Documento creado: 1de julio de 2008
Air & Space Power Journal - Español  Primer  Trimestre 2008


Semi-Sumergibles

Una Amenaza Emergente en las Américas

Almirante (USN) James Stavridis

Semi-Sumergibles

Semi-Sumergibles capaces de transportar hasta 10 toneladas de cocaína son utilizados por los traficantes de droga colombianos para importar clandestinamente drogas a Estados Unidos. Estos semi-sumergibles a menudo son difíciles de detectar, ya que casi no dejan ningún perfil de radar ni estela cuando se deslizan directamente debajo de la superficie del océano.

MUY A MENUDO pensamos en el Hemisferio Occidental como un lugar de paz relativa, una parte del mundo sin amenazas extremas que se aproximen directamente a nuestras costas. Lamentablemente, este hermoso y diverso hogar que compartimos—las Américas—es ahora el único productor en el mundo de una tecnología de amenaza nueva y peligrosa: Embarcaciones semi-sumergibles que pueden transportar drogas, terroristas o armas de destrucción en masa a nuestras costas.

Comencemos con las drogas: Prácticamente toda la cocaína del mundo proviene de la hoja de coca que se cultiva en Colombia, Perú y Bolivia. El año pasado, entre las agencias y los socios internacionales se detuvieron en el mar aproximadamente 300 toneladas métricas de cocaína—una cantidad equivalente a 90 dosis de cocaína por cada estudiante de secundaria en Estados Unidos (18 millones de estudiantes). Sin embargo, a pesar de los esfuerzos extraordinarios que emanan del flujo de la cocaína de la región, los traficantes aún se las arreglaron para entregar cientos de toneladas métricas a los mercados globales vía medios marítimos. Este negocio de $250 mil millones de dólares ocasiona miles de muertes en Estados Unidos, crea distorsiones económicas significativas y amenaza a las democracias frágiles al sur de nosotros.

Una misión importante del Comando Sur de Estados Unidos es ayudar a nuestros socios encargados de la ejecución de la ley a interceptar grandes envíos de drogas—principalmente cocaína—en la zona de tránsito entre la ribera andina de América del Sur y nuestro país. Gran parte del largo viaje de este cargamento es por mar. Tradicionalmente, los traficantes ilícitos han escondido grandes cantidades de drogas en la carga de buques comerciales y en embarcaciones de pesca. Cuando las autoridades encargadas de la ejecución de la ley obligaron a los traficantes a descartar esos modos, ellos sencillamente cambiaron a cientos de lanchas "rápidas" para apoyar el movimiento de su valiosa carga, a menudo intercalándose exitosamente con el tráfico local durante el apogeo de los botes recreativos.

Sumergible listo para transportar drogas
Esta foto muestra un semi-sumergible listo para transportar drogas.
Este semi-sumergible de aproximadamente 20 metros de largo y 5 de ancho, puede transportar hasta 10 toneladas de cocaína con un valor aproximado de venta en la calle de $700 millones de dólares.

Ahora hay un método nuevo—y es una innovación ingeniosa y eficaz. El último invento parece ser "submarinos" de bajo perfil, relativamente pequeños (60 a 80 pies) y semi-sumergibles que se deslizan justo debajo de la superficie y transportan toneladas de cocaína. Después de haber visto unos cuantos en el 2006, ahora estamos encontrando docenas tanto en el mar y bajo construcción.

En cifras cada vez mayores, estas embarcaciones furtivas y parecidas a una cápsula zarpan desde astilleros anidados en lo profundo de las junglas y ríos densos de la región de los Andes de América Latina. Cuidadosamente lastrados y bien camuflados, se mueven tan lento en el agua que son casi imposibles de detectar visualmente o por radar a cualquier distancia mayor de 3.000 yardas. Cargados a su capacidad con toneladas de drogas, hacen su recorrido consistentemente y por lo regular sin ser detectados a menos de diez nudos hacia sus puntos de entrega designados, depositando sus cargas útiles de dolor y muerte—materializándose en miles de muertes en EE.UU. —para el transporte subsiguiente a los mercados de consumo en el mundo.

En general, el abuso a las drogas y los asesinatos relacionados con las drogas matan cerca de veinte mil personas al año en Estados Unidos. Este es un peligro "claro e inminente" que está cobrando las vidas de nuestros ciudadanos, distorsionando nuestra economía y socavando a nuestros vecinos al sur. Naturalmente, hay un gran problema secundario de "demanda" con el que debemos lidiar—el tratamiento para los adictos, los programas sociales y otros costes humanos significativos. Sin embargo, el lado del transporte de la ecuación es bastante preocupante no solamente por el problema de la cocaína.

Hay más que temer—y es el vínculo obvio entre las drogas, el crimen y el terrorismo.

