Documento creado: 1de julio de 2008
Air & Space Power Journal - Español  Segundo  Trimestre 2008


Las Pandillas y las Maras en América Central

Thomas C. Bruneau
General de División (USAF-Ret) Richard B. Goetze, Jr.

Las Pandillas y las Maras en América Central

Introducción

LAS PANDILLAS, algunas de las cuales se autodenominan maras, surgieron en Centroamérica, principalmente en El Salvador, Guatemala y Honduras a fines de la década de los años noventa y hoy en día se consideran la amenaza principal al público y posiblemente a la seguridad nacional en al menos esos tres países, sino en toda la región de América Central. Se han extendido a América del Sur, México, Estados Unidos, Canadá y España, donde son consideradas, como mínimo, un problema criminal muy grave que requiere intervenciones fuertes por parte de la policía. Si bien las pandillas se pueden considerar premodernas o primitivas desde la perspectiva de su uso del idioma (escrito y señas), símbolos, grafitos, tatuajes y fatalismo con respecto a la vida y la muerte, son totalmente modernas en su uso de tecnología y su adaptación rápida a las oportunidades de ganancias ilícitas que surgen de la globalización. Para fines de este artículo, el enfoque será en las pandillas en esos tres estados centroamericanos. Además, ya que los datos son más completos y confiables para El Salvador, donde la capacidad de inteligencia de la Policía Nacional Civil (PNC) es alta, habrá por consiguiente una dependencia más pronunciada en la situación en El Salvador que, después de Los Ángeles, es el centro principal de las maras.1

El repaso más breve de sus orígenes, que ha sido reiterado muchas veces, es como sigue: Las maras surgieron de conflictos en El Salvador, Guatemala y Nicaragua durante la década de los años ochenta.2 Miles de personas huyeron hacia el norte, incluyendo un gran número de jóvenes quienes habían luchado del lado del gobierno o con los rebeldes, especialmente el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Muchos de esos hombres jóvenes fueron a vivir a los barrios más pobres en Los Ángeles, pero en vista de que su educación era deficiente y eran ilegales, muchos no pudieron encontrar trabajo. En una ciudad ya sumamente estructurada en términos de pandillas, la familiaridad con las pistolas y el combate armado eran su única ventaja. Algunos fueron incorporados a pandillas de vecindarios tales como la Crips and Bloods de origen afroamericano, la pandilla México-americana EME de inmigrantes ilegales; y la Mafia Mexicana. Algunos de los hombres, especialmente los de El Salvador, se unieron a la pandilla multi-étnica Calle 18; M-18. Otros salvadoreños fundaron la Mara Salvatrucha (Grupo de salvadoreños inteligentes o astutos) 13, o MS-13, para competir con la Pandilla Calle 18 porque ellos pensaban que los salvadoreños en esa pandilla eran traidores. (La nueva pandilla se auto adjudicó el número 13, como en Calle 13, que era donde muchos salvadoreños vivían.) En vista de que la mayoría de las maras estaban (y aún están) involucradas en actividades criminales, a menudo eran arrestados y encarcelados, donde definían aún más sus identidades con la pandilla y pulían sus destrezas criminales. Inclusive hoy, Los Ángeles permanece como la sede mundial de la MS-13 y, para el caso, la MS-18.

Cuando las leyes anti-migratorias federales estadounidenses se tornaron más severas y los conflictos civiles en El Salvador y Guatemala finalizaron a inicios de la década de los años noventa, muchos miembros de las pandillas fueron deportados a sus países de origen tan pronto cumplieron sus sentencias en prisión. Una vez de regreso a San Salvador, Ciudad Guatemala, Tegucigalpa o San Pedro Sula, las maras se establecieron en las sociedades pobres y destruidas por las guerras en esos países. Las Clicas (células o grupos) deportadas de Estados Unidos establecieron la MS-13 en San Salvador en 1992, reemplazando pandillas menos violentas y menos sofisticadas. La Pandilla Calle 18 se convirtió en la M-18 y se estableció en El Salvador en 1996 con tres clicas. Según información de la policía de Honduras, que no sufrió los conflictos internos de sus vecinos, la MS-13 se estableció ahí en 1989 y la M-18 en 1993, y para 1999 había un total 412 grupos con 36,000 integrantes. Cabe destacar que todas las maras son pandillas, pero no viceversa. Las maras más grandes, más violentas y más globales son la Salvatrucha y la M-18. Esas dos, la MS-13 y la M-18, se autodenominaron maras, cuyo significado más probable en El Salvador es un grupo de jóvenes o una pandilla, distinguiéndose así de otras pandillas, y desde entonces se han definido aún más en comparación con otras pandillas o clicas.3

