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Air & Space Power Journal - Español Tercer Trimestre 2002

El Poderío Aeroespacial en las Luchas Urbanas

Capitán Troy S. Thomas, USAF*

*Las cualidades más elegantes de este trabajo se deben a la asistencia de otros. Agradezco el apoyo prestado por el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS) de la Academia de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Su ayuda económica y guía hicieron posible la realización de mi objetivo. Mi sincero agradecimiento también al Mayor Kevin Psmithe, USAF, Cuarteles Generales USAF/XP; al Mayor Michael Moore, USMC; al Mayor Jeff Olander, USMC; al Capitán James Adams, USMC, Primer Escuadrón de Armamentos y Tácticas de Aéreas de la Infantería de Marina (MAWTS-1); al sr. Alan Vick, Proyecto RAND de la Fuerza Aérea; al Teniente Coronel Joe Perry, División de Evaluación de Maniobras Dominantes; y a los Capitanes Rick Lesan y Steve Kiser, USAF, Departamento de Ciencias Políticas, Academia de la USAF. Cada uno de ellos aportó experiencia y conocimientos valiosos para llevar a cabo este esfuerzo.

Los aviadores saben lo que es el combate urbano. Los aviadores de la Quinta Fuerza Aérea coordinaron los ataques de los Corsair de la Marina en la campaña de Seúl, Corea, en 1950. Los aviadores de la Séptima Fuerza Aérea cruzaron penosamente los cielos nublados para arrojar bombas de 240 kilos sobre las posiciones del ejército de Vietnam del Norte en la ciudadela de Hue, Vietnam, durante la ofensiva del Tet en 1968. A fin de evitar el combate casa por casa en las calles de Beirut, Líbano, en 1982, Israel utilizó el poderío aéreo para asediar a la Organización de Liberación Palestina durante varias semanas. Los aviadores de las Fuerzas Aéreas del Comando Central aplicaron fuerza decisiva en las calles de Bagdad, Iraq; Ciudad de Kuwait, Kuwait; y Khafji, Arabia Saudita, durante la Guerra del Golfo Pérsico en 1991. Pero como los éxitos del pasado no necesariamente garantizan el grado de preparación actual, los aviadores deben revisar sus doctrinas de operaciones bélicas urbanas, sus técnicas y su preparación general para la lucha urbana.

El carácter cambiante de las operaciones bélicas estadounidenses necesita esta nueva perspectiva. Todos los servicios participan de la transformación hacia una fuerza expedicionaria, tecnológicamente sofisticada que sea capaz de lograr objetivos nacionales sin recurrir a los sangrientos y destructivos combates entre fuerzas.1 Esto significa aplicar nuestro poderío contra los puntos vulnerables del adversario para atacar sus centros de gravedad directamente y con mejor discriminación.2 Entre los muchos puntos fuertes de nuestras fuerzas combinadas, el poderío aéreo resulta muy relevante para esta “estrategia de fuerza asimétrica” y es también cada vez más relevante para la lucha urbana.

Este artículo pretende realzar el modo de ver de los aviadores y sus líderes sobre la aplicación del poderío aéreo en las operaciones bélicas urbanas.3 No concierne directamente a la estrategia, las tácticas, las técnicas o los procedimientos. Más bien añade a aquellas áreas un enfoque operativo en el control—la capacidad de dominar la influencia de un adversario sobre los resultados estratégicos.4 Este artículo reconoce el buen trabajo sobre tácticas y tecnologías iniciado por la fuerza conjunta en años recientes, pero lamenta la persistente deficiencia de los conceptos operativos. Se parte del concepto de que las operaciones bélicas urbanas no son meramente una misión o tarea sino un terreno que es complejo y exigente. El espacio de batalla de las operaciones bélicas urbanas tiene dos componentes que son retos únicos: gente e infraestructura. Este es el entorno para el que los aviadores deben estar preparados en el futuro.

Futuro Urbano

Los aviadores lucharán en las ciudades, que son parte integral de las operaciones en el espectro del conflicto, por dos razones principales: urbanización y valor estratégico. Ambas áreas son factores cada vez más importantes para el futuro, cuando, tal como anticipamos, el nivel de conflicto aumentará en las ciudades al adoptar éste una variedad de formas.

