Document created: 23 August 04
Air & Space Power Journal - Español Tercer Trimestre 2004

Pistol Packn' Mamas

Las Mujeres y la Aviación en
Tiempos de Paz y de Guerra

Bruce Ashcroft

Me atrevo a decir que algún día las
mujeres podrán ser piloto y no se
 
 considerarán una rareza.

—Amelia Earhart

Hace veinte años, un artículo de la Teniente Coronel Nancy B. Samuelson, publicado en Air University Review, describía la historia de las mujeres en la aviación y lamentaba el hecho de que las mujeres piloto no eran más que detalles o curiosidades en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF). Desde entonces, las mujeres han ganado el derecho a pilotear aviones de combate y en operaciones recientes han lanzado "bombas directamente al objetivo." Observando los eventos recientes, en 2002, la Brigadier General Teresa Marne Peterson asumió el mando de la Base de la Fuerza Aérea McGuire, en New Jersey, con su flota de aviones de carga y reabastecimiento de combustible. En ese entonces, Peterson era una de las 11 mujeres con el rango de oficial General en el servicio activo de la Fuerza Aérea.. Y en marzo de 2004, la Coronel Linda McTague se convirtió en la primera mujer en comandar un escuadrón de la Guardia Nacional Aérea cuando se le asignó como comandante del prestigioso Escuadrón 113 en Washington D.C. Además de realizar servicio militar, muchas mujeres han servido a sus países en la exploración del espacio.

La cosmonauta Valentina Vladimirovna Tereshkova fue la primera mujer en el Espacio Exterior. Salió al espacio el 16 de junio de 1963 a bordo de una nave Vostok 6, donde pasó tres días y completó 48 órbitas y casi 78 horas de vuelo. Veinte años después, la doctora Sally Ride se convirtió en la primera mujer astronauta estadounidense. Poco conocida es la historia de las 13 mujeres que se sometieron a formación aérea en los Estados Unidos entre 1960 y 1961. La NASA suspendió el programa en julio de 1961.

Valentina Tereshkova

Valentina Tereshkova. Primera mujer que voló en el espacio, junio de 1936. 

Aunque durante la historia de la nación las mujeres estadounidenses han ayudado a los hombres en el campo de batalla y detrás de las líneas, es sólo recientemente que se les otorga la casi igualdad de oportunidades en el servicio militar. Libros tales como Women at War: Gender Issues of Americans in Combat (Mujeres en Guerra: Asuntos de Sexo de las Estadounidenses en el Combate), por Rosemarie Skaine, señalan la Guerra del Golfo de 1991 como el evento social y político en el que las mujeres obtuvieron igualdad virtual con los hombres. Doscientos años después que "Molly Pitcher" ganó fama en la Revolución Americana, las mujeres son elegibles para casi todos los roles, con excepción de los roles de combate en tierra y servicio submarino en las fuerzas armadas de Estados Unidos. Otras naciones, también, han sido renuentes a comprometer a las madres e hijas en el frente de combate. Sin embargo, en las condiciones extremas de la Segunda Guerra Mundial, la Unión Soviética creó tres regimientos de la fuerza aérea compuestos mayormente por mujeres. Mientras que las pilotos estadounidenses y británicas cumplían funciones de apoyo, las soviéticas participaban plenamente en la defensa heróica y desesperada de su patria.

Sally Ride

Sally Ride. Primera mujer de Los EE.UU. que volo en el espacio, junio de 1983. 

Las Primeras Mujeres Piloto

Las mujeres han sido parte de la aviación desde sus comienzos. Madame Marie-Madeleine-Sophie Armant Blanchard, por ejemplo, fue nombrada jefe del servicio aéreo de Napoleón Bonaparte en 1804. Sus obligaciones incluían volar globos aerostáticos para entretenimiento. Aída de Acosta (ver pg. 58) convenció al pionero de aviación Alberto Santos-Dumont para que la dejara pilotear su dirigible en París en el verano de 1903, y Katherine Wright fue una de las primeras en propugnar y apoyar financieramente los vuelos de aparatos más pesados que el aire. El 8 de marzo de 1910, la baronesa Raymonde de la Roche obtuvo su licencia de piloto, convirtiéndose en la primera mujer piloto del mundo. Generalmente se considera a Blanche Stuart Scott como la primera estadounidense en volar una nave más pesada que el aire, haciendo su primer vuelo el 2 de septiembre de 1910. Casi inmediatamente, comenzó a desempeñarse como la "Machona del aire", ganando hasta 5.000 US$ por semana. Scott voló por seis años antes de retirarse porque pensó que en la aviación no había lugar para las mujeres. La primera estadounidense en obtener su licencia de piloto fue Harriet Quimby (ver pg. 92), convirtiéndose en la trigésima séptima persona en el mundo en recibirla. Fue también la primera mujer entre todas las nacionalidades en pilotear un avión a través del Canal de la Mancha y la primera gran defensora de las mujeres en la aviación. La edición del 25 de mayo de 1911 de la revista Leslie’s Illustrated Weekly publicó el artículo de Quimby: "How a Woman Learns to Fly (Cómo una mujer aprende a volar )". En la edición del 24 de agosto, anunció que había recibido su licencia de piloto después de aprobar una prueba que exigía volar una distancia mínima de cinco kilómetros sin tocar el suelo, alcanzar una altitud mínima de 50 metros y aterrizar su máquina a no más de 50 metros de un punto designado.

