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Air & Space Power Journal - Español Cuarto Trimestre 2002

El Papel del Servicio Militar Obligatorio
en las Democracias de las Américas

Coronel Robert D. Winston, USAF

Introducción

La finalidad de este artículo es examinar el papel del Servicio Militar Obligatorio en las Democracias del Continente Americano. El papel de las Fuerzas Armadas en una sociedad democrática es proteger las fronteras, la soberanía e integridad del país, así como sus intereses en la comunidad internacional. Lo ideal es que las Fuerzas Armadas de una sociedad democrática sean capaces de defender el país contra todos los enemigos, externos e internos, actuales o futuros. Esa fuerza militar debe tener credibilidad para disuadir a los agresores y permitir que el país participe libremente en la comunidad mundial para promover sus propios intereses.

Las Fuerzas Armadas de una democracia no deben jamás constituir una amenaza para la sociedad a la cual sirven. Los modelos contemporáneos de democracia tienen a las Fuerzas Armadas como entidades apolíticas sujetas al liderazgo civil. Unas Fuerzas Armadas que reflejan la sociedad a la que sirven y comparten con ella valores e intereses, tienen menos probabilidad de representar una amenaza para esa sociedad. En contraposición, unas Fuerzas Armadas politizadas constituyen una amenaza para la sociedad a la cual sirven. 

Este artículo sustenta que el Servicio Militar Obligatorio de ciudadanos al interior de las Fuerzas Armadas de una democracia es la mejor manera de garantizar que las Fuerzas Armadas del país sean el reflejo de la sociedad a la cual sirven y no constituyan una amenaza para esta última. El artículo igualmente hace la comparación entre las Fuerzas Armadas formadas por el Servicio Militar Obligatorio y aquellas que se basan en el voluntariado. 

En definitiva, una Fuerza Armada basada completamente en el voluntariado está encaminada a transformarse en una Fuerza que no refleja la sociedad a la cual sirve y puede tornarse en una amenaza potencial para su democracia.

En el pasado, los Estados Unidos aprovecharon del Servicio Militar Obligatorio para formar las tropas de sus Fuerzas Armadas, pero, desde el año 1972, han optado por una Fuerza completamente basada en el voluntariado. Al finalizar la guerra fría y ante el impulso de la democracia en las Américas, muchos países americanos han considerado la posibilidad de seguir el ejemplo de los Estados Unidos terminando con el Servicio Militar Obligatorio de sus jóvenes y substituyéndolo por una fuerza profesional completamente basada en el voluntariado. Esta determinación además de garantizar una reducción de costos en el mantenimiento de las grandes Fuerzas Armadas, reforzaría la idea de que obligar a los ciudadanos a servir su país es inconsistente con los valores democráticos. Este artículo utiliza el ejemplo de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos y el de otros del hemisferio americano para comparar el servicio militar obligatorio y las fuerzas basadas en el voluntariado. Las lecciones y recomendaciones basadas en las experiencias de los Estados Unidos podrían aplicarse a todas las democracias de las Américas.

La Historia del
Reclutamiento

El reclutamiento es el sistema obligatorio de alistamiento de hombres y mujeres en las Fuerzas Armadas. Los reclutas se diferencian de los voluntarios y de los profesionales, así como de los mercenarios que prestan sus servicios a cualquier gobierno por dinero. Los reclutas pueden ser convocados en tiempo de paz con el fin de ser entrenados para la guerra; ellos pueden ser llamados al servicio activo en ocasiones de emergencia. En los Estados Unidos, el reclutamiento es conocido popularmente como “la selección por sorteo”, y en términos legislativos como Servicio Selectivo.

El servicio militar como obligación fundamental del ciudadano data de mucho tiempo atrás. En las antiguas ciudades-estados griegas, se exigía a los jóvenes que sirviesen durante varios años en la milicia citadina, un sistema que tuvo su apogeo con los soldados- ciudadanos de la marcial Esparta. En la República Romana, el servicio obligatorio en la milicia era visto como un privilegio, y todos los ciudadanos del sexo masculino entre los 17 y 60 años servían sin recibir pago alguno; los hombres más viejos se encargaban de los deberes de la guarnición. Los que faltasen a su deber con la República Romana eran encarcelados y sus bienes confiscados. Pero al final del siglo II AC, los profesionales y mercenarios sustituyeron a la milicia de ciudadanos.

Cuando las armas eran costosas, como en la Edad Media, los ejércitos eran pequeños y aristocráticos. Cuando las armas se tornaron baratas, los ejércitos se tornaron grandes y democráticos, como ocurrió después con el desarrollo de las armas de fuego. Las naciones pobres dependían de la milicias de ciudadanos y de los mercenarios. El italiano Nicolás Maquiavelo, estadista, historiador y filósofo político, sugirió un servicio militar general y obligatorio en el siglo XVI. Al comienzo del siglo XVII. el rey Gustavo Adolfo, de Suecia, se convirtió en el primer gobernante en exigir que los hombres sirviesen en el ejército. A esto se le llamó “reclutamiento”. Poco después, el ejército suizo estaba compuesto completamente de soldados reclutas. En el siglo XVIII, los elementos más pobres de la sociedad llenaban las filas de las fuerzas armadas; la requisición y la seducción eran los métodos más usuales de reclutamiento para el Servicio Militar. 

El reclutamiento, en su formato moderno, surgió en la Francia revolucionaria, en la que el Servicio Militar era visto también como un deber republicano, basados en los principios de igualdad y de fraternidad, como una necesidad de sobreviviencia nacional. En el mes de agosto del año 1793, una ley limitó el servicio a los hombres entre los 18 y 25 años. Ellos se registraban en sus localidades respectivas y eran convocados, primero los más jóvenes, siendo los otros escogidos según las necesidades del momento. En vísperas de la guerra con Austria, en el año de 1796, Francia modificó el procedimiento, con la institución del Servicio Militar por clases, para los hombres entre los 20 y 25 años de edad. La primera clase consistía en hombres de 20 a 21 años, destinados al contingente básico de reclutas. Las otras clases servían a atender las necesidades de las exigencias militares. 

Los soldados reclutas constituían el volumen mayor de los ejércitos franceses en las guerras napoleónicas, y más de 2.6 millones de hombres fueron incorporados entre los años 1800 y 1813.

En 1808, Prusia instituyó un sistema de reclutamiento universal y, después de 1815, puso plenamente en práctica la medida, sin excepción de clase social o de favoritismo. Todos los jóvenes servían dentro de un plazo específico para recibir un entrenamiento militar. Un ejército de reclutas a corto plazo era menos costoso, ya que éstos no recibían ningún salario, lo cual implicaba que el gobierno fuese popular ya que de no ser así corría el riesgo de ser derribado. La popularidad del gobierno prusiano era respaldada por las victorias sobre Austria y sobre Francia, obtenidas con el ejército de ciudadanos-soldados prusianos reclutados.

