamérica, con maras en las etapas formativas en Argentina.14

La socióloga Laura Techaren—autora de la próxima obra Esperando las maras, El estado embrionario en Argentina—describe la distinción entre las pandillas y las maras. En su análisis, las pandillas son grupos criminales locales que disputan el "control sobre los barrios y basan su existencia en la venta de drogas."15 Las maras por su parte "cruzan fronteras y crecen basados en el poder que surge del tráfico de drogas . . . y tienen vínculos al crimen organizado, escuadrones de la muerte y narcoterroristas."16 Ella esencialmente establece una distinción entre las tradicionales pandillas y las maras basada en su enfoque, sofisticación, alcance y grado de amenaza que posan al control estatal. La teoría de la pandilla de tercera generación trata con las pandillas transnacionales y las amenazas de seguridad que posan.

Definir las Pandillas de Tercera Generación
(Pandillas de 3 GEN)

El marco organizacional para entender la evolución de las pandillas contemporáneas fue explorada en una serie de estudios comenzando con el artículo en 1997 "Third Generation Street Gangs: Turf, Cartels and Netwarriors."17 Estos conceptos fueron ampliados en otro artículo con el mismo título,18 y el modelo luego más refinado en el estudio realizado en el año 2000 Small Wars and Insurgencias "Urban Gangs Evolving as Criminal Netwar Actors."19 En estos estudios, observé que las pandillas pueden progresar a través de tres generaciones. Un análisis minucioso de las pandillas callejeras urbanas (así como las basadas en las cárceles) muestra que algunas de esas empresas criminales han transitado de pandillas tradicionales a pandillas dedicadas al comercio de drogas a una tercera generación que combina objetivos políticos y mercenarios.

A medida que las pandillas atraviesan este cambio generacional, su progreso puede ser dirigido por la interacción de tres factores: politización, internacionalización y sofisticación. La resultante pandilla de "tercera generación" posee varios de los atributos organizacionales y operacionales que se hallan en las entidades criminales y terroristas basadas en redes.

El progreso de las pandillas a lo largo de este continuo "generacional" es una consecuencia de los cambios tecnológicos y organizacionales que realzan el poder de grupos relativamente pequeños, en donde la revolución de la informática habilita a los grupos pequeños a ejercer su alcance. Estos actores pueden extender su influencia en cuestión de segundos a través de vastas distancias, haciendo posible un cambio de las jerarquías a las formas de organizaciones basadas en redes.

Estas tres generaciones pandilleras pueden ser resumidas de la siguiente forma:

Pandillas de Primera Generación son las pandillas callejeras (o las de las cárceles) tradicionales con una orientación territorial. Operan al grado menos elevado de la violencia extrema social, tienen un liderazgo flexible y enfocan su atención en la protección de su territorio y la lealtad pandillera dentro de su ambiente directo inmediato (a menudo sólo unas cuadras o un barrio). Cuando se involucran en empresas criminales, es generalmente en forma oportunista y en un ámbito local. Estas pandillas territoriales son limitadas en cuanto a su ámbito político y sofisticación.

Pandillas de Segunda Generación tienen un enfoque comercial. Son pequeños comerciantes y centrados en las drogas. Protegen sus mercados y emplean la violencia para controlar su competición. Tienen una agenda a veces obviamente política más amplia enfocada en el comercio y operan en áreas geográficas más amplias, involucrando a veces estados múltiples y hasta áreas internacionales. Su tendencia de liderazgo centralizado y operaciones sofisticadas para la protección de sus mercados los coloca al centro de la vara de politización, internacionalización y sofisticación.

Pandillas de Tercera Generación han evolucionado en cuanto a sus objetivos políticos. Estas pandillas son las más complejas y operan—o aspiran a operar—en el extremo global de espectro, empleando su sofisticación para ganar poder, ayudar la adquisición financiera e involucrarse en actividades de tipo mercenario. Hasta hoy, la mayoría de estas pandillas han sido primariamente mercenarias en cuanto a su orientación; en algunos casos, no obstante, han buscado avanzar sus propios objetivos políticos y sociales.

Las características que diferencian las tres generaciones de pandillas callejeras son resumidas en la Tabla 1. Una discusión más detallada de las tres generaciones sigue a continuación.

Pandillas de Primera Generación

Las tradicionales pandillas callejeras son casi exclusivamente orientadas hacia el territorio. Operan al extremo menos elevado de la violencia social, poseen un liderazgo flexible y concentran su atención en la protección del territorio y la lealtad pandillera dentro de su ambiente directo inmediato (a menudo sólo unas cuadras o un barrio). Cuando se involucran en empresas criminales, es generalmente en forma oportunista y en un ámbito local. Estas pandillas territoriales son limitadas en cuanto a su ámbito político y carecen de sofisticación en cuanto a sus tácticas, medios y visión. Cuando se involucran en rivalidad con otras pandillas es en un ámbito local. A pesar de su limitada influencia espacial, estas pandillas debido a que poseen atributos que son parecidos a redes pueden ser considerados proto-guerreros-en- redes. Organizaciones criminales locales pueden evolucionar hasta llegar a ser bandos armados de soldados no estatales si logran incrementar su sofisticación dentro de comunidades fracasadas con estructuras sociales desintegradas. Mientras que la mayoría de las pandillas permanecen firmes en la primera generación, unas cuantas (como los Crips y los Blood y algunas pandillas hispanas) pertenecen a ambas la primera y segunda generación (grupos más recientes de crimen organizado con un enfoque en drogas).

