Documento creado: 20 de marzo de 2008
Air & Space Power Journal - Español  Primer  Trimestre 2008


La Ley de la Inocencia Perdida

La Ley de la Inocencia Perdida—La Ley Internacional y la Realidad Moderna de los Niños Soldados

Mayor (USAF) Bryan D. Watson

Si la "guerra es el infierno",1 entonces miles de niños soldados se encuentran en el mismo centro de tal infierno.

Antecedentes del problema

LA HISTORIA NO menciona muchos casos en que los niños hayan servido durante tiempos de guerra; de hecho, los últimos cuatro milenios de guerra han adoptado una norma general contra el uso de los niños en la guerra.2 Los conflictos modernos han distorsionado esta norma, y algunos comentaristas señalan un "repunte drástico" en la práctica durante las dos últimas décadas afirmando que los últimos quince años se han hecho conocidos como la "era del niño soldado".3

En general, este incremento se basa en la complejidad del orden global moderno. Un estudioso culpa a (1) "las alteraciones sociales y fallos de desarrollo causados por la globalización, la guerra y las enfermedades" que producen "mayor conflicto global e inestabilidad" y "desconexiones de generaciones que crean un nuevo grupo de reclutas potenciales", (2) "las mejoras tecnológicas en armas pequeñas [que] permiten ahora que los niños recluta sean participantes efectivos en la guerra", y (3) "un incremento en un nuevo tipo de conflicto que es mucho más brutal y criminalizado".4 Juntos, estos fenómenos han ocasionado que grandes números de niños queden vulnerables a la explotación como grupo de trabajo conveniente para los campos de batalla del mundo.5

Dependiendo de la fuente de información, los números pueden variar; pero siempre son espantosos. Se estima que el uso de niños soldados ha cobrado la vida de más de dos millones de ellos, dejado más de seis millones de lisiados o permanentemente discapacitados, y diez millones con traumas sicológicos serios.6 Según un estimado, más de 300.000 niños menores de dieciocho años participan activamente en más de 30 conflictos armados7 en 41 países del mundo.8 Otros 200.000 niños son reclutados por grupos paramilitares, guerrillas y milicias civiles en más de 87 países.9 Aunque la mayoría de estos niños soldados tienen edades que varían de 15 a 18, algunos tienen apenas siete u ocho años.10 Ciertamente, estos números no son precisos, y podrían ser una simple fracción de la realidad; después de todo, quienes usan niños soldados no van a admitir—ni qué decir proporcionar números reales—sobre el reclutamiento y uso de los niños en combate.11

Trágicamente, los niños participan en todos los aspectos de la guerra—portando fusiles en el frente, sirviendo como detectores humanos de minas, participando en misiones suicida o sirviendo como proveedores, espías, mensajeros o centinelas.12 Como los niños menores son físicamente vulnerables y fácilmente intimidables, su obediencia puede ser una mercancía atractiva. Tal vez incluso peor, algunos grupos han aprovechado los rasgos sicológicos únicos de los niños; tales grupos se han dado cuenta que los "niños menores son impresionables y se los puede convertir en fieros combatientes mediante la brutalidad, y la exposición a y la participación en la violencia. Tales niños están programados para sentir muy poco miedo o repugnancia por las masacres que pueden llevar a cabo con mayor entusiasmo y brutalidad que los adultos".13

Los niños pueden ser integrados forzadamente a los grupos armados, como los casos en que las milicias armadas, la policía o los miembros armados arbitrariamente secuestran jóvenes reclutas de lugares públicos—quizás incluso llevando a cabo incursiones en escuelas y orfanatos.14 En otras situaciones, los niños podrían entrar en el servicio militar "voluntariamente", debido a pobreza extrema, presión de sus similares, sentimientos de vulnerabilidad o hasta un deseo de revancha.15 Incluso en estas situaciones, los niños podrían no mostrar elección consciente y deliberada—más bien podrían quedar involucrados como resultado de violencia efectiva o amenazada. En el mundo del reclutamiento de niños soldados, no siempre es clara la línea entre lo voluntario y lo involuntario.

