Documento creado: 20 de marzo de 2008
Air & Space Power Journal - Español  Primer  Trimestre 2008


Niños Soldados  —Desesperación, Deshumanización y Conflictos

John P. Sullivan

Jóvenes del Ejército Sudanense para la Liberación

Jóvenes del Ejército Sudanense para la Liberación, en patrulla. ©2004 Joanne Mariner / Human Rights Watch

L A GUERRA contemporánea ya no es del dominio exclusivo de los adultos y de las fuerzas de los estados. Los niños cada vez están más involucrados en conflictos librados por actores que no son estados: guerrillas, terroristas, grupos de yihadistas, bandas, criminales y señores de la guerra. Estos grupos utilizan niños soldados para operar fuera de las normas bélicas y del imperio de la ley, y han abandonado prohibiciones vigentes desde hace mucho tiempo contra el terrorismo, ataques contra personas que no son combatientes, tortura, represalias y esclavitud. Estos personajes luchan entre ellos y contra los estados para conseguir territorio, lucrarse y saquear además de acelerar la deshumanización de la guerra. Este artículo examina el uso de niños en la guerra y en los conflictos armados. Repasa, específicamente, el problema de los niños soldado contemporáneos, y habla de los niños combatientes en tres situaciones: conflictos internos (guerras civiles e insurgencias), terrorismo y bandas criminales. Por último, describe la forma en que los niños se convierten en soldados y en las formas de responder a este problema.

Introducción: Definición
de los Niños Soldados

Hay más de medio millón de niños (menores de 18 años)1 en todo el mundo que participan en fuerzas armadas, paramilitares y fuerzas no estatales. Unos 250.000-300.0002 de estos niños soldados, algunos de menos de 10 años de edad, participan en más de 30 conflictos. De hecho, en unos estudios separados en el Sureste Asiático y en África Central se cree que la edad promedio de estos niños soldado es justo un poco menos de 13 años.3 A menudo son "reclutados" o secuestrados y después manipulados para participar en una violencia brutal dirigida a veces contra sus propias comunidades y familias. Se explota tanto a las niñas como a los niños para que participen en actos que frecuentemente no pueden comprender. A menudo a las niñas se las obliga a proporcionar servicios tanto sexuales como de combate.

Los principios de El Cabo4 definen a los niños soldado como:

Cualquier persona de menos de 18 años de edad que forme parte de cualquier clase de fuerza armada o grupo armado regular o irregular en cualquier capacidad, incluidos cocineros, porteadores, mensajeros y los que acompañan a estos grupos, que no sea puramente familiares, pero sin limitarse a lo anterior. Incluye a las niñas reclutadas para fines sexuales y matrimonios forzados. Por lo tanto no se refiere sólo a un niño que porte o haya portado armas.

Aunque en conflictos pasados hayan participado soldados muy jóvenes, como en el caso sobre todo de la Hitler Jugend (Juventudes Hitlerianas) al final de la Segunda Guerra Mundial, nunca fueron los actores principales. Esto está cambiando radicalmente. P.W. Singer documenta este cambio en el combate en su libro Children at War (Niños en guerra)5, donde cuenta de tropas de soldados de 10 años edad con AK-47, y adolescentes convertidos en bombas suicidas en una jungla juvenil global. Los niños combatientes, secuestrados, comprados e incluso entregados por sus propias familias, se han utilizado como suicidas con bombas en Sri Lanka y Palestina, en guerrillas en Colombia y Afganistán. Según la organización no gubernamental Save the Children (Salvad a los Niños):

Grupos armados de todo el mundo, tanto del gobierno como de la oposición, reclutan y utilizan a niños por una serie de razones. Generalmente es más fácil secuestrar, subyugar y manipular a niños que a adultos. Los niños son más susceptibles y vulnerables al adoctrinamiento. Pueden aprender destrezas y tareas de forma rápida, y pueden ser rápidos y ágiles en un campo de batalla. Se arriesgan más que los adultos. Se considera que los niños son más leales y representan menos peligros para los líderes adultos. Es más fácil que los niños se infiltren en las líneas enemigas, convirtiéndose en espías y portadores de bombas más eficaces. A los niños se les considera normalmente como mano de obra barata y sacrificable; requieren menos alimentos y no se les paga. Además, el uso de niños soldados puede presentar un dilema moral para los enemigos: ¿deben matar a niños?6

La inestabilidad global, los numerosos grupos de niños que se pueden reclutar, los conflictos continuos a menudo multigeneracionales, la proliferación de armas baratas y fáciles de usar y las estructuras estatales debilitadas facilitan la tendencia a usar mano de obra militar infantil. Los señores de la guerra y "zonas sin leyes" que alimentan el conflicto permite a los señores de la guerra y a los terroristas explotar a niños sin afiliar como tropas económicas sacrificables. En consecuencia, los suministros sin fin de niños combatientes hambrientos, crédulos y maleables reemplazan la ideología y el liderazgo militar tradicional.

El Informe sobre Niños Soldados del Departamento de Estado de EE.UU de 20067 documenta 25 países que han empleado niños soldados. Entre los peores violadores se encuentran el Ejército de Resistencia del Señor (LRA, por sus siglas en inglés) de Uganda, los Tigres de Liberación de Tamil Eelam (LTTE, por sus siglas en inglés) de Sri Lanka, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), las fuerzas de seguridad el gobierno de Birmania, y las fuerzas gubernamentales y los grupos armados de la República Democrática del Congo. En nueve de los 25 países, las fuerzas del gobierno reclutaron a la fuerza a niños; en tres, se ha informado de la utilización de niños como escudos humanos tanto por fuerzas estatales como no estatales.

Guerras Civiles e Insurgencia: Los
Niños en los Conflictos Internos

Charles Taylor en Liberia constituye un ejemplo notorio de un señor de la guerra que explotaba a los niños para librar combates. En los conflictos de Liberia, hasta el 70 por ciento de las fuerzas usadas por Taylor y sus adversarios eran niños, lo que ascendía a casi 20.000 niños combatientes. Taylor, un recluso fugado de Massachusetts, huyó a Liberia y se convirtió en un señor de la guerra que explotaba a miles de niños soldado, y estaba a cargo de un enclave criminal conocido cono el País de Taylor apoyado por 300 millones de dólares de EE.UU. al año de comercio ilegal. Con el tiempo, su ejército de niños se convirtió en el centro de gravedad de una fuerza que se apoderó del gobierno de Liberia. Taylor demostró que los niños soldado podían permitir a las bandas convertirse en fuerzas de combate efectivas y económicas, fuerzas que se podían regenerar a pesar de una falta de apoyo popular y una devaluación ideológica. El lucro personal y el saqueo se pueden convertir en un incentivo para el conflicto en curso.

Niños soldados en Irak

Niños soldados en Irak. "Niños, tan jóvenes como de 11 años, exceden en número a combatientes extranjeros en los campamentos de detención estadounidenses en Irak. Desde marzo, esas cifras han aumentado a 800 de 100, dijo el General de Division Douglas Stone, el comandante de operaciones de detenidos". Fuente: Zavis & Therolf, Los Angeles Times, 27 de agosto de 2007.