Pandillas de Segunda Generación

Estas pandillas son fundamentalmente negocios criminales. Son pequeños comerciantes y centrados en las drogas. Protegen sus mercados y emplean la violencia para controlar su competición. Tienen una agenda a veces obviamente política más amplia enfocada en el comercio y operan en áreas geográficas más amplias, involucrando a veces estados múltiples y hasta áreas internacionales. Su tendencia de liderazgo centralizado y operaciones sofisticadas para la protección de sus mercados los coloca al centro de la vara de politización, internacionalización y sofisticación. Estas pandillas a veces emplean la violencia como interferencia política para incapacitar los esfuerzos policíacos y de los órganos de seguridad. Generalmente, su violencia instrumental se ejecuta en estados fracasados, pero, ocurre claramente cuando las pandillas dominan la vida comunitaria dentro de las mismas comunidades fracasadas. Una evolución posterior de estas pandillas es un peligro cuando se vinculan con y proporcionan servicios a organizaciones criminales transnacionales o colaboran dentro de las redes de tráfico y distribución de drogas y otras empresas criminales. Debido a sus atributos, las pandillas de esta generación pueden ser consideradas emergentes guerreros en redes.

Pandillas de Tercera Generación

La gran mayoría de pandillas callejeras o en las cárceles permanecen firmes en la primera o segunda generación; no obstante, un pequeño número en los EE.UU., Canadá, Centro y Sudamérica, así como en Sudáfrica han adquirido características de la tercera generación. Estas pandillas han evolucionado en cuanto a sus objetivos políticos. Estas pandillas son las más complejas y operan—o aspiran a operar—en el extremo global de espectro, empleando su sofisticación para ganar poder, ayudar la adquisición financiera e involucrarse en actividades de tipo mercenario. Hasta hoy, la mayoría de estas pandillas han sido primariamente mercenarias en cuanto a su orientación; en algunos casos, no obstante, han buscado avanzar sus propios objetivos políticos y sociales. Ejemplos de estas pandillas pueden ser vistos en Chicago, San Diego, Los Ángeles, Brasil, Sudáfrica y a través de Centroamérica.

Chicago fue testigo de la incursión de la primera pandilla de tercera generación cuando en el año 1986 la pandilla "El Rukn" buscó ejecutar ataques terroristas en nombre de Libia. La obvia dimensión política de la tercera generación también emergió por primera vez en Chicago, donde el "fortalecimiento" de las pandillas y los objetivos políticos se manifiestan en las "21st Century Vote", "United Concerned Voters", las armas políticas de los "Gangster Disciples" y de los "Unknown Conservative Vice Lords" respectivamente.

Estas pandillas han evolucionado de entidades basadas en territorios a empresas orientadas hacia el comercio y distribución de drogas operando en casi 35 estados, a organizaciones complejas controlando proyectos de vivienda pública, escuelas y cuadras que conducen actividades abiertamente políticas mientras que buscan activamente infiltrar y cooptar a la policía local y contratar a las fuerzas de seguridad. Sudáfrica también tiene experiencia con las pandillas de tercera generación con las pandillas del area de Cape tales como las "Hard Livings" que se involucran en acción política y una prolongada guerra terrorista o casi terrorista contra el grupo vigilante Pagad (Personas en Contra de los Gángsteres y Drogas). Estas actividades demuestran la interacción a menudo sutil entre las pandillas y la política. El cambio desde la protección de un mercado simple hasta la adquisición de poder es una característica dominante de la actividad de las pandillas de tercera generación.

La internacionalización es el indicador final de la evolución de las pandillas. Las de Los Ángeles y San Diego han sido notables en cuanto a este aspecto ya que las pandillas de LA tienen puestos avanzados en Tijuana, México, Nicaragua, El Salvador y Belice. Las de San Diego se vinculan con los carteles de Baja California. La incursión mercenaria de la pandilla de San Diego denominada "Calle Treinta" (30th St.-Logan Heights) en la órbita binacional del cartel Arellano-Felix (Tijuana) es conocida por sus asesinatos, tiroteos callejeros en coches y otras matanzas de miembros de la policía. Debido a sus atributos, las pandillas de la tercera generación pueden ser consideradas guerreros en redes. Formas organizacionales que funcionan en redes que son el factor clave que contribuye al surgimiento de los soldados no estatales o criminales.

Las Maras como Pandillas de Tercera Generación

A partir de las primeras publicaciones describiendo las pandillas de tercera generación, tanto la literatura como la experiencia operacional confirman tendencias continuas en la evolución pandillera y en su potencial implicancia en la seguridad (multi) nacional.20 El caso específico de la Mara Salvatrucha (MS-13) y la Eighteenth Street (Calle 18, Mara 18 o M-18) extendiéndose desde Los Ángeles a través de América del Norte y Central ilustra claramente el impacto potencial de las pandillas de tercera generación con las clicas o células de ambas pandillas demostrando así una organización y un liderazgo elaborado, flexible y redundante, funcionando como redes con extensos vínculos transnacionales.21 Estas maras tienen sus propias culturas internas (símbolos, tatuajes, graffiti), reclutan, llevan a cabo funciones logísticas internas, ejecutan ataques, recoleccionan inteligencia, llevan a cabo operaciones de información (sitios cibernéticos), y arman a sus integrantes con armas pequeñas más pesadas (AK-47, M-16 y granadas).22

Thomas Bruneau, analista del la Escuela Naval de Estudios Avanzados de LA armada de los EE.UU., parafraseado en el siguiente párrafo, describe cinco amenazas a la seguridad (multi) nacional o desafíos asociados con las maras transnacionales.23

Desgastan la capacidad gubernamental al abrumar los sistemas policíacos y legales empleando audacia, violencia y números. En El Salvador, por ejemplo, 49 por ciento de los homicidios cometidos en enero del 2005 fueron atribuidos a la violencia pandillera.