En la práctica el reclutamiento y adiestramiento de un niño soldado puede ser algo horroroso. Como lo describe un estudioso, transformar a un niño en un combatiente bastante efectivo es "perturabadoramente simple"16 y generalmente incluye brutalidad y abusos directos de la peor clase. Algunas veces, estos abusos son infligidos sobre el niño, otras veces sobre sus seres queridos con el fin de "persuadirlos" para que sean "voluntarios"—y algunas veces sobre ambos. De todas formas, el objetivo último es "fomentar la dependencia del niño en una organización armada y cohibir el escape".17 Con tal fin, los niños pueden ser forzados a cometer horrores indecibles—incluyendo ser obligados a matar miembros de sus propias familias, creándoles así un estigma y haciendo que les sea difícil o imposible volver a su comunidad natal.18 Los estudios sobre el reclutamiento de niños soldados están repletos de relatos de asesinatos, asaltos, violaciones y tortura—siempre con el objetivo de alienarlos y presionarlos al servicio militar. Una vez reclutados, estos niños pueden sufrir una iniciación horrible, que puede consistir de asesinato o violación de un familiar cercano y después participación en actos de extrema violencia, incluyendo decapitaciones, amputaciones, violaciones y quema de personas vivas.19

Después de ser reclutados y adiestrados, sus acciones durante el combate pueden ser igualmente horrorosas. Pueden convertirse en asesinos obedientes, dispuestos a llevar a cabo las misiones más peligrosas y brutales, después de ser debilitados sicológicamente e inculcarles temor de sus comandantes.20 Incluso se les puede dar drogas y alcohol para aliviar sus temores e incitar su comportamiento agresivo.21 En tales casos, estos niños soldados pueden ser "más propensos a violar las reglas de la guerra debido a su capacidad reducida para valorar las consecuencias de sus acciones".22

Como consecuencia de su uso en combate, los niños soldados pueden sufrir efectos de largo plazo, incluyendo traumas múltiples y huellas sicológicas. Su desarrollo social en vías de expansión es seriamente dañado, y si alguna vez vuelven a su hogar, con frecuencia son rechazados por sus comunidades.23

Trágicamente, el ciclo total puede repetirse después.

Principios Generales de la Ley Internacional
sobre Niños en Combate: Visión General

Los estudiosos legales han trabajado duro, y han ganado bastante terreno en los últimos años. Tal como observó un comentarista, ". . . la prohibición del reclutamiento de niños sentó raíces en la década de 1990 y desde entonces ha florecido . . ."24

Históricamente, la ley de la guerra ha impuesto ciertas obligaciones a los gobiernos en cuanto al cuidado de los niños, particularmente en relación a cómo tratar a los niños no combatientes al llevarse a cabo las hostilidades.25 Por ejemplo, la ley de guerra ha contemplado la creación de zonas de seguridad para la protección de los niños,26 promoviendo el retiro de los mismos de las áreas asediadas,27 permitiendo el paso libre de alimentos, ropas y otras provisiones dirigidas a los niños,28 y personas similares.29

El Protocolo Adicional de 1977 a las Convenciones de Ginebra se ocupó específicamente del problema de los niños que participan activamente en el conflicto armado, exigiendo específicamente a las partes a:

tomar todas la medidas posibles para que los niños que no hayan alcanzado la edad de quince años no tomen parte directa en las hostilidades y, en particular, que se abstengan de reclutarlos para sus fuerzas armadas. Al reclutar entre personas que hayan cumplido los quince años pero que aún no cumplen dieciocho, las Partes en el conflicto deberán hacer todos los esfuerzos para dar prioridad a los que sean mayores.30

En la opinión de algunos, esta disposición del Protocolo I habría sido sólo un paso inicial en el esquema más grande de prohibir del todo la práctica de los niños soldados. El lenguaje del Protocolo es discutiblemente bastante débil; después de todo, apenas exige que las partes "tomen todas las medidas posibles" en relación a las personas menores de quince años y "hagan todos los esfuerzos en relación a los comprendidos entre quince y dieciocho". Estados Unidos no es parte del Protocolo I, sin embargo generalmente ha apoyado la aplicación de esta disposición.31

La subsiguiente Convención de las Naciones Unidas de 1989 sobre los Derechos de los Niños nuevamente condenó la práctica de reclutar niños soldados, y ampliamente reflejaba los términos del Protocolo I.32 Al reclutar personas entre quince y dieciocho años de edad, las partes deben esforzarse en dar prioridad a los que son mayores,33 pero la Convención no impone una prohibición directa sobre el reclutamiento de personas entre esas dos edades.

