Documento creado: 20 de marzo de 2008
Air & Space Power Journal - Español  Primer  Trimestre 2008


Los Niños Soldados  —¿Están Preparados
los Militares Estadounidenses para
Lidiar con esta Amenaza?

Teniente Coronel (USAF) Judith A. Hughes

Niño SoldadoLOS MILITARES estadounidenses están involucrados en lugares sin precedentes alrededor del mundo. Los niños soldados también se han esparcido por todo el mundo. Las tropas de las Fuerzas Especiales de EE.UU. han enfrentado niños armados en Mogadishu en 1993, en Kosovo en 1999, y más recientemente en Afganistán e Irak. Los niños soldados no son un fenómeno nuevo para las fuerzas militares de Estados Unidos, pero son un problema que se está extendiendo con implicaciones para el futuro y para la salud mental de nuestras tropas en combate.

Los conflictos en curso en Afganistán e Irak representan el periodo más sostenido de operaciones de combate por parte de los militares estadounidenses desde la Guerra de Vietnam. Estudios efectuados con las tropas de infantería del Ejército y de la Infantería de Marina que regresan de las operaciones de combate en Irak y Afganistán revelan una incidencia de Trastorno por estrés postraumático (PSTD, por sus siglas en inglés) similar a los porcentajes observados en Vietnam.1 Los soldados combatientes de hoy enfrentan muchos de los mismos retos enfrentados por las tropas que lucharon en Vietnam. Estos temas psicológicos universales del combate incluyen estar expuestos a y participar en matar al enemigo y enfrentar amenazas a sus propias vidas. El Centro Nacional para PSTD advierte que a pesar de las similitudes en el combate, es esencial "apreciar las demandas específicas y el contexto de estas nuevas guerras para poder suscitar la concienciación de la población civil en el país . . . calcular la necesidad de servicios clínicos, y hacer otras recomendaciones a la política".2 La probabilidad cada vez mayor que las tropas estadounidenses enfrentarán niños soldados en combate más frecuentemente y que se les exija que los eliminen puede que sea una de esas diferencias singulares.

Este no es tan sólo un problema para los académicos, sino que es un problema que tiene implicaciones políticas claras que nos deben preocupar a todos . . . Nuestros soldados tienen que lidiar con el complejo dilema de enfrentar niños en el campo de batalla sin los avisos de inteligencia correctos ni el adiestramiento para ayudarlos a prepararlos o guiarlos.

P. W. Singer3

El Alcance del Problema

El gran volumen de literatura sobre el tema de los niños soldados puede que sea el primer indicio de que el problema está empeorando en lugar de mejorar. El problema no pertenece exclusivamente a un país o región particular del mundo. Se ha reportado que en más del setenta y cinco por ciento de los conflictos del mundo los niños son soldados activos en combate. Resulta difícil cuantificar la verdadera cifra de niños soldados. Amnistía Internacional menciona investigaciones en las que se calcula que 300,000 niños soldados son explotados en más de 30 países, pero destaca que hay iniciativas en curso para recopilar datos más confiables sobre la verdadera cifra de niños que son soldados.4 Sitios web vigentes de Human Rights Watch también mencionan la cifra de 300,000 niños soldados pero resulta interesante destacar que la literatura publicada a fines de la década de los años noventa también calculó la misma cantidad de niños. La falta de cambio en esas cifras puede que represente no un patrón de crecimiento estancado, sino que probablemente represente la dificultad de obtener datos precisos.

El grupo Human Rights Watch ha publicado libros que relatan el alcance del problema de los niños soldados en Liberia, Sudán y Burma. Con el establecimiento reciente del Comando de Estados Unidos en África, es especialmente relevante destacar que gran parte de la literatura actual sobre los niños soldados sí hace referencia a África y más notable al Ejército de Resistencia del Señor (LRA, por sus siglas en inglés) al norte de Uganda, que se ha convertido notoriamente infame porque está compuesto casi totalmente por niños.5 En The Global Report on Child Soldiers (Informe global sobre niños soldados) publicado en el 2004, se confirmó que se calculaba que había 8,000 niños soldados en Afganistán, todos reclutados en grupos armados de facciones y militares inclusive los Talibán y la Alianza del Norte.6 Investigaciones efectuadas en Irak pintan un cuadro casi idéntico. Aunque la edad mínima para el servicio militar es 18 años, en el Informe global del 2004 se documentó que bajo el Partido Baath (o Ba’ath) hubo un amplio entrenamiento militar de niños, citando la formación del grupo Ashbal Saddam (Cachorros de Saddam). Este grupo se organizó después de la Guerra del Golfo de 1991, reclutando específicamente niños entre 10 y 15 años, y enviándolos a tres semanas de entrenamiento en tácticas de combate e infantería. El Departamento de Estado de EE.UU. calcula que tan solo en Bagdad había 8.000 integrantes de este grupo y éste era solamente uno de varios grupos armados que reclutaba y empleaba niños soldados.7

En vista de las estadísticas mencionadas anteriormente, es natural preguntar "por qué" y "cómo" esto ha sucedido. Se ha reportado que varias tendencias han incidido en este fenómeno y han hecho más fácil el reclutamiento de niños soldados. La pobreza, la lucha persistente y la demografía son tan sólo unas cuantas. Singer supone que la decisión de emplear niños soldados es una opción deliberada y sistemática y destaca el hecho de que "las desconexiones entre las generaciones ocasionadas por la globalización, la guerra y enfermedades" han creado posibles reclutas.8 Tomemos en cuenta la demografía por sí sola: mitad de las personas en África subsahariana son menores de 18 años y el mundo islámico cuenta con uno de los porcentajes más altos de niños en su población. Jóvenes menores de 24 años, constituyen del cincuenta hasta el sesenta por ciento de la población en Yemen, Arabia Saudí, Irak y Pakistán.9 También ha habido una proliferación de armas de pequeño calibre que son más ligeras y más fáciles para que los niños las manipulen. Además, a menudo los niños se siente menos reprimidos por las consecuencias de sus actos y por lo tanto son capaces de hasta ser más violentos de lo que un soldado adulto puede ser.