Urbanización

Aunque el rápido crecimiento urbano en sí mismo no sería suficiente para justificar la frecuencia inevitablemente creciente del combate urbano, es evidente que la urbanización creciente en una escala global tiene implicaciones importantes para las operaciones bélicas. Durante siglos la población ha emigrado a las ciudades, principalmente por razones socioeconómicas. En las eras industrial y post-industrial, las ciudades se convirtieron en centros de crecimiento económico.5 Sin embargo, el crecimiento urbano se convierte en una fuente de inestabilidad y conflicto potencial cuando su velocidad de crecimiento sobrepasa la capacidad del gobierno para satisfacer las necesidades básicas de sus residentes. Las ciudades en decadencia generalmente representan el fracaso de un estado.6 Según la División de Población de las Naciones Unidas, virtualmente todo el crecimiento de la población esperado entre los años 2000 y 2030—¡2 mil millones de personas!—ocurrirá en las áreas urbanas.7 Mil novecientos millones de personas de este grupo irán a las ciudades urbanas de los países en desarrollo. Cuando los gobiernos y las economías de las ciudades no puedan mantener el ritmo, el resultado es la privación relativa, la tensión social, y, por último, la violencia colectiva.

De mayor importancia potencial para los aviadores es la forma en que está ocurriendo la urbanización—sin forma definida y fuera de control. Podemos ver el crecimiento más dramático en las “ciudades de millones”, aquellas que tienen poblaciones de 1 a 10 millones. Para el año 2015, habrán 516 de tales ciudades, comparadas con sólo 290 en 1990.8 Pero estas ciudades generalmente no reciben prioridad debido a los recursos limitados del estado.9 Más aún, el crecimiento no ocurre en el centro de la ciudad sino a lo largo de la periferia, creando barriadas fuera del alcance del gobierno. Como se ve en la periferia de Delhi, India; Karachi, Pakistán; o El Cairo, Egipto, esta nueva expansión urbana constituye su propio sistema, altamente complejo, cuyos vínculos con el núcleo industrial son mínimos en el mejor de los casos. En esencia, existen el uno junto al otro, pero raramente interactúan. Por consiguiente, la urbanización rápida en los países en desarrollo produce un entorno de espacio de batalla que cada vez se conoce menos porque cada vez es menos planificado.

Valor Estratégico

Además del hecho de que la urbanización engendra conflicto social, los aviadores lucharán principalmente en las ciudades porque éstas tienen valor estratégico como una función de lugar, simbolismo y poder.10 Las ciudades sostienen poblaciones debido a la proximidad de recursos y líneas de comunicación (LDC) que son vitales para la prosperidad económica. Estambul, Turquía, se extiende por el Estrecho del Bósforo; Seúl, Corea del Sur, abraza el Río Han; y Singapur guarda el Estrecho de Malaca. Como puntos centrales para viajes aéreos, terrestres y marítimos, raramente se pueden evitar las ciudades, especialmente si las operaciones requieren del movimiento de suministros militares y/o humanitarios dentro y fuera de una región. El puerto urbano de Mogadishu fue esencialmente de valor estratégico para la distribución de ayuda humanitaria durante la Operación Recuperación de Esperanzas en Somalía.11

El valor estratégico también puede provenir de la relatividad cultural, ya que las ciudades simbolizan la identidad nacional que trasciende su rol socioeconómico. El simbolismo de una ciudad deriva de su importancia cultural, religiosa, política y social—es sicológico, lo que implica la función importante de las operaciones de información en la lucha urbana. Dado el vínculo con la identidad, a menudo el control pasa a ser el objeto de la lucha, incluso cuando los costos son excesivos. Los infantes de marina estadounidenses y los soldados de Vietnam del Sur lucharon desesperadamente para recapturar Hue, el corazón cultural y educativo de Vietnam del Sur. El simbolismo involucra a las fuerzas convencionales en las guerras entre estados, así como a actores que no son del estado durante las guerras civiles. Los insurgentes, terroristas y criminales prosperan en el ambiente urbano, simbólicamente rico en objetivos. Algunos de los días más trágicos del conflicto en Irlanda del Norte incluye la campaña de bombardeo del Ejército Republicano Irlandés en Londres durante el mes de octubre de 1981.12

