Documento creado: 20 de marzo de 2008
Air & Space Power Journal - Español  Primer  Trimestre 2008


Los Niños Soldados como Innovación Táctica

Robert Tynes

Niños soldados de la FARC

Niños soldados de la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Fuente: Human Right Watch

Maté a dos informadores en Medellín [Colombia]. Tenían 38 y 42 años. No tuve miedo de matarlos porque ya había participado en combate. Nuestros colaboradores les habían visto hablar con paramilitares. Tenía sus direcciones, y fui a sus cases. Éramos dos, pero yo era el que tenía que matarlos. Me pusieron a prueba. Tenía trece años. Fue el mismo año que me incorporé a la FARC-EP. Después de hacer esto, me sentí muy importante, como un verdadero matón. Sin embargo, a veces, cuando, pensaba en ello, me sentía triste y quería llorar.1
(Milton, seudónimo de un niño colombiano de 13 años)

Qué se debe hacer?

SUPONGA que está de patrulla en Medellín, Colombia. Al pasar delante de una casa oye gritos en el interior. Hay dos hombres que suplican que no se les mate, y como contestación a sus lamentos se oía un firme "¡Cállense, y dígannos!". La voz es fuerte, pero no resonante. La voz suena a la de una persona joven, pero no es suficientemente profunda como para ser la de un adulto. Su patrulla decide entrar en la casa, por la parte delantera, por la ventana lateral y por la parte trasera. Cuando irrumpen en la casa, se encuentran con dos hombres atados a dos sillas. También descubren a dos muchachos, apuntando sus pistolas a las cabezas de los rehenes. Les gritan que arrojen sus armas al piso, pero no lo hacen. ¿Qué deben hacer? Si no disparan a los muchachos, los rehenes morirán o les podrán disparar a ustedes. Si disparan a los muchachos, probablemente los matarán. Tienen 13 años.
Los Cachorros de León

Los "Cachorros de León" de Saddam
Hussein (Ashbal Saddam "Saddam’s Lion Cubs")

Éste es el dilema al que tienen que enfrentarse los soldados estadounidenses en el campo de batalla cada vez con más frecuencia. Ya sea en Afganistán, Irak, Somalia, Colombia, los niños soldado han pasado a formar parte integral de insurgencias y fuerzas del gobierno. El régimen de Saddam Hussein reclutó a niños, un problema al que se tuvieron que enfrentar los soldados estadounidenses cuando invadieron Irak en 2003. Muchos de estos jóvenes reclutas se habían entrenado en campamentos similares a los campamentos militares para el entrenamiento de reclutas. "Durante estas sesiones de 3 semanas, había muchachos incluso de 10 años de edad a los que se les entrenaba en prácticas militares, se les enseñaba el uso de armas pequeñas y se les proporcionaban grandes dosis de adoctrinamiento político baatista"2. Cuando los estadounidenses invadieron Irak, no sólo las tropas de EE.UU. tuvieron que considerar la posibilidad de enfrentarse a armas químicas o biológicas, sino que, lo que era más real, tenían que aceptar que tal vez tuvieran que disparar contra niños. Esto no sería necesariamente un problema insuperable, si no fuera por el hecho de que las tropas de EE.UU. están inmersas en la tradición de la guerra justa.3 Matar civiles no es el objetivo, ni es nunca el resultado preferible. Y los niños, en la tradición occidental, se consideran civiles. Así pues, cuando los soldados se enfrentan al problema de tener que elegir entre disparar a muchachos de 12 ó 13 años, o contenerse y poder ser alcanzados por una bala, su eficacia como soldado queda muy disminuida. Nuevamente, la pregunta es: ¿qué se debe hacer?

Innovación táctica

En The Sling and the Stone (La honda y la piedra), el Coronel Thomas X. Hammes, Cuerpo de Infantería de Marina de Estados Unidos dice que estamos en una nueva era de guerra de batallas de la cuarta generación (4GW).

