Documento creado: 1de julio de 2008
Air & Space Power Journal - Español  Segundo  Trimestre 2008


Descifrando el Enigma de las Maras

Centroamericanas

John M. Hagedorn

Mapa de Centroamérica y parte de Sur América

POR QUÉ SON LAS pandillas denominadas la Mara Salvatrucha 13 y Calle 18 nacidas en Los Angeles, California las más grandes en Honduras, El Salvador y Guatemala? ¿Por qué las mismas pandillas son apenas reconocidas en Nicaragua, Panamá y Costa Rica? ¿Por qué existen las pandillas Crips y Blood en Belice? ¿Qué relación existe entre estas pandillas y las guerras civiles de las décadas anteriores? ¿Acaso son las pandillas una nueva forma de "terroristas" amenazando de asumir el poder en sus patrias? ¿Están determinados a infiltrar los Estados Unidos?

Este ensayo busca emplear los instrumentos de investigación de las ciencias sociales para aclarar estos asuntos. Discutirá además, las raíces del problema de las Maras en América Central, la naturaleza de las pandillas allí, y qué políticas tal vez pueden ofrecer las mejores soluciones. Como hemos aprendido de otros contextos. Cuando la política no se basa en una investigación sólida, o es distorsionada por razones ideológicas, el resultado puede ser desastroso.

Mis credenciales para escribir acerca de este tema son diversas. He estado estudiando el fenómeno de las pandillas desde hace 25 años principalmente en los EE.UU., específicamente en las ciudades de Milwaukee y Chicago. He estudiando a las pandillas empleando una metodología comparativa alrededor del mundo desde hace diez años y he participado en varios estudios internacionales.1 Por otro lado, no he realizado estudios personalmente en Centroamérica, por ende mi entendimiento se basa en mi interacción con otros científicos sociales de muchos países, un estudio de las literaturas relevantes al respecto y mi experiencia de investigación en EE.UU. y comparativa. Este ensayo es más bien una forma de pensar acerca de las pandillas y no un estudio empírico de las mismas.

¿Cuáles son las Raíces del Problema de las
 Pandillas en América Central?

Todos los países tienen pandillas o grupos juveniles de algún tipo que no son supervisados, pero la naturaleza del problema de las pandillas es siempre específica a la región, al país, a la ciudad y al vecindario. El "Padre" de la investigación acerca de las pandillas, Frederic Thrasher de la Universidad de Chicago, sostuvo hace mucho tiempo que "ninguna pandilla es igual a la otra".2 Cómo se desarrollan el distanciamiento y la rebelión de la juventud, ya sea en diferentes tipos de grupos juveniles—pandillas violentas o criminales, política y hasta religión—depende del contexto.

Entonces, ¿cuál es el contexto de las pandillas o maras en Centroamérica? La región ha atravesado décadas de violentas guerras civiles causando que miles y miles de familias huyan de sus países en búsqueda de mejores oportunidades en los EE.UU. y más allá. Las economías han sido destrozadas y una gran mayoría de la juventud urbana vive en un estado de pobreza. El desplazamiento, la pobreza, los futuros inciertos, las agudas divisiones políticas, y una numerosa población joven son condiciones ideales para el nacimiento y desarrollo de las pandillas.

En El Salvador, Guatemala y Nicaragua, las guerras civiles han sucumbido a esas naciones en un estado de violencia y han ocasionado la migración de miles a los EE.UU. y otros países. Honduras fue la base del apoyo norteamericano para los "Contras" en Nicaragua y los militares hondureños implementaron medidas enérgicas en contra de la disensión doméstica. Belice, aunque es un país predominantemente racialmente mixto y no habla español sino inglés, sufría de una economía estancada y también del flujo migratorio a los EE.UU. Panamá no sufrió de una guerra civil, pero sí fue víctima de la intervención norteamericana con el arresto de Manuel Noriega en 1990. Panamá además está contiguo a Colombia y ha sido siempre un cruce para el tráfico de drogas. Costa Rica tiene el pasado más pacífico de todos los países centroamericanos.