Algo similar se puede encontrar en el Ejército de Resistencia del Señor (LRA, por sus siglas en inglés) de Joseph Kony. El LRA opera en el norte de Uganda. Con unos 200 seguidores adultos, esta banda tipo secta reunió una fuerza que en su apogeo ascendió a 14.000 combatientes, muchos de ellos niños. El LRA usa todas las herramientas de explotación características de los ejércitos de niños: secuestro, esclavitud, palizas, violaciones y asaltos sexuales para dificultar o hacer imposible su escapada y reintegración en la sociedad. El LRA ha sido capaz de mantenerse activo durante más de una década.

Las fuerzas de EE.UU. también han encontrado a niños soldados en Irak y Afganistán. Un niño afgano fue responsable de la muerte del primer soldado de EE.UU. en el conflicto afgano, el Sargento de Primera Clase Nathan R. Chapman, un boina verde, el 4 de enero de 2002; la amenaza de los niños combatientes continuó cuando un combatiente canadiense de 15 años de edad de Al-Qaeda mató al Sargento de Primera Clase Christopher Speer. Más adelante, en Irak, las fuerzas de EE.UU. encontraron niños soldados en las fuerzas de Saddam Hussein, algunos incluso de 10 años de edad. Además, al menos cinco combatientes menores de edad sospechosos de ser miembros de Al-Qaeda o talibanes están en la prisión militar de EE.UU. de la Bahía de Guantánamo.8

Las consecuencias de la presencia de niños en conflictos son grandes. Con frecuencia, los niños se acostumbran a la violencia y siguen combatiendo en uno u otro conflicto hasta que resulten muertos o incapacitados. Considere el caso del Ejército de Liberación Nacional Karen de Birmania (Myanmar) que se escindió en una serie de grupos incluido el "Ejército de Dios", encabezado por un par de gemelos de 12 años, Luthur y Johnny Htoo, de mala reputación. La amenaza no se limita a niños; también se están utilizando cada vez más niñas soldados. En las fuerzas que utilizan niños, el 30% de las mismas despliegan niñas de menos de 15 años de edad. Estas niñas armadas se encuentran en 55 países. En 27 de éstos fueron secuestradas, en 34 participaron en combates, y prácticamente en todos fueron sometidas a abusos sexuales, violaciones y esclavitud sirviendo como "esposas de soldados" y proporcionando servicios sexuales a sus "líderes" y compañeros combatientes.

También se han usado niños soldados en América Central y del Sur. Por ejemplo durante la guerra civil de El Salvador (1980-1992) se informó que tanto el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) como las Fuerzas Armadas del El Salvador (FAES) habían utilizado niños en su confrontación9. "En 1998-1999 la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) y el Fondo para Niños de la ONU (UNICEF) llevaron a cabo un estudio de casi 300 ex-niños soldados de las FAES y del FMLN y averiguaron que tres cuartos de los que respondieron del FMLN fueron reclutados entre las edades de 10 y 14 años, mientras que el 80 por ciento de los reclutas de las FAES tenían 15 años o más en el momento de incorporarse".10 La investigadora Claudia Ricca informa que aunque solamente un grupo dentro del FMLN reclutaba a niños de menos de 15 años, a veces el conflicto era tan intenso que se usaban niños menores de 15 años. Al empeorar el conflicto, las edades de los combatientes disminuyeron y sus números aumentaron mientras que sus tareas pasaban de ser funciones de apoyo en la retaguardia a combate en el frente.11

Las narcoinsurgencias de Colombia también disponen de niños soldados. El conflicto armado interno de más de cuarenta años ha tenido un gran impacto en los niños de Colombia y de los países vecinos de Ecuador y Venezuela. Se cree que entre 11.000 y 14.000 niños de ambos sexos participan en el conflicto armado en Colombia.12 Estos niños soldados se usan "en combate y en trabajos logísticos y de inteligencia, para hacer explosivos y reclutar a otros niños. Les pueden matar por intentar escaparse, desobedecer órdenes o no poder hacer lo que se les ordena. También se les expone a otras violaciones de sus derechos, como tortura, abuso y esclavitud sexual."13

En Afganistán, se cree que tanto la Alianza del Norte como los talibanes utilizan niños soldados. Se dice que un comandante de la Alianza del Norte afirmó que, "nuestra causa es tan grande que incluso nuestros niños quieren unirse a nosotros para combatir al enemigo".14 Igualmente, mientras que los talibanes niegan el uso de niños en combate, una decapitación a la que se le dio mucha publicidad llevada a cabo por un niño refuerza las acusaciones de actividades con niños.15

La insurgencia y el terrorismo apenas si se distinguen en el espacio operacional moderno. En Irak, Al-Qaeda cada vez usan más niños soldados. Niños incluso de 10 años son reclutados por Al-Qaeda para incorporarse a la insurgencia iraquí. Según el General de División Douglas Stone, el eje de las operaciones de detención militares de EE.UU. en Irak, Al-Qaeda se dirige "a los jóvenes y a los más susceptibles, les comparo a los traficantes de drogas".16 De los 4.000 prisioneros en Camp Cropper, 950 son jóvenes inmaduros, algunos de 10 años de edad. La mayoría tienen entre 15 y 17 años de edad. Están detenidos por acciones que van desde plantar dispositivos explosivos improvisados a intercambiar disparos con armas de fuego. En enero de 2007, las fuerzas armadas de EE.UU. detuvieron a unos 100 jóvenes inmaduros; en diciembre de 2007 el número ascendió a unos 950.17

Aunque antes era rara su presencia en los campos de batalla de Irak, los niños soldados son ahora una presencia significativa en raptos, asesinatos y bombas al borde de las carreteras. Según el General de División Stone, los niños son más numerosos que los combatientes extranjeros. Son unos "combatientes efectivos porque son fácilmente influenciados, no temen de la misma manera que los adultos y no son examinados tanto por las fuerzas de EE.UU."18 Estos niños combatientes reciben de 200 a 300 dólares de EE.UU. por plantar bombas, y son glorificados en historias en la web sobre niños mártires. Tanto los insurgentes suníes como sus opuestos chiíes, como el Ejército Mahdi de Sadr, presumen de tener niños combatientes.19 Según la UNICEF, los niños se ven atrapados frecuentemente en el fuego cruzado del conflicto ya sea como víctimas de la violencia, de la inseguridad y del desplazamiento. Por ejemplo, en Irak, en 2007, fueron desplazados 25.000 niños por mes como promedio por motivos de violencia o intimidación, y las autoridades policiales o militares detuvieron aproximadamente a 1.350 de ellos, muchos por presuntas violaciones de seguridad.20