Desafían la legitimidad del Estado, en particular en regiones en donde la cultura de la democracia es desafiada por la corrupción y reforzada por la inhabilidad de los sistemas políticos de funcionar lo suficientemente bien para proveer bienes y servicios públicos.

Actúan como gobiernos sustitutos o alternativos. En algunas regiones como en El Salvador y Guatemala entre otras, los "gobiernos se han rendido salvo en algunas zonas de las capitales, y las maras cobran impuestos a individuos y negocios."

Dominan el sector económico informal, estableciendo pequeños negocios y empleando la violencia y coerción para competir injustamente con negocios legítimos evitando al mismo tiempo el pago de impuestos y cooperando a los reguladores del gobierno.

Infiltran las organizaciones de la policía y del gobierno para lograr sus objetivos y al hacerlo demuestran las metas políticas latentes.

La periodista Ana Arana describe como las pandillas M-13 y M-18 se transforman en amenazas a la seguridad transnacional como consecuencia de la fertilización de actores criminales resultando así en la internacionalización. En su ensayo publicado en Foreign Affairs "How the Street Gangs Took Central America" relata una acción en Honduras en diciembre del año 2004:

(Un) autobús movilizándose a través de la ciudad norteña de Chamalecón en Honduras fue detenido por hombres armados. Los asaltantes rápidamente rodearon el autobús y empezaron a disparar sus AK-47 matando a los 28 pasajeros. La policía reveló porteriormente, que los atacantes eran miembros de la pandilla callejera conocida como la Mara Salvatrucha (o MS-13) y habían escogido a sus víctimas al azar. La matanza no tenía nada que ver con las identidades de los pasajeros a bordo; sino más bien tenía como objetivo ser una protesta y una advertencia en contra de las acciones gubernamentales en contra de las acciones pandilleras en el país.24

Ebner Aníbal Rivera-Paz, el autor intelectual del ataque simbólico, fue detenido dos meses más tarde en Falfurrias, Texas demostrando como estas "pandillas ultra violentas nacidas en los barrios empobrecidos de Los Ángeles y otras ciudades de los EE.UU., han lentamente emigrado hacia el sur a Centroamérica donde se han transformado en redes criminales transnacionales poderosas."25 Arana describe como las maras fueron dispersadas desde Los Ángeles después de los disturbios de 1992, después que la policía determinó que las pandillas locales eran los autores de la mayoría de los robos y violencia durante los disturbios.

Cuando cambios en las leyes de inmigración de los EEUU. permitieron que los criminales (tanto los que no eran ciudadanos como los ciudadanos naturalizados—que podían ser negados la ciudadanía) podían ser repatriados a sus países de origen y expulsados una vez que completaban sus sentencias en las cárceles, una cantidad significante de miembros de las pandillas de LA fueron deportados al sur. Como consecuencia, las pandillas ahora "luchan contra otras pandillas y la policía para obtener el control de los vecindarios de la clase trabajadora y hasta de ciudades enteras."26 La agudeza del impacto puede ser inferido de las conclusiones elaboradas por Arana que establecen que El Salvador con una población de 6.5 millones de habitantes tiene por los menos 10.000 gángsteres afiliados y unos 20.000 más asociados; en Honduras sin embargo con una población de 6.8 millones tiene una población pandillera de 40.000, Además se dice que las maras efectivamente dominan por lo menos 15 municipalidades salvadoreñas.27

En el año 2005, se estimó que durante los últimos 12 años, "Las autoridades inmigratorias estadounidenses han documentado más de 50.000 deportaciones de inmigrantes con antecedentes criminales a América Central."28 Tales deportaciones se dice, ha sido la causal principal de una "cadena perpetua de pandilleros movilizándose entre EEUU. y Centroamérica."29 El efecto de esta migración pandillera a través de la deportación combinada con el reclutamiento para expandir la MS-13 "a través de El Salvador a lugares como San Miguel, un centro agricultor y la tercera ciudad más grande del país. Tal área se ha convertido en una base de la fortaleza y un punto central para la expansión del grupo al área de Washinton DC."30

La migración es un elemento intrínseco de la historia de la mara. Actuales estimaciones de la fortaleza de la MS-13 en los EEUU. es de 6.000-10.000 miembros operando en unos 43 estados (más elevado que 32 en el años 2003 y 15 en el 1996).31 La MS-13 y otras maras "nacidas en los Estados Unidos ahora tienen 70.000 a 100.000 miembros en América Central, conglomerados en su gran mayoría en El Salvador, Honduras y Guatemala."32 Como un reflejo de esta demografía, miembros de la MS-13 nacidos en el extranjero en EEUU. provienen primordialmente de cuatro países: El Salvador (58%); Honduras (15%); México (15%); y Guatemala (7%), con un 5% restante provenientes de otros lugares.33 De los miembros de la MS-13 nacidos en el extranjero, las autoridades inmigratorias de EEUU. o ICE han arrestado a 2.000 miembros desde 2005, y 13 % de los arrestados han sido previamente deportados; en El Salvadores la policía reporta que 90 % de los pandilleros deportados allí regresan a los EEUU. Como consecuencia, la pandilla ahora controla la mayoría del tráfico humano que facilita la migración pandillera a los EEUU.34 Las ciudades norteamericanas con un gran número de miembros de la MS-13 nacidos en el extranjero arrestados incluyen a Washington DC; Boston; Baltimore; Long Island y Nueva York; Newark en Nueva Jersey; Miami; Atlanta; Dallas y Houston, así como Los Ángeles y San Francisco.35 Para limitar la virulenta evolución de las pandillas transnacionales requerirá tal vez una reevaluación de las estrategias de deportación y repatriación. Por lo menos, la policía de la jurisdicción que recibe los pandilleros debe ser advertida de la llegada de los gángsteres más duros y peligrosos a su área pudiendo así rastreas al gángster a nivel individual, la posible mutación de la célula pandillera y las conexiones cambiantes de la red entre centros pandilleros.