Desde el año 2003, Estados Unidos ha sido parte del Protocolo Facultativo de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño Relativo a la Participación de los Niños en los Conflictos Armados.34 Este acuerdo prohíbe el reclutamiento obligatorio de personas menores de dieciocho años y exige que los estados tomen "todas las medidas posibles" para asegurar que las personas menores de dieciocho años "no tomen parte directa en las hostilidades".35 El reclutamiento voluntario de personas menores de dieciocho años está permitido—una disposición que refleja la ley nacional de Estados Unidos36 y la práctica militar. En este sentido, los militares estadounidenses aplican políticas que cumplen con el Protocolo Facultativo en relación a obligaciones específicas de personas menores de dieciocho años de edad que ingresen al servicio militar.37

A finales de la década de 1990, el Estatuto de Roma que establece la Corte Penal Internacional convirtió en crímenes de guerra a "la conscripción o reclutamiento de niños menores de quince años de edad" y "el uso de éstos para participar activamente en las hostilidades".38 Este lenguaje preciso es importante; "conscripción o reclutamiento" parece indicar que ambas prácticas—reclutar activamente niños y permitir pasivamente que tales niños presten servicio—están prohibidas, y las violaciones de estas prohibiciones podrían dar lugar al enjuiciamiento de un individuo ante los tribunales internacionales.

Quizás el proceso más conocido en relación al uso de niños soldados ocurre en la Corte Especial para Sierra Leona—el caso de Charles Taylor, ex Presidente de Liberia. La Corte fue establecida en 2002 mediante un acuerdo entre las Naciones Unidas y el gobierno de Sierra Leona, y ha condenado a Taylor por una variedad de ofensas, incluyendo aterrorizar civiles, asesinatos, atrocidades contra la dignidad personal, tratamiento cruel, saqueo, violación, esclavitud sexual, mutilación y golpiza, esclavización y uso de niños soldados.39 Según testimonio reciente de uno de los asistentes de Taylor, se adjuntaron niños en todas las divisiones militares liberianas en "Unidades de Niños Pequeños"; los miembros de estas unidades tenían entre 12 y 16 años de edad, y se dice que un comandante tenía sólo 10 u 11 años de edad.40 El proceso contra Taylor ilustra un importante concepto de base en esta área de la ley—las acusaciones pertinentes al uso de niños soldados se centran principalmente en los adultos que explotan a niños soldados para su propio beneficio, y no en los niños soldados mismos.

Importancia para los Servicios
Militares Modernos

Independientemente de los desarrollos actuales en la ley internacional, la realidad es que los militares modernos encontrarán niños soldados en los campos de batalla de hoy. La soldadesca de niños es un hecho trágico de la guerra moderna, y es vital estar preparados para encontrar niños en combate. Por ejemplo, recientemente oficiales estadounidenses e iraquíes revelaron videos que habían incautado de presuntos insurgentes. Los videos presentaban niños con máscaras blandiendo armas y derribando puertas, y aparentemente fueron creados para reclutar jóvenes para Al-Qaeda.41

En situaciones de combate que involucran combatientes juveniles, es importante tener en cuenta que los niños que forman parte de una fuerza hostil no reciben consideración o protección especial del ataque basada exclusivamente en su condición de menores.42 Si son miembros de una fuerza armada, se les puede considerar blancos legítimos y atacar, igual que a cualquiera de sus contrapartes mayores.43 Los niños que no son miembros de una fuerza armada están a la par con otros civiles, y se arriesgan a convertirse en blancos si participan en las hostilidades.44

Habiendo dicho esto, enfrentar a niños soldados es una proposición sumamente complicada—por ejemplo, muchos problemas se derivan de la posición extremamente difícil en que se encuentran los miembros militares de tener que combatir contra niños. Por ejemplo, enfrentar niños en combate puede tener un impacto devastador de largo plazo en el miembro militar como individuo y en la moral de la unidad. Además, en un mundo saturado de medios de comunicación, donde las acciones de los soldados pueden examinarse literalmente minutos después del enfrentamiento, combatir a niños soldados puede representar un desafío de relaciones públicas particularmente difícil.