Tabla 1. Membresía en las Pandillas en América Central en 20064

País  Grupos o Clicas Membresía

Honduras 

112

36,000

Guatemala 

434

14,000

El Salvador

307

10,500

Nicaragua 

268

4,500

Costa Rica 

6

2,660

Panamá

94

1,385

Belice 

2

100

Total  

1,223

69,145

 Hoy, las pandillas principales, las MS-13 y la M-18, se encuentran en la región con su concentración más excesiva en El Salvador, Guatemala y Honduras. Además, la MS-13 se encuentra en 42 estados de los EE.UU. y la M-18 en 37, con una membresía calculada entre 8 y 10,000 para la primera y de 13 a 20,000 para la última. Su crecimiento ha causado preocupación en números cada vez mayores de países en la región y más allá de la misma. Por ejemplo en el seminario sobre las pandillas auspiciado por el gobierno de España en Antigua, Guatemala, del 27 al 31 de marzo de 2006, hubo informes de seis países en Centro América al igual que en Norteamérica, México y República Dominicana, más sietes países en América del Sur y España. En la Tercera Conferencia Anti Pandilla celebrada en El Salvador del 24 al 26 de abril de 2007, hubo informes adicionales de pandillas en Belice y Canadá. Cuando discutimos el tema de las pandillas en programas en América del Sur hace dos o tres años atrás hubo poco interés. Hoy, hay gran atención y preocupación.

Participantes

Si bien probablemente hay treinta pandillas independientes en la región centroamericana, las principales para fines de este artículo son las maras MS-13 y M-18. Tal como se destacó anteriormente, se encuentran en todos los países de América Central y también han penetrado a Estados Unidos. Ambas fueron fundadas en Los Ángeles, y esta ciudad permanece el centro principal de estas pandillas en Estados Unidos.5 Por ejemplo, en El Salvador en el 2006, de total de 11,584 miembros de pandillas en la calle (con otros 4,763 en prisión), 7,321 eran MS-13, y 4,117 eran M-18. Otros miembros de pandillas incluyen: 30 Mao Mao, 16 Máquina, 20 Pandilla 14, 25 Mirada Loca, 25 Muro, y 30 Familia Unida. La cifra de 11,584 se compara con la de 11,000 en el 2005. (O con la cifra de 10,500 empleada para la reunión en Antigua en marzo de 2006).6 En ocasiones estaban divididas en un total de 223 clicas, de las cuales 126 eran M—13 o 57%, 82 eran M-18. ó 37%. Las otras eran un total de 15 clicas o 6%.7

Comportamiento. La característica que define a las pandillas es su inclinación a usar la violencia en una amplia variedad de ocasiones. Desde su iniciación hasta adoptar roles de liderazgo, ellos usan la violencia. Esta característica determinativa es obviamente lo que las hace tan peligrosas ya que están dispuestas a emplear la violencia inclusive en sus actividades internas, sin mencionar en sus conflictos con otras pandillas y con otros en la sociedad y el estado. Ellas generan recursos principalmente a través de actividades criminales. En El Salvador la PNC cataloga los crímenes principales por los cuales encarcelan a pandilleros de la siguiente manera: Homicidios, tráfico de drogas, portar armas, extorsiones y robos. Ellos muestran que la MS-13 y la M-18 participan en todos esos crímenes, mientras que algunas de las otras pandillas no. El espectro de crímenes cometidos por pandilleros en EE.UU., con su sistema más completo de definición de crimen, es más amplio, abarca nueva categorías además de prostitución, asalto, tráfico de armas, y así por el estilo.8 El punto evidente de todos los datos, en América Central y en Estados Unidos, es que las pandillas participan en todo tipo de crímenes. De hecho, son básicamente organizaciones criminales en sus operaciones, si no sus orígenes.9

Tabla 2. Las Pandillas más Difundidas en América Central

México

MS–13 y M–18
Guatemala  MS–13, M–18, Los Cholos, Los Nicas, Los Batos Locos
El Salvador