Terrorismo: Niños del Terror

Los grupos terroristas también usan niños combatientes. En los reportajes de noticias actuales, vemos cómo se acelera esta amenaza. Por ejemplo, los grupos extremistas relacionados con Al-Qaeda están reclutando a menores, por ejemplo, ‘niños soldados’ para efectuar ataques terroristas según el jefe del Servicio de Seguridad del Reino Unido llamado MI5. Los grupos terroristas están reclutando adolescentes de hasta 15 años de edad en Gran Bretaña. El Director General Jonathan Evans describe a jóvenes convertidos en extremistas, y dice que: "los terroristas se dirigen metódicamente a jóvenes y niños en el Reino Unido. Están radicalizando, adoctrinando y preparando a personas jóvenes y vulnerables para llevar a cabo acciones terroristas. Este año, hemos visto a individuos de 15 y 16 años de edad implicados en actividades relacionadas con terroristas".21

Varios grupos incluidos Al-Qaeda, Hamas, la Yihad Islámica Palestina, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y los Tigres de Liberación de la Tierra Tamil (LTTE) han empleado niños terroristas. Singer observa que "grupos como Hamas y la Yihad Islámica Palestina han introducido a niños en el juego del terrorismo. Más de 30 ataques suicidas con bombas desde el año 2000, según la revista Time, han sido llevados a cabo por niños, y han estado detenidos múltiples terroristas de corta edad de Al-Qaeda en la prisión militar de EE.UU. de la Bahía de Guantánamo en la instalación especial ‘Camp Iguana’ ".22 En un ensayo anterior, Singer también observa que se han utilizado niños de hasta 13 años de edad como niños suicidas con bombas en el conflicto palestino, además de en Sri Lanka, y las guerrillas colombianas utilizaron un niño de 9 años para poner una bomba en un lugar de votación en 1997.23 El terrorismo con niños también se extiende a mujeres y niñas, como en el caso del LTTE, para evitar el escrutinio y los cacheos del personal de seguridad masculino.

Una madre envía a su hijo a una misión suicida

Una madre envía a su hijo a una misión suicida.
Fuente Palestinian TV http://www.teachkid
speace.org/section.php?id=3

Según el Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-moon, el LTTE sigue reclutando a menores para la lucha. Según una fuerza de tarea de las Naciones Unidas/UNICEF, el LTTE y el Tamil Eela Makkal Viduthalai Pulikal (TMVP), también conocido como la facción Karina, que se escindió de los tigres tamiles y ahora apoya a las tropas del gobierno, no ha dejado de secuestrar, reclutar y utilizar niños. Además, el LTTE, que emplea a la llamada "Autoridad de Protección de Niños" para tratar los problemas humanitarios ha dejado de practicar procedimientos transparentes para la liberación y la verificación de la liberación de niños combatientes. No obstante, se ha avanzado a medida que el número niños reclutados entre noviembre de 2006 y agosto de 2007 ha bajado a 262 desde 756 el año anterior.24

Los niños desempeñan una variedad de funciones en estos ejércitos de la cuarta generación: infantería de choque, incursores, centinelas, espías, zapadores y porteadores.25 Son capaces de utilizar sistemas de armas fáciles de manejar de una manera muy efectiva, incluso cuando se enfrentan a tropas de adultos. Por ejemplo, en 1997 la Brigada Leopardo del LTTE, una formación de niños de élite compuesta principalmente por huérfanos, rodeó y aniquiló a unos comandos del ejército de Sri Lanka, una pérdida que desmoralizó a todo el ejército, ya que unos niños derrotaron por completo a su vanguardia de élite.26

Bandas Criminales: Niños
como Combatientes en Bandas

Los conflictos y los delitos convergen en muchos lugares en disputa del mundo. Las preocupaciones actuales del Representante Especial para Niños y Conflictos Armados de la ONU incluyen las denominadas situaciones ‘límite’. Uno de estos ejemplos es "Haití, donde la violencia y los conflictos armados han creado un entorno en el que bandas criminales, muchas de la cuales parecen estar muy relacionadas con partidos políticos, cometen graves violaciones contra niños. En Haití, dichos grupos armados controlan territorio, particularmente en la capital, Port-au-Prince, y en otras ciudades, como Gonaives, y reclutan sistemáticamente a niños como combatientes, espías, informadores y porteadores de armas y drogas."27

La explotación de niños como combatientes y terroristas es muy similar a la dinámica de la violencia en las bandas callejeras de Los Ángeles y a la empleada por los maras en toda América Latina. A medida que las bandas se transforman y se convierten en bandas criminales transnacionales, existe el potencial de una convergencia mortal entre las bandas de la tercera generación28 y los niños soldado.

El periodista Fred Weir del Christian Science Monitor observa que "cualquier lugar donde exista una combinación de conflicto, desintegración de servicios, colapso económico o ausencia de gobierno constituye una trampa mortal para los niños".29 En estos lugares o ‘espacios sin gobernar’ o ‘zonas sin ley’ se incuban los conflictos. Las zonas sin ley pueden encontrarse en barrios, favelas, gecekondas, chawls, guetos y zonas pobres y superpobladas de las ciudades globales; en enclaves rurales o fronteras; o en las desakotas (pueblos urbanos) donde la extensión irregular ha borrado la distinción entre lo urbano y lo rural, el centro y la periferia. Son regiones que van desde unos cuantos bloques a grandes áreas sin disputar y estados fallidos donde las instituciones estatales como la policía y los servicios tradicionales del gobierno tienen una influencia mínima o nula. Las bandas ocupan el vacío político y tratan de conseguir sus fines mediante la violencia:

Los delitos y la violencia a menudo se confunden cuando las empresas delictivas tratan de anular los esfuerzos de ejecución de la ley hechos por parte del estado, su policía y las fuerzas de seguridad. El uso de la violencia como política de interferencia tradicionalmente ha sido un fenómeno de estados fallidos, pero ocurre un fenómeno similar cuando las bandas callejeras explotan las ‘comunidades fallidas’ y dominan la vida de la comunidad.30

La violencia endémica y las zonas sin ley son sinónimas en las ciudades globales de discordia descritas en el libro reciente de Mike Davis titulado Planet of Slums (El planeta de las zonas pobres y superpobladas). En las zonas pobres y superpobladas descritas por Davis el sector informal reina y está cargado de conflictos. Dichos conflictos "se transmutan normalmente en violencia etnorreligiosa o racial. Los padrinos y los propietarios del sector informal (invisibles en la mayoría de las publicaciones) usan la coerción de forma inteligente, incluso la violencia crónica para regular la competencia y proteger sus inversiones".31 La violencia sectaria también es una característica predominante de dichas áreas. La vida de las zonas pobres y superpobladas con su estructura política y económica informal "es un reino semifeudal de comisiones, sobornos, lealtades tribales y exclusión étnica. El espacio urbano nunca es gratuito. Un lugar del pavimento, el alquiler de un carruaje tirado por una persona, un día de mano de obra en una obra de construcción, o una recomendación doméstica a un nuevo empleador: todo esto requiere clientelismo o formar parte de cierta red cerrada, a menudo una milicia étnica o una banda callejera".32

Las zonas pobres y superpobladas con sus economías de subsistencia pueden activar una amplia variedad de respuestas al fracaso estructural, a las privaciones y a la negligencia. Éstas pueden ser positivas (ONG, movimiento de iglesias o sociales) o predadoras (maras, bandas callejeras, milicias o como se observa en ‘ciudades borde’ en los alrededores de Estambul, El Cairo, Casablanca, Londres o París al Salifia Jihadia).33 Los "estados fallidos y las ‘zonas sin ley’ alimentan un bazar de violencia donde los señores de la guerra y los empresarios marciales fomentan la convergencia de delitos y guerras".34 El interminable conflicto en dichas zonas es alimentado y explotado por miembros de bandas y niños soldados.