Quienes usarían a niños en combate conocen bien estas dificultades para los militares modernos. Un miembro de Al-Qaeda discutió recientemente en forma abierta las intenciones de su organización para usar niños con el fin de [obligar a las tropas estadounidenses] a matar niños . . . lo que les llenará de vergüenza.45 Predijo que "será imposible que las fuerzas estadounidenses encuentren una solución para esto".46

Con tal fin, P. W. Singer, autor prominente en esta área, propugna una lista de pautas sugeridas que los militares modernos deben usar al confrontar niños soldados. Recomienda que los militares modernos deben concentrarse fijamente en esfuerzos de inteligencia y protección de la fuerza que reconozcan la realidad de la soldadezca infantil. También señala que las unidades de combate pueden requerir tratamiento especial después del conflicto si se enfrentan a una fuerza compuesta de niños—"semejante a lo que los policías reciben después de incidentes de tiroteos". Finalmente, apoya los esfuerzos agresivos para desmovilizar y rehabilitar a los niños soldados en sus respectivas sociedades.47

Preguntas para el Futuro

Los asuntos legales y de política futuras en esta área crearán una curiosa intersección de la ley internacional moderna, la ley de guerra tradicional y la justicia juvenil. Las respuestas no serán fáciles. Por ejemplo, en la medida que un niño soldado participe en las hostilidades como miembro de una fuerza armada, ¿deben sus acciones estar cubiertas por la inmunidad de combatiente? Si ese mismo niño no es miembro de una fuerza armada, ¿podría ser él responsable criminalmente de sus acciones—igual que un civil mayor? Consideren el caso del canadiense Omar Khadr—un detenido de 21 años en Guantánamo. Cuando tenía 15, Khadr fue herido y capturado cerca de un presunto complejo de Al-Qaeda en Afganistán; supuestamente afronta cargos de asesinato basados en alegatos de que lanzó una granada de mano que mató a un soldado estadounidense.48

Adicionalmente, en el futuro se deben resolver temas como qué mecanismos legales—si los hay—deben implantarse para castigar a los niños soldados por crímenes de guerra cometidos mientras eran niños. La respuesta a esta pregunta necesariamente deberá tener en cuenta las manipulaciones sicológicas deliberadas involucradas en el reclutamiento de los niños, el uso de alcohol y drogas para controlar sus acciones, y el impacto preciso de las horrorosas prácticas de iniciación de soldado.49 Estos esfuerzos también deberán tener en cuenta las variaciones entre culturas en cuanto a la edad apropiada para comenzar a imponer responsabilidad criminal.50

Como asunto de política general, si se debe declarar responsable criminalmente a un niño determinado, ¿cuál debería ser el foco principal de la ley? Es decir, deberían los esfuerzos de los acusadores centrarse principalmente en castigar, disuadir, o rehabilitar a los infractores jóvenes?51 Si la rehabilitación es el objetivo, qué servicios sicológicos o sociológicos se deberían proporcionar?

Finalmente, ¿en que medida se deberían imponer sanciones económicas y diplomáticas internacionales para poner fin a la práctica? Por otro lado, ¿deberíamos depender más en la posibilidad de los enjuiciamientos criminales individuales para disuadir a los que reclutarían niños soldados?

Conclusión

A medida que complica más la base del conflicto moderno, también se complica la naturaleza de la gente y los medios usados para ejecutarlo. Indudablemente, los niños soldados son sólo una manifestación particularmente trágica de este fenómeno.

Para dar término a la "era del niño soldado" se necesitará un esfuerzo diplomático y económico estrechamente coordinado y de largo plazo por parte de la comunidad internacional, centrado en aliviar las presiones sociales globales subyacentes y asistir a las víctimas. Además, la erradicación de la soldadezca infantil probablemente exigirá que los miembros de la comunidad internacional se centren fijamente en la disuasión, a través de esfuerzos agresivos para identificar y castigar a las personas que exploten niños para sus propios fines violentos.

Por cierto, la soldadezca infantil es un problema difícil, con causas complejas y números indeterminados de víctimas ocultas. Sin embargo, el problema es también particularmente urgente, y la comunidad internacional debe trabajar conjuntamente para dar término a esta práctica. La lógica es directa: cuando los miembros más jóvenes y más impresionables de una sociedad son introducidos en un ciclo de violencia destructiva, es casi seguro que la paz de largo plazo será elusiva.

Notas:

1. (La cita completa es "Hay muchos niños aquí hoy que miran la guerra como pura gloria, pero, niños, esto es puro infierno." General de la Unión William Tecumseh Sherman, discurso en Columbus, Ohio, 1880.) Lamar Underwood, editor, The Quotable Soldier (New York, NY: The Lyons Press, 2000), 127.