Hangzhou_military cadets

Hangzhou_military cadets. Fuente: Internacional Relations & Security Network

Como "forma de insurgencia evolucionada", la 4GW trata menos de responder con fuerza a la fuerza, y más sobre atacar directamente "las mentes de los enemigos encargados de tomar decisiones para destruir la voluntad política del enemigo".4 Es una estrategia que emana de Mao Tse-Tung, cuya teoría de guerra prolongada ayudó a que el Partido Comunista Chino derrotara a Chiang Kai-Chek y a los nacionalistas después de décadas de lucha. La filosofía de Mao, que se ha transmitido a sucesivas insurgencias, incluidas las de Vietnam y Nicaragua, es sobre tácticas siempre en evolución para "introducir el elemento de sorpresa, tender emboscadas, concentrar números superiores en cualquier punto seleccionado, escoger el tiempo y el lugar del combate, evitar todas las confrontaciones con fuerzas similares o desfavorables, escapar las campañas de limpieza y contribuir a la desmoralización de los soldados del enemigo".5

En la 4GW actual, es aparente que el uso de niños soldado es, en muchos casos, no sólo un método para aumentar el reclutamiento, sino que en muchos casos es una innovación técnica diseñada para atacar la psique de las tropas.6 Las insurgencias usan niños soldado para detener el proceso cognitivo de los soldados y aumentar así las oportunidades de combate. La mayoría de los grupos de guerrillas se encuentran fuera de los partidos políticos establecidos y como tales buscan formas alternativas de poder para derrocar las instituciones políticas establecidas. Una manera de fortalecer el poder es mediante incentivos negativos, que comprenden "la creación de una situación que interrumpe el funcionamiento normal de la sociedad y es contraria a los intereses de los oponentes del grupo. En esencia, los insurgentes tratan de alterar la consecución de los intereses de sus oponentes en tal medida que el cese de la táctica ofensiva se convierte en un incentivo suficiente para otorgar concesiones".7 El que los insurgentes fuercen o no la mano del régimen opositor depende de numerosas variables, y el proceso no es un método que se utilice una sola vez. Como sociólogo, Doug McAdam afirma que la introducción de una innovación táctica puede iniciar un proceso por el que se contrarresta la oposición con una adaptación táctica, que conduce a otra innovación táctica, y así sucesivamente. El proceso general se conoce como interacción táctica.8 El problema general de las fuerzas de Estados Unidos, es que no hay adaptación táctica prefijada estándar. De aquí que los soldados de EE.UU. se enfrenten a una situación potencialmente paralizadora cuando se enfrentan a niños con AK-47.

Dilemas morales

Antes de pasar a soluciones prácticas para el problema, es importante entender la dinámica en juego a nivel individual, la de los dilemas morales. Los dilemas morales forman parte de un conflicto interno: cuando hay que elegir entre dos opciones, y tiene razones morales válidas por poder hacer ambas. Sin embargo, sólo puede escoger una de esas acciones. Surge un dilema al reducir un problema complejo a una solución. Es una situación sin resolución, al menos a nivel de la psique. Por supuesto, puede escoger una u otra vía, pero en un "auténtico dilema moral debe tener …por cierto que no se rechace ninguno de los requisitos opuestos".9 Ambas opciones son imperativas. Por ejemplo, como soldado que participa en una batalla, debe hacer lo siguiente:

A. Proteger a los civiles contra los daños y la muerte.

B. Derrotar al enemigo (porque su causa—la razón por la que está luchando--es justa).

El problema o el dilema surge cuando no se pueden efectuar ambas acciones. Tendrá que elegir, y ninguna de las opciones realmente es mejor que la otra. Si introducimos un niño soldado en un escenario, surge un dilema moral. Tradicionalmente se considera a los niños como civiles inocentes durante la guerra. Pero si llevan un AK-47, completamente cargado y le apuntan, se convierten en el enemigo. La cuestión/dilema es: ¿ debe usted proteger a un niño que esta tratando de matarlo? Por supuesto, las distintas normas morales de los individuos producirán resultados diferentes. Un estudio efectuado por psicólogos ha mostrado que los dilemas morales pueden demandar un procesamiento emocional así como un procesamiento cognitivo, dependiendo de la complejidad del dilema.10 El resultado en el campo de batalla es una respuesta más lenta.