Estos distintos contextos comienzan a explicar las diferentes actividades pandilleras en cada país. En los países avasallados por la guerra y en aquellos represivos como Honduras, El Salvador y Guatemala, se encuentran las pandillas de MS-13 y Calle 18. Elana Zilberg y otros han documentado detalladamente la experiencia de los inmigrantes de esos países en los barrios de LA (LA) y en los espacios "transnacionales" que ocupan. El Salvador vio a 400.000 personas huir a LA. A medida que los inmigrantes centroamericanos llegaron a los barrios de LA, muchos jóvenes sin padres o traumatizados se unieron a pandillas como las MS-13 y Calle 18. A medida que éstos jóvenes se metían en problemas, miles fueron deportados o devueltos a sus países trayendo sus tradiciones pandilleras consigo.3

En Guatemala, Honduras y El Salvador, los miembros de las pandillas regresando de LA poseían poderosos símbolos culturales que atraían a la juventud alienada. En Nicaragua, sin embargo, la mayoría de los refugiados huían a Miami y no a LA. Las deportaciones no eran tan frecuentes y si la juventud se unía a una de las pandillas del sur de Florida, estas eran locales y no desarrollaban una identidad nacional o transnacional como la MS-13 o Calle 18. El grupo étnico dominante en Miami eran los cubanos que gozaban de mejores condiciones económicas y recibían más apoyo norteamericano que los mejicanos en LA. La falta de refugiados provenientes de países como Costa Rica y Panamá a los EE.UU. explica de algún modo la ausencia de estos países en las pandillas de LA. Ambos países, no obstante, tienen una historia de pandillas juveniles locales.

La conexión de LA explica así también las pandillas en Belice. Se estima que 40.000 personas provenientes de Belice, casi 20% de su población, vive en LA. Belice es un país racialmente diverso de habla inglés. Los jóvenes de tez oscura y que hablan inglés que inmigraron a LA se identificaron por lo tanto con los Crips y los Bloods y no así con las pandillas centroamericanas como la Latina MS-13 y Calle 18. Aquéllos que regresaron trajeron el sello de las pandillas de la zona conocida como "South Central LA". La escena pandillera de Belice puede ser que ahora está cambiando con 30.000 refugiados salvadoreños cruzando la frontera a Belice.4 No existe un extenso estudio acerca de las chicas y mujeres en las diversas pandillas centroamericanas, pero la experiencia internacional dicta que existe una extensa participación femenina en las pandillas.

No es cierto que las pandillas "ultravioletas" de LA se han "apoderado de América Central" como lo sostiene Ana Arana en su ampliamente citado artículo en Foreign Policy.5 Ella sostiene que las maras se originaron con la deportación de 20.000 "jóvenes criminales centroamericanos" de los "barrios pobres de LA" a sus países que en realidad "apenas conocían". Un cambio en la ley inmigratoria en 1996 permitió a cualquiera sentenciado a más de un año en la cárcel ser deportado sumariamente. En 1996, 30.000 personas fueron deportadas bajo el estatuto y en el año 2003 ese número incrementó a 80.000.

Puede ser que la investigación acerca de la larga historia de las pandillas centroamericanas haya templado la retórica de Arana. Sabemos, basados en estudios realizados por Deborah Levenson en la década de los 80 acerca de las pandillas en América Central y más recientemente en más estudios realizados por Mario Carranza en El Salvador y José Luis Rocha en Nicaragua que las pandillas habían existido en esos países antes de las guerras civiles. Esto es consistente con la literatura que existe alrededor del mundo que comprueba que chicos y chicas pobres sin supervisión forman grupos o pandillas.6

Una vez que estos jóvenes pandilleros regresaron de LA, los poderosos símbolos culturales de sus pandillas influyeron a los grupos juveniles existentes. Este proceso es conocido ya que en mi propia investigación, las pandillas de Milwaukee, a cien millas de Chicago, que se formaron en la década de los 80 adoptaron los nombres y símbolos de las pandillas de Chicago. Algunos de los jóvenes pertenecían a familias que habían huido la violencia pandillera de Chicago, pero la mayoría eran jóvenes de la localidad, luchando para encontrar un significado a sus vidas e hipnotizados por la cultura pandillera de Chicago.

Igualmente en América Central, la juventud deportada o que regresaba de LA difundió su cultura pandillera de LA a los jóvenes que sólo sabían de LA mirando películas como "Boys in the Hood" y escuchando a la música rapera de "Ice Cube". A pesar de que yo no he realizado investigaciones en América Central, sospecho que la mayoría de los pandilleros allí son parecidos a los de Milwaukee; chicos del barrio que se sienten distanciados, asustados, lastimados o simplemente son adolescentes rebeldes pero no son invasores de otra ciudad. Esos jóvenes responden a las imágenes de las pandillas bien conocidas, pero la mayor parte son hijos de familias que han sufrido años de estrés y confusión. Sus pandillas tienen un "nombre transnacional", como MS-13, pero sus actividades son predominantemente locales.