En muchas formas, la explotación de niños como combatientes y terroristas en zonas de conflictos contemporáneos es similar a la dinámica de violencia de bandas callejeras "donde bandas de jóvenes en busca de territorio, de ser aceptados y de poder usan la violencia como bálsamo de su impotencia para intimidar y dominar a las ‘comunidades fallidas’ ".35 Esto ocurre en todo el mundo. Las bandas como los Sexy Boys y Hard Livings de las zonas pobres de El Cabo están aumentando su refinamiento y brutalidad, y cada vez buscan a más niños como miembros.36

Las bandas son una forma de grupo armado organizado que se incuban en ‘comunidades fallidas’ o ‘zonas sin ley’. Aunque son peligrosas, poseen una serie de "atributos positivos para los que pertenecen a las mismas, y en algunos casos, incluso para los que no. A menudo desempeñan funciones sociales, políticas o económicas en las comunidades que dominan".37

Las favelas de Río de Janeiro son un caso práctico importante de niños involucrados en violencia armada.38 Hay más personas (especialmente niños) que mueren por disparos de pequeñas armas de fuego en Río que en muchos conflictos armados convencionales. Aunque no hay grupos armados orientados políticamente, "las facciones del tráfico de drogas de Río constituyen una presencia paramilitar territorial y abiertamente armada en la mayoría de las favelas de la ciudad".39 Se han observado muchas similitudes entre los niños soldados y los ‘trabajadores de las facciones de narcotraficantes’ de Río. Entre otras se incluyen el reclutamiento voluntario, el uso de armas y la participación en confrontaciones armadas.

Consideremos el caso de Ricardo M. Tenía 11 años de edad cuando mató a una persona por primera vez. Era de noche en la favela. Estaba divirtiéndose con miembros del ‘Terceiro Commando’, la segunda banda más grande de Río, y preparándose para su inicio en el grupo. Para sellar su vínculo, se torturó a un adolescente del que se decía que había delatado a un miembro de la banda y después se le obligó a ponerse de rodillas. Ricardo M. Tuvo que ejecutar en ese momento al ‘traidor" con un revólver del calibre .38. Ricardo pasó la prueba de inicio; disparó la pistola y se convirtió en un ‘soldado’ de la banda.40 Dicha violencia es endémica. Los niños de Río están librando una guerra en nombre de las bandas de narcotráfico para ampliar o asegurar el control de las favelas de las ciudades—300 de 700 están controladas por bandas.41 Según el Jefe de Justicia de la Corte Juvenil de Río, Guaraci de Campos Viana, "la mafia de las drogas recluta a niños de hasta 9 ó 10 años de edad", y añade que los "niños no tienen la sensación de correr peligro".42

Las bandas de narcotraficantes explotan la falta de una estructura de gobierno legítima. "El gobierno está casi completamente ausente de la mayoría de la zonas pobres y superpobladas y la presencia de la policía es rara. Estas bandas a menudo están tan bien armadas que sólo las unidades especiales muy armadas se atreven a entrar en las favelas".43 Se dan unas circunstancias similares en toda América Latina. "En El Salvador, Honduras y Guatemala, mueren adolescentes todos los días en batallas entre ‘maras’ combatientes o bandas de jóvenes. De Caracas a Sao Paulo, pasando por la Ciudad de México y Buenos Aires, América Central y del Sur están sufriendo un aumento considerable de la delincuencia juvenil".44

Se ha descrito a dichos ‘niños soldados urbanos’ como "niños y jóvenes empleados o involucrados en violencia armada organizada, donde hay elementos de una estructura de mando y poder sobre territorio, población local o recursos. Los grupos de delincuentes organizados incluyen bandas callejeras institucionalizadas, maras y pandillas, facciones de narcotraficantes, milicias étnicas, vigilantes e incluso grupos paramilitares actuando en situaciones no bélicas".45

La situación en Río no es una guerra convencional o una insurgencia. Como las bandas de narcotraficantes no han expresado la intención de suplantar al estado, muchos activistas de los derechos de los niños creen que el término ‘niños soldados’ es impreciso; pero debido al nivel de confrontación armada, dominio territorial y poder de las poblaciones locales, el término ‘delincuente juvenil’ tampoco es exacto. Para salvar las diferencias, han denominado a estos jóvenes ‘Niños y Jóvenes en Violencia Armada Organizada’ (COAV, por sus siglas en inglés) para no legitimar niveles ya elevados de fuerza estatal letal usado contar ellos.46

En esencia, este nivel de violencia de ‘banda de tercera generación’ equivale a una ‘insurgencia criminal’ que reta la legitimidad de las funciones estatales y el imperio de la ley. Son los niños los que en gran medida libran estas insurgencias de bandas. Según indicó el Representante Especial para Niños y Conflictos Armados, "muchos de los conflictos actuales comprenden personajes no estatales y situaciones variables de delincuencia transnacional organizada".47

Estas situaciones variables están caracterizadas por vacíos de seguridad que presentan un aumento de las fuerzas paramilitares y la privatización de los conflictos. Las situaciones de violencia armada se dividen en áreas poco claras al difuminarse las definiciones tradicionales de los conflictos armados. "A pesar de las distinciones en los marcos legales, la experiencia para los niños es la misma".48

El Representante Especial, al hablar de la situación en Haití, observó que Haití es un ejemplo que "resalta claramente cómo, en un estado afectado por los conflictos con una pobreza y una corrupción extremas, los grupos armados, muchos con relaciones con partidos políticos, pueden pasarse rápidamente al crimen organizado, incluido el tráfico de drogas y armas. Un niño reclutado por un grupo armado puede ser considerado al día siguiente como miembro de una banda a medida que evolucionan las realidades políticas".49

Cómo los Niños se
Convierten en Niños Soldados

Niños Palestinos

Niños Palestinos Fuente Palestinian TV, http://www.teachkidspeace. org/section.php?id=3

Los niños soldados son jóvenes explotados por una situación de seguridad global donde predominan el conflicto, las presiones económicas, la pobreza extrema y el hambre, los estados fallidos y las ‘zonas sin ley’. El impacto de la pandemia del SIDA y una población excesiva de huérfanos con riesgo de contraer enfermedades, el hambre y la delincuencia fomentan el reclutamiento, forzado o de otra clase, de niños soldados. El resultado: los niños pueden convertirse en los soldados más feroces, emergiendo como los nuevos guerreros del siglo XXI allí donde haya guerras encarnizadas.50 Por ejemplo en Filipinas, los niños se incorporan voluntariamente a grupos de guerrillas para escapar la pobreza desbordante. Un informe comisionado de la UNICEF, emitido en diciembre de 2007, averiguó que el temor a las fuerzas gubernamentales, la pobreza y los servicios humanos limitados atraían a algunos niños a incorporarse al grupo comunista Nuevo Ejército del Pueblo (NPA, por sus siglas en inglés) y al grupo islamista Frente de Liberación Moro Islámico (MILF, por sus siglas en inglés). Tanto el NPA como el MILF usan niños de menos de 18 años de edad en funciones no combatientes como correos, espías y cocineros.51

Como indica Singer, una situación de seguridad global desesperada estimula el uso de niños soldado, "los niños desesperados y excluidos constituyen un grupo enorme de mano de obra para la economía ilegal, crimen organizado y conflictos armados".52 Los señores de la guerra, los gangsters y los terroristas reclutan en esta masa apática. En África solamente un tercio de los todos los niños tienen malnutrición y para 2010 esto aumentará hasta la mitad. Esta generación emergente de niños desconectados son las filas de donde saldrán los niños soldados. El secuestro y el reclutamiento forzado son medios normales de iniciar la participación de niños en un conflicto.