Tratar el problema de los niños soldado al nivel individual de enfrentamientos militares crea el mayor dilema moral de todos. Sobre el terreno, las acciones tienen repercusiones inmediatas. Según afirma el experto en niños soldado Peter W. Singer, el dilema para los militares es de los "más peliagudos. Las tropas se enfrentan ahora a amenazas reales y serias de oponentes a los que generalmente preferirían no hacer daño".11 Matar a un niño cuestionaría las reglas de enfrentamiento que se inculcan a un soldado de EE.UU y pondría a los soldados y a sus batallones en peligro psicológico. Cuando las tropas británicas se enfrentaron a niños combatientes en el Oste de África en 2001 y 2002, numerosos soldados sufrieron una depresión clínica y estrés postraumático después de combatir contra niños.12 Se dice que algunos miembros de las fuerzas armadas de Uganda–la Fuerza de Defensa del Pueblo de Uganda (UPDF), están psicológicamente afectados por tener que luchar contra niños y junto a niños. Para estos soldados el dilema radica en matar a inocentes así como ver que sus propios líderes contribuyen y se benefician del problema. "Se desmoralizan al ver a oficiales de mando y personas de seguridad interna aprovechándose de la guerra".13

Incluso los soldados de EE.UU. capaces de superar sus convicciones morales y combatir en una batalla contra un niño, se enfrentan a una amenaza grave letal. En muchos casos, los niños soldado son combatientes muy peligrosos, muy hábiles y veteranos que se han criado conociendo sólo el juego de la guerra.14 "A menudo operan con una audacia terrorífica, particularmente cuando se les inculca un fervor religioso o político o bajo la influencia de narcóticos … La presencia de niños en el campo de batalla aumenta la confusión general y pueden hacer más lento el avance de las fuerzas, particularmente al operar en un entorno urbano, así como sumar bajas en ambos bandos".15 Aún cuando son jóvenes, los niños soldado pueden ser unos enemigos nefastos y mortales.

Cuando los soldados de EE.UU. entran en combate, están psicológicamente equipados con un conjunto de reglas o leyes que se pueden usar como normas para determinar cuándo emplear la fuerza. Estas reglas de enfrentamiento (ROE) son "directivas emitidas por autoridades militares competentes que describen las circunstancias y limitaciones bajo las que las fuerzas de Estados Unidos iniciarán o continuarán los combates contra otras fuerzas encontradas".16 El punto de las ROE es dar al soldado una serie de Procedimientos de Operación Estándar (SOP) que puedan utilizarse con la mínima deliberación posible. Cuando las tropas combaten, necesitan SOP a fin de reaccionar rápidamente a las situaciones letales. Las demoras largas en acción causadas por una larga deliberación mental pueden ser mortales. Los dilemas morales evocados por las confrontaciones con niños soldado son ejemplos de deliberaciones mentales que pueden retrasar potencialmente la respuesta y poner por lo tanto al soldado de EE.UU. en una situación comprometida. Hasta la fecha, no hay estipulaciones en las ROE en vigor de las fuerzas armadas de EE.UU. que traten específicamente sobre niños combatientes. Es prácticamente un territorio desconocido y no prescrito.17 El presidente del Estado Mayor Conjunto ha emitido amplias reglas de enfrentamiento oficiales para las fuerzas de EE.UU., que incluyen el derecho a la defensa propia y la necesidad de usar sólo una fuerza proporcional. No obstante, estas reglas no describen lo que esto puede conllevar cuando un soldado es atacado por un muchacho de 10 años.18 Como dijo el Coronel del Ejército de EE.UU. Charles Borchini, ya jubilado, "Los niños soldado son un problema en todo el mundo pero es algo a lo que en el Occidente no estamos acostumbrado … Criamos y educamos a nuestros propios niños pero enseñarles a luchar contra niños es algo para lo que no estamos preparados".19