En las Américas, el reclutamiento era de rigor en todas las guerras de independencia contra España. Como característica de esos tiempos, los propietarios de tierras que apoyaban la independencia conducían a los campesinos de sus aldeas a hacer la guerra. Durante la guerra de la Triple Alianza, el Paraguay luchó contra Brasil, Uruguay y Argentina. El ejército brasileño estaba compuesto esencialmente de reclutas y esclavos que esperaban obtener su libertad. El Paraguay convocó a todos los hombres del país. Hacia el final de esa costosa guerra, las mujeres y los niños fueron llamados para combatir, con resultados desastrosos. Cuando el conflicto terminó, nueve de cada diez hombres paraguayos habían muerto en la guerra. 

Al finalizar el siglo XIX, todas las grandes potencias, con excepción de Inglaterra y los Estados Unidos, tenían sistemas de reclutamiento en tiempo de paz. A partir de entonces, el reclutamiento comenzó a declinar. La educación obligatoria reemplazó al Servicio Militar; las armas se volvieron más técnicas, exigiendo operadores profesionales, y los ejércitos no podían absorber todos los jóvenes de las crecientes poblaciones. Se tornaron comunes los abusos en la concesiones de dispensas.

En el siglo XX, cuando poblaciones enteras se volvieron vulnerables a los ataques aéreos, forzosamente los recursos industriales, al igual que los recursos humanos fueron movilizados. La idea de naciones en armas de los tiempos napoleónicos evolucionó en las organizaciones rigurosas de todo un Estado en función de una guerra total, como sucedió en Alemania, en el Japón y en la Unión Soviética de los años 30.

En los Estados Unidos, el reclutamiento estaba basado en la tradición colonial de la milicia. Todos los hombres capaces, generalmente aquellos cuyas edades oscilaban entre los 16 y los 60 años, se les obligaba a poseer un arma. A todos ellos se les exigía que se registrasen en las listas de personas disponibles para servir; estas listas eran llamadas registros de convocaciones, y eran utilizadas para los entrenamientos periódicos disponibles en las unidades de servicio. Las fuerzas reunidas para la guerra se componían esencialmente de voluntarios, a veces atraídos por promesas de tierras, por dinero o por ropa. Esas recompensas eran llamadas gratificaciones. En el caso de un número insuficiente, los hombres eran convocados generalmente por medio de un sorteo de nombres incluídos en las listas convocatorias. Los hombres casados, los funcionarios y otros, constituían una excepción. En febrero de 1778, durante la guerra de Independencia de los Estados Unidos, el Congreso tuvo que hacer frente a una crítica escasez de soldados en el ejército continental e insistió para que todos los estados enviasen hombres. La entrada de Francia en la guerra, hizo que esta medida de carácter nacional fuese innecesaria, aunque el reclutamiento se haría de vez en cuando en determinados estados para alcanzar sus cuotas. La Ley de Milicia de 1792 volvió obligatorios el entrenamiento y el servicio en la milicia para todos los ciudadanos de sexo masculino blancos y libres, entre los 18 y 45 años de edad. Este sistema pronto declinó, y los hombres que servirían en la guerra de 1812 y en la guerra contra México (1846 a 1848) serían voluntarios.

Durante la Guerra de Secesión de los Estados Unidos (1861 a 1865), diferentes estados amenazaron con implantar el reclutamiento, como una medida para estimular el voluntariado. La ley de la Milicia Federal de 1862 otorgó al Presidente y a las autoridades el poder de convocatoria de 300.000 hombres, pero la oposición generalizada y un voluntariado creciente hicieron que esta medida no fuese implementada. Los estados confederados pusieron en vigor la Ley de Reclutamiento de 1862, que permitía la convocatoria de hombres entre los 18 a 35 años, pero las exenciones y sustituciones permitidas hicieron que su aplicación no fuese universal. 

La ley de Reclutamiento de 1863, a veces llamada Ley de Incorporación, consiguió un número creciente de hombres para las fuerzas de la Unión; se aplicaba a todos aquellos entre los 20 y 35 años y a los hombres solteros entre los 35 y 45 años, y fue planeada para atraer más voluntarios. La ley buscaba limitar la fuga de los convocados, permitiendo la sustitución, por medio de la cual una persona convocada podía contratar a otra, y la conmutación, por medio de la cual el convocado podía pagar US$300 por su exención. Los hombres ricos podían comprar la dispensa para el servicio militar obligatorio; por lo que estos últimos jamás prestarían el servicio en el ejército. De los 225.000 hombres de la Unión que fueron convocados, 204.000 se harían sustituir o pagarían el impuesto de US$300. Esa injusticia produjo críticas generalizadas y división entre la población. Ello desencadenó protestas y tumultos en toda la Unión. La manifestación más violenta se produjo en la ciudad de Nueva York en el mes de julio de 1863, que causó daños en millones de dólares y una pérdida de más de 200 vidas, dejando tras sí 1.000 personas heridas. A pesar de la controversia sobre la Ley de Reclutamiento de 1863, ella estableció el principio de que todo ciudadano tenía la obligación de defender el país y que el gobierno federal podría convocar a los ciudadanos para servir directamente, sin recurrir a una acción de estado. 

Los confederados también hicieron uso del reclutamiento. Todos los hombres blancos entre los 18 y 35 años estaban en la obligación de servir a las fuerzas armadas por un período de tres años. A medida que la guerra crecía devastadoramente, se modificaron las reglas del reclutamiento para poder incluir a todos los hombres blancos entre los 17 y los 50 años. Eventualmente, el Sur también convocó a los esclavos para combatir.

En la Primera Guerra Mundial (1914 a 1918), las grandes potencias combatieron con fuerzas armadas formadas por reclutas. Inglaterra se valió de soldados voluntarios hasta 1916, y después hizo uso del reclutamiento obligatorio. Los Estados Unidos pusieron en vigor la Ley del Servicio Selectivo, en 1917 a la entrada de la guerra. El Canadá utilizó voluntarios hasta 1918, cuando optó por la convocación.

Entre las dos guerras mundiales, todas las grandes potencias, con excepción de Inglaterra y de los Estados Unidos, continuaron con el servicio militar universal. Sin embargo, ante la prohibición del Tratado de Versailles, de reclutar soldados, Alemania reintrodujo el sistema en mayo de 1935. En mayo de 1939, el Parlamento Británico adoptó la Ley del Servico Militar Obligatorio, estableciendo un sistema de entrenamiento militar en tiempo de paz. Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, una ley aprobada el 3 de septiembre de 1939 determinó el Servicio Militar Obligatorio para todos los hombres entre los 18 y 41 años de edad. En mayo de 1940, el Parlamento aprobó la Ley de Poderes de Emergencia para la Defensa, que movilizó los recursos humanos e industriales del país.