Al tomar en cuenta las presiones de estas tendencias globales negativas, no es de extrañarse que algunos niños sí se unan a estos grupos "voluntariamente", pero a menudo lo hacen cuando lo perciben como la única opción para sobrevivir. Estudios recientes efectuados por las Organizaciones Internacionales del Trabajo (ILO) acreditan que los "voluntarios" constituyen dos tercios de los niños soldados en cuatro países de África Central. En informes del Human Rights Watch y en estudios auspiciados por UNICEF, las siguientes fueron identificadas como razones comunes por las cuales los niños escogieron convertirse en soldados: para vengarse de los asesinatos de sus familiares, para protegerse del grupo guerrillero en sí, para contar con comidas regulares, porque son huérfanos y necesitan que alguien cuide de ellos y por las presiones de sus compañeros.10

El Reclutamiento y la Retención del Niño Soldado

La meta final de las organizaciones que emplean niños soldados es fomentar la dependencia de manera que el niño se sienta atado al grupo.11 La disciplina es sumamente importante y a menudo se mantiene mediante el uso de violencia extrema y arbitraria. Varias fuentes informan que a menudo a los niños se les obliga a participar en rituales de homicidio poco después que han pasado a formar parte del grupo. Son obligados a matar o que los maten. Las víctimas pueden ser prisioneros enemigos, otros niños, o más ofensivo aún—la propia familia o los vecinos del niño. Insistir en la violencia contra su propia familia aumenta el aislamiento del niño ya que no pueden contar con un lugar seguro al cual puedan regresar en el futuro. Además, se exhorta la dependencia física. El alcohol, las drogas y la comida se emplean para controlar el comportamiento e inclusive hasta para explotar la tendencia natural de los niños hacia la osadía.12 Muchos niños comienzan en funciones de apoyo pero eso no los protege del entorno cruel de la batalla. A menudo se emplean como cargadores pero si están muy débiles para transportar la carga, puede que sean golpeados, abandonados o asesinados.13 Otras funciones de apoyo incluyen cocineros, espías, mensajeros y para servicios sexuales, siendo este último especialmente problemático para las niñas que son obligadas a entrar en el servicio.

Política, Estrategia y Práctica
Militar de Estados Unidos

No hay duda que las tropas militares estadounidenses continuarán enfrentando niños soldados en muchos entornos diferentes, pero ¿acaso la política o la estrategia militar de EE.UU. ha preparado a nuestras tropas, y a aquellos encargados de mantenerlos aptos para el combate, para esos enfrentamientos?

Evaluación de la Salud Psicológica de las Tropas
Militares

Es sorprendente que no se ha investigado lo suficiente sobre las consecuencias permanentes de causar destrucción y violencia. Para algunos, la vergüenza y la culpa producidas por cualquier tipo de muerte en combate pueden herir profundamente.

–PTSD Fact Sheet), 200514

El Departamento de Defensa (DoD) exige que todos los miembros del servicio que van a ser desplegados participen en un estudio antes y después del despliegue. Los militares completan un cuestionario que lo revisa un profesional médico. Casi la mitad de las 18 preguntas en el formulario después del despliegue busca factores o síntomas contribuyentes a la depresión, ansiedad y PTSD. Una de las limitaciones de este cuestionario que ha sido criticada es que solamente busca información sobre lo que le sucedió a los militares, no lo que los militares hicieron. El cuestionario después del despliegue no pregunta si el militar mató a alguien. Este cuestionario después del despliegue fue concebido inicialmente como una foto instantánea de la salud del militar en ese momento, algo que según las investigaciones no es suficiente para una evaluación eficaz del estado de salud mental del militar.15 El DoD ha corregido esta falla con la encuesta Reevaluación de la salud después del despliegue (PDHRA, por sus siglas en inglés) que tiene como meta identificar inquietudes de los militares con respecto a su salud, 3 a 6 meses después de regresar del despliegue. Preguntas específicas intentan evaluar señales y síntomas de ajustes psicológicos deteriorados y les solicita a los militares que identifiquen situaciones a las que han sido expuestos que puedan haber afectado su salud. La lista de estas situaciones va desde haberse aplicado repelentes de insectos DEET hasta láseres y uranio agotado, pero no menciona estar expuestos a matar o a niños soldados. Puede que la falta de carácter específico acerca de enfrentar o matar niños soldados sea una falla por parte de la comunidad médica al evaluar la vigilancia de la amenaza.

Política y Estrategia Orientada a los Niños
Soldados

Hay una escasez de literatura publicada sobre la respuesta de los militares a la amenaza de los niños soldados, inclusive falta de literatura sobre las necesidades de adiestramiento de las tropas antes del despliegue y la reacción psicológica de enfrentar y matar niños en combate. A pesar de la concienciación sobre este problema emergente, la mayoría de los militares estadounidenses no ha adoptado ninguna política oficial ni ha preparado una doctrina específica a este problema. En junio de 2002, el Centro para amenazas y oportunidades emergentes (CETO), un grupo formulador de ideas del Cuerpo de Infantería de Marina de los EE.UU., auspició un seminario que analizó las implicaciones de los niños soldados para las fuerzas estadounidenses. Este seminario contó con representantes de cada servicio armado, del Departamento de Estado, organizaciones gubernamentales y organizaciones no gubernamentales (ONGs). Además de proporcionar una sinopsis del problema de los niños soldados y menciona varias intervenciones a nivel estratégico identificadas por la comunidad internacional, el seminario y el informe subsiguiente destacaron varios puntos claves con implicaciones tácticas específicas para los militares.16 En el informe también se recomienda que la doctrina militar describa el fenómeno del niño soldado y trate maneras específicas para lidiar con el mismo. Se exhortó el adiestramiento para todas las tropas, especialmente antes del despliegue y en particular para aquellos grupos que probablemente enfrentarían niños soldados. El informe concluyó recomendando que escenarios de juegos de guerra se modifiquen de manera que incluyan temas relacionados con los niños soldados.

Según el informe de noviembre de 2002, no ha habido muchas pruebas públicas de la adopción de las recomendaciones. Hasta diciembre del 2007 los escenarios de juegos de guerra en las escuelas de los servicios militares no han incluido ni familiarizado a los participantes con ningún tipo de experiencia con niños soldados.17 Después del seminario CETO, dos de los presentadores fueron invitados a que hicieran una presentación a la 11a Unidad Expedicionaria de la Infantería de Marina (MEU) antes de un despliegue programado a Irak en enero del 2004. Un presentador del Centro de Inteligencia del Depto. de Defensa y el director de CETO confirmaron que había sido un ejercicio ad hoc sin ningún seguimiento ni adiestramiento sistemático para las demás unidades.18

No sólo la comunidad de combate no está enfocada en prepararse para mitigar la amenaza de niños soldados, sino que la comunidad médica militar tampoco parece inclinarse hacia ese sector. El Center for Study of Traumatic Stress (Centro para el Estudio del Estrés Traumático) cae bajo el Departamento de Psiquiatría en la Uniformed Services University of the AELT Sciences (USUHS) (Universidad de los Servicios Armados de las Ciencias de la Salud) y mantiene un sitio web con numerosos enlaces a recursos y publicaciones. Hay una sección completa dedicada a la psiquiatría militar, pero no contiene nada específico acerca del impacto que los niños soldados tienen en el combate.19 El Centro es reconocido internacionalmente por su labor en el campo de PTSD, los efectos psicológicos del terrorismo, bioterrorismo, acontecimientos traumáticos, desastre y combate pero aún no trata la psicología asociada con enfrentarse a o matar niños soldados.