 MS–13, M–18, La Mao Mao, La Máquina

Honduras  MS 13, M–18, La Mao Mao, Los Batos Locos, Los Rockeros

Belice

Crips, Bloods

Nicaragua

 MS–13, Berger Boys, Los Charly
Costa Rica Los Churbis, Chapulines, Los Polacos

Panamá

Los Toca y Muere, Los Perros,
Los Millonarios, Los West Side, Los Kila

Es necesario expresar enfáticamente que las pandillas son una forma de crimen organizado.10 A menudo las pandillas están listadas como "pandillas callejeras" que podrían dar la falsa impresión que son solamente muchachos jóvenes que se meten en líos, pero que superarán esa fase. El hecho es que, una vez que están en "esa vida" y han participado en actividades criminales, con compromisos o con información comprometedora sobre la clica, y posiblemente enfrentando la muerte a menos que estén protegidos por la clica ante otras pandillas enemigas, es prácticamente imposible salirse. Las pandillas participan en actividades criminales, son dinámicos y están evolucionando en más modelos de crimen más organizado.

Indicativos de la amplia variedad de actividades criminales en las cuales participan se encuentran los datos sobre los crímenes que cometieron anteriormente en Estados Unidos y que resultaron en su deportación a El Salvador. Aunque hay 24 categorías diferentes, con un total de 1,611 actividades criminales para los 7,859 salvadoreños deportados a El Salvador durante el periodo julio a agosto del 2006, los que fueron citados con más frecuencia, por orden numérico, son los robos, drogas, asalto, prostitución y violencia doméstica.11

Las pandillas son hábiles en su uso de tecnología y técnicas modernas para sus actividades ilícitas. Cuentan con sitios web, se comunican en la Internet, utilizan teléfonos celulares desechables, utilizan Google Earth y están familiarizados con todas las maneras disponibles para movilizar globalmente personas, dinero e información. Se han adaptado bien a las ventajas de la globalización para sus actividades ilícitas. Por ejemplo, después de extorsiones y robos, utilizan la Western Union para trasladar inmediatamente el dinero fuera de América Central.

Naturaleza de la Amenaza
en América Central

Las pandillas o maras constituyen una grave amenaza a las democracias, economías y seguridad en América Central. Abruman a los gobiernos, la policía y los sistemas jurídicos con su mera audacia, violencia y números. Una estadística revela que al menos 60 por ciento de los 2,576 asesinatos cometidos en El Salvador en 2004 fueron relacionados con las pandillas y esa tendencia incrementó en el 2005.12

El alto nivel de violencia y la dificultad que esos países tienen en lidiar con las pandillas suscitan serias preguntas acerca de la capacidad del gobierno de mantener la ley y el orden. Para esas nuevas democracias, cualquier reto tan fuerte como este agrava las ya existentes dudas acerca de la democracia como un sistema de gobierno factible y eficaz.

Para tener éxito, una democracia tiene que contar con legitimidad. Las nuevas democracias de América Central aún no han establecido la autoridad necesaria para granjearse la legitimidad. Se ha comprobado que la elite política en Guatemala y Nicaragua, hasta el nivel del presidente, son corruptas, y los sistemas políticos de los dos países funcionan deficientemente. Retadas anteriormente por problemas históricos y actuales, esas nuevas democracias ahora tienen que luchar con pandillas para complicar las cosas aún más.

En El Salvador, las pandillas han establecido pequeños negocios. Está de más decir que compiten injustamente. Emplean la violencia contra los competidores y se auto alquilan a otros negocios, tales como las compañías de autobuses, para intimidar a la competencia. El comportamiento de las pandillas corrompe a otros negocios porque se inmortalizan a sí mismas y esto puede resultar en un espiral de violencia. Algunos que las vigilan se preguntan qué hacen con el dinero que recaudan. No pagan impuestos, y sus instalaciones y equipo no son costosos. ¿Comprarán negocios legítimos y sobornarán a funcionarios del gobierno, inclusive a la policía?

La Policía Nacional de El Salvador cree que las pandillas están tratando de infiltrarse en las fuerzas policiales, organizaciones no gubernamentales y grupos políticos. Si esto es cierto, muestra que los líderes de las pandillas pueden pensar y actuar estratégicamente, y cada vez hay más datos sobre este punto.13 La preocupación es que pueden poner aún más en peligro a la democracia al ofrecerse para que grupos de interés y radicales, que no han tenido éxito en las democracias a través de las elecciones, las contraten.