En suma, las pandillas y grupos de jóvenes alienados han existido en todos los países antes de las guerras civiles. Los padrones de emigración y regreso parecen en gran parte explicar la dominancia de las pandillas con lazos estrechos a LA en países específicos.

La Naturaleza del Problema de las Pandillas en
Países Centroamericanos

Una razón por la cual el problema de las pandillas en Centroamérica es tan difícil de entender es la existencia de una intensa retórica política de parte de algunos políticos norteamericanos. Esta retórica ha sido apoyada por los grupos de expertos en Washington que comienzan con algunos importantes aspectos de las pandillas en la era global, pero luego sustraen algunas conclusiones empíricas injustificadas.

El Ex líder de la cámara de representantes Newt Gingrich en un programa especial de Fox TV en 2005 dijo " Animados por la naturaleza global del tráfico de drogas, las pandillas son crecientemente operaciones internacionales … Con la infraestructura existente para trasladar y distribuir drogas a través de las fronteras, el peligro existe que emplearán sus redes para, al precio correcto, traficar terroristas y armas en el país … Después de todo, ¿por qué dos grupos—uno impulsado por la avaricia y el otro por el odio—no colaborarían para alcanzar sus objetivos?". No se ofrece ninguna prueba para apoyar esta opinión ideológica. James Gifford, el director de la Fuerza de Tarea para América Central del FBI "determinó que no existe ninguna base de hecho para apoyar su alegato de que existen lazos de Al-Qaeda o del Islam radical con MS-13."7

Declaraciones del FBI y la carencia de investigación no han detenido a los políticos de intentar crear un pánico moral, vinculando a las pandillas con las políticas migratorias.

El excandidato presidencial Tom Tancredo en un anuncio sensacionalista en la televisión denuncia "Las Violentas Pandillas Centroamericanas ahora en el Territorio Norteamericano". El anuncio de Tancredo es un collage de imágenes de matanzas y de jóvenes con miradas atemorizantes y llenos de tatuajes que están "Vendiendo drogas. Violando niños. Destruyendo Vidas. Las Consecuencias de las Fronteras Abiertas."8 No importa que estas pandillas se originaron en los EE.UU. y no en América Central, y que se fortalecieron después de ser deportados y no debido a las fronteras abiertas. Las declaraciones agudas de Gingrich y Tancredo sirven para endemoniar a las pandillas y satisfacer sentimientos xenofobitos para así influir la política migratoria de justicia criminal.

Al analizar la naturaleza del problema pandillero de América Central, una manera de comenzar sería examinar los niveles de violencia existentes en cada país. No podemos depender mucho de las estadísticas referentes los homicidios, pero una encuesta de los datos más recientes, aunque sea más o menos correcta, enfatiza la amplia variación entre los países.

Índices más Recientes de Homicidios en Centroamérica9

por cada población de 100.000

Honduras  42,5
El Salvador  31,5
Guatemala 25,4
Panamá  9,6
Costa Rica 6,2
Nicaragua 6,2
Belice 5,8
Estados Unidos 5,6

El punto central es que existe una brecha amplia entre los niveles de violencia en Honduras, El Salvador y Guatemala y los demás países centroamericanos, Es claro que los países con los índices de violencia más altos son sociedades pos conflicto con lazos migratorios con LA. La MS-13 y la Calle 18 son las pandillas más grandes en los países con los índices de violencia más elevados.

Los políticos como Gingrich y Tancredo atribuyen la violencia a la naturaleza de estas pandillas y las ven así mismo como una amenaza a la seguridad del territorio nacional norteamericano. Su análisis es apoyado por el trabajo de Max Manwaring del Instituto de Estudios Estratégicos de la Escuela de Guerra del Ejército de EE.UU. que considera a las pandillas callejeras como "una nueva insurgencia urbana". Manwaring, un Coronel retirado del Ejército de los EE.UU., John Sullivan, Robert Bunker y otros analistas militares vinculan al terrorismo y a la revolución con lo que ellos denominan las pandillas de "tercera generación".10

Sus análisis sobresalen porque son unos de los pocos que estudian el rol de las pandillas en un mundo globalizado. Ellos, apropiadamente ven el fracaso del estado como una forma de fomentar el ascenso de los actores no estatales de varios tipos vinculados al comercio de las drogas y la economía encubierta. En África, por ejemplo, los eruditos hablan acerca de la "criminalización" del estado, a medida que los señores de la guerra y las milicias ejercen el poder y usurpan el derecho legítimo del estado de emplear la violencia.11 Mi propio trabajo se concentra en el "mundo de las pandillas" que son porosas y capaces de transformarse en negocios ilícitos, grupos paramilitares o actores políticos.