En abril de 2005, el Centro Nacional para el PTSD publicó una hoja informativa destacando las circunstancias singulares y el impacto en la salud mental que han surtido las guerras en Afganistán e Irak. A pesar de las cifras mencionadas anteriormente que documentan los niños soldados operando en esos países, la hoja informativa menciona solamente "amenazas ambiguas a civiles" y no hace ninguna referencia específica a los niños soldados como una amenaza singular que podría tener un impacto negativo en la salud mental. Este informe sí hace referencia a la secuela de la violencia, inclusive matar, aunque no provee ninguna información específica sobre la secuela de matar niños en combate. Sin embargo, un estudio del 2006 sobre PTSD que trata específicamente sobre soldados heridos en combate intentó medir el estar expuesto al combate como una de las variantes y le preguntó específicamente a los participantes si le habían disparado a otros o si habían visto víctimas inocentes de la guerra.20 Aunque ninguno de esos criterios fue analizado independientemente o en una modalidad causal, este podría ser uno de las primeros estudios en la comunidad médica que muestra un interés en esos factores que podrían ser relacionados con haber estado expuestos a niños soldados.

Algunos expertos en salud mental argumentarían que no hay necesidad de profundizar a un nivel tan detallado. Investigaciones en el campo de la resistencia humana han resumido que aunque del cincuenta al sesenta por ciento de la población estadounidense estará expuesta al estrés traumático, solamente del cinco al diez por ciento de la población desarrollan síntomas de PTSD.21 La pregunta objeto de estudio que permanece sin respuesta es "¿Cuáles son los elementos de predisposición que fomentan la resistencia humana en la mayoría de la población?" Lamentablemente, no ha habido suficientes investigaciones como para determinar si algunos militares son más resistentes al trauma de matar a un niño, o si hay intervenciones específicas que puedan fomentar esa resistencia y evitar resultados psicológicos negativos.

Política y Estrategia Orientada a Matar al
Enemigo en Combate

A pesar de la falta de información específica relacionada con matar niños en combate, hay investigaciones que tienen que ver con matar en combate. En 1947, el Tte Cnel S.L.A Marshall, del Ejército de EE.UU, alegó que solamente del quince al veinticinco por ciento de los hombres de infantería estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial dispararon sus armas directamente a soldados enemigos. Marshall alega que, "el temor a matar, en lugar del temor a que lo maten, fue la causa más común de fracaso en la batalla en el individuo".22 La declaración de Marshall sí pareció motivar al Ejército a cambiar su enfoque en el adiestramiento. En un programa de instrucción revisado, el enfoque era no sólo en enseñarle al hombre a atacar sino también acondicionar a los soldados a matar. Conocido como un condicionamiento operante o instrumental, el Ejército de EE.UU. comenzó a usar blancos realistas en forma de personas que en realidad se caían cuando se les disparaba. Más recientemente, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos han incorporado en sus escenarios de adiestramiento balas de pintura, vídeos de simuladores de armas de fuego modernos y simuladores de ataque con láser para ayudar a inocular a los soldados contra el estrés ocasionado por el combate.23 El Tte. Cnel. David Grossman, psicólogo y oficial de tropas de asalto retirado del Ejército, quien se especializa en adiestrar unidades militares sobre la psicología y la fisiología de combate, recalca "en un final, no se trata del hardware, sino del "software" . . . adiestramiento y apresto mental".24

El Dr. Theodore Nadelson, veterano del Ejército, advierte que el adiestramiento no "libera a todos los soldados de su resistencia a matar . . . el adiestramiento tiene que aislar a los alistados del marco de la fuerza inhibidora que la civilización ha creado contra matar".25 Un método que ayuda a superar esta inhibición es el proceso de deshumanizar al enemigo. Asignar un valor humano más bajo a un enemigo ayuda a superar el titubeo moral que la civilización ha inculcado contra matarlos. La distancia física del enemigo puede impactar el éxito de la deshumanización.26 Si a un soldado se le obliga a matar al enemigo en combate cercano, puede que él no pueda negarle a su enemigo el elemento de humanidad. Esto se convierte en una tarea difícil para las sociedades occidentales cuando el enemigo es un niño. Grossman postula la siguiente precaución:

Poder identificar a la víctima como un combatiente es importante para la racionalización que tiene lugar después de haberlo matado. Si un soldado mata a un niño, a una mujer o a alguien que no representa una posible amenaza, entonces él ha entrado en el ámbito del asesinato (en lugar de matar en combate que ha sido aprobado legítimamente), y el proceso de racionalización se torna bastante difícil. Inclusive si él elimina mata en defensa propia, hay una enorme resistencia relacionada con matar a un individuo que normalmente no está asociado con relevancia o un beneficio.27

La estrategia militar actual puede que no tome en cuenta apropiadamente esta resistencia natural para ayudar a las tropas a prepararse mejor para los entornos en los cuales puede que tengan que operar.

Consecuencias para las
Fuerzas Estadounidenses

Hay varios motivos por los que la amenaza de los niños soldados debe estar en el alcance del radar de los militares estadounidenses. No estar preparados para enfrentar niños soldados disminuye la eficacia de las fuerzas de combate estadounidenses. Situaciones que requieren que nuestras tropas maten niños combatientes podrían contribuir a mayores impactos psicológicos negativos. Además, poblaciones aparte de solamente nuestras tropas de combate puede que necesiten estar preparados para enfrentarse a esta amenaza cada vez mayor ya que muchos más de estos niños puede que sean tratados por nuestras tropas médicas de avanzada, procesados en centros de operaciones para detenidos o se conviertan en parte de los relatos de los medios de comunicación que podrían influenciar mayores audiencias que tan sólo nuestro personal militar de relaciones públicas.

Consecuencias en la Salud Mental

En calidad de guerrero, es su trabajo entrar en peligro, pero usted puede hacer algo sobre cómo usted reacciona ante el mismo . . . Si no hay un sentido de impotencia porque en su entrenamiento usted ha aprendido qué debe hacer, no hay PTSD. Si no siente horror porque usted ha sido vacunado contra ver sangre, tripas y sesos, no hay PTSD.