Los secuestros a menudo van seguidos de asesinatos, violaciones y palizas. El "recluta" cumple con lo ordenado o muere. Incluso el reclutamiento voluntario (aproximadamente dos tercios de los niños soldados se ofrecen como voluntarios o son animados a incorporarse con cierta clase de "aliciente") esta teñido por la pobreza, el hambre, el desplazamiento y la necesidad de ser aceptado o de vengarse. A continuación sigue el adoctrinamiento. Éste incluye coacción de varios tipos, "lavado de cerebro" o condicionamiento psicológico, incluida la participación forzada en asesinatos ritualizados, o la participación en una atrocidad, y ocasionalmente "marcándoles al hierro" como a los esclavos para desincentivar las fugas. Normalmente esto resulta en una disgregación, donde por ejemplo en el caso de una formación de niños en Sierra Leona, los niños combatientes se llamaban a sí mismos "cyborgs" para hacer notar su condición de máquinas de matar sin sentimientos.

Después del secuestro, viene el entrenamiento. Como ejemplo de esto podemos citar a los Tigres tamiles (por ejemplo, el LTTE que también usa niños suicidas con bombas) que destruyen las relaciones familiares, regulan las horas de sueño y de las comidas, hacen énfasis en la instrucción militar, en el adoctrinamiento y en el entrenamiento con armas, además de exaltar las virtudes de arriesgarse. Esto resulta en guerreros más capaces y atrevidos que los reclutas adultos típicos. Cuando hay que entrar en acción, el resultado son combatientes efectivos que operan con audacia e impunidad. El mayor número de bajas, la mayor confusión y la presencia de combatientes para los que las fuerzas convencionales están condicionadas en no dañar resultan en serias amenazas para los civiles y las fuerzas convencionales cuando hay niños combatientes presentes.

Los niños combatientes se despliegan sin temor, corren riesgos desmedidos, tienen un sentido disminuido de la mortalidad y no son capaces de sopesar completamente las consecuencias de sus acciones. Frecuentemente, estos factores se refuerzan con el uso de alcohol y drogas. Los niños combatientes pueden convertirse en los combatientes más feroces, llegando a ser en esencia máquinas de matar audaces que operan en pequeñas unidades bajo el mando de un pequeño número de adultos. Sus números y poder de fuego se dirigen a menudo a cargas en masa de ataques en oleadas donde se considera a los niños como sacrificables.

El reclutamiento de niños en conflictos regionales y fronterizos es también un problema creciente. Según el Representante Especial del Secretario General para Niños y Conflictos Armados, el "reclutamiento fronterizo de niños y su reciclado en conflictos regionales", son retos significativos donde "cantidades considerables de niños y jóvenes se ven obligados a incorporarse a grupos armados y a matar como combatientes porque eso les puede proporcionar a ellos y a sus familias una medida de protección en situaciones muy volátiles y peligrosas, o en entornos donde la guerra pueda representar la forma de vida más viable".53

Cómo Responder al
Problema de los Niños Soldados

El uso de niños soldado viola la ley internacional y es consecuencia de una erosión intencional y sistemática de los preceptos éticos contra el uso de niños combatientes. Los dos Protocolos Adicionales de 1977 referentes a los conflictos armados internacionales e internos, respectivamente, imponen la obligación a los partidos del conflicto en "tomar todas las medidas factibles para que los niños que no hayan cumplido los quince años no tomen parte directa en las hostilidades".54 Los Protocolos Adicionales también piden a los partidos que se abstengan de reclutar a niños. Además, el Estatuto de Roma para el Tribunal Criminal Internacional de 1988 considera que el uso de niños soldados es un crimen de guerra. La Ley de Derechos Humanos también influye. La Convención de los Derechos del Niño (UNCRC)55 de 1989 fija en 15 años la edad mínima para ir a la guerra. No obstante en muchos países africanos hostigados por conflictos internos, por ejemplo, normalmente la mitad de la población tiene menos de 15 años, la participación de los niños en combates es probable.56 En 2000, la Asamblea General adoptó el "Protocolo Opcional para la Convención de los Derechos del Niño", elevando la edad de participación legal en una guerra a 18 años.

El Congreso de Estados Unidos está explorando actualmente la promulgación de legislación para negar asistencia militar de EE.UU. a países que empleen niños soldados. En la propuesta de ley, conocida como la "Ley de Prevención de Niños Soldados de 2007",57 los países que claramente resulten identificados en el Informe de Derechos Humanos del Departamento de Estado que reclutan o hacen uso de niños soldados en las fuerzas del gobierno o en grupos paramilitares o milicias apoyadas por el gobierno en violación a las normas internacionales podrían recibir ayuda militar sólo para tratar el asunto de los niños soldados o profesionalizar sus fuerzas armadas hasta que se resuelva el problema.

El uso de niños combatientes de forma deliberada por actores listos para obstruir el imperio de la ley a fin de tratar de conseguir el poder puro, saquear y lucrarse. La pérdida de estas normas pone patas arriba la práctica de los últimos cuatro milenios de guerra. A pesar de una objeción usual y codificada en la Ley Humanitaria Internacional para desterrar el uso de niños en combate, la práctica sigue en aumento.

En el pasado, la utilización de niños en funciones de soldados estaba normalmente fuera del alcance de la guerra. Hoy, los niños soldados son una amenaza viable para las fuerzas convencionales. El enfrentamiento contra niños soldados puede desmoralizar a las tropas, exponerlas a un gran peligro y tener resultados negativos en la percepción pública. Se deben elaborar nuevas reglas de enfrentamiento específicas de un área para tener en cuenta la presencia de niños combatientes, cuando su acción es probable. Estas reglas de enfrentamiento deben ser apoyadas por evaluaciones de inteligencia que tengan en cuenta la situación cultural y potencial para enfrentarse a niños soldados. De no hacer esto se pueden producir consecuencias tácticas graves. La renuencia a enfrentarse a niños soldados es un artefacto cultural que debe templarse para asegurar la protección de la fuerza y el éxito de la misión. Un niño con un AK-47 o una bomba suicida constituye una amenaza sea cual sea su edad—una realidad a la que se ha enfrentado la policía hace mucho tiempo al tratar con miembros de bandas y transgresores juveniles violentos.