El reclutamiento en tiempo de paz fue iniciado en los Estados Unidos, en septiembre de 1940, cuando fue aprobada la Ley de Servicio y Entrenamiento Selectivo. Una nueva legislación de Servicio Selectivo amplió sus poderes el 13 de diciembre de 1941, seis días después del ataque Japonés en Pearl Harbor. Durante la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos convocaron gente de todas las clases económicas y sociales. El reclutamiento cesó en 1947. 

El Presidente Harry S. Truman tuvo el deseo de instituir un entrenamiento militar para todos en tiempo de paz, en 1948, pero el Congreso aprobó, en vez de eso, la Ley de Servicio Selectivo, de 1948, con el fin de mantener, en tiempo de paz, el efectivo de las fuerzas armadas en 2.005.882. Esa ley perdería su vigencia en junio de 1950, pero fue prorrogada hasta el 9 de julio de 1951, debido a la Guerra de Corea, y después fue ampliada en 1951. Durante la Guerra de Corea el reclutamiento fue pequeño, siendo convocados principalmente los médicos y los dentistas para suplir las deficiencias. 

Las leyes relacionadas con el reclutamiento continuaron existiendo con enmiendas frecuentes, y suministraron el personal para la Guerra del Vietnam. Hubo muchas prórrogas y dispensas, concedidas especialmente a los estudiantes universitarios y de posgrado. Muchas personas encontraron este sistema injusto porque si un joven era pobre y no podía darse el lujo de frecuentar una universidad, tenía más probabilidades de ser convocado para combatir en la Guerra de Vietnam. 

En 1969, fue introducido un sistema de sorteo para escoger a los convocados. La mayor parte de las prórrogas y dispensas que habían sido concedidas anteriormente fueron eliminadas para que el proceso de reclutamiento fuese más justo. La Ley de Servicio Militar Selectivo de 1967, expiró en Junio de 1973, y la participación de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos fue colocada en una base de completo voluntariado.

Un registro para el reclutamiento fue restaurado en el mes de julio de 1980. Al final de su mandato, el presidente Carter inició una nueva convocatoria con miras a un registro para el reclutamiento, como respuesta a la invasión soviética de Afganistán. El Presidente Reagan estaba en contra de este procedimiento, pero el Congreso siguió adelante con la nueva ley que exigía el registro. La ley exige ahora que los hombres se registren al sistema de Servicio Selectivo dentro de los treinta días a partir de los 18 años cumplidos. Existe alguna oposición a este registro, aunque la práctica actual no propone la reanudación del servicio militar obligatorio1.

La Situación Actual del
Registro de Reclutamiento y de
la Fuerza Basada Completamente
en el Voluntariado

A continuación discutiremos la situación actual del reclutamiento en el continente americano y presentaremos ejemplos escogidos de reclutamiento en el hemisferio. El ejemplo de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos será examinado minuciosamente.

Actualmente México tiene el reclutamiento universal para el servicio militar. El reclutamiento fue iniciado en México en 1910, y tiene el actual sistema de reclutamiento funcionando desde 1940. A todos los hombres se les exige presentarse a los centros de reclutamiento militar a la edad de los 18 años. Un sistema de sorteo es utilizado, en el cual se saca al azar una bola blanca o negra. Los que sacan una bola negra se presentan al servicio; los que sacan una bola blanca no prestan el servicio, pero quedan inscritos en la lista de reserva de emergencia. Todos los que participan en este sorteo reciben una tarjeta como prueba de garantía de su presentación personal para el servicio nacional. Esta tarjeta es necesaria para que una persona pueda obtener una licencia de conducir, un pasaporte o para la admisión en las universidades del gobierno. En cuanto al servicio activo, los conscriptos son empleados principalmente en proyectos de servicios públicos, en vez de entrenarlos para el combate en la guerra. En la práctica, mientras más adinerada sea la familia, menos probabilidades hay que el joven saque la bola negra que lo obligue a prestar el servicio militar. Los ricos son capaces de utilizar diferentes métodos para modificar el resultado del sorteo. 

El Brasil ha tenido el sistema de reclutamiento desde antes de la Segunda Guerra Mundial. Durante la Guerra en mención, el Brasil envió una fuerza expedicionaria para combatir a los alemanes en Italia. Esta fuerza incluía muchos conscriptos que ampliaron su tiempo de servicio y se ofrecieron voluntariamente para combatir en Italia. El heroísmo que ellos demostraron los hizo merecedores del elogio del General Mark Clark, Comandante del Teatro de Operaciones Aliado. En la actualidad, a los jóvenes entre los 18 y 19 años se les requiere presentarse para el servicio militar en el Brasil. El tiempo de servicio es de 10 meses. El número de los que se presentan para servir es mucho mayor que los que son aceptados para el servicio, por ser pequeño el tamaño de las Fuerzas Armadas Brasileras en comparación con la población. El Servicio Militar proporciona educación y entrenamiento profesional y se ha tornado en un factor de progreso social y en una fuente de oportunidades. Como resultado, los jefes militares pueden escoger a los reclutas, seleccionando los mejores entre aquellos que son verdaderamente voluntarios. Existiendo tal abundancia de conscriptos compitiendo para ingresar en las Fuerzas Armadas, cuando se presentan al final del Carnaval, los hijos de los ricos, en la práctica, están exentos del servicio.

En Argentina existe un reclutamiento de jóvenes. Los estudiantes universitarios pueden diferir el servicio militar y los que no pueden darse el lujo de frecuentar las universidades prestan el servicio. Durante la guerra de las Malvinas/Falklands, los reclutas fueron utilizados para combatir a los ingleses. En vez de enviar las unidades del frío Sur, las unidades de la región tropical del Norte de Argentina fueron enviadas para las frías y lluviosas islas del Atlántico Sur, sin equipo adecuado para las condiciones meteorológicas del lugar. A pesar de la defensa valerosa, los soldados no tenían condiciones de éxito. El uso equivocado de esas unidades contribuyeron ciertamente a la derrota de las fuerzas argentinas.

En Venezuela, en Chile, en Colombia y en el Perú, existe el reclutamiento. Los estudiantes universitarios están exentos del servicio militar en varios de esos países. La guerra civil en Colombia es afrontada con soldados reclutas en la mayoria provenientes de familias colombianas pobres.

Durante la Primera y Segunda Guerra Mundial, Canadá tuvo su Servicio Militar Obligatorio. Las Fuerzas Armadas Canadienses eran grandes y combatieron junto a las otras naciones de la Comunidad Británica. Las Fuerzas Armadas de Canadá están, ahora, compuestas de voluntarios. Con el colapso del comunismo, Canadá redujo sus Fuerzas Armadas de los niveles de la Guerra Fría a una fuerza mucho menor, con mayor movilidad y más bien orientada al mantenimiento de la paz internacional. 