Algo muy significativo, las ciudades son centros de poder, y crecen geométricamente en importancia económica y política. A menudo son sede del gobierno, epicentros comerciales, columna vertebral de la industria y centros de información para los estados, las regiones e incluso los actores no estatales. Su control permite acceso fácil a los recursos, las tecnologías, la información y a la población. Como tales, los sistemas o elementos urbanos pueden considerarse como centros de gravedad de Clausewitz.13 Debido a esta naturaleza de poder centrista de las ciudades, las intervenciones militares estadounidenses a menudo se han concentrado en ellas, incluyendo Mazar-i-Sharif, Afganistán; Ciudad de Panamá, Panamá; Puerto Príncipe, Haití; y Ciudad de Kuwait, Kuwait.14 A medida que los centros culturalmente simbólicos del poder económico y político aumentan en tamaño, número e importancia estratégica, es más probable éstos que queden involucrados en el combate urbano.

Combate en la Guerra Urbana

El combate urbano desafiará el coraje y los nervios de los aviadores. Si el poder aeroespacial debe ganar esta lucha, los aviadores deben entender la naturaleza del combate urbano como un subconjunto de operaciones urbanas caracterizadas por reglas exigentes del combate en la guerra.

Operaciones Urbanas

Los aviadores participan en operaciones bélicas urbanas cuando se cumplen dos criterios: (1) planean y ejecutan las operaciones en un área dominada por instalaciones construidas por el hombre y personal no combatiente (Sarajevo cuenta; las Llanuras de Serengeti no cuentan),15 y (2) aplican el poderío aeroespacial mortal y no mortal contra un adversario a menudo doblegado al eliminarlo. Aunque esto suena contradictorio, el segundo criterio resalta la fuerza no mortal como medio para aumentar la letalidad y minimizar el daño colateral. Además, la presencia física no es necesaria para el combate en las operaciones urbanas. Por ejemplo, los aviadores del Grupo de Operaciones Especiales 352, de la Real Fuerza Aérea, en Mildenhall, Reino Unido, participaron en el combate urbano en 1996 cuando planearon la operación de evacuación de personas no combatientes en Monrovia, Liberia.

Las operaciones urbanas son un subconjunto de todas las operaciones militares porque representan un entorno—ciudades—más que ser un mero punto del espectro del conflicto. Las dos características distintivas de las ciudades—población e infraestructura—son decisivas para la acción militar en los teatros importantes de guerra (MTW — Major Theater War) así como en las operaciones militares distintas de la guerra (MOOTW — military operations other than war).16 Aunque muchas operaciones urbanas desde 1990 se originaron como operaciones militares distintas de la guerra, la doctrina aeroespacial afirma correctamente que una “característica distintiva de MOOTW es la permanente posibilidad de que cualquier tipo de MOOTW puede cambiar rápidamente de operación no bélica a bélica”.17 ¡Las situaciones se deterioran!

Reglas de Combate en la Guerra

Las funciones relevantes del poderío aeroespacial, así como el nivel y la magnitud de la fuerza requerida, pueden cambiar a través del espectro del conflicto, aunque la mayoría de situaciones de combate urbano comparten varias características de operación importantes. Entre las lecciones pertenecientes a la naturaleza de las operaciones bélicas urbanas, son de particular importancia la sensibilidad a las bajas civiles y las reglas del combate (RDC) restrictivas.18 Su importancia se deriva de nuestra estrategia emergente de fuerzas asimétricas y la concentración de población y propiedad, lo que convierte la aplicación de la fuerza en algo mucho más complejo en términos de las leyes del conflicto armado.19

En el combate urbano, la densidad de población y propiedad magnifica la precaución y requiere la adherencia a la máxima de que “la manera en que combatamos puede decidir la victoria”. Aunque la sensibilidad puede restringir la acción de las fuerzas estadounidenses, también resalta el rol sobresaliente del poderío aeroespacial, donde nuestras aptitudes principales—especialmente el combate de precisión—se ponen a la altura de la situación. Dependiendo de las circunstancias, el poderío aéreo preciso puede ser menos destructivo que el poderío impreciso basado en tierra y, por consiguiente, valioso para el combate urbano. En el espacio de batalla urbano, las RDC tienen el objetivo principal de minimizar el sufrimiento civil y el daño colateral—no destruimos la ciudad para salvarla. Las reglas dictan cuándo, dónde, contra quién y cómo utilizamos la fuerza.20 Las RDC en las operaciones bélicas urbanas respetan la ley internacional y no son diferentes dentro y fuera de las ciudades, aunque generalmente es más difícil cumplirlas dentro de ellas. Sin embargo, la experiencia reciente ha demostrado que el poderío aéreo puede ser el método preferido en circunstancias sensibles que demandan mínimo daño colateral y mínimo riesgo para las fuerzas amigas. Durante la Operación Tormenta del Desierto, la campaña aérea conocida como Instant Thunder (Trueno Instantáneo) adoptó una política de “mínimo absoluto de bajas civiles y daños colaterales” como parte de su concepto de operaciones.21 Empezó con ataques intensos, casi quirúrgicos, en un entorno muy urbano del centro de Bagdad, ofreciendo una perspectiva positiva del poderío aéreo con respecto a las RDC en el combate urbano.