Dave Grossman28

Mediante investigaciones se ha podido demostrar claramente la relación entre estar expuesto a una zona de guerra y los efectos psicológicos en los militares, y se ha comprobado que la información confiable por adelantado puede disminuir la vulnerabilidad psicológica.29 La preparación puede incluir charlas, visualización, representación y discusiones en grupo que a menudo pueden ser encabezadas por los oficiales combatientes a cargo en lugar de profesionales en el campo de la salud mental.

Estar expuestos al combate intenso, y más significativamente, a la atrocidad, fueron factores importantes que impactaron la frecuencia de los resultados psicológicos negativos en la Guerra de Vietnam.30 Además de un coste psicológico, la PTSD conlleva costes monetarios y sociales. No es común que los veteranos de combate, al igual que individuos en la población en general, diagnosticados con PTSD sean diagnosticados con depresiones, trastornos de ansiedad y alcoholismo a la vez.31 Se ha reportado que veteranos de la Guerra de Vietnam diagnosticados con PTSD tienen mayores índices de trastornos psiquiátricos adicionales al igual que condiciones médicas, utilizan más los servicios médicos y también cuentan con tasas de desempleo más altas.32

En un estudio llevado a cabo en el 2004 sobre unidades de infantería de combate estadounidenses, se concluyó que los individuos militares tenían un riesgo significativo de experimentar problemas de salud mental inclusive PTSD, depresión, abuso de substancias, deterioro en el trabajo o social y que requerirían mayor uso de los servicios de salud.33 Similar a los estudios efectuados sobre la Guerra de Vietnam, esta investigación demostró una fuerte relación entre experiencias de combate específicas y la frecuencia de PTSD. No hay una respuesta clara a la pregunta de por qué algunas tropas desarrollan PTSD y otras no, aunque por medio de investigaciones se ha confirmado la existencia de algunas posibles relaciones. En el informe del OIF-II Mental Health Advisory Team (Grupo Asesor de Salud Mental), constituido por el Cirujano General del Ejército, se demostró que "percepciones más bajas de apresto para el combate, niveles más bajos de adiestramiento y la falta de confianza en la capacidad de la unidad de llevar a cabo la misión", estaban relacionadas con un incremento en los problemas de la salud mental.34 Los estudios han demostrado una conexión entre "indicadores de inteligencia global y el desarrollo de PTSD relacionado con el combate", mencionando investigaciones que comprobaron que menos inteligencia antes de la guerra predijo mayor PTSD después de la guerra en los veteranos de Vietnam.35 Un informe RAND del 2005 analizó las Reacciones del estrés ocasionado por el combate (CSR) y la guerra urbana. El CSR se define como cualquier respuesta al estrés ocasionado por el combate que torna a un soldado ineficaz para el combate. Entrevistas confirmaron que la amenaza civil en un entorno urbano puede ser un factor de riesgo clave para el CSR con bajas civiles identificadas como uno de los factores más importantes relacionados con las reacciones ante el estrés a corto y largo plazo.36

En el informe se recomienda que, en el futuro, las investigaciones analicen los impactos psicológicos específicos de operar en ese entorno. Los niños soldados permanecen parte de la amenaza civil que necesita examinarse más detalladamente. Aunque hay un enfoque renovado en la preparación psicológica para el despliegue, no hay nada en los programas de adiestramiento antes del despliegue que traten la amenaza del niño soldado o su posible impacto en la eficacia del combate.

Papel que Desempeñan los Medios de
Comunicación y el Apoyo del Pueblo

En los informes sobre enfrentamientos iniciales con niños soldados, tanto la prensa árabe como la internacional se enfocaron en la acción inmediata de soldados estadounidenses disparándoles a niños iraquíes, en lugar de enfocarse en el contexto que los empujó hacia este terrible dilema. Los niños fueron descritos como mártires heroicos defendiendo sus hogares, enfrentando al Goliat estadounidense … La posible reacción podría poner en peligro el ya tenue apoyo de los aliados en la región y endurecer actitudes en otros lugares contra apoyar a Estados Unidos en la guerra más amplia contra el terrorismo. Por último, el efecto ocasionado al ver fotografías de pequeños cuerpos podría convertirse en posible alimento para las críticas del Congreso y los que protestan contra la guerra.

P. W. Singer37

La cobertura de los medios de comunicación y el apoyo del pueblo son factores adicionales que podrían incidir en el proceso de adaptación psicológica del militar. Investigaciones mencionadas en el 2005 PTSD Fact Sheet (Hoja de datos sobre PTSD, 2005) confirman la opinión del pueblo como un factor que afecta cómo las tropas opinan de su despliegue y estar expuestos al trauma.38 La cobertura de los medios de comunicación de la amenaza de los niños soldados tiene el potencial de cambiar la opinión del pueblo que actualmente es dudosa y el apoyo global para las guerras en Irak y Afganistán y convertirse en una pesadilla de relaciones públicas. Con las ya conocidas repercusiones de este tipo de cobertura por parte de los medios de comunicación, los militares estadounidenses deben preocuparse acerca de su influencia en la opinión del pueblo, tanto global como nacional, y la adaptación psicológica individual de los militares.

Mirando más allá de las Fuerzas de Combate

Las tropas de combate no son los únicos militares que podrían interactuar con los niños soldados. Los médicos militares desplegados a menudo están a cargo del cuidado de las bajas ocasionadas por el combate, inclusive fuerzas enemigas que podrían permanecer bajo su cuidado por mucho más tiempo que las bajas estadounidenses que son trasladadas rápidamente fuera del teatro para que reciban cuidado más definitivo. Con la probabilidad cada vez mayor de que las tropas estadounidenses participarán en combate contra niños soldados, es una posibilidad muy real que los médicos militares, además de tratar las heridas físicas de esos pacientes, deban conocer qué se puede hacer para ayudar a esos niños a que comiencen el proceso de rehabilitación en lugar de regresarlos al control de sus unidades de combate. En comunicaciones con líderes médicos del Ejército y del comando de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea (AFSOC, por sus siglas en inglés) y profesionales médicos desplegados recientemente se confirma que ni la doctrina actual ni ningún programa de adiestramiento trata este problema.

Las operaciones de detenidos es otro ámbito fuera del campo de batalla donde las fuerzas militares estadounidenses podrían interactuar con niños soldados. Un informe de Human Rights Watch publicado en abril de 2003, al igual que una carta enviada al Secretario de Defensa, fueron escritos como respuesta a la admisión por parte de las militares estadounidenses que niños entre 13 y 15 años estaban incluidos entre los detenidos en Guantánamo.39 Esos documentos sí admiten que los niños detenidos han participado en conflictos armados a pesar de la adopción de las Naciones Unidas del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional en el que estipula que ningún niño menor de 15 años puede ser reclutado en las fuerzas armadas ni puede emplearse para tomar parte en hostilidades.40 Estados Unidos, al igual que 122 otros signatarios, es uno de los firmantes del Protocolo Opcional a la Convención sobre los Derechos del Niño en Conflictos Armados en el que se aumenta la edad mínima a 18 para participar en hostilidades y ser reclutados en las fuerzas armadas.41 Bajo este protocolo, Estados Unidos también tiene responsabilidades de asistir en la desmovilización y rehabilitación de ex niños soldados.