Mientras que grupos criminales similares son la forma más común de las pandillas, es claro que muchas han ido más allá de la actividad criminal común y corriente. Las condiciones económicas desvastadas y la inhabilidad del estado de proveer servicios básicos y seguridad han sido los catalizadores para el fortalecimiento de las pandillas y otros actores no estatales que llenan un vacío social y económico.

Estudios en las sociedades pos conflicto en África han concluido que la finalización de la guerra civil a menudo conlleva a el surgimiento de una serie de grupos armados, algunos integrados por ex niños soldados, a medida que el estado es incapaz de proveer empleos adecuados, educación, servicios, o seguridad. Las pandillas y otros grupos armados son fenómenos espontáneos y normales en tiempos de anarquía. Además, el estudio documentado de diez naciones Ni Guerra Ni Paz establece que "los niños en un ambiente de violencia organizada y violenta" eran un fenómeno mundial en países con altos niveles de inigualdad pero no experimentaron una guerra civil. La caída del estado en el Tercer Mundo y la disminución en los gastos sociales en el Occidente, han ocasionado muchos tipos de grupos autos organizados de jóvenes hombres armados así como institucionalizados, o pandillas duraderas en muchas ciudades alrededor del mundo.12

Manwaring define esta permeabilidad de la forma de la pandilla, de hombres jóvenes alienados y armados—y a veces mujeres— como "una mutación de la insurgencia." Para Manwaring y otros pensadores militares, las pandillas han evolucionado naturalmente en actores políticos que "tienen de manera irrevocable la necesidad de deponer a un nuevo gobierno." De acuerdo a este razonamiento, las pandillas pueden ser clasificadas como siendo de "Primera Generación" o basadas en un territorio; de "Segunda Generación" o basadas en negocios ilegales, y de "Tercera Generación" o enfocadas en acceder al poder.13 No obstante, Manwaring no produce ninguna prueba creíble de investigación para apoyar su tipología "genérica" o su evolución "natural". Otros estudios han hallado que los movimientos sociales tienen crecientemente como meta la democracia, los derechos culturales y el mejoramiento básico de las condiciones de vida, no el poder estatal. Por ende la participación de las pandillas en los movimientos sociales no es necesariamente parte de una conspiración para deshacerse de la clase gobernante.

La globalización y las políticas neo-liberales son de hecho "reduciendo el estado" a través del mundo. La politización de las "pandillas" o de los actores no estatales es sólo una posibilidad, y tal vez no es completamente negativa. Es más posible que las pandillas se involucren en actividades ilícitas que impliquen corrupción de funcionarios públicos evitando mientras tanto la política. De hecho, ya que la participación en la política es el rumbo que más posiblemente invite la represión del gobierno, una política de "dejar hacer" o "de vivir y dejar vivir" es más común entre aquellos manejando negocios ilegales. Los estudios acerca de los niños de la calle, niños soldados, niños en la violencia armada organizada y la violencia en las sociedades de pos conflicto apuntan a una variedad de formas de actores no estatales, consistente a la literatura del movimiento social. La noción que las pandillas se someterán a una evolución inevitable a una forma "insurgente" con la intención de adueñarse del poder estatal no es apoyada por la investigación. Tal pensamiento no comprende las implicancias para las pandillas del colapso del estado en una era global.

Lo que la investigación demuestra es que el debilitamiento de los estados crea problemas pero así también trae aparejado actores sociales de los márgenes de las sociedades que tal vez sean movilizados para una reconstrucción democrática. Para concluir este ensayo, un vistazo general de lo que sabemos acerca de la política referente a las pandillas es esencial.