En los Estados Unidos, una serie de reformas llevadas a efecto por el Presidente Nixon en la parte final de la guerra de Vietnam, cambiaron la forma en que funcionaba el reclutamiento, hacia una fase más justa y equitativa. Si se mantuviese el reclutamiento hoy, habría menos motivos para dispensar un individuo del servicio militar. 

Antes de 1971, un aplazamiento por motivo de estudios era aceptado si la persona podía demostrar que era un estudiante de tiempo completo con un rendimiento satisfactorio en el curso. Muchos jóvenes que podían darse el lujo de pagar una universidad se aprovecharon del sistema para no combatir en el Vietnam. Muchos profesores universitarios que se oponían a dicha Guerra, simplemente concedían notas elevadas a sus alumnos para ayudarlos a mostrar un progreso satisfactorio en sus clases. Bajo la actual ley de reclutamiento, un estudiante universitario puede beneficiarse de una prórroga sólo hasta el final del semestre en curso. Un estudiante de último año puede aplazar el servicio hasta el final del año académico.

Otro cambio significativo fue hacer que las juntas locales de reclutamiento representasen mejor a las comunidades por las cuales sirven. Las modificaciones en la nueva ley de reclutamiento hechas en 1971, incluían una determinación de que la composición de las juntas tenía que ser tan representativa como posible de los orígenes raciales y nacionales de aquellos que se registraran en el area servida por estas últimas. 

Según el Servicio Selectivo, el reclutamiento podría hacer uso de un sorteo para determinar la orden de convocatoria. Antes de que este sorteo fuese implementado al finalizar la guerra del Vietnam, las juntas locales convocaban a los hombres aptos para el servicio militar entre las edades de 18 años y medio a los 25 años, comenzando por los de más edad. 

Esto conllevaba a una incertidumbre por parte de los convocados potenciales durante todo el tiempo que estaban en la lista convocatoria. El reclutamiento realizado hacía uso de un sistema de sorteo por el cual una persona estaba sólo un año en la lista de primera prioridad, sea en el año calendario en el cual cumpliese los veinte años, o en el año que terminase la prórroga. Cada año después de eso, el conscripto era colocado en un grupo de prioridad sucesivamente inferior y sus posibilidades de ser llamado disminuían de acuerdo al plan. De ese modo ya no había la incertidumbre de tener que esperar hasta los 26 años para estar seguro que no sería llamado a las filas. 

En 1973 las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos se convirtieron en una fuerza profesional totalmente basada en el voluntariado. Los jóvenes americanos son estimulados a ingresar en las Fuerzas Armadas por medio de una combinación de técnicas sofisticadas de reclutamiento e incentivos financieros. En los años 90, el reclutamiento comenzó a tener algunas dificultades y no se colmaron las metas propuestas. Las Fuerzas Armadas no muestran señales de estar resolviendo esos serios problemas de reclutamiento y la retención de personas valiosas desde el punto de vista técnico continúa empeorando. Una economía en expansión con su consecuente demanda en el mercado de trabajo aumentaron los problemas de reclutamiento, al principio de la década. Aún hoy, con una economía algo lenta en su crecimiento, no se vislumbra un aumento significativo en las capacidades de las Fuerzas Armadas para atraer nuevos reclutas.

La proporción de hombres de 16 a 21 años que se alistaron en la Fuerzas Armadas cayó de un 34% en 1991, a un 27% en 1997. Un ligero aumento, es cierto, con respecto al 26% de 1996, un mínimo histórico. El Ejército está pagando bonos de hasta 20.000 dólares para atraer reclutas. Los requisitos fueron disminuídos y aún así el Ejército lucha para aumentar sus efectivos. La Marina, igualmente, ha disminuído sus requisitos, permitiendo el ingreso a los jóvenes que no hayan terminado completamente la educación secundaria. La Fuerza Aérea, alguna vez muy popular, al punto de no tener problemas de reclutamiento y de poder escoger lo mejor de la juventud Americana, ha comenzado a pagar también bonos de 5.000 dólares. Sólo la Infantería de Marina mantiene sus metas de reclutamiento, en gran medida debido a su espíritu de cuerpo especial.2 Todo esto acontece en un período de recorte de personal. Las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos procuran ahora mantener cerca de 1.4 millón de elementos activos; una aguda disminución en comparación a los 2.5 millones de la década de los 80. A pesar de esa espectacular reducción de efectivos, las Fuerzas todavía pueden llenar las filas. En un caso de emergencia, los Estados Unidos pueden activar la Reserva y la Guardia Nacional.

Las Fuerzas Armadas experimentan dificultades en retener pilotos y otros profesionales con capacidades selectas, como técnicos en computación. Actualmente, la Fuerza Aérea retiene en sus filas apenas la mitad del número de pilotos que necesita. Aún los bonos anuales de hasta 25.000 dólares no resuelven el problema. Al contrario, la taza de abandono subió al 9% en 1998. La Fuerza Aérea, ahora, está perdiendo tres por cada dos pilotos que incorpora y estima una falta potencial de 2.000 pilotos para el año 2002. Personal altamente calificado, así como Oficiales, están desertando del Ejército.3 La Fuerza de Voluntarios comprende un 60% de personas casadas. (En la época del reclutamiento obligatorio estaba en los niveles del 20%, y lo era menos en la lista de los conscriptos.) Esto ha influido enormemente en el presupuesto del Pentágono en el tema de la vivienda y de la salud. Más del 40% de los efectivos de la Fuerza está compuesto por individuos de la raza negra, y sólo un 55% con individuos de la raza blanca. En contraste, la fuerza laboral civil está integrada por apenas un 12% de negros, contra un 72% de blancos.

Los componentes de la Fuerza Armada de la Reserva y de la Guardia Nacional también están experimentando problemas con el reclutamiento y la retención de sus miembros. Los beneficios financieros y educacionales otorgados generosamente no han producido los resultados esperados. El efectivo de la Reserva y de la Guardia Nacional es crítico para la estrategia de Defensa de los Estados Unidos.

1. Los países del Continente Americano en los cuales no existe el reclutamiento son:

Antigua y Barbuda
Bahamas
Barbados
Belize
Canadá
Costa Rica
Granada
Haití
Jamaica
Nicaragua
Panamá
Trinidad y Tobago
Estados Unidos de América
Uruguay

2. Los países en que existe un reclutamiento selectivo, pero el servicio militar es, en principio, voluntario, son:

Argentina
Honduras

3. Un país en donde existe el reclutamiento pero no se ejerce es:

El Salvador

4. Un país en donde existen disposiciones para el servicio civil y/o el servicio militar sin el uso de las armas es:

Brasil

5. Los países en donde existe el reclutamiento sin alternativa de servicios son:

Bolivia
Colombia
Cuba
República Dominicana
Ecuador
Guatemala
Honduras
México
Paraguay
Perú
Venezuela4

Seguidamente veremos un retrato de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos conforme al Quadrennial Defense Review de 1997.