El dilema moral al que se enfrentan las fuerzas armadas de EE.UU. se convierte en una de las confrontaciones más personales imaginables en el caso del problema de los niños soldados. Los descubrimientos psicológicos mencionados arriba ponen en evidencia que cuanto más personal sea el dilema, más probable es que se active la parte emocional, no la parte cognitiva del cerebro. De aquí que, cuando se topa con un niño de 12 años que esté a punto de disparar, el soldado de EE.UU. está predispuesto fisiológicamente a no pensar en la situación, y a no actuar; sino a experimentar emoción. Esto le supone un grave peligro.

¿Soluciones?

Hay al menos tres opciones o vías que puede adoptar una fuerza militar como respuesta a la innovación táctica de los niños soldado. Pueden incorporar a niños en sus propias tropas, contrarrestando así la estrategia del enemigo con maniobras comparables. Éste podría ser el caso de las fuerzas de Sierra Leona. El Frente Unido Revolucionario era notorio por reclutar a la fuerza a niños y niñas en sus filas, y las milicias locales, o Fuerza de Defensa Civil, parecían responder haciendo uso de niños en sus propias filas. En cierto sentido, esto niveló el campo psicológico para los participantes en la batalla. Dada la posición de EE.UU. de no permitir el reclutamiento de menores de 17 años y el compromiso del país a respetar el Protocolo de Operaciones de la Convención de Derechos de los Niños,20 es muy poco probable que las fuerzas armadas de Estados Unidos imiten esta postura e incorporen a niños en las fuerzas armadas. La segunda ruta que podrían adoptar las fuerzas armadas es entrenar a soldados para que hagan caso omiso de la edad de los combatientes enemigos, e inculcarles a conciencia la idea de que matar a niños está justificado. Nuevamente, es muy poco probable que dicho entrenamiento pueda desarrollarse y ejecutarse efectivamente en Estados Unidos. No sólo se destruiría la fibra moral preexistente de todos los soldados, sino que el público de Estados Unidos tendría que estar de acuerdo en que esa posición hacia los niños en la guerra es justa. Dada la composición y los límites históricos/culturales de Estados Unidos, éste es un método inviable. La última opción para resolver el problema ético de luchar contra niños en la guerra es empezar con la premisa de que los niños combatientes son una amenaza no responsable. Según el profesor de filosofía Jeff McMahan, una persona puede dañar a otras, pero es una amenaza no responsable si su "acción es completamente involuntaria".21 Esto incluye los casos en que una persona sea obligada o drogada, y después se convierta en una amenaza. No son moralmente responsables de sus amenazas o acciones, porque se habría usurpado su libre albedrío. En otras palabras, otros tienen la culpa. Incluso si suponemos lo peor, que muchos niños se alistan de forma voluntaria en insurgencias y que son completamente conscientes y responsables de sus acciones, aún debemos considerar el aspecto psicológico del soldado que se enfrentará a ellos. La percepción por parte de la mayoría de los miembros de las tropas influidas por Occidente es que los combatientes son niños y por lo tanto tendrán siempre cierta inocencia. Por último, si las tropas de EE.UU. están condicionadas para considerar a los niños soldado como amenazas no responsables, podrán desarrollar de forma más inmediata la posición psicológica de que la defensa propia es éticamente viable, pero la contención es siempre más deseable:

Los combatientes justos tiene razón de apiadarse y contenerse, no porque los niños soldado carezcan completamente de responsabilidad por sus acciones, sino porque hay que ser indulgentes con ellos debido a su especial vulnerabilidad a la explotación y a la muerte. Los combatientes justos deben mostrar compasión, incluso si esto representa un riesgo adicional para ellos, a fin de tratar de dar a estos niños ya agraviados una oportunidad en la vida.22

Mientras que esta posición ética puede ser la más complicada de todas las justificaciones sobre cómo tratar a los niños soldado, se puede y se debe incorporar en el entrenamiento básico de las tropas de EE.UU. aunque dicho método apenas si se ha tenido en cuenta en las fuerzas armadas.