Democracia y la Reducción de la Violencia

Los altos índices de violencia y democracia son incompatibles. La violencia por naturaleza deshumaniza y trata "al otro" no como un sujeto igual pero como un objeto. La democracia, por otro lado, provee garantías en los procedimientos en contra del poder autoritario, pero establece condiciones para la acción libre de todos los ciudadanos sin importar clase social, género, raza, religión o antecedentes étnicos.14

Los países centroamericanos con un alto índice de homicidio también tienen una alta tasa de violencia estatal. La dirección de la causalidad, no obstante, no puede ser presumida. Dicho de otra manera, la percepción común es que las pandillas causan violencia que a su vez provoca una respuesta violenta del estado. En Honduras, El Salvador y Guatemala sin embargo, los altos niveles de violencia por parte del estado han existido por varias décadas.

¿Cuál ocurrió primero? Es bastante correcto apostar que alguna forma de interacción explica los altos niveles de violencia por parte de los actores estatales y no estatales.

Podemos aprender más acerca de este tema leyendo un provocante análisis de las pandillas en Nicaragua escrito por José Luis Roca. Después de explicar la ausencia de la MS-13 y Calle 18 en Nicaragua basado en padrones de migración, Roca continúa relatando cómo Nicaragua ha implementado una política social más inclusiva respecto a las pandillas. No se han puesto en vigencia ninguna ley demasiado represiva y no caminan por las calles las llamadas escuadras de la muerte. Mientras que Nicaragua tiene una alta cantidad de pequeñas armas, igual a los demás países centroamericanos, el predominio de armas no ha ocasionado niveles altos de violencia pos guerra civil.15

En Honduras, El Salvador y Guatemala, Roca informa que las leyes anti maras llamadas "mano dura", "súper mano dura", el "Plan de cero tolerancia" y el "El Plan Escoba" entre otras caracterizan la política estatal. La represión de las décadas anteriores ha continuado en estos países con ambos escuadras de la muerte y violencia estatal en contra de las maras y opositores políticos. La matanza horripilante de los prisioneros en Honduras, las escuadras de la muerte en Guatemala y las masacres en El Salvador no existen en Nicaragua así como tampoco en las menos violentas Costa Rica, Panamá y Belice.

La política mara nicaragüense trata a las pandillas juveniles como niños y fomenta inclusión y no exclusión social. Se debe notar aquí que esto no establece un vínculo causal entre políticas más flexibles y menos violencia. Así tampoco no elimina que las políticas más duras pueden producir un problema pandillero más agudo. Lo que parece ser una conclusión adecuada es que existe una interacción entre las dos formas de violencia. De manera a reducir la violencia pandillera, parece lógico que el estado debe disminuir los actos represivos en formas locales específicas. Es dudable que la victoria militar sea posible o puede ser que produzca consecuencias secundarias horribles respecto la democracia y la sociedad civil.

Desde mi propio ángulo comparativo, me parece que las maras en América Central son un ejemplo de un problema básico en este mundo que se globaliza. Este problema comienza con una extrema polarización económica, en donde se debe luchar por la supervivencia y el conocimiento de la enorme riqueza crea amargura. Más de la mitad de la población mundial, o más de 3 billones de personas son menores de 25. Casi un cuarto de la población joven vive en condiciones de extrema pobreza, o en menos de un US dólar diario. Un resultado de tales condiciones es la expansión de la economía encubierta o alternativa y de las organizaciones callejeras. Cuando las persones jóvenes no pueden vivir ganando medios formales, encontrarán sus propios medios.16

La pobreza, no obstante no explica las pandillas u otras formas de resistencia. La democracia, lo cual significa la inclusión de toda clase social en la vida política es a menudo meramente una formalidad. Si la democracia significa la libertad únicamente del mercado y consiste sólo en los derechos escritos, aquéllos sin acceso al poder de auto clausurarán para luego explotar. Si la juventud no ve esperanza ¿por qué debemos sorprendernos ante el nihilismo en sus culturas y acciones? Una falta de democracia real significa que algunos jóvenes inevitablemente buscarán resolver sus problemas mediante el empleo de organizaciones opositoras para tanto la supervivencia como el significado. Un compromiso verdadero hacia la democracia significaría un esfuerzo determinado para mejorar las condiciones de vida así como también para buscar el entendimiento entre todos los actores sociales y dar la bienvenida a su participación no violenta en la sociedad. "Todos los actores sociales" incluye a las pandillas.

La violencia limita la capacidad de las personas de ver a los demás como personas, de admitir y vivir con sus diferencias. Obstruye la capacidad de diversos grupos de trabajar juntos. Esto es cierto en cuanto a la violencia pandillera y la violencia del estado. Los héroes verdaderos son aquéllos que toman el primer paso hacia la paz.