Raymonde De La Roche

Raymonde De La Roche. La primera mujer que obtuvo la licencia de piloto en el mundo

Katherine Stinson, quien en 1916 se ganó el apelativo de la "mejor mujer piloto del mundo", fue una de las grandes pilotos de ambos sexos durante la primera generación de vuelos a motor. Stinson ayudó a fundar una empresa familiar dedicada a construir, vender y alquilar aviones. La "Colegiala voladora", como se le conocía en las exposiciones aéreas, se mudó a San Antonio, Texas, en 1914, y la familia pronto abrió una escuela de vuelos entre cuyos clientes se encontraban pilotos canadienses que se preparaban para combatir en la Guerra Europea. Katherine, como una de las pilotos más famosas del mundo, sirvió como la atracción principal de la escuela, aunque a menudo paraba de viajar recaudando fondos para mantener el negocio a flote. Su viaje más notable la llevó a China y Japón en 1916. En un artículo de marzo de 1917 en The American Magazine, Stinson señaló deliberadamente que ella había "duplicado todas las acrobacias aéreas que el hombre había realizado".

En abril de 1917, al entrar Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, la Sección de Aviación del Ejército estaba formada sólo por 35 pilotos, 1.087 soldados rasos y 55 aeroplanos. Se necesitaban pilotos calificados y varias mujeres, incluyendo Katherine Stinson, trataron infructuosamente de enrolarse. En Europa, Helene Dutrieu sirvió con la Patrulla Aérea Francesa durante la Primera Guerra Mundial. Hizo vuelos de observación desde París, espiando al ejército alemán. En Rusia, la princesa Eugenie Shakovskaya, entre otras mujeres piloto, sirvió como piloto de observación y reconocimiento para la artillería.

Marjorie y Catherine Stinson (derecha).

Marjorie y Catherine Stinson (derecha). La cuarta mujer en Los EE.UU. en obtener  la licencia de piloto y la primera en el mundo en hacer el "Loop-the Loop" maniobra. 

En los primeros años de la aviación, ser piloto era una ocupación peligrosa. Aún los mejores y más cuidadosos pilotos morían debido a la fragilidad de sus máquinas. Por ejemplo, entre los primeros 48 pilotos del Ejército de los Estados Unidos, 12 murieron en accidentes. Muchos creían que los pioneros del vuelo motorizado eran sumamente imprudentes, excepcionalmente valerosos o ambos. Una joven mujer llamada Georgia "Tiny" Broadwick" debe haber caído en la categoría de personas de las que se pensaba que eran imprudentes y valerosas. Broadwick se hizo conocida saltando desde globos aerostáticos y aviones. En 1908 cuando apenas tenía 15 años, Tiny realizó su primer salto en paracaídas. En 1914, realizó una serie de saltos de demostración para el gobierno de Estados Unidos, incluyendo lo que puede ser el primer salto en caída libre, tratando de convencer a los funcionarios que esta nueva tecnología, el paracaídas, podía ser una importante contribución a la seguridad del piloto.

Bessie Coleman

Bessie Coleman. La primera mujer de raza negra que obtuvo la licencia de piloto en EE.UU.

 En total, para cuando realizó su último salto en 1922, Broadwick había saltado más de 1.100 veces. La temeraria joven se ganó su apodo porque sólo pesaba 41 kilos y apenas sobrepasaba el metro veinte de estatura. "Nunca tuve miedo", le dijo una vez a un entrevistador. "Subiría al cielo en cualquier momento y en cualquier lugar".