Las pandillas y los contrabandistas emplean sus enormes ganancias para asegurar y conservar puestos de poder mediante cualquier modo necesario, resultando en homicidios en masa, corrupción y subversión del imperio de la ley. También sabemos que los traficantes de drogas utilizan dinero ilegal de la droga para ayudar a los estados parias y a las organizaciones internacionales de terroristas que están decididos a fabricar y utilizar armas de destrucción en masa tales como los narcoterroristas de las FARC en Colombia. En este sentido, la demanda global cada vez mayor por drogas tales como la cocaína, heroína y marihuana directamente une el comercio mundial de las drogas al terrorismo internacional.

Semi-sumergible interceptado por las autoridades

Un semi-sumergible interceptado por las autoridades. Muchos funcionarios del orden público están cada vez más preocupados con la amenaza que estas embarcaciones constituyen para la seguridad nacional ya que tornan vulnerables a nuestras costas.

Embarcaciones semi-sumergibles y de bajo perfil transportan drogas para ganancia, y lo hacen eficazmente. No se necesita una gran imaginación para prever los peligros que nos esperan si los traficantes de drogas deciden unir las rutas y los métodos para traficar drogas con otra carga útil—quizás aún más rentable. En términos sencillos, si los carteles de la droga pueden enviar hasta diez toneladas de cocaína en un semi-sumergible, claramente pueden enviar o "alquilarle un espacio" a una organización terrorista para enviar armas de destrucción en masa o transportar a un terrorista importante.

En vista del surgimiento de esta nueva tecnología de amenaza, necesitamos crear maneras más eficaces para contrarrestarla. Estas incluirán sensores de gran permanencia capaces de "ver" esas embarcaciones, mejor inteligencia que proporcione avisos, concienciación del ámbito marítimo que una todos nuestros sistemas, más cooperación internacional ininterrumpida entre las agencias, y quizás algunas tecnologías nuevas que en este momento son difíciles de prever—pero que tenemos que analizar.

La innovación no es una calle de una sola vía … ni siquiera es un callejón sin salida. Algunas veces no podemos prever el beneficio inmediato de la inversión en la innovación de la tecnología y en recursos dedicados a la detección e interdicción. Los criminales nunca van a esperar a que los encargados de la ejecución de la ley puedan ponerse al día. Ellos siempre están ampliando los límites de su imaginación y, de la misma manera, nosotros tenemos que esforzarnos por modernizar la tecnología e invertir en sistemas que estén específicamente diseñados para contrarrestar los semi-sumergibles. Necesitamos poder detectar y vedar rápidamente este nuevo tipo de amenaza, tanto por sus efectos vigentes mediante el comercio de drogas y, más preocupante aún, por su potencia como arma en manos de los terroristas.


 Colaborador

El Almirante (USN) James Stavridis

El Almirante (USN) James Stavridis está al mando del Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) en Miami, Florida, y es el Comandante Conjunto para todas las fuerzas estadounidenses en la región del Caribe, Centro y Sudamérica. Un oficial de guerra de superficie, el Almirante estuvo al mando del destructor USS Barry (DDG-52) de 1993 a 1995, donde hizo despliegues a Haití, Bosnia y al Golfo Arábigo. Bajo su comando, el USS Barry se granjeó la Copa Battenberg como el mejor buque en la Flota del Atlántico. En 1998, estuvo al mando del 21avo Escuadrón de Destructores y fue desplegado al Golfo Arábigo. Del 2002 al 2004, el Almirante estuvo al mando del Portaaviones de aviones de combate Enterprise, llevando a cabo operaciones de combate en el Golfo Arábigo en apoyo a las Operaciones Libertad para Irak y Paz Duradera. En tierra, el Almirante se ha desempeñado en calidad de planificador estratégico y a largo plazo en los estados mayores del Jefe de Operaciones Navales y del Estado Mayor Conjunto. El Almirante también se ha desempeñado en calidad de asistente ejecutivo del Secretario de la Armada y asistente militar superior al Secretario de la Defensa. Es autor y coautor de varios libros sobre la administración y liderazgo de buques navales, inclusive Command at Sea and Destroyer Captain. En 1976 el Admirante Stavridis egresó como graduado distinguido de la Academia Naval de Estados Unidos


 Declaración de responsabilidad: Las ideas y opiniones expresadas en este artículo reflejan la opinión exclusiva del autor elaboradas y basadas en el ambiente académico de libertad de expresión de la Universidad del Aire. Por ningún motivo reflejan la posición oficial del Gobierno de los Estados Unidos de América o sus dependencias, el Departamento de Defensa, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos o la Universidad del Aire. El contenido de este artículo ha sido revisado en cuanto a su seguridad y directriz y ha sido aprobado para la difusión pública según lo estipulado en la directiva AFI 35-101 de la Fuerza Aérea.


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