En mayo de 2005, la Oficina del Cirujano General del Ejército difundió los resultados de un informe en el que se analizaron las operaciones médicas de detenidos para las Operaciones Paz Duradera, Libertad para Irak y Bahía de Guantánamo. La única mención de niños aparece en la sección que revisa la preparación del teatro para el cuidado médico de los detenidos. Una deficiencia observada fue la falta de personal, abastos y equipo para lidiar con subconjuntos especiales de la población civil iraquí y los detenidos, y pediatría fue mencionada como uno de esos subconjuntos.42 En una sección del informe se desglosan recomendaciones de adiestramiento en el futuro para aquellos médicos que se preparan para trabajar en el campo del cuidado de detenidos. No hay ninguna solicitud de información ni pautas de políticas estratégica o táctica relacionadas con el tratamiento o rehabilitación de niños soldados. El autor piensa que estas brechas reflejan la falta de enfoque de la comunidad militar en este subconjunto de la población en lugar del hecho que los médicos ya estaban tan capacitados sobre los niños soldados que no expresaron una necesidad de educación o adiestramiento. Claramente, los niños soldados surten implicaciones amplias para muchas poblaciones militares en diferentes entornos.

Recomendaciones

Las siguientes recomendaciones podrían mitigar algunas de las deficiencias identificadas y colocarían a Estados Unidos en una posición para responder de manera afirmativa a la pregunta de si están o no preparados para manejar la amenaza de los niños soldados.

Adiestramiento y Preparación antes del Despliegue

Renovar la preparación y el adiestramiento de las tropas es el aspecto que tiene el potencial para surtir el mayor impacto en mitigar las posibles consecuencias negativas de los enfrentamientos con niños soldados. La existencia y el potencial de la participación de niños soldados en combate debe ser parte de la inteligencia específica al país que se recopila y se informa en las sesiones informativas antes del despliegue. Las comunidades médicas y de inteligencia deben identificar la probabilidad de enfrentamientos con niños soldados, cómo se emplean y qué pueden esperar los militares. Esta evaluación de la amenaza debe comunicarse no tan sólo a las tropas de combate, sino a todos los que se están preparando para el despliegue.

El estudio RAND en el que se analizaron las reacciones del estrés ocasionado por el combate y sus implicaciones para la guerra urbana, concluyó con trece recomendaciones para la prevención dirigidas a los comandantes y suboficiales. Tres de los campos de acción recomendados fueron adiestramiento riguroso y realista, inteligencia y reglas de enfrentamiento.43 En el informe se sugiere un sistema de adiestramiento de tres niveles, denominado como Adiestramiento de exposición al estrés. Este adiestramiento no solo destaca la importancia de identificar por adelantado los factores que ocasionan el estrés en el entorno operacional, sino que también recalca la reacción del individuo, enseña los conjuntos de destreza necesarios y recalca crear la confianza mediante el entrenamiento realista. Una orientación informativa similar a la presentada al 11o MEU44 debe ser obligatoria para los líderes operacionales y estratégicos de manera que se puedan tomar decisiones con relación a las reglas de enfrentamiento (ROE por sus siglas en inglés) y convertirse en parte de los escenarios de adiestramiento antes del despliegue.

Singer advierte que un "titubeo de un microsegundo" podría costarles vidas a las tropas estadounidenses, de manera que iniciativas deliberadas de preparación son esenciales para sobreponerse al shock individual con respecto a las tácticas de nuestro adversario de emplear niños soldados y acondicionar a nuestras fuerzas a reaccionar rápidamente.45 Escenarios con niños soldados se deben agregar a los juegos de guerra en todos los niveles de adiestramiento y se debe estudiar la posibilidad de incluir siluetas de niños en los ejercicios de adiestramiento en el simulador. Hay implicaciones tácticas al igual que estratégicas y lecciones beneficiosas que se deben enseñar y aprender. Por medio de investigaciones se ha demostrado el valor de practicar destrezas bajo situaciones de adiestramiento estresantes y se ha establecido que mientras más realista es el adiestramiento, mayor la oportunidad de que la destreza deseada se adopte.46 Algunos escritos sobre adiestramiento antes del trauma advierten que las pruebas para una relación tan sólida es tentativa, destacando que se deben llevar a cabo investigaciones más controladas para determinar hasta qué punto el adiestramiento por adelantado puede reducir resultados psicológicos negativos.47

Lo médicos y el personal que trabajan en los centros de detención también tienen que tener esbozadas ROEs claras. Ellos tienen que entender las necesidades especiales de los niños soldados y cómo ellos pueden ayudar a romper el control que los grupos de combate armado pueden tener sobre los niños individualmente. Ellos también deben ser exhortados a establecer relaciones con las ONG que los puedan ayudar con las necesidades inmediatas de los niños soldados y exhortar la rehabilitación lo más pronto posible. En un artículo publicado en el 2003 titulado "Fighting Child Soldiers" (Combatiendo niños soldados), Singer expone varios puntos prácticos acerca de cómo administrar niños soldados que deben formar parte de los programas de educación y adiestramiento de los militares estadounidenses antes del despliegue, especialmente para médicos y combatientes.48

Intervenciones por parte del Personal de Salud Mental

Con la responsabilidad del adiestramiento y la preparación asignada a los comandantes de las unidades y a los suboficiales, la comunidad médica debe enfocarse en la secuela de los enfrentamientos inevitables con niños soldados. La comunidad médica debe crear programas que lidien con la secuela psicológica de las tropas estadounidenses que tienen que dispararle a los niños soldados durante el transcurso de la guerra.49 La comunidad médica tiene que equilibrar este método con el conocimiento de que las medidas preventivas a menudo son más eficaces que proteger la salud mental individual y que son más económicas que los tratamientos de salud mental después de estar expuestos.