La MS-13 y su rival la M-18 encarnan el espiral negativo de la inmigración, la membresía pandillera y la deportación resultando en un estado no oficial de guerra y brutalidad recíproca entre las pandillas y la policía que desafía ciudades desde Texas hasta Tegucigalpa.36 Actualmente las pandillas salvadoreñas con antecedentes de California constan de 60.000 a 300.000 miembros distribuidos a través de nueve países, transformando así sus "barrios y pueblos en fortalezas de guerrillas urbanas."37 Estas maras reclutan de los barrios más pobres de San Salvador y la Ciudad de Guatemala, Tegucigalpa y otros lugares y se han transformado en "una red internacional que se extiende de los istmos pequeños a EE.UU. y España, trafican armas, drogas, así como también controlan la prostitución y ganan millones recolectando dinero a cambio de protección de camioneros, dueños de tiendas, y domicilios privados en sus propios vecindarios y barrios pobres."38

La atracción de la vida pandillera es un aspecto de los barrios más pobres y la falta de oportunidades en la economía globalizada. Es además exagerada por el poder global de los medios de comunicaciones e informáticos. "Pandillas callejeras crean sistemas de redes sociales. Tales redes dependen del crimen para financiar lo que es esencialmente una forma de vida que permite a los jóvenes sobrevivir en un mundo donde existen oportunidades limitadas, una carencia de presencia paternal y maternal y poca esperanza de una vida mejor."39 Se puede encontrar esta necesidad a través de las regiones donde las maras y sus "colegas" florecen. Un resultado de esta unificación social criminal en redes en la expansión de normas criminales y, en forma creciente, de la impunidad y la barbarización del conflicto criminal.

La MS-13—actualmente la más evolucionada de los actores de tercera generación— juega un rol significante en el contrabando y personas a través de América Central, México y los EE.UU. han "establecido sus centros en estado mexicanos desde Chiapas en el Sur hasta Tamaulipas en la frontera de EE.UU."40 Además, se han embarcado a su llegada a los EE.UU. a más ciudades como Nueva York, Washington DC, Charlotte (Carolina del Norte), Massachussets y varias ciudades canadienses. El flujo bi-direccional y la expansión causan problemas inter-relacionados.

Los Ángeles ha jugado—y continúa jugando—un rol clave en la migración y evolución de las pandillas. LA. (ciudad que consta de aproximadamente 714 pandillas y 80.000 pandilleros) es el foco en el desarrollo de las maras como entidades transnacionales.

El periodista Meter Landesman informa que "elementos policíacos federales, estatales y locales a través de EE.UU. concuerdan que las pandillas callejeras conectadas a Los Ángeles o imitando el modelo de LA. se han convertido en una epidemia nacional."41 Esto es particularmente preocupante cuando se considera que las pandillas de Los Ángeles han crecido en cuanto a su ámbito, tienen vínculos en otros lugares y aún más importante, tienen el color de impunidad. De acuerdo a Landesman:

Existen seis veces más pandillas en Los Ángeles que hace un cuarto de siglo y dos veces más pandilleros. Pero así como la actividad pandillera es importante por sí misma, ¿qué es diferente acerca de la violencia? En los territorios pandilleros de América y en Los Ángeles en particular, la ferocidad de la delincuencia ha crecido; los pandilleros, sus víctimas y la policía que han estado involucrados en la problemática de las pandillas me cuentan que la lucha se ha vuelto cada vez más alejada de cualquier código, más arbitraria y más brutal que antes.42

Yo creo que esta tendencia es el resultado no sólo de sentimientos de aislamiento y de la falta de esperanza dentro de las comunidades dominadas por las pandillas, pero de la interacción entre nodos pandilleros (en las cárceles y en las calles) a través de la red. La brutalidad provoca brutalidad y la exitosa impunidad en un área de operaciones es posiblemente imitada en otra parte de la red.

Cárceles: El Crisol de la Evolución de la Pandilla

Las cárceles juegan un rol central en la evolución de las pandillas. La interacción de la pandilla en la cárcel es clave en la fortificación de la cultura pandillera, en el reclutamiento de nuevos miembros y para el establecimiento de una base de operaciones para el adoctrinamiento y las comunicaciones. Las cárceles pueden llegar a ser un nodo central en la red interna de la pandilla o en la conectividad de la actividad inter-pandillera. En El Salvador, una cárcel cerca de San Miguel es un ejemplo de tal nodo, donde "algunas de las conexiones entre las ramas salvadoreñas de la pandilla (MS-13) y sus extensiones en los EE.UU. fluyen a través de la cárcel denominada Ciudad Barrios."43 Cerca de 1.800 gángsteres MS-13 se encuentran encarcelados en las prisiones salvadoreñas, siendo un 60% de los mismos pandilleros deportados de los EE.UU. Los oficiales de El Salvador han aislado a los miembros de la MS-13 para así evitar el conflicto con las pandillas rivales, pero esta concentración "ha creado oportunidades para los deportados líderes de Los Ángeles de convertir la pandilla en una organización más poderosa."44