Antes de la invasión de Irak de 2003, el Pentágono admitió prontamente que no tenía ningún "plan oficial" que describiera cómo tratar la amenaza de los niños soldado, y su división de relaciones públicas no estaba lista para tratar los efectos que las imágenes de niños muertos llevando armas podrían tener en la opinión pública árabe.23 No obstante, un año antes, en 2002, el Cuerpo de Infantería de Marina de EE.UU. (USMC) organizó probablemente el primer seminario sobre las implicaciones que podrían tener los niños soldado en las tropas de EE.UU. El seminario estaba condicionado por la pregunta; "¿Cómo trataremos esto?" La reunión durante el día de personal militar, profesores universitarios, defensores de los derechos humanos y un antiguo niño soldado exploró las implicaciones en el campo de batalla (letalidad, leyes de la guerra y efectos desmoralizadores); qué podría hacerse para detener el uso de los niños en la guerra (iniciativas internacionales, iniciativas locales e iniciativas militares); y problemas adicionales como la reintegración de los niños en la sociedad y los elevados casos de VIH/SIDA observados en su mayor parte en las niñas secuestradas para ser utilizadas en la guerra.24 El seminario del USMC ofreció estas sugerencias a nivel de terreno:

1. Revelar y eliminar el liderazgo de los adultos, ya que ellos son las personas responsables del reclutamiento;

2. Combatir a los niños soldado a cierta distancia y utilizar más munición a estilo shock (por encima de las cabezas del enemigo);

3. Vigilar zonas de reclutamiento, áreas donde los rebeldes reúnan y alisten a niños (escuelas, campos de refugiados, iglesias, etc.);

4. Usar más armas no letales (entre las que se podría incluir aerosoles irritantes y balas de goma);

5. Participar en más operaciones psicológicas con el fin de persuadir a los niños a deponer sus armas y volver a un entorno de refugio seguro;

6. Hacer saber a la opinión pública de EE.UU. cuál es el problema y qué se podrían encontrar las tropas cuando se enfrentan a niños soldado;

7. Aumentar los esfuerzos de inteligencia para poder entender mejor al adversario en vez de saber meramente qué armas tiene y dónde están.

Estas sugerencias constituyen un primer paso significativo para resolver las dificultades de tratar con niños y niñas menores de edad en el campo de batalla. No obstante, no son el único nivel que necesitamos para tratar el problema. Según se dijo arriba, las predisposiciones psicológicas de los soldados occidentales son de gran importancia. La Teniente Coronel Judith A. Hughes, Fuerza Aérea de EE.UU., afirma que el establecimiento militar de EE.UU. no está haciendo lo suficiente para entender las consecuencias para la salud mental de la lucha contra niños. "La falta de especificidad en el caso de toparse o matar a niños soldado puede ser un defecto en la evaluación de vigilancia de la amenazas de la comunidad médica".25 Hughes aboga estar preparado psicológicamente antes de participar en cualquier batalla en la que hay niños así como la intervención en la salud mental después de la exposición y el enfrentamiento.