En vista de que no se han publicado investigaciones sobre las implicaciones psicológicas de las tropas estadounidenses que enfrentan niños soldados, no hay estudios que confirmen la eficacia de cualquier intervención específica. Las recomendaciones se deducen de investigaciones llevadas a cabo sobre el estrés de matar al enemigo, pero se desconoce la aplicación específica en el subconjunto de matar niños soldados. Las investigaciones han puesto en tela de duda el impacto de las sesiones informativas psicológicas después del despliegue sobre los porcentajes de PTSD. Se tienen que establecer ROEs claras e incorporarlas en las pautas militares para tratamientos clínicos. Todos los proveedores militares de la salud deben estar conscientes de los protocolos para tratar las reacciones del estrés ocasionado por el combate o PTSD y deben estar preparados para actuar de manera oportuna. Se ha mostrado que la intervención a tiempo cuando los síntomas recién comienzan evita trastornos psicológicos permanentes en algunos casos. La mayoría de las intervenciones médicas comienzan con una evaluación precisa, por lo tanto no está de más recalcar que es importante revisar y analizar los datos recibidos del proceso PDHRA. Este análisis inminente por parte del personal de la salud especializado en el comportamiento humano también tiene que determinar si se deben adoptar revisiones a la encuesta, de haberlas. Se debe tomar en cuenta agregar preguntas específicas acerca de estar expuestos a matar, especialmente mujeres y niños.

Probablemente, el mayor reto para la comunidad médica radica en resolver los problemas relacionados con la renuencia de los militares de buscar y recibir cuidado de la salud mental.50 En las investigaciones se revela que varias barreras en la organización y estigmas aún contribuyen a esta renuencia a pesar de la suposición que "ninguna persona sana rechazaría antibióticos si el doctor los receta, y ningún guerrero razonable rechazaría ayuda psicológica si está disponible y la necesita".51 Pero los trastornos de la salud mental a menudo son mucho más difíciles de reconocer y hay un estigma histórico asociado con buscar atención para enfermedades psicológicas que no está presente con las enfermedades fisiológicas. En un estudio efectuado en el 2004 en tropas del Ejército y de la Infantería de Marina que regresaban de comisiones en Irak y Afganistán, solamente del 23 al 40% de las tropas que fueron identificadas con trastornos mentales, buscaron ayuda en el teatro o durante el primer año después de su regreso.52 Este es un campo que definitivamente necesita más atención por parte de la comunidad médica.

La Fuerza Aérea debe continuar formalizando el programa de psicólogo operacional que se inició en AFSOC y fomentar su expansión a otras poblaciones y servicios militares. El Ejército sí emplea equipos de estrés ocasionados por el combate y se debe tener cuidado de que sean distribuidos correctamente en las áreas de operaciones de combate. La Armada de Estados Unidos sí emplea psicólogos en los portaaviones y también los han desplegado con los equipos SEAL. La Armada y la Infantería de Marina de EE.UU. deben analizar nuevamente sus programas para cerciorarse que los recursos médicos correctos están donde corresponden con las tropas correctas. Contar con proveedores de salud mental integrados en el equipo de cuidado de salud "normal" o de rutina puede ayudar a disminuir algunos de los aspectos negativos y fomentar la intervención y el tratamiento oportuno de los síntomas y trastornos psicológicos. Tenemos que dedicar energías hacia la identificación y evaluación de las amenazas psicológicas, aún si éstas son difíciles de separar de las amenazas físicas. El DoD también debe apoyar y participar en investigaciones que contribuyan al desarrollo de contramedidas para mitigar este riesgo. Claramente, la amenaza compleja de los niños soldados necesita mayor énfasis de manera que los militares puedan continuar fomentando una fuerza apta y saludable.

Armados con el conocimiento que el apoyo del pueblo puede afectar la adaptación psicológica de las tropas, nuestros oficiales de Relaciones Públicas también tienen que prepararse ahora para las ramificaciones que los militares estadounidenses enfrenten con respecto a los niños soldados. Hay una necesidad obvia para que el DoD elabore una doctrina que trate los aspectos singulares de esta amenaza en crecimiento.

Investigaciones Adicionales

Claramente, las brechas en la base de conocimientos existente de los militares estadounidenses han tornado difícil medir cuantitativamente el efecto que surte en los soldados enfrentarse a niños soldados; por lo tanto, se han propuesto varias recomendaciones como temas para investigar en el futuro. Un estudio debe identificar las consecuencias en la salud mental entre las tropas estadounidenses que se enfrentan con niños soldados. El estudio también debe analizar el impacto que trabar combate con niños soldados tiene en la eficacia de las tropas estadounidense. Este estudio idealmente compararía las unidades que se enfrentaron con niños soldados contra aquellas que no se enfrentaron. En el informe RAND mencionado anteriormente se recomendaban investigaciones en el futuro para evaluar las consecuencias psicológicas de operar en un entorno urbano con una población civil. Los niños soldados constituyen gran parte de esta nueva y emergente amenaza civil que definitivamente necesita examinarse más detalladamente.

En otros estudios se deben examinar la eficacia de las terapias e intervenciones actuales para reducir problemas de salud mental asociados con enfrentar niños soldados. ¿Cómo sabemos si las intervenciones que minimizan la sicopatología asociada con matar en general están trabajando para ayudar a aquellos que matan niños soldados y no están haciendo más daño que bien? La comunidad militar no debe dar por sentado que todas las veces que se mata en combate son iguales sin algún tipo de prueba empírica que ayude a apoyar esa suposición y dicte una modalidad para el tratamiento. La necesidad de contar con más investigación sobre la resistencia y los intentos de identificar lo que hace a algunos individuos más resistentes a las condiciones psicológicas a largo plazo después de haber sido expuestos a eventos traumáticos está estrechamente relacionada. La población militar tiene que tener cuidado de no formular demasiadas suposiciones de los estudios sobre matar en combate en general que no incluyen ni las experiencias de enfrentar ni matar niños soldados.

Debemos dedicar atención adicional a identificar intervenciones que disminuirían el estigma negativo del cuidado de la salud mental. Aunque ha sido bien mencionada como un obstáculo al cuidado, no hay muchas pautas en la literatura actual que ayuden a los proveedores y pacientes por igual a vencer esta barrera. Por último, debemos considerar establecer sistemas de vigilancia o monitoreo que sistemáticamente recopilen datos a lo largo del tiempo para monitorear las tendencias y otros factores claves relacionados con el problema de los niños soldados.53 Similar a lo que la comunidad de salud pública emplea para monitorear las enfermedades infecciosas, estos datos se podrían emplear para ayudar a las unidades a predecir la participación de niños soldados y hasta qué punto el problema en la región está mejorando o empeorando. Esta información podría ser esencial para la planificación militar y podría ser útil en investigaciones futuras.

Conclusión

Niños con AK-47s son una característica nueva del campo de batalla moderno, y en algún momento las fuerzas estadounidenses tendrán que lidiar con los dilemas que presentan . . . Para los planificadores militares estadounidenses, ahora es el momento de prestar mayor atención a las particularidades singulares del fenómeno, de manera que se puedan elaborar respuestas correctas. Incidentes con niños soldados ocurrirán tarde o temprano. La pregunta pertinente es si las tropas estadounidenses estarán o no preparadas.