El Ejército mantiene 4 cuerpos activos, 10 divisiones activas (incluyendo 6 divisiones pesadas y 4 divisiones ligeras), y 2 regimientos activos de caballería blindada. El Bottom-Up Review determinó la creación de 15 brigadas de Guardia Nacional, para ser mantenidas en un alto nivel de disponibilidad.

La Marina mantiene 12 grupos de portaviones y 12 grupos de unidades anfibias en alerta. El número de transportadores de escuadrillas aéreas es de 10 en actividad y 1 de reserva. Los navíos de combate en superficie se verían reducidos a 116, en la medida en que nuevos y mejores sistemas sean incorporados a la escuadra. La fuerza de submarinos de ataque se vería reducida a 50 unidades.

Elementos Importante De Estructura De Fuerza (USA)

La Fuerza Aérea mantiene el equivalente de 12 escuadrillas activas de aviones de caza, el equivalente de 8 escuadrillas en la reserva, y 4 escuadrones de defensa aérea. Adicionalmente a esta fuerza de combate, la Fuerza Aérea mantendría un total de 187 bombarderos, y 112 de ellos serían asignados a las unidades operacionales. 

El Cuerpo de Infantería de Marina mantiene una fuerza activa de 3 Fuerzas Expedicionarias de Infantería, cada una de ellas con un elemento de Comando, una División, una escuadrilla de aviones y un grupo de apoyo de servicio. La fuerza activa continúa siendo apoyada por una División, una Escuadrilla y un grupo de Apoyo de servicio de la Reserva.

Argumentos Contra
el Reclutamiento

El primer argumento contra el reclutamiento en una democracia es, tal vez, el más convincente. El propósito ideal de las fuerzas armadas de un país es defender una sociedad libre construída sobre el respeto y la protección de la libertad individual. Los que se oponen al reclutamiento acreditan que la preservación de la libertad es la razón más importante para rechazar esta modalidad. Ellos sustentan que el derecho de la persona hacia su propio cuerpo debe de ser supremo en una nación libre, ya que sin él, no hay un justificativo para un gobierno o para las leyes. El reclutamiento ignora la idea de autopropiedad y disminuye los beneficios disponibles en el joven en una sociedad libre. El reclutamiento es visto como una forma de esclavitud o servidumbre.

El Segundo argumento a favor es que una fuerza completamente basada en el voluntariado, no necesita del reclutamiento. Los oponentes a éste ultimo ven en los Estados Unidos un ejemplo que el resto del mundo debería seguir. Ellos argumentan que una fuerza basada en el voluntariado fomenta la calidad global y sostienen que el problema de las Fuerzas Armadas no reside en la cantidad inadecuada de reclutas, sino más bien en la cantidad insuficiente de elementos calificados. Una fuerza completamente basada en el voluntariado es de mejor calidad que una fuerza armada basada en el reclutamiento. Hay quienes dicen que las fuerzas militares podrían resolver todos sus problemas de efectivos disminuyendo ligeramente los requisitos de reclutamiento. La meta actual de que todos los soldados posean al menos un grado del colegio secundario, es visto por muchos como algo poco realista. Es de señalar, sin embargo, que el actual nivel de educación de los nuevos reclutas es mucho más elevado de lo que fué durante los años de reclutamiento y que a mayor educación, mayores son las probabilidades de terminar el servicio y realistarse.

Una fuerza completamente basada en el voluntariado atrae personal superior por dos razones importantes: La primera es que, las Fuerzas Armadas pueden decidir no aceptar a las personas que no hayan completado los estudios secundarios y aquellas cuyo puntaje esté por debajo del Armed Forces Qualifying Test. Como lo demuestra la historia del Reclutamiento en los Estados Unidos, las personas sin haber completado los estudios secundarios o aquellas con notas que demuestren baja aptitud, son más propicias a ser llamadas para el servicio militar obligatorio, que las que serían convocadas de acuerdo al actual sistema de alistamiento. Una Fuerza Armada voluntaria atrae personas que quieren estar allí, en vez de forzar a otras que no lo quieren. De ese modo, las Fuerzas Armadas pueden deshacerse de los soldados que utilicen drogas ilícitas, tengan un bajo desempeño o de alguna otra manera no sean aptos para la vida militar. Hay quienes argumentan que el Ejército necesita mantener a los reclutas a cualquier costo, para que la indisciplina no se transforme en una manera de escapar del servicio militar. Todas las fases de la vida militar tienen una transformación positiva cuando las Fuerzas Armadas están constituídas por personas que se unen voluntariamente a ellas y desean tener éxito.

Los oponentes al servicio obligatorio no creen que una fuerza convocada sea más barata que una fuerza constituída enteramente por voluntarios. Alguna economía en costos podría ser alcanzada, pero aún en los cortes drásticos es poco lo que se economizaría ya que los nuevos reclutas son los que menos perciben. Si las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos regresasen al servicio obligatorio, sería poco seguro que la actual escala de pagos, planeada para atraer voluntarios, sea reducida para los nuevos convocados. Probablemente ello parecería injusto. 

El retorno al servicio obligatorio sería igualmente más dispendioso en otros aspectos. Los conscriptos prestan un servicio más corto y se realistan mucho menos que los voluntarios. La fuerza constituída enteramente por voluntarios en los Estados Unidos, recibe un compromiso de cuatro o más años de servicio, en oposición al período característico del convocado que es de uno a dos años. Una contínua entrada y salida de soldados en una fuerza basada en el reclutamiento forzoso significa que las Fuerzas Armadas tratarían de tener un número mayor de efectivos y ofrecer sueldos y bonos más generosos para el realistamiento, con el fin de construir una carrera en la fuerza y retener el personal. Otros gastos serían los costos de clasificación e integración, así como aquellos requeridos para poner en vigor el reclutamiento militar. 