Las implicaciones para los aviadores son críticas. Las RDC restrictivas pueden aumentar el riesgo, principalmente en el nivel táctico, mientras que la reducción del riesgo puede aumentar la probabilidad de daño colateral. Dada la inmensa dificultad para identificar fuerzas hostiles desde una órbita distante en un terreno complejo, incluso los pilotos altamente calificados de los aviones de ala giratoria y fija pueden lanzar bombas fuera del objetivo, e impactar peligrosamente cerca de las posiciones amigas y objetivos no previstos.22 Por lo tanto, la revisión cuidadosa de las listas de objetivos antes de incluirlos en la orden de ataque aéreo, particularmente los objetivos ubicados en el espacio de batalla urbano, se ha convertido en una función predominante del conflicto desde Vietnam. Por ejemplo, durante el operación Cañón El Dorado en 1986, los aviadores tuvieron que realizar identificación redundante de objetivos relacionados con los terroristas, cerca de Trípoli, Libia, para evitar daños colaterales.23 De manera similar, las RDC para la invasión planeada de Puerto Príncipe exigían que todos los ataques aéreos sean directos y observados.24 Las restricciones en cada caso no surgieron como consecuencia del carácter urbano del terreno, sino que el entorno urbano aumentó la complejidad del combate bajo tales RDC.

Espacio de Batalla Urbano

Los aviadores deben estar enterados del espacio de batalla para lograr el éxito operativo. Entender la configuración urbana es difícil, dada la naturaleza compleja y diversa del entorno. Necesitamos un esquema que comprenda la diversidad de las ciudades pero de una manera que tenga relevancia operativa y de acción. El esquema que se ofrece aquí representa un enfoque de sistemas en el que los subsistemas interactúan para crear un continuo con ciudades modernas en un extremo y ciudades primitivas en el otro (tabla 1). Si añadimos la amenaza que enfrentan los aviadores, obtenemos un esquema que tiene consecuencias reales para la forma en que luchamos.

Tabla 1
Esquema del Espacio de Batalla

Tipo de Amenaza

 Tipo de Ciudad

Moderna  Primitiva
Fuerza Convencional Ejército de Corea del 
Norte en Seúl; 
Ejército de Liberación 
de Popular Chino en
Taipei, Taiwán
Ejército Ruso en Baku,
Azerbaijan; Ejército
Hindú en Karachi
Fuerza no
Convencional 
Guerrillas 
izquierdistas en 
Bogotá, Colombia;
radicales islámicos en 
Bishkek, Kyrgyzstan
Técnicos en
Mogadishu; West Side
Boys en Freetown,
Sierra Leona

Enfoque de Sistemas

El espacio de batalla urbano es un sistema.25 Se puede entender las ciudades como un conjunto de elementos interrelacionados que interactúan como ciudades completas que son interdependientes con el entorno—las ciudades no son islas. Más bien, están conectadas a un terreno mixto o configuración rural circundante a través de límites permeables y líneas de comunicación, un hecho muy importante para las estrategias, operaciones y tácticas del poderío aéreo en los centros urbanos. Con una perspectiva sistémica, los aviadores deben orientar mejor sus pensamientos a las relaciones y patrones de actividad más que a objetos estáticos o eventos individuales en tiempo y espacio. Un enfoque de sistemas reconoce que la interacción compleja de los factores urbanos, incluyendo las relaciones de actividad humana, se cruzan en nodos claves. Mientras más descentralizado y no convencional sea el enemigo, más difícil será diferenciar los nodos. El problema se complica en las periferias que crecen descontroladamente. La complejidad dinámica de las ciudades a menudo determina que las relaciones entre causa y efecto sean difíciles de distinguir y que los efectos del poderío aeroespacial resulten retardados.