Más allá del nivel individual y del nivel de organización militar interna, el problema de los niños soldado también necesita la cooperación de los políticos de los estados, de los políticos internacionales y de las organizaciones no gubernamentales (ONG). Se trata de un método trino que el Honorable Teniente General R.A. Dallaire, Ejército Canadiense, afirma que debe utilizarse para proteger a los niños contra el reclutamiento.26 Sin dicha coordinación, los esfuerzos positivos de una organización sin la ayuda de otros pueden conducir equivocadamente a un aumento del reclutamiento. Según demuestra un estudio, la creación de campos para personas y refugiados desplazados internamente en África, si dejan de estar protegidos por las fuerzas armadas, se pueden convertir fácilmente en almacenes de recursos humanos para las insurgencias. Mientras que los campos pueden organizarse como refugios para niños, a menudo se usan como lugares donde los rebeldes van a secuestrar y reclutar a niños para la guerra.27 Dicha malversación de un proyecto humanitario no es necesariamente culpa de la agencia o agencias que construyen los campos, sino de la falta de capacidad a gran escala para preparar, hacer funcionar y, lo que es más importante, proteger los campos. La respuesta no consiste pues en erradicar los campos sino en incluir a más participantes en el proyecto—comunidades políticas, militares y humanitarias.

Aun cuando, según observa Hughes, las fuerzas armadas de EE.UU. siguen sin seguir las recomendaciones del seminario del Cuerpo de Infantería de Marina de EE.UU. 2002, este método triple (político, militar y humanitario) está siendo desarrollado por la comunidad internacional.28 En julio de 2007, el Centro Canadiense Pearson para el Mantenimiento de la Paz, la Agencia para el Desarrollo Internacional de EE.UU. y la ONG, Search for Common Ground, crearon un ejercicio conjunto (Ejercicio Hijo Pródigo) en que los oficiales de policía, los agentes de paz militares y los especialistas de protección de los niños cooperaron para enfrentarse al tema de los niños soldado en una simulación.29 Basándose en un país africano ficticio, el ejercicio reforzó la idea en los participantes de que la cooperación y la coordinación a todos los niveles, y con múltiples agencias, era esencial para tratar el problema. El paso siguiente para los miembros del Ejercicio Hijo Pródigo, es adoptar lo que han desarrollado y empezar a aplicarlo en la práctica.

El alcance del problema de los niños soldado es enorme, pero debemos enfrentarnos al mismo. No obstante, la resolución de problemas no puede desecharse a cualquier nivel. Los políticos internacionales pueden instituir protocolos y convenciones para hacer un esfuerzo y alterar comportamientos de estados, pero estas acciones no tendrán ningún significado si los estados no participan ni cumplen con ellas, y si las fuerzas armadas no confrontan ni resuelven el asunto desde su punto de vista. Para las tropas de EE.UU. esto significa empezar con la psique del soldado individual, y sigue por crear una estrategia sobre cómo tratar a los niños participantes en combate. Las insurgencias han encontrado una herramienta muy eficaz para desmoralizar a las fuerzas armadas que respetan la tradición de la guerra justa. Como innovación táctica, la utilización de niños soldado ofrece los "mejores resultados posibles por la mínima inversión". Las fuerzas armadas de EE.UU. no pueden desplegar a sus propios niños soldado ni entrenar completamente a sus soldados para no tener en cuenta la edad de los oponentes. En consecuencia, las fuerzas armadas deben incorporar la ética de los niños soldado en el entrenamiento básico. En lo que se refiere a los niños soldado, la moral es la base para resolver los problemas, no la barrera.

Notas:

1. Human Rights Watch. "You’ll Learn Not to Cry": Child Combatants in Columbia ("Aprenderán a no llorar": Niños combatientes en Colombia):, 2003, 89-90, http://hrw.org/reports/2003/colombia0903/14.htm#_Toc55.

2. Peter W. Singer, Facing Saddam’s child soldiers (El enfrentamiento con los niños soldados de Saddam). Iraq Memo #8, 14 de enero, 2003, 1. The Brookings Institution, http://www.brookings.edu/views/op-ed/singer/ 20030114.htm.