El nombre mismo de MS-13 demuestra la influencia que tienen las cárceles y las pandillas de cárceles sobre el ámbito más amplio pandillero. El número 13, que corresponde a la letra "M" es un consentimiento a su alianza con la Mafia Mexicana, que mantiene una presencia dominante en las cárceles del Sur de California, en donde las líneas rivales son trazadas entre las pandillas del "Norte de California, conocidas como los Norteños y las del Sur de California conocidas como los Sureños."45 Esta conexión con la Mafia Mexicana basada en las cárceles, un paraguas para la interacción pandillera, es un importante elemento de la evolución de las pandillas. "Tales lazos estrechos, en particular el Cartel de Tijuana, ayuda a explicar cómo creció la MS-13 más allá de las calles de Los Ángeles en una organización entrelazadas de miembros a través de los EE.UU."46

Las cárceles sirven como importantes fuentes de socialización pandillera en el dominio criminal. Además, ellos solidifican la identidad del grupo y la identificación de individuos con sus pandillas y la cultura pandillera. Igualmente importante, las cárceles sirven de "aulas de escuela" en donde los pandilleros pueden refinar sus aptitudes, conocer a nuevos asociados y entretejer sus redes sociales. Las cárceles pueden también proporcionar una base estable de refugio de los esfuerzos policíacos y de sus rivales al influir la protección de los corruptos o cooptados oficiales carcelarios para proteger y avanzar sus actividades. Desde este "refugio", las pandillas extienden su alcance a las calles para orquestar la acción pandillera más allá de los muros de las cárceles. Los oficiales de la policía en Los Ángeles y El Salvador han observado interacción telefónica entre prisioneros y miembros de las pandillas en ambas jurisdicciones. Como es detallado en Quirk, el "Liderazgo de las pandillas no tiene límites: miembros de la MS-13 que están encarcelados después de ser deportados han podido convertir las cárceles centroamericanas en bases de poder. Los líderes pandilleros en las prisiones de Ciudad Barrios y Quetzaltepque en El Salvador aún influyen las actividades pandilleras en los EE.UU., aprobando actividades y otras operaciones empleando teléfonos celulares."47 Es razonable creer que tales transacciones son recíprocas y que tal interacción refuerza los lazos transnacionales y potencialmente acelera la evolución de las pandillas a través de las jurisdicciones.

Las Pandillas y el Conflicto más Amplio
en América Central (y otras partes)

Las pandillas transnacionales (por definición, operando en la segunda y tercera generación) son desafiadores potenciales de la autoridad estatal y del imperio de la ley. Como tal, son amenazas complejas a la seguridad pública. El analista de la Escuela Superior de Guerra del Ejército de los EE.UU., Max Manwaring subraya la gravedad de los desafíos de las pandillas al estado:

Cuando están vinculados a o trabajan para organizaciones criminales transnacionales, insurgentes, los barones de la droga o los caciques de la guerra, las actividades de las pandillas reducen aún más la autoridad de la policía y de los militares, desafían la soberanía dentro y entre donde se movilizan.48

Manwaring amplía esta observación al resaltar que "la falla del gobierno de extender una presencia soberana legítima a través del territorio nacional deja un vacío en el cual las pandillas, carteles de drogas, insurgentes izquierdistas, la derecha política y de drogas así como el gobierno mismo pueden competir al mismo tiempo para lograr el poder."49

Las pandillas reinan cuando los instrumentos del control social son débiles o no existen. Históricamente, mientras que los grupos criminales transnacionales organizados explotaron las fricciones entre los estados, se beneficiaron de la existencia de un estado estable. Las empresas criminales tradicionales, incluyendo las pandillas, no buscaron desafiar al estado; de lo contrario explotaron la corrupción y la influencia política para avanzar aún más sus actividades. Esto parece haber cambiado a medida que una nueva serie de gángsteres transnacionales explotan las economías alternativas, la ausencia de estados efectivos y la corrupción endémica.50 Louise Shellyer observa que "los grupos criminales más recientes no tienen interés en un estado seguro."51 Fomentan y explotan las quejas que existen a nivel local y mediante la globalización del conflicto maniobran para capturar lucro. Estas dinámicas tienen resultados particularmente impresionantes en las "ciudades globales" y centros subnacionales o fronterizos o en las zonas sin leyes.52

Tales zonas pueden ser halladas en los barrios, las favelas, los ghettos y los barrios empobrecidos en general de las ciudades globales; en los centros rurales o fronterizos así como en los pueblos urbanos (desakotas) en donde el desarrollo ha borrado la distinción entre lo urbano y lo rural, el centro y la periferia. Manwaring correctamente observa que estas áreas no son en realidad "sin leyes ni sin gobierno", pero son de facto "gobernados por pandillas, caciques de guerra, barones de drogas y/o insurgentes quienes operan cuando existe una ausencia o un presencia parcial de instituciones estatales."53 Las pandillas en estas áreas llenan el vacío político y buscan avanzar sus metas mediante la violencia:

El crimen y la violencia a menudo hacen borrosas las situaciones en que las empresas criminales buscan incapacitar los esfuerzos policíacos del estado, su fuerza policial y las fuerzas de seguridad. El empleo de la violencia como una interferencia política ha sido tradicionalmente un fenómeno de los estados fracasados, pero uno parecido ocurre cuando las pandillas callejeras explotan las comunidades fracasadas o dominan la vida comunitaria.54