Espacio Urbano

El sistema urbano es único en el sentido de que consiste de cinco dimensiones o espacios. Primero, el espacio aéreo sobre la tierra que es utilizable por los aviones y las municiones aéreas.26 Segundo, el espacio inmediatamente encima de la superficie que consiste de las estructuras sobre la tierra que se pueden utilizar para movimiento, maniobra, cobertura y ocultamiento, y posiciones para disparar.27 Para los aviadores, el espacio inmediatamente encima de la superficie merece consideración especial ya que el enemigo puede colocar allí armas tales como misiles superficie-aire o artillería antiaérea. Las estructuras también canalizan o restringen el movimiento en la superficie. Tercero, el espacio superficial que consiste de las áreas exteriores al nivel del suelo, incluyendo las calles, callejones, lotes vacíos, parques, etc.28 Cuarto, el nivel subterráneo que consiste de subsistemas tales como cloacas, estructuras de los servicios públicos y vías subterráneas.29 Aunque a menudo no se les presta la atención debida, el espacio de nivel subterráneo se puede explotar más de lo que uno se imagina porque estos elementos existen como parte de la infraestructura planeada de una ciudad; por lo tanto, tienen relaciones y nodos conocidos. El quinto dominio es el espacio de información.

Sistema Urbano

Las distinciones entre las ciudades modernas y primitivas dependen de tres subsistemas: físico, funcional y social. Todos ellos pueden existir en los cinco espacios urbanos.

El subsistema físico consiste del terreno preparado por el hombre. Un argumento sostiene que debido a que “la ubicación, el tamaño y los materiales que los forman, los componentes físicos están registrados y archivados ... eso convierte a las ciudades en las más entendibles y explotables militarmente”.30 No obstante, aunque esto es cierto para las áreas urbanas bajo control del gobierno, no siempre es el caso en las barriadas no planificadas del mundo en desarrollo, tales como Kabul, Afganistán. Aunque las relaciones y los nodos en estas barriadas son más difíciles de diferenciar, aún existen dentro del contexto de un terreno que puede clasificarse en zonas difíciles con relevancia operativa.

Las zonas del terreno dan una perspectiva directa de las dificultades para las funciones del poderío aeroespacial (figura 1). El núcleo es el corazón de la ciudad, generalmente ubicado en el centro del área urbana y base de las estructuras económicas, políticas y sociales más importantes. El límite vincula el núcleo con la periferia, que usualmente consiste de líneas de comunicación críticas y una combinación de estructuras industriales, comerciales y residenciales. La periferia se aleja del núcleo, mezclándose con el paisaje circundante. La periferia puede ser una mezcla ordenada de áreas funcionales o una expansión desordenada que excede la capacidad de gobierno. Las líneas de comunicación cruzan las áreas y sirven como el lugar geométrico de las funciones industriales y comerciales.

Figura 1. Zonas del Terreno

Figura 1. Zonas del Terreno

Las críticas de la aplicabilidad del poderío aeroespacial se concentran en la dificultad de operar en el núcleo urbano. La densidad y altura de las estructuras en el centro crean “cañones” con sombras profundas. Las limitaciones de las líneas de comunicación dificultan el comando y control, y pueden aminorar los efectos de las armas, debido principalmente a los elevados ángulos de ataque.31 Estas críticas son válidas, especialmente cuando el enemigo es convencional y depende de los nodos en el centro. Sin embargo, no es tan limitante si se considera que sólo de 1 a 3 por ciento de las áreas urbanas tienen esta característica. Estas zonas dominan en las ciudades desarrolladas, donde es menos probable que combatan los aviadores.32 Las ciudades modernas tienden a poseer núcleos y periferias organizados, todos bajo control del gobierno. Las ciudades primitivas tienden a poseer núcleos pequeños y periferias extensas, sin control del gobierno. Muchas ciudades del mundo en desarrollo son duales, teniendo núcleos pequeños y modernos y periferias primitivas y no previstas.