Se podría temer que el servicio obligatorio haría menos eficiente las Fuerzas Armadas, ya que éstas se esforzarían menos para utilizar productivamente su recurso más valioso: el hombre. Existe una preocupación de que el servicio obligatorio afecte las tácticas en el campo de batalla. La disponibilidad de una fuente básicamente inagotable de personas, permitió que el Norte en la Guerra de Secesión, y la mayoría de los países que participaron en la Primera Guerra Mundial, emprendiesen sangrientas guerra de desgaste. En el último conflicto, el Primer Ministro británico David Lloyd George se expresó así: “No se puede esperar que los Generales juzguen el tema desinteresadamente. La manera irresponsable de cómo desperdician el personal colocado a su disposición con tanta abundancia, ha viciado su criterio de juicio”. Para reprimir a los Generales, Lloyd George limitó los refuerzos de soldados.5

Los que se oponen al servicio militar obligatorio indican que no existe un consenso nacional exigiendo su restauración en los Estados Unidos y que el costo para implementar y poner en vigor un programa tan impopular sería muy alto en términos de dinero como de problemática social. Ellos recuerdan las protestas y perturbaciones de los que estaban en contra de la Guerra del Vietnam. “El reclutamiento como tal, ha creado toda una industria de oposición, repleta de emigración, de matrimonios anticipados, de deserción escolar, de desempleo y de violencia política. En pocas palabras, el reclutamiento aumenta el costo total para la sociedad, y hace que recaiga todo el peso, difícil de llevar para cualquiera, en algunos convocados de 18 años de edad”.6

Los que están en contra del reclutamiento argumentan que el Servicio Militar Obligatorio tomarían mucho tiempo en la movilización, en caso de una guerra importante o de emergencia nacional. La preocupación es que no todos los que están aptos para servir se encuentran registrados y que un nuevo registro sea tal vez necesario. Cuando se da inicio a un reclutamiento, los convocados no siempre se presentan inmediatamente, ya que necesitan tiempo para poner en orden sus asuntos antes de ir a presentar el servicio militar. El entrenamiento básico tomaría dos meses, demorando así el entrenamiento especializado que sigue. El Ejército tarda de 13 a 17 semanas en concluir un entrenamiento para un soldado de infantería. El entrenamiento para otras especializaciones militares toman más tiempo. Si se iniciara un reclutamiento hoy, en el caso de una emergencia nacional, podrían pasar al menos cuatro meses antes de que el primer convocado concluyese el entrenamiento, o quizás más tiempo antes de que llegase un número importante de convocados a las unidades de combate. En el seno mismo del Congreso habría una pugna para poder aprobar el servicio militar obligatorio, lo que atrasaría más la llegada de los primeros conscriptos al campo de batalla. 

En definitiva, los críticos del Servicio Militar Obligatorio afirman que el reclutamiento sería incompatible con el deber del gobierno de proteger las libertades individuales del pueblo y añaden que, una fuerza constituída enteramente por voluntarios es suficiente para hecer frente a las necesidades de la defensa de la Nación y de la sociedad.

Argumentos a Favor del
Reclutamiento

La guerra es una cosa horrorosa, pero no es la más horrorosa de las cosas. Un estado moralmente degenerado, carente de un sentimiento patriótico y que imagina que no hay nada tan importante que valga una guerra, es peor. La persona que no tenga nada por lo cual luchar, nada que sea más importante que su seguridad personal, es una criatura infeliz y no tiene posibilidades de ser libre, a menos que esta libertad sea conseguida por los esfuerzos de hombres mejores que él. 

John Stuart Mill

Los argumentos en contra del reclutamiento basados en la defensa de los derechos individuales tocan una cuerda sensible en el corazón de cualquier ciudadano de una democracia que ama la libertad. Pero la Suprema Corte de los Estados Unidos ha sustentado el derecho del país a convocar individuos. Ello se ha visto en una serie de procesos que comenzaron con la Primera Guerra Mundial y continuaron ante un caso de la Corte Suprema en 1981 que trató del derecho del gobierno de exigir el reclutamiento para los hombres mas no para las mujeres. Es inegable que los Estados Unidos tengan, hoy en día, unas Fuerzas Armadas más fuertes que durante la época del Servicio Militar Obligatorio. Pero el problema no es de proteger el derecho de los individuos o del estado contra un ataque externo; se trata más bien de garantizar que las Fuerzas Armadas no constituyan una amenaza para su propia democracia.

Las relaciones entre civiles y militares en el continente americano se encuentran en una encruzijada. Con el colapso del comunismo y el fin de la Guerra Fría, la democracia prosperó en América Latina. A mediados de los años 80, un gran número de países de América Latina tenian gobiernos militares. Ahora, los gobiernos democráticos son elegidos en todos los países americanos, menos en Cuba. En muchos casos, los políticos que fueron perseguidos por los régimenes militares, lideran los nuevos gobiernos democráticos. Existe, sin embargo, una desconfianza básica entre las Fuerzas Armadas y su liderazgo civil. Los líderes civiles ven en los militares una amenaza armada debido a que, en épocas anteriores, han utilizado la fuerza para desalojar gobiernos que no comulgaban con la agenda política de los militares. A su vez, los líderes militares ven muchos politicos civiles como corruptos izquierdistas que ahora están castigando a los militares por el pasado. Este castigo aparece en forma de abandono presupuestal hacia las Fuerzas Militares y en un cuestionamiento abierto con respecto a la necesidad de las Fuerzas Armadas en el mundo de la pos-Guerra Fría.

En América Latina muchas de las Fuerzas Armadas han tenido, como papel importante, el ser consideradas como guardianes de la estabilidad política en su país. Parte del debate consiste en si las Fuerzas Armadas deben continuar como guardianes de la estabilidad política cuando los gobiernos civiles tropiezan, o si sólo deben preocuparse por defender al país contra las amenazas externas. Esta brecha en la confianza mutua tiende a aumentar.

Las clases políticas y militares en América Latina intercambian muy poco. Como se ha mencionado anteriormente, muchos de los hijos de la clase dirigente rica no prestan el servicio militar en las Fuerzas Armadas latinoamericanas. Debido a las desigualdades en los sistemas de reclutamiento que existen ahora, prácticamente las clases inferiores son las que envían a sus hijos a las Fuerzas Armadas. La clase dirigente rica no se interesa por lo que acontece en las guarniciones militares; sus hijos no se encuentran allí, sino en la universidad. La mayoría de los políticos jamás han prestado el servicio militar; de esta manera sus conocimientos en materia de defensa nacional están basados en lo que se dice, en lo que leen, o en lo que ven en los medios de comunicación, pero no están basados en la experiencia personal. En los países en los cuales los problemas sociales continúan profundizándose, las instituciones políticas y civiles son débiles, frecuentemente ineficaces y la estabilidad económica está lejos de ser garantizada; la incapacidad de diálogo entre los militares y las dirigencias civiles, constituye una verdadera razón de preocupación.

También en los Estados Unidos existe una creciente división social entre las Fuerzas Armadas y la sociedad que sirven. “Uno de los desafíos que se me presenta es impedir de alguna manera que haya un abismo entre los mundos civil y militar”, dijo el Secretario de Defensa William Cohen, en un discurso en 1997, “pues, el mundo civil no capta del todo la misión de las Fuerzas Armadas, y los militares no comprenden por qué la memoria de nuestros ciudadanos y de los civiles que ejercen la política, es tan corta, o por qué la crítica es tan rápida e incesante”.