La "seguridad nacional" o, más precisamente, la seguridad de la nación-estado, tienen que ver con la protección de la soberanía del estado sobre el territorio y la población dentro de sus fronteras, y significa que el estado debe tener directrices para enfrentar cualquier amenaza a esa soberanía. "Seguridad pública" significa indirectamente el mantenimiento del orden civil necesario para las funciones básicas de la sociedad (por ejemplo, transacciones comerciales, transporte o comunicaciones) y el imperio de la ley. "Seguridad del ciudadano" alude a la capacidad de los individuos y grupos de disfrutar o ejercer sus derechos políticos, económicos y civiles.14

Las pandillas, y específicamente las dos maras en las cuales nos enfocamos en este artículo, amenazan todos los tres niveles de seguridad. Los ciudadanos no pueden llevar a cabo sus actividades diarias sin temor a ser robados o asesinados en sus vecindarios. Los negocios tales como comercios pequeños y de transporte no pueden funcionar a menos que les paguen a las pandillas. Secciones completas de ciudades, tales como Ciudad Guatemala y Tegucigalpa, están bajo su control y las pandillas pelean entre sí por controlar el territorio. Cuando sindicatos más grandes del crimen organizado internacional emplean a las maras, secciones completas de países, tales como Peten en Guatemala, se escapan del control del estado.

Las pandillas son dinámicas en su evolución. En los análisis más recientes de la PNC, que aparece a continuación, se muestra cómo las pandillas están evolucionando de maneras que las tornan más peligrosas. La violencia, o la violencia por el puro placer de la violencia, es menos para fines expresivos y más para fines instrumentales, de lograr una meta específica. Sus crímenes son más complejos y lucrativos como en las extorsiones, secuestros y robos; hay más coordinación y organización entre las pandillas y otras organizaciones criminales lo que muestra mayor planificación, flexibilidad y categorías. En breve, las pandillas se están tornando más maduras y, en el proceso, más peligrosas.

La figura 1 a continuación, preparada por la PNC en El Salvador, es una gráfica del desarrollo del presente y proyecta las tendencias en el futuro. Lo que está cada vez más claro es que esas "pandillas callejeras" tienen que ser consideradas como una forma de crimen organizado, si es que hay que combatirlas eficazmente.15

Modelo de tres fases

Figura 1. Modelo de Tres Fases

Fuente de Figuras 1—4: Policía Nacional Civil de El Salvador. Conferencia "Pandillas: Identificación & Explotación de Debilidades", El Salvador, abril 2007.

Un elemento clave de las pandillas estableciendo control de su territorio, como en la primera fase, es el incremento en la extorsión. Recientemente ha habido datos disponibles sobre un indicador más enfocado, y por ende más creíble, de la amenaza que constituyen para el estado en su control de territorio. La información proviene de El Salvador y se enfoca en extorsiones, que se están convirtiendo en la fuente más lucrativa de fondos ilícitos para las clicas en El Salvador.16 Las extorsiones también son la fuente más grande de actividades ilícitas en Guatemala. La cantidad de extorsiones ha aumentado exponencialmente de 289 en el 2003 a 493 en el 2005, y saltó a 2,500 en el 2006. En la figura 2 (Características del Victimario) se muestra que el 96% de las extorsiones periódicas, o regulares, las llevan a cabo las pandillas. Y, tal como se ilustra en la figura 3 (Características del Hecho), un 75% de esas extorsiones periódicas o regulares se llevan a cabo con base en el territorio. Es decir, las pandillas tienen el poder de extorsionar al pueblo, como se ilustra en la figura 4 (Características de las Víctimas), especialmente en el comercio y transporte (92%) en una zona en particular. En resumen, en términos del área de actividad criminal que está creciendo más rápido, o sea las extorsiones, las pandillas están controlando, o discutiendo el control del estado sobre esa área específica.

Características del Victimario

Figura 2. Características del Victimario

En resumen, las pandillas presentan amenazas múltiples a esas sociedades, más allá de la lucha por controlar áreas específicas. Esta información recién disponible muestra su control territorial. Esto hace muy concreto y real la precisión de la amenaza.

Respuestas del Estado

Los gobiernos más allegados a este fenómeno, particularmente El Salvador, Guatemala, Honduras y Estados Unidos, están respondiendo de diferentes maneras. En El Salvador hay bases legales ampliadas a las que hay que responder y tribunales especiales; más énfasis en estructuras, y especialmente estructuras de liderazgo, en lugar de miembros individuales; enfoques en las actividades criminales más lucrativas (secuestros en particular) y más capacitación de agentes y la creación de nuevas estructuras especializadas en combatir las pandillas.