Los Años entre las Guerras

Muchos consideran los años entre las guerras mundiales como la "época dorada" de la aviación. Durante este período de 20 años, los estadounidenses Carlos Lindbergh y Amelia Earhart (ver pg. 65) simbolizaron el espíritu de la aviación. En Estados Unidos, los anuncios en revistas para los negocios relacionados con la aviación a menudo publicaban artículos sobre mujeres. La Dallas Aviation School and Air College, por ejemplo, anunció la incorporación de la Srta. Jean La Rene a su personal de instructores en un aviso a página entera en la edición de enero de 1931 de la revista Aero Digest. Las películas también fomentaron la inclinación por la aviación entre las mujeres. "Speed Girl", puesta en cartelera en 1921, era la historia de una doble de acróbata de películas que también era piloto. Myrna Loy hizo el papel de una aviadora famosa en "Wings in the Dark", al lado de Cary Grant. En 1933, Katherine Hepburn apareció en "Christopher Strong", una película en la que una mujer piloto tuvo que escoger entre su carrera y el matrimonio. Cuando la heroína descubre que estaba embarazada, se suicida estrellando su avión antes que renunciar a volar. En la vida real, Hepburn aprendió a pilotear y viajó por el país, a menudo en compañía del corredor y productor de películas Howard Hughes.

Amelia Earhart

Amelia Earhart

Después de Charles Lindbergh, cuyo vuelo individual directo a través del Océano Atlántico en mayo de 1927 fue posiblemente el suceso aéreo más fascinante de los años entre las guerras, la aviadora más conocida de la época debe haber sido Amelia Earhart. En 1932 se convirtió en la primera mujer piloto en cruzar el Atlántico sin acompañante. Era tan popular que en 1935 los estadounidenses la nombraron la segunda mujer más conocida en Estados Unidos, después de Eleanor Roosevelt. Trágicamente, el 21 de mayo de 1937, Earhart y su copiloto, Fred Noonan, despegaron de San Francisco para un vuelo alrededor del mundo que terminó el 2 de julio cuando desaparecieron en el Océano Pacífico. Para cuando Earhart disfrutaba de su popularidad máxima, Anesia Pinheiro Machado, de Brasil (ver pg. 79), ya había establecido un estándar para las mujeres piloto en América del Sur. En 1924, esta mujer voló misiones militares durante una guerra civil, y durante la Segunda Guerra Mundial, entrenó a pilotos militares y comerciales en su tierra natal. Beryl Markham, nacida en Inglaterra, pasó la mayor parte de su vida en Kenya. Durante estos años dorados de la aviación, comenzó como piloto para terreno sin preparar, transportando provisiones, pasajeros y correo a lugares remotos. Fue famosa por un vuelo de 23 días que realizó desde Kenya hasta Inglaterra y por su vuelo transatlántico directo sin compañía realizado en septiembre de 1936. Su libro, West with the Night (Al Oeste con la Noche), es considerado un clásico.

Entre los corredores de velocidad del período entre las guerras, en septiembre de 1936 dos mujeres piloto, Louise Thaden y Blance Noyes, ganaron la Carrera Bendix de Estados Unidos, por aquel entonces la más prestigiosa de las carreras aéreas; otra mujer, Laura Engalls llegó segunda. Un reportero de la revista Time indicó que "los 7.000 US$ de premio fueron mucho menos gratificantes que el placer de derrotar a los hombres". Jacqueline Cochran (ver pg. 25), quien terminó en tercer puesto en la carrera Bendix de 1937, ganó al año siguiente. Cochran ayudaría a organizar a las mujeres pilotos de Estados Unidos en una unidad de servicio de la Fuerza Aérea durante la Segunda Guerra Mundial (WASPs, ver pg. 14).

Nancy Harkness Love

Nancy Harkness Love. Comandante del Women's Auxiliary Ferry Service (WATS) y de las Mujeres Pilotos al Servicio de la Fuerza Aérea (WASPE)