Un número cada vez menor de ciudadanos americanos tienen experiencia militar. En la medida en que envejezcan las generaciones que prestaron su servicio en las Fuerzas Armadas, un porcentaje de la población con experiencia militar se reducirá. Menos del 30% del Congreso de los Estados Unidos tiene experiencia militar. Muchos politicos evadieron el servicio militar durante la Guerra de Vietnam. Los líderes civiles y militares tienen puntos de vistas diferentes con respecto al uso de la fuerza o de cómo debe ser compuesta una fuerza combatiente. En los Estados Unidos, los civiles tienen muchas más probabilidades que los militares de estar a favor de permitir a las mujeres en combate o de permitir que los homosexuales sirvan abiertamente en las Fuerzas Armadas. 

El reclutamiento militar en los Estados Unidos, a pesar de las críticas por las desigualdades, incorporaba personas de muchas clases de la sociedad americana para servir en las Fuerzas Armadas. Durante la Segunda Guerra Mundial, el reclutamiento era más equitativo. Los jóvenes de todas las clases económicas y sociales eran llamados a servir. Esta experiencia común del deber para con el país, dió a los Estados Unidos una generación de líderes de todas las clases, los cuales construyeron una fuerte economía, colocaron el hombre en la Luna y ganaron la Guerra Fría.

Debido al Reclutamiento, muchos estudiantes universitarios optaron por ingresar en el Cuerpo de Entrenamiento para Oficiales de la Reserva (ROTC), en vez de ser convocados como reservistas. Graduados de diferentes facultades y universidades a través de todo el país, esos Oficiales fueron una fuente vital de pensamiento independiente para las Fuerzas Armadas. El resultado fue que las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos reflejaron, en su mayor parte, el pueblo americano. Al final de los años 80 y comienzo de los 90, sin embargo, esto cambió. La reducción de efectivos trajo consigo una disminución del número de graduados del ROTC que el ejército aceptaba. Aunque el General Powell se refirió al ROTC como “vital para la democracia”, 62 programas de esa institución fueron eliminados en 1991. El número de Oficiales provenientes de las Academias de las Fuerzas Armadas se redujo, pero a un ritmo significativamente más lento. Consecuentemente, la proporción de graduados por las Academias del Cuerpo de Oficiales aumentó. Estos graduados, junto con los graduados de las escuelas militares como The Citadel, Virginia Military Institute, y la Norwich University tendieron a exhibir una mayor homogeneidad de conceptos que, digamos, el conjunto de graduados del ROTC. El resultado fue que, a medida que la proporción de esos graduados creció, la diversidad de conceptos globales disminuyó en cierta medida. 

Las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos se han estado tornando cada vez más homogéneas. En el pasado, muchos jóvenes ingresaban a las Fuerzas Armadas por recomendación de un miembro de la familia o un amigo que había servido anteriormente en ella. A medida que el conjunto de aquellos que tienen experiencia se reduce, se hace menor el número de jóvenes, fuera de la casta militar profesional, que oyen ese mensaje. Cada vez más, las personas que ingresan a las Fuerzas Armadas son hijos e hijas de militares de carrera. 

Las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos se han transformado, poco a poco, en un sólido bloque de votación. En la época del servicio militar obligatorio, las Fuerzas Armadas reflejaban el electorado americano, básicamente en un 50% de Republicanos y en un 50% de Demócratas, aunque nunca llegó a existir una afiliación política en el Cuerpo de Oficiales. Ahora, los estudios muestran que más del 70% de los miembros de las Fuerzas Armadas se identifican como Republicanos. Un problema que de ésto se deriva es ilustrado a través de las observaciones del General Retirado Richard Neal, al hablar en la Radio Pública Nacional: “espero que no estemos rotulados desde el inicio y que las personas no se sientan y digan, ‘bien, este es un Republicano, entonces no van a ser francos y claros. Si esta es una administración republicana, ellos van a apoyar cualquier cosa que la administración les diga’.”

El Dr. Richard Kohn, de la Universidad de Carolina del Norte, coordinó un proyecto de pesquisa que examinaba una brecha progresiva entre civiles y militares en los Estados Unidos. Hicieron una encuesta en tres poblaciones: varios miles de Oficiales entre los más destacados, varios miles de civiles proeminentes y del público en general, y recibieron cerca de mil respuestas de la encuesta. El estudio mostró algunas divisiones respecto a los valores de opinión referentes a una amplia variedad de asuntos, particularmente al que hace referencia al papel adecuado para las Fuerzas Armadas en combate. El Dr. Kohn detectó en ambos lados una brecha de opinión entre civiles y militares. El estudio mostró que por debajo de las expresiones superficiales de confianza y de respeto, existe una desconfianza real. “Por ejemplo, la mayoría de los civiles piensan que, en muchos casos, los militares se abstendrían de hacer cosas adecuadas ordenadas por ellos si la orden no les gustase. Cerca del 68% del público afirma que los militares eludirían sus responsabilidades si así lo pudiesen. Estas respuestas son perturbadoras”.

Es injusto que solamente los pobres y las minorías carguen con el peso de defender la Nación. La representación de las minorías en las Fuerzas Armadas es desproporcional con relación a la sociedad Americana. Es importante que tengamos un sistema que exija a todas los grupos sociales y económicos en este país a cargar con su respectiva parte de riesgo de vida en las guerras. Las imágenes horrendas de un soldado americano siendo arrastrado por el suelo, en Somalia, produjeron tal clamor en los Estados Unidos, que las fuerzas americanas fueron retiradas de esa operación. 

Joseph Califano, antiguo asesor del Presidente Johnson, cree que, quizás, los Estados Unidos, no hubieran podido nunca ir a Somalia si el Servicio Obligatorio hubiese estado en vigor en ese momento. “Y creo que la Guerra de Vietnam es un buen ejemplo: el reclutamiento excluía, en un principio, a cualquiera que fuera a un curso de pos-grado. El Presidente Johnson modificó la norma por medio de un sorteo, de modo que ya no se convocaba únicamente a los jóvenes que no podían darse el lujo de ir a la universidad y hacer un pos-grado; ahora todos corrían con la misma suerte de arriesgar sus vidas en la selva de Vietnam. Esto puso la casa en orden. Tuvimos la demostración de Octubre 1967, inmediatamente después de los cambios que hizo el Presidente. Creo que es muy importante que ejerzamos toda la presión posible para que el Presidente no envíe jóvenes a la guerra. Y hoy, en Kosovo, apostaría que no hay ningún hijo o hija de cualquier miembro del Congreso o del Gabinete que esté en el frente de combate. Esto no es justo, ni es lo correcto”.