3. La tradición de una guerra justa se deriva de antiguas ideas de Grecia y Roma sobre la legitimidad de librar una guerra. En la Edad Media, los pensadores cristianos desarrollaron dos principios guía para determinar las acciones justas: jus ad bellum ("justicia de guerra) y jus in bello ("justicia en la guerra"). Según el filósofo contemporáneo Michael Walzer, "Jus ad bellum requiere que efectuemos juicios sobre la agresión y la defensa propia; jus in bello sobre el respeto o la violación de las reglas usuales y positivas de enfrentamiento" (Michael Walzer. Just and Unjust Wars (Guerras justas e injustas). New York: Basic Books, 1977, 21). Estas posiciones éticas se han refinado aún más y se han codificado en reglas y leyes usuales, como guerra preventiva, protección de los no combatientes y la ponderación de la proporcionalidad. (Vea Bruce Russet, Harvey Starr y David Kinsella. World Politics. Belmont, CA: Thomson Wadsworth, 2006.

4. Thomas X. Hammes. The Sling and the Stone: On War in the 21st Century. (La honda y la piedra: sobre la guerra en el siglo XXI), St. Paul, MN: Zenith Press, 2006, 2.

5. Chalmers Johnson. "The third generation of guerilla warfare" (La tercera generación de la guerra de guerrillas), Asian Survey 8(6), 1968, 437.

6. Doug McAdam, Tactical Innovation and the Pace of Insurgency (Innovación táctica y el ritmo de la insurgencia). American Sociological Review 48(6): 1983, 735-754.

7. Ibid, pp. 735-736.

8. Ibid.

9. Terrance McConnell, Moral dilemmas (Dilemas morales). Stanford Encyclopedia of Philosophy, 2006, http://plato.stanford.edu/entries/moral-dilemmas/.

10. Joshua R. Greene,. Brian Sommerville, Leigh E. Nystrom, John M. Darley y Jonathan D. Cohen. Una investigación de fMRI de participación emocional en el juicio moral. Science 293, 14 de septiembre de 2001.

11. Peter W. Singer, Children at War, (Niños en Guerra). Berkeley, CA: University of California Press, 2006, 166.

12. Peter W. Singer, Western militaries confront child soldiers threat (Las fuerzas armadas occidentales se enfrentan a niños soldados). Jane’s Intelligence Review 17(1). 1 de enero de 2005.

13. Joyce Neu, Conflict analysis for the northern Uganda Peace Initiative (NUPI): Launching a dialogue for peace between the LRA and the GOU (Análisis de conflictos para la Iniciativa de Paz de Uganda del Norte (NUPI): establecimiento de un diálogo para la paz entre el Ejército de Resistencia del Señor (LRA) y el Gobierno de Uganda). Joan B. Kroc Institute for Peace & Justice, University of San Diego, (2004), 5. http://peace .sandiego.edu/reports/trips/Neu%20Trip%20report %203-04%5B1%5D.pdf.

14. Sandra I. Erwin, Child soldiers: A growing threat to U.S. troops? (¿Son los niños soldados una amenaza cada vez mayor para las tropas de EE.UU.?) National Defense, diciembre de 2002, http://www.nationaldefensema gazine.org/issues/2002/Dec/Child_Soldiers.htm.

15. Peter W. Singer, Children at War (Niños en Guerra), 2005, 5. Vea la nota 12.

16. Departamento de Defensa. Department of Defense Dictionary of Military and Associated Terms (Diccionario del Departamento de Defensa sobre Términos Militares y Relacionados). Publicación conjunta 1-02, 12 de abril de 2001 (según las enmiendas hasta el 16 de octubre de 2006), 469-470.

17. Una de las guías más recientes para la acción en el campo de batalla, The U.S. Army/Marine Corps Counterinsurgency Field Manual (El manual de campaña de contrainsurgencia del Ejército y del Cuerpo de Infantería de Marina de EE.UU.), ofrece unos consejos mínimos para tratar con niños en una zona de guerra. El manual advierte contra hacerse amigos de niños, ya que los insurgentes podrían ser testigos de dichos actos de amabilidad, y después "tal vez castiguen a los niños o los utilicen como agentes" (U.S. Army Field Manual No. 3-24, Marine Corps Warfighting Publication No. 3-33.5, Chicago: University of Chicago of Press, 297).