P. W. Singer54

La presencia global cada vez mayor de los militares estadounidenses es una tendencia que continuará en el futuro previsible. El uso de niños soldados en entornos de combate alrededor del mundo también parece ser una tendencia en crecimiento. Después de analizar el alcance del problema de los niños soldados, evaluar la política, estrategia y práctica militar estadounidense y destacar las implicaciones para las fuerzas estadounidenses, esta autora ha concluido que los militares estadounidenses no han sido bien preparados para enfrentar la singular amenaza de niños soldados.

El DoD no ha sido proactivo en preparar al personal que pueda entrar en contacto con esta dimensión de la guerra que está en evolución ni ha adoptado medidas que mitiguen los posibles problemas de salud mental ocasionados por los enfrentamientos con niños soldados. Los militares estadounidenses, en cooperación con las comunidades médicas y de oficiales combatientes, tienen que llegar a un acuerdo con la inevitabilidad de enfrentar este tipo de enemigo en conflictos en curso y futuros. Continuar ignorando esta amenaza tiene implicaciones estratégicas y tácticas para la eficacia de las fuerzas de combate y la salud mental de los militares que trabajan en muchos entornos diferentes. Singer aboga por que los países alrededor del mundo presten más atención al fenómeno del niño soldado en la planificación en tiempos de paz y después de la guerra y se cercioren que haya provisiones específicas para tratar el tema de los niños soldados. Pasar por alto estar responsabilidad deja a los niños preparados para comenzar nuevamente el mismo ciclo en generaciones futuras. Pasar por alto el fenómeno del niño soldado podría inmortalizar los resultados psicológicos negativos en las generaciones futuras de militares estadounidenses.

Notas:

1. Charles W. Hoge et al., "Combat Duty in Iraq and Afghanistan, Mental Health Problems, and Barriers to Care," The New England Journal of Medicine 351, no. 1 (2004), 14.

2. Brett T. Litz, The Unique Circumstances and Mental Health Impact of the Wars in Afghanistan and Iraq (National Center for Post Traumatic Stress Disorder (PTSD), 2005 [citado el 8 de noviembre de 2005]); http://www.ncptsd .va.gov/facts/veterans/fs_Iraq-Afghanistan_wars.html. Consultado en noviembre de 2005.

3. P.W. Singer, Children at War (New York: Pantheon Books, 2005), x.

4. Amnesty International, Child Soldiers: A Global Issue (2005 [citado el 12 de septiembre de 2005]); http://web .amnesty.org/pages/childsoldiers-background-eng. Consultado el 12 de septiembre de 2005.

5. P.W. Singer, Caution: Children at War (4, Winter) (U.S. Army War College, 2001-2002 [cited September 20, 2005); http://carlislewww.army.mil/ usawc/Parameters/01winter/singer.htm. Consultado el 20 de septiembre de 2005.

6. Coalition to Stop the Use of Child Soldiers, Child Soldiers Global Report 2004 (2004 [citado el 10 de octubre de 2005]); http://www.child-soldiers.org/resources/global -reports?root_id=159&category_id=165.[Consultado el 10 de octubre de 2005.

7. Ibid.

8. Singer, Caution: Children at War (citado).

9. Graham E. Fuller, "The Youth Factor: The New Demographics of the Middle East and the Implications for U.S. Policy," ed. The Saban Center for Middle East Policy (Brookings Institution, June 2003), 2.

10. Human Rights Watch Africa y Human Right Watch Children’s Rights Project, "Easy Prey. Child Soldiers in Liberia," (New York: Human Rights Watch, 1994), Rachel Brett e Irma Specht, Young Soldiers. They Choose to Fight (Bolder, CO: Lynne Rienner Publishers, 2004), Graca Machel, The Impact of War on Children, ed. UNICEF (New York: PALGRAVE, 2001).

11. Singer, Caution: Children at War (citado). 6.

12. Ibid.(citado). 8.

13. Mary Evelyn Jegen, "Casualties of Warfare: Children and Childhood," (National Catholic Reporter, 1997).http://find.galegroup.com/itx/infomark.do?type=retrieve&tabID=T002&prodId=SPJ.SP00&docId=A19136141&userGroupName=maxw30823&version=1.0&source=gale.

14. Litz, The Unique Circumstances and Mental Health Impact of the Wars in Afghanistan and Iraq (citado).

15. Ibid.(citado).

16. Charles Borchini, Stephanie Lanz, and Erin O’Connell, "Child Soldiers: Implications for U.S. Forces," ed. Center for Emerging Threats and Opportunities (CETO) (Marine Corps Warfighting Laboratory, Quantico, VA, 2002), 26.

17. Coronel (Retirado) USMC Mike Lowe, 6 de diceimbre de 2007, Coronel Charley Higby, Vicedecano de Asuntos Académicos de la Escuela de Guerra del Ejército de EE.UU. y otros, comunicación por correo electrónico que intentó averiguar si cualquiera de las escuelas superiores de los servicios armados incluyó a los niños soldados en sus esceneraios de juegos de guerra, septiembre de 2005-enero de 2006.

18. Rachel Stohl, comunicación por correo electrónica con la autora, 23 de septiembre de 2005.

19. Center for the Study of Traumatic Stress, Military Psychiatry Resources (2008 [citado 7 de enero de 2008]); disponible en http://www.centerforthestudyoftraumatic stress.org/education.military.shtml.

20. Thomas A. Grieger et al., "Posttraumatic Stress Disorder and Depression in Battle-Injured Soldiers," American Journal of Psychiatry 163, no. 10 (2006).

21. George A. Bonanno, "Loss, Trauma, and Human Resilience. Have We Underestimated the Human Capacity to Thrive after Extremely Adverse Events?" American Psychologist 59, no. 1 (January 2004), 24.

22. S.L.A. Marshall, Men against Fire (New York: William Morrow, 1947).

23. Lt Col Dave Grossman, On Combat: The Psychology and Physiology of Deadly Conflict in War and Peace (PPCT Research Publications, 2004), 207.

24. Ibid., 208.

25. Theodore Nadelson, Trained to Kill: Soldiers at War (Baltimore, MD: The John Hopkins University Press, 2005), 42.

26. Dave Grossman, On Killing: The Psychological Cost of Learning to Kill in War and Society (Boston: Little, Brown and Company, 1995), Nadelson, Trained to Kill: Soldiers at War.