 Características del Hecho–Selección de la 
		Víctima

Figura 3. Características del Hecho–Selección de la Víctima

En Honduras, además de leyes estrictas, el gobierno ofrece una variedad de procedimientos para evitar, y responder, a las pandillas.17 Además de estos intentos nacionales, muchos intentos bilaterales, multilaterales y regionales tienen por objetivo combatir las pandillas. Por ejemplo, el presidente guatemalteco Berger y Vicente Fox, presidente de México en ese entonces, acordaron establecer mecanismos para luchar contra el tráfico de drogas a lo largo de su frontera. De manera similar, el Presidente Berger y el Presidente Saca en El Salvador acordaron establecer una fuerza conjunta de seguridad para patrullar la actividad de las pandillas a lo largo de su frontera. En enero del 2004, funcionarios guatemaltecos, salvadoreños, hondureños, nicaragüenses y dominicanos crearon una base de datos de crímenes para poder rastrear mejor los movimientos de las organizaciones criminales. En junio del 2004 durante la Cumbre de Presidentes Centroamericanos, el Presidente Saca propuso un "Plan Centroamérica Segura" al Sistema de Integración de Centroamericana (SICA). SICA llevó a cabo una "Cumbre anti-mara" en abril del 2005 en la que a presidentes de todas las naciones centroamericanas se les unieron representantes de México y de Estados Unidos. Más recientemente, el Ministerio del Interior de España, con la participación de siete países centroamericanos y diez sudamericanos, además de México y la República Dominicana, se reunieron en Antigua, Guatemala, en marzo del 2006 para discutir el problema. En abril del 2006, el gobierno de El Salvador se reunió con el FBI para una conferencia regional anti-pandillas de gran envergadura, la cual se llevó a cabo nuevamente en El Salvador entre el 24 al 26 de abril de 2007.

Características de las Víctimas

Figura 4. Características de las Víctimas

En diciembre del 2004, el FBI creó en su sede en Quantico, Virginia, la Fuerza de Tarea Nacional contra la Pandilla MS-13, para crear leyes para lidiar con las pandillas MS-13 y M-18 en Estados Unidos, México, El Salvador, Guatemala y Honduras. Además, hay una gran variedad de programas que involucran a otras dependencias federales tales como el Buró de Control de Bebidas Alcohólicas, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF por sus siglas en inglés) y la Agencia Antidroga (DEA por sus siglas en inglés), junto con los departamentos de la policía de ciudades tales como Los Ángeles. Según se informa en conferencias anti-pandillas, aparentemente hay un nivel significativo en el que se comparten inteligencia y estrategias.

En el 2006, el FBI fundó y apoya la Academia Internacional de Policía en El Salvador en la que se ofrecen unos 18 cursos al año sobre una amplia variedad de temas criminales de interés para América Central y el Caribe. La mayoría de esos países están familiarizados con las pandillas. En breve, hay un gran número de innovaciones nacionales, reuniones y acuerdos regionales y atención internacional a las amenazas a la seguridad generadas por las pandillas.

Específicamente, en las calles, nos parece obvio que al igual que cualquier amenaza importante a la seguridad, que representan las pandillas o maras, los estados tienen que emplear todos los instrumentos posibles para combatirlas. En vista de que participan en actividades criminales, y en su mayoría son secretas, contar con buena inteligencia es una necesidad. Ya que son un problema de crimen público, obviamente la policía tiene que estar involucrada. Y, se debe reconocer que este es un asunto controversial dado el historial de dictaduras en la región y las estipulaciones de los acuerdos de paz, la policía probablemente requiere el respaldo o apoyo de las fuerzas armadas para responder correctamente a la amenaza de las pandillas. Ha habido expresiones de serias inquietudes acerca del uso de los militares, pero nos parece que el asunto es menos acerca del uso instrumental—de la policía, los militares y la inteligencia—y más acerca del control establecido y ejercido sobre esos instrumentos.