Segunda Guerra Mundial

Las primeras mujeres piloto estadounidenses que participaron en la Segunda Guerra Mundial volaron por los británicos, ya que se les negó la oportunidad de servir por su propio país. Veinticinco pilotos fueron a Inglaterra en la primavera de 1942 para trabajar por la Autoridad de Transporte Aéreo Británica (BATA). Jackie Cochran, amiga del presidente Roosevelt, ejerció mucha presión para obtener la oportunidad de servir en su propio país. Al mismo tiempo, Nancy Harkness Love solicitó al Comando de Transporte Aéreo (ATC) que permitiera a las mujeres hacer por el Ejercito de Estados Unidos lo que habían demostrado que podían hacer por los británicos. En el otoño de 1942, el ATC estableció un Escuadrón de Transporte Auxiliar de Mujeres (WAFS) Después de casi dos años de trabajo, Cochran finalmente logró establecer la División de Formación de Vuelo para Mujeres (WFTD), una organización inicialmente separada del WAFS. La misión original de la WFTD era preparar a las mujeres piloto para servicio con el Comando de Transporte. En 1943, el Ejército creó el Servicio de la Fuerza Aérea de Mujeres Piloto (WASP) fusionando los dos programas para mujeres bajo el liderazgo de Jacqueline Cochran. Más de 25.000 mujeres se presentaron para el servicio aéreo durante los años de la guerra, de las que 1.830 fueron aceptadas para formación. Cerca de 1.100 completaron con éxito la formación de vuelo y volaron para el Ejército, aunque se enrolaron como pilotos de servicio civil. La Marina de los Estados Unidos, oficialmente no empleó mujeres "pilotos", aunque algunas sirvieron como "aviadores de transporte". Mary Worrell, voluntaria en el Museo de la Base de la Fuerza Aérea Hill, fue una de las pocas en servir como copilotos en algunas misiones. El libro, Operation Lifeline (Operación Cuerda de Salvamento), una historia del Servicio de Transporte Aéreo Naval (NATS) publicado en 1947, enumeró los nombres de 11 mujeres piloto y honró a "muchísimas . . . muchachas de gran experiencia . . . [que] brillan intensamente en la lista de quienes ayudaron al NATS a completar su misión en tiempo de guerra y continuar con su labor después de la guerra".

En Europa, la BATA empleó a más de 100 mujeres piloto, "las chicas ata". Estas mujeres pilotearon todos los aviones del inventario británico mientras servían en funciones de apoyo. Sin embargo, en la Unión Soviética las mujeres volaron 30.000 misiones de combate. Marina Raskova (ver pg. 24), una aviadora que estableció récords de larga distancia, organizó tres unidades de combate durante la guerra. Raskova, después de reclutar y formar unas 200 mujeres piloto, murió antes de llegar al frente de Stalingrado. Lily Litviak (ver pg. 80), una de las pilotos reclutadas por Raskova, derribó 12 aviones enemigos antes de ser derribada ella misma. Hanna Reitsch, y otras, sirvieron como pilotos de prueba en Alemania.

Los Años de la Guerra Fría

El gran número de hombres formados como pilotos durante la Segunda Guerra Mundial forzó la salida de las mujeres de la aviación, especialmente de la aviación militar después de 1945. La Ley de 1948 de Integración de las Mujeres en los Servicios Armados, otorgó a las estadounidenses un lugar permanente en los servicios militares de Estados Unidos, aunque con limitaciones estrictas. Aunque el proyecto de ley original del Senado no contenía expresiones que excluyeran a las mujeres del combate, los servicios hicieron saber que no tenían la intención de poner a las mujeres en situaciones de combate. El General Hoyt Vandenberg, subjefe del comando conjunto de la USAF, declaró ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes que la Fuerza Aérea no tenía planes de emplear mujeres como pilotos en ningún puesto. La Marina estaba dispuesta a que las mujeres permanecieran en ciertas especialidades de la aviación y que volaran como miembros de la tripulación en misiones que no sean de combate. La legislación resultante limitó el número de mujeres que podían vestir uniforme al dos por ciento de la fuerza, permitía que los comandantes dieran de baja a mujeres miembros del servicio prácticamente a su antojo, puso un límite en los ascensos a oficiales, e impidió que las mujeres pilotearan aviones o sirvan en cualquier puesto de combate. La Mayor General Jeane Holm, la primera mujer de la Fuerza Aérea que fue ascendida a General y la primera mujer que recibió una segunda estrella entre todos los servicios, observó en 1982 que la Ley de Integración era una "legislación sexista clásica. Sin embargo la ley reflejaba con exactitud las actitudes culturales preponderantes del período de posguerra con respecto a las funciones y el estado legal de las mujeres". En junio de 1948, habían menos de 8.000 mujeres en servicio activo en los cuatro servicios militares estadounidenses.