El subsistema funcional es vulnerable a la manipulación por parte de las fuerzas aeroespaciales. Incluye las redes vitales de la ciudad que permiten el desarrollo de los habitantes y la supervivencia del enemigo. El subsistema funcional incluye servicios, transporte, comunicación y redes de servicios públicos que permiten el flujo de recursos. Las ciudades modernas tienen subsistemas formales caracterizados por administración centralizada, tecnologías industrial o post-industrial, y enlaces y nodos identificables. Por otro lado, normalmente las ciudades primitivas contienen subsistemas informales, descentralizados, en los que domina la tecnología primitiva o adaptiva, y la red generalmente consiste de patrones de actividad individual o de grupos pequeños. Los nodos son altamente descentralizados, o tal vez no existan. La periferia de Karachi, por ejemplo, es un mar interminable de miseria urbana. No existen planos, y los puntos de apoyo del sistema no se pueden identificar fácilmente.33

El carácter físico y funcional del espacio de batalla urbano es irrelevante sin la dimensión humana—el subsistema social, que incluye una amplia gama de variables, tales como cultura, demografía, religión e historia. Con riesgo a sobresimplificar, se puede dividir la “arquitectura humana” de las ciudades en tres tipos aproximados: jerárquica, de clanes y multicultural.34

Las ciudades jerárquicas son aquellas que más conocen los aviadores. Su característica es una ciudadanía unificada que vive según reglas de interacción acordadas de antemano.35 La ciudad consiste de cadenas de comando que operan dentro de un marco legal aceptado.36 Las ciudades modernas son jerárquicas. La mayoría de las ciudades de América del Norte y Europa pertenecen a esta categoría, como también muchas ciudades de Asia, tales como Singapur; Kuala Lumpur, Malasia; y Tokio, Japón. En el lado opuesto del espectro se encuentran las ciudades gobernadas por clanes, de rápido crecimiento urbano y pobreza asociada.37 Las relaciones son gobernadas por lealtad y venganza. Los jóvenes impacientes luchan por los recursos limitados y el control del gobierno. La desesperación y la ira son los motivaciones principales, y son alarmantemente persistentes y de gran capacidad de recuperación. Los aviadores que entren a luchar en un sistema urbano basado en clanes tendrán dificultades para distinguir entre amigos y enemigos, o identificar patrones de actividad y puntos de influencia que se pueden manipular. Los clanes dominan en tales ciudades primitivas como Kabul, Kinshasa, Zaire; Dushante, Tayikistán; y Lagos, Nigeria.

Existen sistemas multiculturales entre estos extremos, en los cuales los “sistemas opuestos de costumbres y creencias, a menudo agravados por divisiones étnicas, luchan por dominar. Ellos son, por naturaleza, ‘las cabinas de mando de la lucha’”.38 Las ciudades multiculturales pueden resistir la presión para el conflicto mediante una jerarquía poderosa, pero no pueden eliminar la lucha por el poder entre grupos étnicos, religiosos y/o criminales. Las interacciones del tipo de clanes pueden ganar impulso y arrastrar la ciudad a la violencia brutal. Jerusalén, en Israel, es un buen ejemplo de una ciudad multicultural que oscila entre el orden jerárquico y el conflicto orientado a clanes. Sarajevo, en Bosnia-Herzegovina, es un ejemplo de una ciudad moderna que cayó en un infierno de facciones. Los aviadores deben reconocer que muchas ciudades, en efecto la mayoría, reflejan áreas modernas y primitivas que coexisten lado a lado, tales como Lima, Perú; Ciudad de México, México; y Pekín, China.

La Amenaza

La amenaza es un componente indispensable del espacio de batalla. Completamos nuestro esquema del espacio de batalla considerando dos tipos generales de amenaza: convencional y no convencional. La amenaza convencional generalmente tiene cadenas de comando definibles, usa tácticas de armas combinadas, y emplea armamentos tecnológicamente más avanzados (o cuando menos de mayor calibre); por ejemplo, el ejército de Corea del Norte y el Ejército de Liberación Popular Chino.39 Aunque las capacidades varían ampliamente, las fuerzas convencionales tienden a luchar en áreas urbanas con defensas rígidas y potencia de fuego impresionante; se concentran en defender el terreno contra una fuerza atacante.40

Las fuerzas no convencionales, no estatales incluyen terroristas, pandillas criminales y caudillos. La organización puede variar desde centralizada y manifiesta hasta descentralizada y encubierta.41 Dominan las tácticas terroristas y de guerrilla, y las fuerzas usan principalmente armas livianas. Más que las fuerzas convencionales, desafían nuestro entendimiento de los objetivos y valores, usan tecnologías militares en formas sorprendentes, y emplean conceptos y tácticas de operación impredecibles.42 Las fuerzas no convencionales a menudo no respetan las reglas de combate de la guerra convencional, como es el caso del uso de personas no combatientes con fines de cobertura y encubrimiento. Finalmente, estas fuerzas dependen tanto del sistema urbano como sus contrapartes convencionales.