En la medida en que la idea del ciudadano-soldado se esfuma, las personas que permanecen en las Fuerzas Armadas comienzan a ver la función militar como apenas otro trabajo, y no como una carrera de armas. En lugar de un deber patriótico, la sociedad Americana está viendo las Fuerzas Armadas como un vehículo de oportunidades para aquellos que, por fuera, no las tienen.

El militar en retiro y periodista, Coronel David Hackworth, cree que una mentalidad inquieta por parte de los convocados proporciona una especie de examen de sanidad para sus comandantes. “Serví con reclutas de todas las esferas de la vida. Pocos seguían órdenes ciegamente. Querían saber “por qué” tal cosa, y si la órden no fuese justa o el liderazgo fuese corrupto, lo hacían saber y mantenían el sistema honesto”.

“La mayoría de los ciudadanos-soldados no querían estar allí, y no eran soldaditos cualquiera sin voluntad propia que podían ser llevados como perros guardianes, sino personas que creían estar sirviendo al país y lo hacían por que era su deber, en detrimento de sus vidas. El Ejército se beneficiaba de esa manera, ya que la mayoría de ellos se mostraba más inteligente que los profesionales, y eran menos dispendiosos”.

La brecha entre las Fuerzas Armadas americanas y la población civil continúa creciendo. Como resultado, muchos líderes de instituciones americanas no tienen experiencia militar, incluyendo los responsables de la defensa y otros sectores del gobierno. Estas son las personas que tienen que decidir la clase y el número de tanques o aviones de combate que las Fuerzas Armadas necesitan comprar. La sociedad civil ha perdido la conexión con el patriotismo que el militar representa, porque muy pocas personas han vivido el contexto militar. Por consiguiente, los civiles no le dan importancia a las Fuerzas Armadas y ven la defensa de la nación como algo que acontece. Los riesgos de la acción militar son asumidos por un pequeño segmento de la sociedad, y no es entendido por el liderazgo civil ni por el electorado. El peligro es que el uso de la fuerza militar se torne más negligente. Las intervenciones americanas en Bosnia, en Haití y en Kosovo son ejemplos de ello.

En un artículo del New York Times haciendo referencia al nuevo sistema de reclutamiento del Ejército de los Estados Unidos, destinado a reanimar un alistamiento decreciente, Clyde Haberman escribió acerca de cómo está desapareciendo el sentido del deber hacia el país. En esta nueva campaña publicitaria, el lema es “sea Usted el Ejército”. El tema en cuestión es lo que el Ejército puede hacer por Ud., no lo que Ud. puede hacer por el país. En este mismo artículo, el Dr. Charles Moskos es citado dando su opinión acerca de lo que el país ha perdido desde la desaparición del servicio obligatorio: “Hemos perdido la experiencia cívica compartida que un reclutamiento nacional hubiese podido realizar”. Haberman declara que la única cosa que tal vez los americanos tengan en común es el deber del Juramento.

En 1992, Charles Dunlap Jr. escribió un artículo para Parameters titulado “Los Orígenes del Golpe Militar Americano del 2012”. Este es un ensayo que hace reflexionar y que está escrito como si fuese una carta de un Oficial General que trata de liderar un golpe en los Estados Unidos. Podría la brecha que se amplía entre las Fuerzas Armadas y el pueblo de los Estados Unidos generar un golpe militar ? En los días finales del Imperio de Roma, los ejércitos romanos estaban compuestos por soldados mercenarios, en vez de los ciudadanos romanos que habían conquistado un imperio para Roma. 

Conclusión

Las Democracias en las Américas necesitan de un Servicio Militar Obligatorio. Estas democracias no deben seguir el ejemplo de los Estados Unidos cuyas Fuerzas Armadas están completamente basada en el voluntariado. Imitarlos sería ampliar la brecha de desconfianza entre los militares y los líderes políticos civiles.

Un reclutamiento justo que garantice que todos los hijos de las diferentes clases sociales sirvan en las Fuerzas Armadas, refleja la sociedad misma. El resultado será que jamás las Fuerzas Armadas constituirán una amenaza para la nación. De esta manera, los líderes políticos civiles estarían familiarizados con las misiones adecuadas y con el uso equilibrado de la Fuerza Militar. El Servicio Militar Obligatorio puede ser una conexión que restaure la confianza entre las democracias de América Latina y sus Fuerzas Armadas. Las condiciones del Servicio Militar serán mejoradas porque la clase dirigente se interesaría, por consiguiente, en todo aquello que acontece en el Ejército. Todas las clases sociales manifestarían respeto por el patriotismo y por el sentido del deber público. El Servicio Militar Obligatorio puede que no incida directamente en el mejoramiento de los militares, pero, lo que si es cierto es que definitivamente incide en el mejoramieto de las democracias.

Notas

1. “El reclutamiento,” Microsoft Encarta On line Encyclopedia 2000.

2. John Omicinsk, Volunteer Army’s Failures Beckon the Draft, Gannet News Service.

3. Doug Bandow, Fixing What Ain’t Broke, The Renewed Call for Conscription, August 31, 1999, p 4.

4. Ibid., p 9-10.

5. Ibid., p 10.

6. Charles J. Dunlap, Jr., The origins of the American Military Coup of 2012, Parameters, Winter 1992 1992–93, pp. 2-20.

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Taylor, L.B., Jr. The Draft, A Necessary Evil? New York: An Impact Book, 1981.


Colaborador

El Coronel Robert D. Winston El Coronel Robert D. Winston, USAF, (Licenciatura, The Citadel; Maestría, Universidad de Arkansas) es el Jefe de la División de Movilidad Global y Exigencias de Operaciones Especiales, Directorado de Exigencias Operacionales, Pentágono, Washington, D.C. Se desempeñó anteriormente como Comandante del Escuadrón de Salvamento número 71, Base Aérea Moody, Georgia, y Jefe Adjunto de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en el Brasil. Tiene más de 4.700 horas de vuelo en aviones HC-130 y C-130. El Coronel Winston es egresado de la Escuela de Oficiales de Escuadrón (SOS) Base Aérea Maxwell, Alabama, en la Escuela de Comando del Estado Mayor de Aeronáutica (Brasil), la Escuela Superior de Guerra Aérea (AWC), Base Aérea Maxwell, Alabama y el Colegio Interamericano de Defensa (IADC).

Declaración de responsabilidad:

Las ideas y opiniones expresadas en este artículo reflejan la opinión exclusiva del autor elaboradas y basadas en el ambiente académico de libertad de expresión de la Universidad del Aire. Por ningún motivo reflejan la posición oficial del Gobierno de los Estados Unidos de América o sus dependencias, el Departamento de Defensa, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos o la Universidad del Aire. El contenido de este articulo ha sido revisado en cuanto a su seguridad y directriz y ha sido aprobado para la difusión pública según lo estipulado en la directiva AFI 35-101 de la Fuerza Aérea.


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