Las operaciones basadas en efectos al nivel táctico pueden ser de ayuda. A menudo, los líderes adultos son el centro de gravedad para los niños soldados. La eliminación del liderazgo adulto y el enfrentamiento con enjambres de niños manteniéndolos a distancia y aplicando fuego indirecto en un esfuerzo de sorprenderles y dispersarles puede ser eficaz. Las opciones de armas no letales pueden proporcionar una opción adicional para neutralizar y perturbar la amenaza de un modo eficaz y humano. Además, los esfuerzos de protección de fuerza deben requerir el escrutinio de los niños al mismo nivel que los adultos (no todos los niños son amenazas, pero todos requieren escrutinio).

Análisis de Acción

Desgraciadamente, los niños soldados forman parte de la situación contemporánea. Como tales, alteran los límites de los conflictos, aumentando la frecuencia y el salvajismo de los mismos.58 Según se indicó arriba, el uso de niños como combatientes es una opción deliberada que debe contrarrestarse mediante la aplicación del imperio de la ley y la intervención social/humanitaria. Para hacer esto, es esencial ampliar el acceso humanitario tanto a los niños en riesgo como a los antiguos niños combatientes. Dicha intervención de trabajo humanitario y social debe pasar a formar parte del proceso de detención para los militares y la policía que traten de resolver estos problemas.

El acceso humanitario debe ir estrechamente unido al conocimiento del asunto y a los métodos legal y de normativa. No obstante, las leyes y las normas no son suficientes. Como lamenta un niño de trece años citado por Singer, "Empezar a escribir documentos y hacer cosas es bueno para empezar, pero es hora de dejarse de teorías y empezar a trabajar para terminar con esto (Yo, edad trece años)".59 Esto es igualmente cierto para niños insurgentes, terroristas y gangsters.

¿Cómo hacemos el trabajo de limitar (o de terminar) el uso de niños soldado? Primero, existe una necesidad de una interacción concertada y una acción de resolución de problemas entre las autoridades militares, la policía, las autoridades judiciales y los proveedores de servicios humanos. Para ser eficaz, esta interacción debe ser apoyada por pasos legales y de normativa a fin de limitar la utilidad de los niños combatientes. Esto incluye una presión diplomática formal, un discurso civil y una diplomacia pública por organizaciones militares, de policía y de derechos humanos. Las sanciones, la ejecución de las leyes y el enjuiciamiento de individuos, organizaciones y estados que emplean niños soldado deben reforzar este oprobio público.

Los niños combatientes son problemáticos. Es difícil para los soldados individuales y la policía enfrentarse a niños armados. Este trabajo emocional puede tener consecuencias fatales y conduce a dilemas tácticos y estratégicos. A nivel táctico, disparar o no disparar, dudas y ser disparado, disparar y sentir remordimientos. A nivel estratégico, se ve a los operadores militares bien armados y organizados o a los soldados enfrentarse a niños, lo que complica la percepción política del conflicto o la acción de ejecución de la ley.

Para luchar contra estas consecuencias, las fuerzas deben estar preparadas. Esto requiere inteligencia sobre el potencial de encontrarse niños combatientes, orientaciones continuas sobre esa dimensión, y conocimiento de la situación referente al estado de los niños combatientes. La inteligencia eficaz no sólo prepara a los operadores para los retos de enfrentarse a niños soldado, sino que pueden proporcionar salidas para impedir el acceso de los niños al campo de batalla, no sólo tácticamente, sino estratégicamente dando oportunidades para limitar el reclutamiento y los incentivos para reclutar a niños.

P.W. Singer articula cinco normas recomendadas que deben utilizarse para enfrentarse a niños:

1) Inteligencia: ponerse a tono con la composición específica de las fuerzas de la oposición.

2) Protección de la fuerza: no todos los niños son amenazas, pero muchos requieren el mismo escrutinio que los adultos.

3) Enfrentamiento: operar conociendo la dinámica de la situación. (a) Disparar para producir shock siempre que sea posible. (b) Dar forma a la oposición creando vías de escape. (c) El control del líder es el centro de gravedad, por lo que si es posible debe enfrentarse primero a los objetivos adultos.

4) Secuela: es posible que las unidades requieran un tratamiento especial posterior al conflicto (similar al que recibe la policía después de incidentes con disparos).

5) Romper el ciclo: las unidades desplegadas deben apoyar los esfuerzos de desmovilización y rehabilitación.60

Las tres primeras son preceptos tácticos esenciales para arreglárselas con los niños combatientes. La cuarta es un elemento de protección de fuerza y es esencial para limitar trastornos de estrés postraumáticos y mantener la eficacia y la salud mental a largo plazo. La norma final es una ampliación del enfrentamiento (es un método basado en efectos para limitar el reclutamiento de niños soldado y empezar el proceso de reintegración en la sociedad civil). El reconocimiento de estas normas y su puesta en operación pueden conducir a operaciones tácticas efectivas y apoyar iniciativas estratégicas para limitar el uso de los niños soldados. Las fuerzas armadas y la policía en zonas conflictivas deben decidir el entrenamiento sobre los asuntos que rodean a los niños soldados de todo tipo, y los problemas tácticos encontrados cuando se enfrentan a niños combatientes.

Por último, los niños deben reintegrarse en la sociedad civil. Esto empieza por la detención inicial en el campo. Los niños deben ser separados de los combatientes adultos (de forma parecida a la que la policía separa a los delincuentes juveniles de los adultos), y mantenerse separados de los prisioneros de guerra adultos. Claramente, la reintegración es compleja y requiere esfuerzos sociales–psicológicos individuales y colectivos a largo plazo. Estos esfuerzos requieren la cooperación y la colaboración de agencias militares, de policía y del gobierno civil con proveedores de servicios humanos gubernamentales y no gubernamentales.

Conclusión

Los niños soldados de hoy son una realidad, y es probable que sigan anegando los futuros espacios de batallas y operaciones. Los combatientes de hasta 10 años pueden llevar armas portátiles, produciendo un poder de fuego equivalente al de un regimiento de la era napoleónica. Aunque esto puede tener poco efecto en las fuerzas mecanizas modernas, el impacto en las operaciones de mantenimiento de la paz, contrainsurgencia y policiales, sin mencionar a los civiles, puede ser devastadora. Los niños combatientes están en primera línea del frente y se puede esperar que sigan siendo un factor importante en futuras guerras y actos de terrorismo. Se deben hacer todos los esfuerzos posibles para convencer a los niños soldados a que dejen de combatir y traten de rehabilitarse y reintegrarse en la sociedad. Los tres frentes de las operaciones militares contra niños soldados puede resumirse en inteligencia, protección de fuerza y enfrentamiento basado en efectos (incluidas armas no letales, operaciones de información y todos los medios para configurar la oposición). En todos los casos, la posorientación después de un conflicto y las oportunidades de tratamiento deben ponerse a disposición de las unidades expuestas a los niños combatientes.