27. Grossman, On Killing: The Psychological Cost of Learning to Kill in War and Society, 174.

28. Grossman, On Combat: The Psychology and Physiology of Deadly Conflict in War and Peace, 274.

29. Todd Helmus and Russell Glen, Steeling the Mind: Combat Stress Reactions and Their Implications for Urban Warfare (Santa Monica, CA: Rand Corporation, 2005), 99.

30. Nadelson, Trained to Kill: Soldiers at War, 90.

31. Richard A. Bryant y Allison G. Harvey, Acute Stress Disorder: A Handbook of Theory, Assessment, and Treatment (Washington, DC: American Psychological Association, 2000), Robert J. Ursano, Brian G. McCaughey, y Carol S. Fullerton, eds., Individual and Community Responses to Trauma and Disaster: The Structure of Human Chaos (Cambridge: Cambridge University Press, 1994).

32. Litz, The Unique Circumstances and Mental Health Impact of the Wars in Afghanistan and Iraq (citado), Susan M. Orsillo y otros, "Current and Lifetime Psychiatric Disorders among Veterans with War Zone-Related Posttraumatic Stress Disorder," The Journal of Nervous and Mental Disease 184, no. 5 (1996).

33. Hoge y otros, "Combat Duty in Iraq and Afghanistan, Mental Health Problems, and Barriers to Care," 14.

34. Operation Iraqi Freedom Mental Health Advisory Team, "Operation Iraqi Freedom (Oif-Ii) Mental Health Advisory Team (Mhat-Ii) Report," ed. The U.S. Army Surgeon General (The U.S. Army Surgeon General, 2005).

35. Litz, The Unique Circumstances and Mental Health Impact of the Wars in Afghanistan and Iraq ([cited), Operation Iraqi Freedom Mental Health Advisory Team, "Operation Iraqi Freedom (Oif-Ii) Mental Health Advisory Team (Mhat-Ii) Report."

36. Helmus y Glen, Steeling the Mind: Combat Stress Reactions and Their Implications for Urban Warfare, 128.

37. P.W. Singer, Fighting Child Soldiers (Vol 83; Issue 3) (Department of the Army Headquarters, 2003 [citado el 16 de septiembre de 2005]); http://proquest.umi.com/pqdweb?index=4&did=411111941& SrchMode=1&sid=3  &Fmt=4&VInst=PROD&VType=PQD&RQT=309&VName=PQD&TS=1133641676 &clientId=417. Consultado el 16 de septiembre de 2005.

38. Litz, The Unique Circumstances and Mental Health Impact of the Wars in Afghanistan and Iraq (citado).

39. Human Rights Watch, U.S.: Guantanamo Kids at Risk (Human Rights Watch, 2004 [citado el 25 de enero de 2006]); disponible en http://hrw.org/english/docs/2003/ 04/24/usint5782.htm, Lois Whitman, Letter to Secretary Rumsfeld on Child Detainees at Guantanamo: Human Rights Watch Urges Child Protections (Human Rights News, 2003 [citado el 27 de enero de 2006]); http://www.hrw.org/press/ 2003/04/us042403ltr.htm.

40. United Nations General Assembly, Rome Statute of the International Criminal Court (University of Minnesota, Human Rights Library, 2002 [citado el 7 de enero de 2008]); http://www1.umn.edu/humanrts/ instree/Rome _Statute_ICC/romestatute.html.

41. United Nations General Assembly, Optional Protocol to the Convention on the Rights of the Child on the Involvement of Children in Armed Conflict (Office of the United Nations High Commissioner for Human Rights, 2000 [citado el 7 de enero de 2008]); http://www2.ohchr.org/english/ bodies/ratification/11_b.htm.

42. Office of the Surgeon General Army, "Assessment of Detainee Medical Operations for Oef, Gtmo, and Oif," (Department of the Army, 2005), 18-4.

43. Helmus y Glen, Steeling the Mind: Combat Stress Reactions and Their Implications for Urban Warfare, 127-31.

44. Lieutenant Colonel Judith Hughes, "Child Soldiers: Are U.S. Military Members Prepared to Deal with the Threat? Ver Apéndice B," (Un informe de investigación entregado al cuerpo docente para cumplir parcialmente con los requisitos para egresar, Escuela de Guerra de la Fuerza Aérea, Universidad del Aire, 2006).

45. Singer, Fighting Child Soldiers (citado).

46. Grossman, On Killing: The Psychological Cost of Learning to Kill in War and Society, Helmus and Glen, Steeling the Mind: Combat Stress Reactions and Their Implications for Urban Warfare.

47. Bryant y Harvey, Acute Stress Disorder: A Handbook of Theory, Assessment, and Treatment, 167-68.

48. Singer, Fighting Child Soldiers (citado).

49. Timothy Maier, Children Are Being Used as Soldiers; Third World Countries Increasingly Are Coercing Child Soldiers into Military Action, Raising Moral Dilemmas That Can Be Matters of Life and Death for Western Troops (30 (2)) (News World Communications, Inc, 2002 [citado el 20 de septiembre de 2005]); http://find.galegroup.com/itx/infomark.do?type=retrieve&tabID=T002&prodId=SPJ.SP00&docId= A95150325&retrieveFormat=PDF&isAcrobatAvailable=true&userGroupName=maxw30823&version=1.0&isMultiPage=false&noOfPages=2&source=gale. Consultado el 20 de septiembre de 2005.

50. Hoge y otros, "Combat Duty in Iraq and Afghanistan, Mental Health Problems, and Barriers to Care", Operation Iraqi Freedom Mental Health Advisory Team, "Operation Iraqi Freedom (Oif-Ii) Mental Health Advisory Team (Mhat-Ii) Report."

51. Grossman, On Combat: The Psychology and Physiology of Deadly Conflict in War and Peace, 290.

52. Hoge y otros, "Combat Duty in Iraq and Afghanistan, Mental Health Problems, and Barriers to Care," 16.

53. James Mercy, comunicación por correo electrónico con la autora, 30 de noviembre de 2005.

54. Singer, Caution: Children at War (citado).


 Colaborador

La Teniente Coronel (USAF) Judith A. Hughes

La Teniente Coronel (USAF) Judith A. Hughes (Licenciatura, Saint Anselm College en Manchester, NH) se desempeña como Comandante del 45avo Escuadrón de Operaciones Médicas en la Base Aérea Patrick, Florida. Es enfermera titulada certificada en cuidados ambulatorios. Ha desempeñado varios puestos inclusive en el Estado Mayor de la Fuerza Aérea, la Agencia de Inspección de la Fuerza Aérea y varias asignaciones en clínicas tanto en los campos de pacientes hospitalizados como los no hospitalizados. La Coronel Hughes egresó en el 2006 de la Escuela Superio de Guerra de la Fuerza Aérea, Base Aérea Maxwell, Alabama.


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