18. Presidente del Estado Mayor Conjunto. Reglas de enfrentamiento vigentes. CJCSI 3121.01A, 15 de enero de 2000.

19. Andrew Buncombe, Child Soldiers would Pose Ethical Nightmare for Allied Troops in the Gulf (Los niños soldados plantearían una pesadilla ética para las tropas aliadas del Golfo). Independent (Reino Unido), 16 de enero de 2003, http://www.commondreams.org/headlines03/0116-04.htm.

20. Naciones Unidas, Optional Protocol to the Convention on the Rights of the Child on the involvement of children in armed conflict (Protocolo opcional de la Convención de Derechos de los Niños en conflictos armados), 2000, http://untreaty.un.org/English/TreatyEvent 2001/ pdf/04e.pdf.

21. Jeff McMahan, Child Soldiers: The Ethical Perspective (Niños soldados: la perspectiva ética). Working Papers: Ford Institute for Human Security, (2007), 6, http://www.fordinstitute.pitt.edu/papers/McMahan07.pdf.

22. Ibid.

23. Andrew Buncombe, 2003, vea la nota 19.

24. Center for Emerging Threats and Opportunities (Centro de amenazas y oportunidades emergentes). Child Soldiers: Implications for U.S. Forces (Niños soldados: implicaciones para las fuerzas de EE.UU.). Quantico, VA., 2002.

25. Teniente Coronel Judith A. Hughes, Fuerza Aérea de EE.UU. Child Soldiers: Are U.S. Military Members Prepared to Deal with the Threat? (Niños soldado: ¿están los miembros de las fuerzas armadas de EE.UU. preparados para esta amenaza), Air War College, Air University 2006, https://research .maxwell.af.mil/papers/ay2006/awc/hughes.pdf.

26. R.A. Dallaire, Children in Conflict: Eradicating the Child Soldier Doctrine (Niños en conflicto: cómo erradicar la doctrina de los niños soldados). Informe de investigación preparado para el Carr Center for Human Rights Policy, John F. Kennedy School of Government, Harvard University 2007. http://www.ksg.harvard.edu/cchrp/pdf/ChildSoldier Report.pdf.

27. Vera Achvarina y Simon F. Reich. No Place to Hide: Refugees, Displaced Persons, and the Recruitment of Child Soldiers (No hay lugar para esconderse: refugiados, personas desplazadas y el reclutamiento de niños soldados). International Security, 31(1): 2006, 127–164.

28. Teniente Coronel Judith A. Hughes, Fuerza Aérea de EE.UU., Child Soldiers (Niños soldado), 2006. Vea la nota 25.

29. Thomas A. Dempsey, Child Soldiers and Stability Operations (Los niños soldados y las operaciones de estabilidad). Issue Paper No. 2007-02, U.S. Army Peacekeeping and Stability Operation Institute, 2007, http://www.carlisle.army.mil/pksoi/Docs/Exercise%20Prodigal%20Childpdf.


 Colaborador

El Señor Robert Tynes

El Señor Robert Tynes es un antiguo periodista independiente de KPLU-NPR y del Seattle Times. Tiene una Maestría en Comunicación de la Universidad de Washington y actualmente es un candidato al doctorado en ciencias políticas del Rockefeller College of Public Affairs & Policy, University at Albany, SUNY. Su investigación se concentra en la violencia política, en los niños soldados, y en África.


Declaración de responsabilidad: Las ideas y opiniones expresadas en este artículo reflejan la opinión exclusiva del autor elaboradas y basadas en el ambiente académico de libertad de expresión de la Universidad del Aire. Por ningún motivo reflejan la posición oficial del Gobierno de los Estados Unidos de América o sus dependencias, el Departamento de Defensa, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos o la Universidad del Aire. El contenido de este artículo ha sido revisado en cuanto a su seguridad y directriz y ha sido aprobado para la difusión pública según lo estipulado en la directiva AFI 35-101 de la Fuerza Aérea.


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