Se deben tomar medidas inmediatas para eliminar a los niños de las funciones de combate activas en guerras internas, campañas terroristas y guerras entre bandas urbanas. Esto requiere el conocimiento de la amenaza, el apoyo de la Ley de Derechos Humanos Internacionales, la Ley Humanitaria Internacional y la Ley Criminal a niveles estatales e internacionales. Además, tanto las fuerzas militares como policiales necesitan conocer las amenazas relacionadas y entrenarse para enfrentarse a los niños soldados. Por último, las fuerzas de seguridad militar y civil deben trabajar con las comunidades y las ONG para crear opciones para niños que puedan tener tendencia a convertirse en soldados, o para reintegrar a los niños soldados (de todos los tipos) a la sociedad civil. La contención de la propagación de los niños soldados puede ayudar a mitigar la desesperación y deshumanización concurrentes en conflictos presentes y emergentes.

Notas:

1. Para los fines de los programas de desarme, desmovilización y reintegración, la UNICEF define a un "niño soldado" como un niño—muchacho o muchacha—de menos de 18 años de edad que forma parte de cualquier clase de fuerza armada o grupo armado regular o irregular en cualquier capacidad. Esto incluye a cocineros, porteadores, mensajeros y a cualquiera que acompañe a dichos grupos que no sean familiares, pero sin limitarse a los anteriores. Incluye a muchachos y muchachas reclutados para servicios sexuales y matrimonios forzados. La definición, basada en los "Principios de El Cabo" de 1997 no se limita a niños que van o han ido armados.

2. El número exacto de niños soldados es desconocido. Las estimaciones actuales de la UNICEF son de aproximadamente 250.000 niños soldados, cifra inferior a las estimaciones previas de 300.000. La ambigüedad y la dinámica de las zonas conflictivas hacen que su recuento sea problemático. Vea "Factbox-Hot spots of child soldier recruitment" (Datos–Puntos álgidos para el reclutamiento de niños soldado), Reuters. 31 de julio de 2007 encontrado en http://www.alertnet.org/thenews/news desk/L31815027.htm.

3. P.W. Singer, "Western militaries confront child soldiers threat" (Las fuerzas armadas militares se enfrentan a la amenaza de los niños soldados), Jane’s Intelligence Review, 1 de enero de 2005.

4. Los Principios de El Cabo fueron adoptados en el Simposio sobre la prevención y el reclutamiento de niños en las fuerzas armadas y la desmovilización y la integración social de los niños soldados en África; 27-30 abril de 1997, El Cabo, Sudáfrica.

5. Consulte P.W. Singer, Children at War (Niños en guerra), Nueva York: Pantheon Books, 2005 para obtener una revisión detallada de los niños soldados involucrados en la insurgencia y en el terrorismo a nivel mundial.

6. Mark Lorey, Child Soldiers: Care & Protection of Children in Emergencies, A Field Guide (Niños soldados: guía de campo para el cuidado y la protección de niños en emergencias), Save the Children Foundation, 2001. Encontrado en http://www.savethechildren.org/publications/technical -resources/emergencies-protection/ChildSoldiersField Guide.pdf.

7. Departamento de Estado de Estados Unidos, Informes del país de 2006 sobre derechos humanos. Encontrado en http://www.state.gov/g/drl/rls/hrrpt/2006/.

8. Además de hablar de esto en Children at War (Niños en guerra), también se hace en P.W. Singer, "Talk is Cheap: Getting Serious About Preventing Child Soldiers (Hablar es muy fácil: cómo prevenir seriamente la aparición de niños soldados)" 37 Cornell Int’l L.J. 561 (2004).

9. Claudia Ricca, "Children in the Farabundo Martí National Liberations Front (FMLN) and the Armed Forces of El Salvador (FAES)" (Niños en el Frente de Liberación Nacional Farabundo Martí (FMLN) y en las Fuerzas Armadas de El Salvador (FAES). Foro sobre grupos armados y la participación de niños en conflictos armados; Chateau de Bossey, Suiza, 4-7 de julio de 2006. Encontrado en Coalition to Stop the Use of Child Soldiers: http://www .child-soldiers.org/childsoldiers/CSC_AG_Forum_case _study_June_2006_El_Salvador_FMLN_&_FAES.pdf.

10. Beth Verhey, The Demobilization and Reintegration of Child Soldiers: El Salvador Case Study (La desmovilización y la reintegración de los niños soldados; caso práctico de El Salvador), Banco Mundial, 2001 según lo cita Ricca, ibid., pág. 6.

11. Entrevistas con antiguos miembros de grupos opositores armados, El Salvador, diciembre de 2005 según lo cita Ricca, ibid., pág. 6.

12. Human Rights Watch, Colombia: Armed Groups Send Children to War (Colombia: grupos armados envían niños a la guerra), 22 de febrero de 2005; y UNICEF Panorama: Colombia, http://www.unicef.org según lo cita Coalition to Stop the Use of Child Soldiers/Coalición contra la vinculación de niños y jóvenes en el conflicto armado en Colombia, "Armed Conflict in Colombia Report: Frontiers: Childhood at the Borderline" (Informe Conflicto armado en Colombia: Fronteras: la infancia en el límite). Febrero de 2007, pág. 8.

13. Coalition to Stop the Use of Child Soldiers/Coalición contra la vinculación de niños y jóvenes en el conflicto armado en Colombia, "Armed Conflict in Colombia Report: Frontiers: Childhood at the Borderline". Febrero de 2007, pág. 8. Disponible en español como "Informe Conflicto Armado en Colombia: Fronteras: La Infancia en el Límite", febrero de 2007; encontrado en http://www .child-soldiers.org/document_get.php?id=1225.

14. Swapna Kona, "Child Soldiers in Afghanistan" (Niños soldados en Afganistán), IPCS Special Report (Informe especial de IPCS), No. 44, junio de 2007, Nueva Delhi: Instituto de Estudios de Paz y Conflictos. Encontrado en http://www.ipcs.org/IPCS-Special-Report-44.pdf.

15. Ibid.

16. "More youths join Al-Qaeda: US generals" (Más jóvenes que se integran en Al-Qaeda: Generales de EE.UU.): The Straights Times, 4 de diciembre de 2007.

17. Ibid.

18. Alexandra Zavis y Garrett Therolf, "Children doing battle in Iraq" (Niños en combate en Irak). Los Angeles Times, 27 de agosto de 2007; http://www.latimes.com/news/nationworld/world/la-fg-childfighters 27aug27,0,6380385.story?coll=la-home-center.

19. Ibid.

20. Centro de Prenda de la UNICEF, "Little respite for Iraq’s children in 2007" (Sin tregua para los niños de Irak en 2007), 21 de diciembre de 2007, encontrado en http://www.unicef.org/media/media_42256.html.

21. Michael Evans y Philip Webster, "Children of 15 groomed to carry out terrorist acts, MI5 head says" (Niños de 15 años preparados para llevar a cabo actos terroristas, dice un jefe del M15), Times de Londres, 6 de noviembre de 2007; http://www.timesonline.co.uk/tol/news/uk/article 2810656.ece.

22. Peter W. Singer, "Tragic Challenge of Child Soldiers" (Reto trágico de los niños soldado), USA Today, 30 de marzo de 2005.