2. P.W. Singer, Niños soldados (New York, NY: Pantheon Books, 2005), 15.

3. Timothy Webster, "Niños con Armas: la Ley Internacional y los Niños soldados", George Washington International Law Review 39 (2007): 229.

4. Singer, Niños soldados, 38.

5. "Muchos niños son secuestrados para usarlos como combatientes. Otros son obligados a servir como porteros, cocineros, guardianes, sirvientes, mensajeros o espías. Muchas niñas son forzadas a casarse o realizar servicios sexuales para los combatientes varones. A menudo se abusa sexualmente de los niños y niñas soldado, y quedan sujetos a un riesgo elevado de preñez y contraer enfermedades que se transmiten sexualmente". Departamento de Estado de los Estados Unidos, Hoja Informativa: "Las Verdades Acerca de los Niños soldados", Oficina para Vigilar y Combatir el Tráfico de Personas, (Washington, D.C.: Departamento de Estado, 8 de agosto de 2005), http://www.state .gov/g/tip/rls/fs/2005/50941.htm.

6. Nsongurua J. Udombana, "War Is Not Child’s Play! (¡La Guerra no es un Juego de Niños!) La Ley Internacional y la Prohibición de la Participación de Niños en Conflictos Armados", Temple International and Comparative Law Journal 20 (Primavera de 2006): 67-68.

7. Departamento de Estado de los Estados Unidos, Hoja Informativa: "Las Verdades Acerca de los Niños soldados."

8. Coalición para Impedir el Uso de Niños soldados, un grupo de seis organizaciones no gubernamentales, que incluye Amnesty International y Human Rights Watch, http://hrw.org/english/docs/2001/06/12/global3006 .htm, como se cita en Nienke Grossman, "Rehabilitation or Revenge: Prosecuting Child Soldiers for Human Rights Violations (Rehabilitación o Revancha: Procesar Niños soldados por Violaciones de los Derechos Humanos)", Georgetown Journal of International Law 38 (Primavera de 2007): 325.

9. Ibíd.

10. Departamento de Estado de los Estados Unidos, Hoja Informativa: "Las Verdades Acerca de los Niños soldados."

11. Nsongurua J. Udombana, "War Is Not Child’s Play! (¡La Guerra no es un Juego de Niños!)" 61.

12. Human Rights Watch, "Child Soldiers (Niños soldados)", http://hrw.org/campaigns/crp/index.htm.

13. Nsongurua J. Udombana, "War Is Not Child’s Play! (¡La Guerra no es un Juego de Niños!)" 69.

14. Nsongurua J. Udombana, "War Is Not Child’s Play! (¡La Guerra no es un Juego de Niños!)" 62-63, citando a Mike Wessells, "Child Soldiers: In Some Places, If You’re as Tall as a Rifle, You’re Old Enough to Carry One (Niños soldados: En algunos lugares, si eres tan alto como un rifle, entonces eres lo suficiente grande como para llevar uno)", Bulletin of the Atomic Scientists, 21 de noviembre de 1997, 32.

15. Nienke Grossman, "Rehabilitation or Revenge: Prosecuting Child Soldiers for Human Rights Violations (Rehabilitación o Revancha: Procesar Niños soldados por Violaciones de los Derechos Humanos)", Georgetown Journal of International Law 38 (Invierno de 2007): 326, citando a Ilene Cohn y Guy S. Goodwin-Gill, Niños soldados: La Función de los Niños en el Conflicto Armado (Clarendon Press, 1994), 24 y 31-43.

16. Singer, Children at War, 57.

17. Ibíd.

18. Nsongurua J. Udombana, "War Is Not Child’s Play! (¡La Guerra no es un Juego de Niños!)" 69.

19. Ibíd., 68.

20. Singer, Niños soldados, 80.

21. Nsongurua J. Udombana, "War Is Not Child’s Play! (¡La Guerra no es un Juego de Niños!)" 68, y Singer, Niños soldados, 81-83.

22. Nsongurua J. Udombana, "War Is Not Child’s Play! (¡La Guerra no es un Juego de Niños!)" 69.

23. Departamento de Estado de los Estados Unidos, Hoja Informativa.

24. Webster, "Niños con Armas", 227.

25. Véase, por ejemplo, Convención de Ginebra en Relación a la Protección de los Civiles en Tiempo de Guerra, http://www.icrc.org/ihl.nsf/WebCONVFULL?OpenView.