Más de 100.000 mujeres estadounidenses sirvieron durante el conflicto de Corea, realizando trabajos médicos, administrativos, de comunicaciones e inteligencia. Unas 540 sirvieron en la zona de combate; ninguna piloteó aviones o helicópteros, a pesar de los logros del WASP durante la Segunda Guerra Mundial. Durante los años de la participación estadounidense en Asia del Sudeste, las mujeres lograron una victoria parcial con el paso de la Ley Pública 90-30 en 1967. La ley eliminó el cupo del dos por ciento y el límite de los ascensos, y abrió más puestos para las mujeres. Siete mil de ellas sirvieron en el teatro de guerra, aunque ninguna voló como piloto.

ayor Marie Rossi

Mayor Marie Rossi. La única mujer de Los EE.UU. que murió en la Guerra del Golfo en 1991.

En 1972, el Congreso aprobó la última de una serie de Enmiendas de Igualdad de Derechos, propuestas o anticipadas, obligando a los servicios armados de los Estados Unidos a revisar sus políticas con respecto al sexo. Al año siguiente, el Ejército y la Marina abrieron sus programas de vuelo para mujeres, y la Fuerza Aérea comenzó a formar mujeres piloto en 1976. El año del bicentenario de Estados Unidos también marcó la primera vez que estudiantes femeninas pudieron asistir a las academias de servicio. Sin embargo, el Congreso continuó excluyendo del combate directo a las mujeres en los servicios militares, aún cuando el Departamento de Defensa había presentado una propuesta revocando la exclusión del combate en mayo de 1979.

La naturaleza cambiante de la guerra, hizo indistinguible la separación entre las misiones de combate y apoyo durante los años subsiguientes. Cuando el presidente Ronald Reagan envió tropas a Granada en 1983, las mujeres pilotearon vuelos de transporte de infantería y carga a la isla. En 1986, durante la incursión de bombardeo de represalia sobre Libia, las mujeres piloto pilotearon aviones cisterna apoyando la misión. Al año siguiente, la Secretaría de Defensa estableció un Grupo de Trabajo sobre las Mujeres en el Servicio Militar para revisar los roles de las mujeres y la política militar. El informe del grupo de trabajo emitido en 1988 contenía una "norma de riesgo" para determinar los campos profesionales y las posiciones de servicio que podían cerrarse para las mujeres. En virtud de las normas de la Fuerza Aérea, las mujeres no podían ser asignadas a aviones destinados a participar en combate aéreo. Esto incluía el lanzamiento de municiones contra un enemigo o vuelos sobre territorio hostil donde pudiera ocurrir fuego enemigo. No se podía asignar a las mujeres de la Fuerza Aérea a trabajos o unidades que no sean de combate, donde hubiera riesgo importante de combate directo, exposición al fuego hostil o captura. Además, se las excluía de la Fuerza Aérea de los puestos de instructor y oficiales que requirieran formación o experiencia en aviones de combate.

Después de la Guerra Fría

En 1989, cayó el Muro de Berlín y al año siguiente colapsó la Unión Soviética. Con el orden mundial cambiante, muchos consideran que la Guerra del Golfo Pérsico de 1990–1991 es la primera de la nueva generación de guerras. El bombardeo de precisión, con el objetivo de eliminar rápidamente los sistemas de comando, control y comunicación, permite a las fuerzas aéreas una función mejorada. Además, la guerra marcó una nueva era del servicio militar para las mujeres cuando se desplegaron unas 35.000 mujeres, el siete por ciento de las fuerzas estadounidenses, en Asia del Sudoeste. Las mujeres piloto condujeron helicópteros del Ejército y aviones de reconocimiento, transporte y cisternas de la Fuerza Aérea. El 31 de marzo de 1991, el día después del ceso de fuego de las operaciones Desert Storm La Mayor Marie Rossi, una piloto de helicóptero del Ejército, murió en acción cuando el helicóptero Chinock que piloteaba esa noche se estrello contra una torre de microondas no iluminada convirtiéndose en la única mujer militar de los EE.UU. que perdió su vida durante el conflicto.