Conclusión: Lidiando con las Maras Transnacionales

Las pandillas callejeras, específicamente las de tercera generación tal como la Mara Salvatrucha (MS-13), originaria del barrio MacArthur Park de Los Ángeles y que opera ahora a través de Norte y Centroamérica, se benefician de las dinámicas de las redes y la ínter conectividad entre las ciudades, explotando nuevas relaciones espaciales y geográficas hechas posibles por la globalización. Una vez la provincia de los barrios urbanos, algunas pandillas han evolucionado desde mantener su territorialidad o ejecutar crimines locales hasta obtener una sofisticación, un interés político y un alcance internacional. Explotando las brechas en los elementos policíacos y en las estructuras judiciales, la inmigración (a menudo mediante la deportación forzada) y las tecnologías que fomentan la comunicación, las pandillas de tercera generación se han también convertido de hecho en criminales globales, amenazando la estabilidad local y potencialmente propulsando un conflicto más amplio basado en redes.

Como fue descrito aquí, las pandillas explotan la ausencia de una estructura legítima de gobierno. Los niños y los jóvenes son a menudo víctimas directas de la actividad pandillera. Esto es así dondequiera se encuentran las pandillas, pero en términos de este artículo el impacto sobre América Latina es particularmente agudo. En muchos casos los pandilleros—especialmente mareros—son en realidad "niños soldados urbanos". Una situación que analicé en un artículo anterior publicado en Air & Space Power Journal "Los Niños Soldados—Desesperación, Deshumanización y Conflictos."55 Estos actores han sido descritos como niños en la violencia armada organizada: "niños y jóvenes empleados o de otra forma participando en la violencia armada organizada en donde son elementos de la estructura de comando y poder sobre un territorio, población local o recursos. Los grupos armados organizados incluyen las pandillas callejeras institucionalizadas, maras, facciones de drogas, milicias étnicas, vigilantes y hasta grupos paramilitares actuando en escenarios de no guerra."56 Como tales, este nivel de violencia de pandillas de tercera generación llega a ser una insurgencia criminal que desafía la legitimidad de las funciones estatales y del imperio de la ley. Los niños son los que ejecutan estas insurgencias pandilleras.

La respuesta a las pandillas transnacionales debe ser establecida partiendo de prácticas policíacas efectivas para la interacción comunitaria, investigación, inteligencia e imposición de las leyes. Esto debe comenzar a nivel local teniendo en miras las tendencias y vínculos globales. Al nivel local, la policía debe trabajar en forma activa con la comunidad para proteger en contra del crimen y la victimización. A todos los niveles la policía debe ser visible, ser una socia comunitaria involucrado en los asuntos de la comunidad y debe en forma activa fortalecer la confianza y no servir como instrumentos de represión y corrupción.

Brevé sostiene que "un esfuerzo interagencial nacional y regional es necesario para contrarrestar la amenaza de la magnitud y naturaleza de las maras."57 Observa que tal cooperación implica la colaboración de la policía civil y la militar como "la Confederación de Fuerzas Armadas de América Central que ha desarrollado planes para contrarrestar el crimen organizado mediante esfuerzos conjuntos para prevenir y neutralizar el terrorismo, el tráfico de drogas y los crímenes relacionados."58 Los Estados Unidos necesita jugar un rol central en la cooperación de seguridad regional y multilateral. Esto es requerido tanto a los niveles diplomático (estado-a-estado) y sub-nacional (ciudad-a-ciudad) y entre organizaciones profesionales. Vincular las agencias policíacas profesionales, responsables y democráticas en una forma de red distribuida es asimismo un requisito.

Debido a que las redes criminales de ultramar operan más allá de la jurisdicción territorial de las autoridades de imposición de leyes domésticas, pueden evadir las contramedidas normales aplicadas en sus países de origen, contribuyendo más a la inseguridad internacional. La policía es limitada por "un mundo sin fronteras", mientras que los criminales internacionales operan en tal mundo.59 Combatir esta amenaza requiere más que la policía: "lograr una disminución del crimen pandillero requiere un enfoque balanceado e integrado que incorpora una imposición efectiva de leyes con la prevención de pandillas juveniles e intervenciones para proveer oportunidades de abandonar las pandillas."60

Iniciativas anti-pandillas, como las medidas contrainsurgentes deben incluir enfoques diplomáticos, de inteligencia, militar y económico (DIME), así como también la actividad de la policía (P), dando como resultado uno que puede ser llamado DIME-P. Las actividades policíacas deben incluir operaciones conjuntas, obstaculizar las empresas criminales deseadas por las pandillas, y el uso hábil de la pérdida de bienes y leyes en contra del lavado de dinero. En algunos casos esto requerirá el desarrollo de una capacidad realzada de imposición de las leyes y carcelaria. La inteligencia (tanto la inteligencia estratégica de seguridad nacional y la inteligencia criminal) es un importante instrumento de las iniciativas multilaterales anti-pandillas. El concepto de desarrollar y analizar la inteligencia en forma conjunta—conocida como la "co-producción" de inteligencia—es un instrumento importante para desarrollar un entendimiento apropiado de la amenaza transnacional pandillera actual y cambiante. A su nivel más simple la co-producción de inteligencia implica que analistas de varias partes del mundo funcionen en forma de redes de evaluación y análisis para detectar amenazas distribuidas.61