Conclusión

Las pandillas se pugnan el control territorial en las zonas urbanas de El Salvador, Guatemala y Honduras. La característica que las define es la tendencia a emplear la violencia, y su base económica es un espectro muy amplio de actividad criminal. Están evolucionando y tornándose más desarrolladas en estructura y técnicas. Constituyen un reto para los estados en tres áreas críticas: seguridad, desarrollo y ejercicio del poder. El estado, el régimen y la seguridad individual se ven comprometidos por ellas. Percepciones de menos seguridad al nivel estatal, del régimen e individual aumentan las percepciones de riesgo. El desarrollo depende de la inversión de capital tanto nacional como extranjero. La aversión al riesgo generado por las inquietudes de seguridad afecta negativamente la voluntad del capital nacional y extranjero de invertir en la economía nacional. La incapacidad de un régimen de tratar eficazmente el fenómeno de la mara/pandilla, afecta su capacidad para gobernar y su credibilidad política, tanto nacional como internacionalmente.

La necesidad de responder eficazmente a la situación de seguridad creada por las pandillas crea un reto cívico-militar significativo para cualquier gobierno. ¿Cuál nivel de su actividad pueden controlar las fuerzas policiales? ¿Cuándo y cómo pueden las Fuerzas militares responder a la violencia de las pandillas? ¿Están establecidas las relaciones de mando y control si es que se emplean las fuerzas militares para apoyar a las autoridades civiles en actividades contra las pandillas? Estas son preguntas y temas cívico-militares que retan la capacidad de gobierno al nivel local, de provincia, nacional e internacional.

Si la combinación de fuerzas policiales y militares no pueden controlar eficazmente a las pandillas, ¿a quiénes pueden acudir los ciudadanos? Un estudio llevado a cabo en el 2005 por los autores de este artículo para el presidente guatemalteco Berger reveló que el gobierno contaba con aproximadamente 20.000 miembros de la policía nacional y 15.500 militares para tratar los problemas de seguridad. Al mismo tiempo, había aproximadamente 65,000 empleados de seguridad privada que ni contaban con licencia ni eran responsables ante el gobierno. El hecho que individuos y empresas acudiesen a la seguridad privada en lugar de la provista por la policía y las fuerzas militares del estado es un reto significativo a la capacidad de gobierno, credibilidad y legitimidad del régimen de Berger, o cualquier otro régimen.


 Colaboradores

Dr. Thomas Bruneau

El Dr. Thomas Bruneau es Profesor Distinguido de Asuntos de Seguridad Nacional en la Facultad de Asuntos de Seguridad Nacional de la Escuela de Postgrado de la Armada de Estados Unidos. Fue catedrático de la Facultad desde 1989 hasta 1995. Fue Director del Centro de Relaciones Cívico-Militares del 2000 al 2004. Es coeditor, junto con Scout Tollefson, del libro titulado Soldiers and Statesmen: The Institucional Bases of Democratic Civilian Control (Austin: University of Texas Press, 2006). Su segundo libro, también publicado por la University of Texas Press, se titular, Reforming Intelligence: Obstacles to Democratic Control and Effectiveness. Recientemente completó otro libro coeditado con Harold Trinkunas sobre los factores condicionantes de la reforma de la defensa el cual será publicado por Palgrave – Macmillan en el 2008. El Profesor Bruneau recibió su licenciatura de la California State University en San José y su maestría y doctorado de la University of California en Berkeley.

 
General de División (USAF-Ret) Richard B. Goetze

El General de División (USAF-Ret) Richard B. Goetze, Jr, completó 30 años de servicio militar con la Fuerza Aérea en 1989. Ha trabajado en el Instituto para Análisis de la Defensa, el Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales y el Instituto de Estudios para la Seguridad Nacional de la Universidad Nacional de la Defensa. El Dr. Goetze viaja extensamente en el Hemisferio Occidental enseñando sobre relaciones cívico-militares en calidad de miembro o líder de grupos del Centro para Relaciones Cívico-Militares (CCMR) de la Escuela de Postgrado de la Armada. Miembro de la primera clase en la Academia de la Fuerza Aérea en 1967, obtuvo su Maestría en Estudios Latinoamericanos de la American University en Washington, D.C. EL Dr. Goetze obtuvo su doctorado de esa misma institución en 1973.


Declaración de responsabilidad: Las ideas y opiniones expresadas en este artículo reflejan la opinión exclusiva del autor elaboradas y basadas en el ambiente académico de libertad de expresión de la Universidad del Aire. Por ningún motivo reflejan la posición oficial del Gobierno de los Estados Unidos de América o sus dependencias, el Departamento de Defensa, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos o la Universidad del Aire. El contenido de este artículo ha sido revisado en cuanto a su seguridad y directriz y ha sido aprobado para la difusión pública según lo estipulado en la directiva AFI 35-101 de la Fuerza Aérea.


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