26. Ibíd., Artículo 14.

27. Ibíd., Artículo 17.

28. Ibíd., Artículo 23.

29. En general véase, Mayor John Rawcliffe, "Child Soldiers: Legal Obligations and U.S. Implementation (Niños soldados: Obligaciones Legales e Implementación en los Estados Unidos)", Army Lawyer, Septiembre de 2007, citando la Convención de Ginebra en Relación a la Protección de Civiles en Tiempo de Guerra, Artículo 24 (que trata sobre niños menores de quince años que quedan huérfanos o son separados de sus padres); Artículo 38 (que otorga ciertos derechos a los niños menores de quince años); Artículo 50 (que proporciona cuidado y educación de niños durante la ocupación); Artículo 82 (que trata sobre el internamiento de niños junto con sus padres); Artículo 89 (que permite alimentos adicionales para los niños menores de 15 años internados); Artículo 94 (que trata sobre la educación de los niños internados); Artículo 132 (que proporciona información sobre la liberación, repatriado, retorno o reacomodo de los niños internados).

30. Protocolo Adicional a las Convenciones de Ginebra del 12 de agosto de 1949, y En Relación a la Protección de las Víctimas de los Conflictos Armados Internacionales (Protocolo I), 8 de junio de 1977, Artículo 77, http://www.icrc.org/Web/Eng/siteeng0.nsf/htmlall/geneva conventions.

31. Rawcliffe, "Niños soldados", citando a Michael J. Matheson, "Primera Sesión: La Posición de Estados Unidos sobre la Relación de la Ley Internacional Habitual a los Protocolos Adicionales de 1977 a las Convenciones de Ginebra de 1949", American University Journal of International Law and Policy 2, (1987) 428.

32. Convención sobre los Derechos del Niño, Artículo 38, http://www.unhchr.ch/html/menu3/b/k2crc
.htm (Esta disposición exige que las partes tomen todas las medidas posibles para asegurar que las personas que no hayan cumplido la edad de quince años no tomen parte directa en las hostilidades, y se abstengan de reclutar para sus fuerzas armadas a ninguna persona que no haya cumplido los quince años.)

33. Ibíd.

34. El Protocolo Facultativo está disponible en http://www.unhchr.ch/html/menu2/6/protocolchild.htm.

35. Ibíd., en Artículo 1.

36. Véase 10 U.S.C. § 505(a): "ninguna persona menor de dieciocho años de edad puede ser originalmente reclutada sin el consentimiento escrito de su padre o guardián", http://www.law.cornell.edu/uscode/html/uscode10/usc_sec_10_00000505----000-.html.

37. Rawcliffe, "Niños soldados," 4: ("[En el Ejército], los soldados no podrán ser asignados ni desplegados fuera del territorio continental de los Estados Unidos, y si se les envía de forma inadvertida al extranjero, se les deberá regresar. Sin embargo, los soldados menores de dieciocho años pueden ser asignados o enviados a Alaska, Hawai y Puerto Rico, así como a los territorios y posesiones de los Estados Unidos. . . . [En la Marina de Guerra], no se puede ordenar a los marineros alistados para que se reporten a un comando operativo antes de cumplir dieciocho años de edad. Cuando sea práctico, los marineros menores de dieciocho permanecerán en el canal de adiestramiento. Si no fuera práctico permanecer en el canal de adiestramiento, los marineros menores de dieciocho serán asignados a deberes en la costa. . . . [La Fuerza Aérea] no asignará aerotécnicos menores de dieciocho a áreas de fuego hostil o peligro inminente. . . . [Los infantes de marina] menores de dieciocho no serán asignados a unidades que programadas para despliegue operacional, ni los comandantes desplegarán operacionalmente a tales infantes de marina. Sin embargo, los infantes de marina menores de dieciocho podrán ser desplegados para adiestramiento o ejercicios. . . . [La práctica del Servicio de Guardacostas] es no asignar egresados de adiestramiento básico reciente a áreas de conflicto ni a patrulleros que sirvan en esas regiones.)"

38. Estatuto de Roma para la Corte Penal Internacional, 10 de noviembre de 1998, Artículo 8(2) (b) (xxvi) y 8(2) (e) (vii), http://www.un.org/law/icc/statute/rome fra.htm.