Notas:

1. John M Hagedorn. A World of Gangs: Armed Young Men and Gangsta Culture. (Minneapolis: Universidad de Minnesota Press, 2008). People and Folks: Gangs, Crime, and the Underclass in a Rustbelt City: (Second Edition. Chicago: Lakeview Press, 1998).

2. Frederic Thrasher. The Gang: A Study of 1313 Gangs in Chicago.( Chicago: Universidad de Chicago, 1927).

3. Elana Zilberg,. "Banished from the Kingdom." American Quarterly, 2004, 56: 759-779.

4. Tom Hayden. Street wars: gangs and the future of violence. (Nueva York: New Press: Distribuído por W.W. Norton, 2004). http://www.tomhayden.com/articlesLA2.htm

5. Ana Arana,. "How the Street Gangs Took Central America." Foreign Affairs, Mayo/Junio. 2005. http://www .foreignaffairs.org/20050501faessay84310/ana-arana/how-the-street-gangs-took-central-america.html.

6. Deborah Levenson. "The Life that makes us Die/The Death that makes us Live: Facing Terrorism in Guatemala City." Radical History Review, 2003. 85:94-104. Marlon Carranza. "Detention or Death: Where the "Pandillero" Kids of El Salvador are Heading," 2004. 209-228 in neither War nor Peace: International Comparisons of Children and Youth in Organised Armed Violence, editado por Luke Dowdney. Río de Janiero: 7 Letras; José Luis Rocha,. 2007. "Strategies to confront youth violence—Experiences from Nicaragua an Central America." Estudio presentado en la conferencia In War as in Peace Conference. Loccum, Alemania.

7. http://gangresearch.net/Globalization/terrorism/newtgang.htm.

8. http://teamtancredo.org/

9. De las fuentes disparate del author.

10. Max G. Manwaring. "Street Gangs: The New Urban Insurgency." Carlisle, Pensilvania: Instituto de Estudios Estratégicos, 2005.; John P Sullivan y Robert J. Bunker (Editores.). 2006. Networks and Netwars. Santa Monica, California: RAND.

11. William Reno. Warlord politics and African states. (Boulder, Colo.: Lynne Rienner Publishers, 1998).

12. Luke (Ed.) Dowdney. Neither War nor Peace: International comparisons of children and youth in organsed armed violence. Río de Janiero: 7Letras. 2005.

13. Third Generation Gang Reader. Los Angeles: National Law Enforcement and Corrections Technology Center - West.; Arquilla, John, y David Ronfeldt (Eds.). 2001.

14. Alain Touraine. What is Democracy? (Boulder, Colorado: Westview Press, 1998).

15. José Luis Rocha. "Strategies to confront youth violence—Experiences from Nicaragua an Central America." Estudio presentado en la conferencia In War as in Peace Conference. Loccum, Alemania, 2007.

16. Manuel Castells. The Information Age: Economy, Society and Culture Volume II: The Power of Identity: Second Edition. (Malden, Mass: Blackwell, 2004).


 Colaborador

Señor John M. Hagedorn

El Señor John M. Hagedorn es un Profesor Asociado de Criminología, Derecho, y Justicia así como un Becario de Investigación en el Instituto de Great Cities de la Universidad de Illinois. Ha estudiado las pandillas y la violencia desde hace 20 años. Es autor de varias obras: People & Folks: Gangs, Crime, and the Underclass in a Rustbelt City y co-editor de Female Gangs in America: Essays on girls, gangs, and gender. Ha editado el reciente estudio Gangs in the Global City: Alternatives to Traditional Criminology. Su último libro titulado A World of Gangs: Armed Young Men and Gangsta Culture, acaba de ser publicado por la Imprenta de la Universidad de Minnesota en mayo del 2008.


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Las ideas y opiniones expresadas en este artículo reflejan la opinión exclusiva del autor elaboradas y basadas en el ambiente académico de libertad de expresión de la Universidad del Aire. Por ningún motivo reflejan la posición oficial del Gobierno de los Estados Unidos de América o sus dependencias, el Departamento de Defensa, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos o la Universidad del Aire. El contenido de este artículo ha sido revisado en cuanto a su seguridad y directriz y ha sido aprobado para la difusión pública según lo estipulado en la directiva AFI 35-101 de la Fuerza Aérea.


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