Un ejemplo de una respuesta viable a las pandillas transnacionales existe en la asociación en los elementos policíacos de EEUU. y EL Salvador. En este caso, el "Centro anti- pandillas Transnacional" tiene en miras la MS-13, al asignar dos agentes del FBI permanentemente en San Salvador en donde trabajan directamente al lado de los investigadores y analistas de la Policía Nacional Civil de El Salvador para llevar a cabo investigaciones conjuntas, compartir información e inteligencia así como proporcionar asistencia técnica.62 Además de esta fuerza de tarea, la policía salvadoreña se ha recientemente embarcado en el intercambio de personal con el Departamento de Policía de la ciudad de Los Ángeles (LAPD) y el Departamento de Sheriff de la ciudad de Los Ángeles (LASD) para fomentar un aprendizaje recíproco y un intercambio de aptitudes y prácticas efectivas. Tal cooperación forma el fundamento para una atenuación efectiva de la actividad transnacional pandillera. Los beneficios de cooperación pueden ser ampliados mediante el desarrollo de un continuo intercambio de información y la co-producción de la inteligencia anti-pandillas.

Para terminar, reducir la amenaza de las pandillas transnacionales exige aminorar el ritmo de la evolución de las pandillas a través de generaciones. Las pandillas y su evolución deben ser contenidas. Una policía efectiva conjuntamente con medidas comunitarias eficientes debe ser dirigida hacia la contención del alcance espacial y la sofisticación de las pandillas. La evolución de las pandillas de primera generación a la segunda generación y luego a la tercera que son las pandillas mercenarias o actores políticos transnacionales debe ser limitada. La habilidad de las padillas pertenecientes a las tres generaciones de ganar un alcance transnacional debe ser frustrada.

Notas:

1. Véase John P. Sullivan, "Maras Morphing: Revisiting Third Generation Gangs," Global Crime, Vol.7, No. 3–4, Agosto– Novembre 2006, 487-504 para una discussion detallada del estado actual de las maras y de las pandillas de tercera generación alrededor del mundo.

2. John P. Sullivan, "Gangs, Hooligans, and Anarchists—The Vanguard of Netwar," in the Streets," Capítulo cuatro en la obra de John Arquilla y David Ronfeldt (Eds.), Networks and Netwars: The Future of Terror, Crime, and Militancy, Santa Mónica, CA: RAND, 2001, 99-126 para una discussion de los factores que influyen el cambio actual en la naturaleza del crimen y el conflicto para favorecer a las pandillas. Una discussion detallada de la privatización de la violencia y los roles que juegan las pandillas en tal respecto se encuentra también en la obra de John P. Sullivan, "Terrorism, Crime and Private Armies," Low Intensity Conflict & Law Enforcement, Vol. 11. No. 2/3. Winter 2002, 239-253. Véase también Robert J. Bunker, ed., Networks, Terrorism and Global Insurgency, New York: Routledge, 2005, 69-83.

3. Véase John P. Sullivan y Robert J. Bunker, "Third Generation Gang Studies: An Introduction," Journal of Gang Research, Vol. 14, No. 4, Summer 2007, 1-10 y Rober J. Bunker y John P. Sullivan, "Subject Bibliography: Third Generation Gangs and Child Soldiers," FBI Library Bibliographies, Quantico, VA: FBI Library, 7/2007 para un revision de los escritos acerca de las pandillas de tercera generación.

4. Agencia para el Desarrollo Internacional del Gobierno de los EE.UU. (USAID), "USAID Central America and Mexico Gang Assessment," Washington, DC, abril 2006, 5.

5. Ibíd., p. 6.

6. Ibíd., p. 6.

7. Ibíd., p. 6.

8. Federico Brevé. "The Maras: A Menace to the Americas," Military Review (English Edition), Julio-Agosto

http://usacac.army.mil/CAC/milreview/English/JulAug07/Breve.pdf.

9. Ibíd.

10. Cindy Franco, "The MS-13 and 18th Street Gangs: Emerging Transnational Gang Threats?" CRS Report for Congress, Washington, DC: Congressional Research Service (RL34233), 2 de noviembre de 2007, 2.

11. Ibíd.

12. Ibíd., 3.

13. Ibíd., 9.

14. Carola Mittrany, "Maras go South," Comunidade Segura, 27 de febrero 2008 en http://www.comunidadesegura .org.

15. Ibíd.

16. Ibíd.

17. John P. Sullivan "Third Generation Street Gangs: Turf, Cartels and Netwarriors," Crime & Justice International, Vol. 13, No. 9.2, octubre-noviembre 1997.

18. John P. Sullivan, "Third Generation Street Gangs: Turf, Cartels and NetWarriors." Transnational Organized Crime, Vol. 3. No. 2. Otoño 1997, 95-108.

19. John P. Sullivan. "Urban Gangs Evolving as Criminal Netwar Actors," Small Wars and Insurgencies, Vol. 11. No. 1. Primavera del 2000, 82-96.

20. Thomas C. Bruneau, "The Maras and National Security in Central America," Strategic Insights, Vol. IV, Issue 5 (Mayo 2005) accessible en http://www.ccc.npps.navy .mil/si/2005/May/bruneauMay05.pdf.

21. Ibíd.

22. Ibíd.

23. Ibíd.

24. Ana Arana, "How the Street Gangs Took Central America," Foreign Affairs, Vol. 84, No. 3, Mayo/Junio 2005, 98.

25. Ibíd. Ibíd., 100.

27. Ibíd.

28. Robert J. Lopez, Rich Connell and Chris Kraul, "MS-13: An International Franchise: Gang Uses Deportation to its Advantage to Flourish in U.S.," Los Angeles Times, 30 de octubre de2005 accesible en http://www.latimes .com/news/local/la-me-gang/30Oct30,0,6717943 .story?coll=la-home-headlines.