39. Véase Human Rights Watch’s "Noticias sobre Derechos Humanos: Preguntas y Respuestas sobre el Juicio de Charles Taylor Ante la Corte Especial para Sierra Leona", http://hrw.org/english/docs/2007/05/31/sierra16027 .htm.

40. Sin atribuir, "Taylor Ocultó Armas Prohibidas", MSNBC.com, 10 de enero de 2008, http://www.msnbc.msn .com/id/22595747/.

41. Sudarsan Raghavan, "Los insurgente enseñan a los jóvenes a matar, afirma Estados Unidos", Washington Post, 7 de febrero de 2008, 17.

42. Véase Rawcliffe, "Niños soldados", 5, nota 45, para la disposición de que no hay extensión de protección especial para los combatientes menores (citando Comité Internacional de la Cruz Roja, Comentario sobre los Protocolos Adicionales de 8 de junio de 1977 a las Convenciones de Ginebra del 12 de agosto de 1949, en 897-903 (Yvs Sandoz, y otros, editores, 1987) y Michael Bothe, y otros, Nuevas Reglas para las Víctimas del Conflicto Armado: Comentario sobre los Dos Protocolos Adicionales de 1977 a las Convenciones de Ginebra de 1949, en 473-479 (1982) (que señala que "un niño menor de quince años de edad que es en efecto un miembro de las fuerzas armadas retiene su privilegio de combatiente y su derecho a ser prisionero de guerra.")

43. Rawcliffe, "Niños soldados", 5, citando Protocolo I, Artículos 43 y 50.

44. Ibíd., citando el Protocolo I, Artículo 51(3) (que protege a los civiles "salvo y cuando participen directamente en las hostilidades").

45. Sudarsan Raghavan, "Los insurgentes enseñan a los jóvenes a matar, afirma Estados Unidos."

46. Ibíd.

47. Singer, Niños soldados, 178.

48. Carol Rosenberg, "Informe de testigo pone en duda captura de joven prisionero en Guantánamo", Miami Herald, 5 de febrero de 2008.

49. Para una discusión de tales temas, véase Naomi Cahn, "La Mente de un Niño: la Relación entre Desarrollo del Cerebro, el Funcionamiento Cognoscitivo, y la Responsabilidad Según la Ley: Niños Pobres: Niños "Brujos" y Niños soldados en África del Sub-Sahara", The Ohio State Journal of Criminal Law 3, (Primavera de 2006).

50. Consideren, por ejemplo, las reglas del Estándar Mínimo de las Naciones Unidas para la Administración de Justicia Juvenil (conocida también como las "Reglas de Pekín"), http://www.unhchr.ch/html/menu3/b/h_comp48 .htm.

51. Para una discusión sobre este asunto en desarrollo, véase Nienke Grossman, "Rehabilitación o Venganza" y las referencias internas a la Convención sobre los Derechos del Niño. El Artículo 39 de la Convención dispone que las partes "deben tomar todas las medidas apropiadas para fomentar la recuperación física y sicológica y la reintegración social de una víctima infantil de: cualquier forma de negligencia, explotación o abuso; tortura o cualquier otra forma de tratamiento o castigo cruel, inhumano o degradante; o conflictos armados. Tal recuperación y reintegración deberá tener lugar en un entorno que fomente la salud, el amor propio y la dignidad del niño." Como se señaló anteriormente, la Convención está disponible en línea en http://www.unhchr.ch/html/menu3/b/k2crc.htm.


 Colaborador

El Mayor (USAF) Bryan D. Watson

El Mayor (USAF) Bryan D. Watson (BA, JD, University of Missouri–Columbia) es un juez militar, en la Base de la Fuerza Aérea Randolph, Texas. Preside sobre cortes marciales, tribunales militares, juntas administrativas, investigaciones judiciales y audiencias especiales. Ha representado a Estados Unidos en varios asuntos, incluyendo demandas de agravio, contratos de aprovisionamiento, ley laboral, y ha trabajado en las áreas de ley internacional y operaciones. Tiene licencia para ejercer ante la Corte suprema de Missouri, la Corte de Apelaciones de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, y la Corte de Apelaciones Criminales de la Fuerza Aérea. El Mayor Watson es graduado de la Escuela de Oficiales de Escuadrón y graduado distinguido del Air Command and Staff College, Maxwell AFB, Alabama.


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