23. Peter W. Singer, "Terrorists Must Be Denied Child Recruits" (Hay que negar el reclutamiento de niños a los terroristas), Financial Times, 20 de enero de 2005.

24. "LTTE and breakaway faction continue to recruit children: UN" (El LTTE y una facción escindida siguen reclutando a niños: Naciones Unidas), The Times of India, 29 de diciembre de 2007, encontrado en http://timeso findia.indiatimes,com/articleshow/msid-2660511.html.

25. P.W. Singer, "Caution: Children at War" (Cuidado: niños en guerra), Parameters, Invierno de 2001-02, pág. 40-56. Encontrado en http://carlise-www.army.mil/usawc/Parameters/01winter/singer.htm.

26. Ibid.

27. Informe del Representante Especial del Secretario General para niños en conflictos armados, sexagésimosegunda sesión de la Asamblea General, Nueva York: Naciones Unidas, A/62/228; 13 de agosto de 2007, pág. 4.

28. En muchos aspectos los miembros de las bandas callejeras son realmente ya niños soldado. Consulte el debate sobre la evolución de las bandas y las bandas de la tercera generación en John P. Sullivan, "Third Generation Street Gangs: Turf, Cartels, and Net Warriors" (Bandas callejeras de la tercera generación: territorios, carteles y guerreros en la red), Transnational Organized Crime, Vol. 3, No. 3, Otoño de 1997, pág. 95-108, John P. Sullivan, "Urban Gangs Evolving as Criminal Netwar Actors (Las bandas urbanas se convierten en actores de la criminal guerra en la red), Small Wars & Insurgencies, Vol. 11, No. 1, Verando de 200, pág. 82-96, y Max G. Manwaring, Street Gangs: The New Urban Insurgency (Bandas callejeras: la nueva insurgencia urbana), Carlisle, PA: Instituto de Estudios Estratégicos, US Army War College, Marzo de 2005.

29. Ruth Gidley, "Sex abuse, work and war deny childhood to tens of millions" (El abuso sexual, el trabajo y la Guerra niegan la niñez a decenas de millones), Reuters AlertNet, 9 de julio de 2006.

30. John P. Sullivan, "Gangs, Hooligans, and Anarchists—The Vanguard of Netwar in the Streets" (Bandas, gamberros y anarquistas. La vanguardia de la guerra en la red en las calles), pág. 108.

31. Mike Davis, Planet of Slums (El planeta de los barrios pobres y superpoblados), Nueva York: Verso, 2006, pág. 185.

32. Ibid.

33. Ibid, pág. 201-202.

34. John P. Sullivan, "Child Soldiers: Warriors of Despair" (Niños soldados: guerreros desesperados), Small Wars Journal, Vol. 2, julio de 2005 encontrado en http://www.smallwarsjournal.com/documents/swjmag/v2/sullivan .htm.

35. John P. Sullivan, "Child Soldiers: Warriors of Despair" (Niños soldados: Guerreros desesperados).

36. Robyn Dixon, "Cape Town Gangs Seek Out Children" (Las bandas de El Cabo buscan a niños), Los Angeles Times, 25 de septiembre de 2006 encontrado en http://www.latimes.com/news/nationworld/world/la-fg-gangs 25sep25,1,186603.story?coll=la-headlines-world.

37. Luke Dowdney, ni paz ni guerra: comparaciones internacionales de niños y jóvenes en violencia armada organizada, Río de Janeiro: COAV, 2005 encontrado en http://www.coav.org.br.

38. Consulte Luke Dowdney, Children of the Drug Trade: A Case Study of Organized Armed Violence in Río de Janeiro (Los niños y el comercio de drogas: estudio práctico de violencia armada organizada en Río de Janeiro), Río de Janeiro: Viva Rio/ISER, 7 Letras, 2003, pág. 11.

39. Ibid, pág. 12

40. Jens Glüsing, "Child Soldiers in the Drug Wars" (Niños soldado en las guerras de drogas), Der Spiegel, Spiegel Online, 02 March 2007; http://www.spiegel.de/inter national/spiegel/0,1518,469510,00.html.

41. Ibid.

42. Ibid.

43. Ibid.

44. Ibid.

45. Rebeca Pérez y Clarissa Huguet, "Children in Organized Armed Violence" (Niños en violencia armada organizada), Child Soldiers Newsletter, Coalition to Stop the Use of Child Soldiers, Número 15, enero de 2007, pág. 10-11.

46. Ibid. pág. 12-13.

47. "Informe del Represente Especial del Secretario General para Niños y Conflictos Armados", A/62/228, pág. 17.

48. Ibid.

49. Ibid

50. Michael B. Farrell, "Children make deadly soldiers in the world’s rebel groups: Poverty and AIDS provide thousands of young recruits" (Los niños constituyen soldados mortales en los grupos rebeldes del mundo: la pobreza y el SIDA suministran miles de reclutas jóvenes), Christian Science Monitor, 18 de enero de 2005, pág.15.

51. Informe "Children willingly join guerilla groups in Philippines" (Niños que se integran voluntariamente a los grupos de guerrillas de Filipinas), Agence France Press, según se informó en Yahoo News, 5 de diciembre de 2007; http://news.yahoo.com/s/afp/20071205/wl_afp/philip pinesunicefunrestrightsreport.htm.

52. Peter W. Singer, "Children at War: The Lost Generation" (Niños en guerra: la generación perdida), the Globalist, Globalist Bookshelf, 16 de marzo de 2005. Encontrado en http://www.theglobalist.com.

53. "Informe del Representante Especial del Secretario General para Niños y Conflictos Armados", A/62/228, pág. 4.

54. Protocolos adicionales de 1977 a la Convención de Ginebra de 1949. El protocolo adicional I, art. 77[2] se aplica a conflictos armados internacionales, el protocolo adicional II, art. 4 [3c] se aplica a conflictos armados que no son internacionales.

55. La UNCRC no ha sido ratificada aún por Estados Unidos.

56. Anna Cataldi, "Child Soldiers" (Niños soldados), Roy Gutman y David Rieff (Eds.), Crimes of War: What the Public Should Know (Crímenes de guerra: lo que el público debe saber), Nueva York: W.W. Norton & Co., 1999, pág. 76-78.

57. Vea S.1175, la Ley para Prevenir la Aparición de Niños Soldados de 2007, proyecto de ley que tiene como objetivo acabar con el uso de niños soldados en hostilidades por todo el mundo, y otros objetivos.

58. P.W. Singer, Children at War (Niños en Guerra), Nueva York: Pantheon, 2005, pág. 135.

59. Ibid, pág. 135.

60. Ibid, pág. 178.


 Colaborador

El Señor John P. Sullivan es un investigador y profesional especializado en operaciones de inteligencia, contraterrorismo, contrainsurgencia y urbanas. Es un Teniente del Departamento de Alguaciles de Los Ángeles, donde actualmente está asignado como Teniente de Planificación Táctica en la Oficina de Operaciones de Emergencia. Su investigación actual se centra en la interacción civil-militar y en las amenazas emergentes en la intersección de la delincuencia y la guerra.


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