29. Ibíd.

30. Ibíd. Actualmente la membresía de la MS-13 es calculada a 5.000 en el area de Washington DC incluyendo Virginia del Norte y Maryland. Esto es dos veces más que la calculada membresía en Los Ángeles, ciudad de origen de la MS-13. Mientras que los miembros de la MS-13 en LA establecieron puestos avanzados en la región de la capital a comienzos de los 1990 muchos trazan sus raíces en Centroamérica.

31. Matthew Quirk, "How to Grow a Gang," The Atlantic Monthly, Vol. 301, No. 4, May 2008, 24-25.

32. Ibíd.

33. Ibíd. Estos números derivan de informes de los arrestos de la US Immigration and Customs Enforcement (ICE) de febrero de 2005 a septiembre del 2007 como lo reporta Quirk.

34. Ibíd.

35. Ibíd.

36. Sam Logan y Ben Bain, "Street gangs, a transnational security threat," ISN Security Watch, 08 February 2006 found at http://www.isn.ethz.ch/news/sw/details
.cfm?id=14715.

37. "MEDIAWATCH: El Salvador’s gangs," AlertNet, Reuters Foundation, 18 de septiembre de 2006.

38. Ibíd.

39. Sam Logan y Ben Bain, "Recruitment, redemption in the MS-13," ISN Security Watch, 14 de febrero accessible en http://www.isn.ethz.ch/news/sw/details.cfm?id=14778.

40. Ana Arana, "How the Street Gangs Took Central America," 103.

41. Peter Landesman, "L.A. Gangs: Nine Miles and Spreading," LA Weekly, Wednesday, 12 de diciembre de 2007 at www.laweekly.com/news/news/la-gangs-nine -miles-and-spreading/17861/.

42. Ibíd.

43. Robert J. Lopez, Rich Connell y Chris Kraul, "MS-13: An International Franchise: Gang Uses Deportation to its Advantage to Flourish in U.S."

44. Ibíd.

45. Sam Logan y Ben Bain, "Street gangs, a transnational security threat."

46. Ibíd.

47. Matthew Quirk, "How to Grow a Gang," 25.

48. Max G. Manwaring, Street Gangs: The New Urban Insurgency, Carlisle, PA: Strategic Studies Institute, US Army War College, marzo del 2005, 11.

49. Max G. Manwaring, A Contemporary Challenge to State Sovereignty: Gangs and Other Illicit Transnational Criminal Organizations in Central America, El Salvador, Mexico, Jamaica, and Brazil, Carlise, PA: Instituto de Estudios Estratégicos, US Army War College, diciembre del 2007, 9.

50. Louise Shelley, "The Unholy Trinity: Transnational Crime, Corruption, and Terrorism," Brown Journal of World Affairs, invierno/primavera del 2005, Vol. XI, Issue 2, 102.

51. Ibíd.

52. Véase John P. Sullivan y Robert J. Bunker, "Drugs Cartels, Street Gangs, and Warlords," in Robert J. Bunker (Ed.), Non-State Threat and Future Wars, 40-53 para una discussion acerca de zonas sin leyes tal como Ciudad del Este y la region de la frontera tripartita y su impacto en el nexo criminal y erosión del estado.

53. Max G. Manwaring, A Contemporary Challenge to State Sovereignty, p. 9.

54. John P. Sullivan, "Gangs, Hooligans, and Anarchists—The Vanguard of Netwar in the Streets," p. 108.

55. John P. Sullivan, "Los Niños Soldados—Desesperación, Deshumanización y Conflictos," Air & Space Power Journal en Español, Vol. xx, N01, Primer Trimester 2008, 44-57.

56. Véase Luke Dowdney, neither War nor Peace: international comparisons of children and youth in organised armed violence, COAV, Rio de Janeiro, 2005. Accesible en: http://www.coav.org.br.

57. Federico Brevé. "The Maras: A Menace to the Americas."

58. Ibíd.

59. Rohan Gunaratna, "The Terror Market: Networks and Enforcement in the West," Harvard International Review. Vol. XXVII, No. 4, Invierno del 2006, 69.

60. Departamento de Estado de los EE.UU., "U.S. Strategy to Combat the Threat of Criminal Gangs from Central America and Mexico," Washington: DC, 18 de Julio de 2007 en http://www.state,gov/p/wha/ris/89887 .htm.

61. Véase John P. Sullivan, "Terrorism Early Warning and Co-production of Counterterrorism Intelligence," estudio presentado en la Asociación Canadiense para Estudios de Inteligencia y Seguridad , CASIS 20th Anniversary Conferencia, Montreal, Quebec, Canada, 21 de octubre de 2005; accesible en http://www.terrorism.com/modules.php?op=modload&name=Documents&file=get&download=432.

62. "Going Global on Gangs: New Partnership targets MS-13," Informe de prensa emitido por el FBI o Federal Bureau of Investigation, 10 de octubre de 2007. MS-13 es una pandilla callejera transnacional de la tercera generación que opera en 40 estados estadounidenses y 10 naciones diferentes a través de dos continentes.


 Colaborador

El Señor John P. Sullivan es un investigador y profesional especializado en operaciones de inteligencia, contraterrorismo, contrainsurgencia y urbanas. Es un Teniente del Departamento de Alguaciles de Los Ángeles, donde actualmente está asignado como Teniente de Planificación Táctica en la Oficina de Operaciones de Emergencia. Su investigación actual se centra en la interacción civil-militar y en las amenazas emergentes en la intersección de la delincuencia y la guerra.

 


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