Como resultado de su servicio altamente visible en la guerra, las mujeres ganaron la anulación parcial de la exclusión de acciones de guerra en diciembre de 1991 al aprobarse la Ley de Autorización de la Defensa Nacional para los Años Fiscales 1992 y 1993. La sección 531 de la ley canceló las restricciones reglamentarias sobre la asignación de mujeres a aviones de combate. Sin embargo, los servicios tardaron cerca de año y medio para poner en vigencia la directiva del Congreso. No fue sino hasta el 28 de abril de 1993, que el Jefe del Comando Conjunto de la Fuerza Aérea, General Merril A. McPeak anunció que de acuerdo con la directiva dada por el Secretario de Defensa, Les Aspin, "las pilotos y navegantes femeninas podrán competir por, formarse para y pilotear cualquier avión del inventario de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos". En ese entonces, las mujeres constituían el 15 por ciento de la Fuerza Aérea, un porcentaje mayor que cualquiera de los otros servicios militares de los Estados Unidos. Cerca de 300 mujeres piloto y 115 navegantes estaban en servicio activo. La Teniente Primera Jeannie Flynn fue la primera mujer en calificar como un piloto de caza de la Fuerza Aérea, completando su formación en febrero de 1994. Ese mismo mes, la Teniente Shannon Workman se convirtió en la primera mujer en aprobar la calificación para portaaviones de la Marina. Posteriormente en ese año, se asignaron y desplegaron mujeres aviadoras a bordo del USS Dwight D. Eisenhower. En diciembre de 1998, la Teniente de la marina Kendra Williams, volando un F/A18 del US Enterprise, se convirtió en la primera mujer en arrojar "bombas en el objetivo" durante la guerra. Al regreso de una misión sobre Irak, Williams le dijo a un reportero, "sólo hacía mi trabajo".

Conclusión

Así como las nuevas tecnologías de la aviación ayudaron a cambiar la noción de lo que constituía el trabajo del "hombre" y la "mujer", también cambió la naturaleza de la guerra. Durante la Primera Guerra Mundial, algunos de los mejores pilotos de Estados Unidos eran mujeres; a ellas se les negó la oportunidad de servir por su país en ese puesto. Sin embargo, algunas mujeres europeas sirvieron en sus fuerzas armadas. En la Segunda Guerra Mundial, las pilotos estadounidenses obtuvieron una victoria parcial y se les permitió pilotear en condiciones que no sean de combate. En Europa, las mujeres piloto rusas participaron sin restricciones en el conflicto. Ninguna mujer piloto sirvió en los servicios militares durante las guerras de Corea y Vietnam, y el mero hecho de servir en las fuerzas armadas era altamente limitado. Los movimientos por los derechos de la mujer durante la década de 1970 abrieron más oportunidades para las mujeres, incluyendo el derecho a volar en los servicios militares. Las operaciones de contingencia y la participación en operaciones distintas a la guerra de las décadas de 1980 y 1990 demostraron la imposibilidad práctica de hacer cumplir la exclusión del combate y, nuevamente, ampliaron el rol de las mujeres en las fuerzas aéreas estadounidenses. En la actualidad, 100 años después de los vuelos de los hermanos Wright en Kitty Hawk, y casi 80 años después de que Ruth Law y Katherine Stinson se presentaran como voluntarias para pilotear y combatir por su país, no es raro escuchar sobre mujeres piloto volando en cielos hostiles o probando los límites del espacio.


Colaborador

El Señor Bruce Ashcroft

El Señor Bruce Ashcroft (Maestría en Historia, New México State University) es un historiador de la Fuerza Aérea que trabaja en la Oficina de Historia en el Comando de Educación y Adies-tramiento Aéreo (AETC), Base Aérea Randolph, Texas. Desde que comenzó a trabajar para AETC en 1995, Bruce ha estado atento en reconocer el legado de la Fuerza Aérea en el campo de educación y entrenamiento. Asistió en la producción de un CD sobre la historia de la USAF que recibió el premio de la Herencia de la Fuerza Aérea de EE.UU. Antes de su nombramiento en AETC, fue el historiador del Centro Nacional de Inteligencia Aérea en la Base Wright-Patterson, Ohio e historiador interino de la Agencia de Investigaciones Históri-cas en la Base Aérea Maxwell, Alabama.. En 1995, contribuyó al programa "El Fin de la Segunda Guerra Mundial" en la Televisiva A&E. El Señor Ashcroft es autor de varios artículos incluyendo un libro sobre la historia de Nuevo México.

Declaración de responsabilidad:

Las ideas y opiniones expresadas en este artículo reflejan la opinión exclusiva del autor elaboradas y basadas en el ambiente académico de libertad de expresión de la Universidad del Aire. Por ningún motivo reflejan la posición oficial del Gobierno de los Estados Unidos de América o sus dependencias, el Departamento de Defensa, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos o la Universidad del Aire. El contenido de este artículo ha sido revisado en cuanto a su seguridad y directriz y ha sido aprobado para la difusión pública según lo estipulado en la directiva AFI 35-101 de la Fuerza Aérea.


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