Matriz del Espacio de Batalla

La referencia cruzada de tipo de ciudad contra la amenaza proporciona un marco de referencia para desarrollar un arte operativo y lograr efectos operativos (tabla 2). La guerra en una ciudad moderna contra una fuerza convencional usa los enfoques nodales contemporáneos para lograr efectos operativos directos. Para esta lucha se optimizan la doctrina, el adiestramiento y los armamentos de la Fuerza Aérea. Sin embargo, las operaciones bélicas en una ciudad primitiva contra fuerzas no convencionales, son más el dominio de las fuerzas de tierra mediante enfrentamientos tácticos. También aquí el poderío aeroespacial puede lograr objetivos operativos, pero indirectamente, a través de ataques acumulativos sobre relaciones claves (tales como patrones de movimiento, intercambios de personal y áreas de reunión usuales). El combate con una fuerza no convencional en una ciudad primitiva o la lucha con un enemigo no convencional en una ciudad moderna requiere la combinación de los conceptos y efectos de operación nodales y no nodales. El verdadero desafío para los aviadores reside en la lucha en ciudades tales como Karachi, donde ambos tipos de ciudad y amenaza coexisten.

Tabla 2
Esquema del Espacio de Batalla

Tipo de Amenaza

Tipo de Ciudad

Moderna  Primitiva
Fuerza Convencional  Ataque nodal;
efectos directos 
Ataques nodal y no
nodal; efectos directos
e indirectos
Fuerza no Convencional Ataques nodal y no
nodal; efectos
directos e indirectos
Ataque no nodal;
efectos indirectos

Arte Urbano

Cuando se unen a la lucha urbana, los aviadores reciben el beneficio de distinguir los elementos del arte operativo vitales para lograr efectos que conduzcan a los objetivos del comando. Debido a la naturaleza única del combate en el espacio de batalla urbano, el arte operativo involucra la fusión de principios de guerra y principios de MOOTW (tabla 3).

Tabla 3
Principios de Guerra y Operaciones
Militares Distintas de la Guerra (MOOTW)

Guerra  MOOTW
Objetivo  Objetivo
Unidad de comando Unidad de esfuerzo
Seguridad Seguridad
Ofensiva  Contención
Concentración Perseverancia
Maniobra  Legitimidad
Economía de fuerza 
Sorpresa
Simplicidad

El arte operativo, independientemente del entorno, es el proceso de planear y sostener operaciones para lograr objetivos estratégicos.43 Las claves para el arte operativo efectivo en el espacio de batalla urbano son asuntos de discusión, sugiriéndose la necesidad de volver a los principios que guían la operación, independientemente del nivel o el entorno. La doctrina conjunta y la de la Fuerza Aérea distinguen entre principios de guerra y principios de MOOTW. No obstante, cuando los aviadores operan en el espacio de batalla urbano, deben entender que esto es una distinción artificial. Los combates urbanos casi siempre incluyen a ambos. El general Charles C. Krulak, ex-comandante del USMC, discutió la proximidad espacial de estrategia, operaciones y táctica en el combate urbano usando el término “guerra de tres bloques”.44 De forma similar, hay una confluencia de los principios de guerra y los principios de MOOTW en el entorno rural, que requiere la fusión de cada una de ellas. Como se ha visto varias veces alrededor del mundo en la última década, las operaciones de pacificación pueden convertirse en operaciones de combate, y el teatro de guerra puede incluir refugiados.

La fusión de principios no es un problema incorregible, salvo que los aviadores se aferren de la idea de que MTW y MOOTW son mutuamente excluyentes. Tres principios de MTW y MOOTW tienen el mismo propósito básico, y ocho principios de guerra pueden ser conformados por los tres restantes principios de MOOTW (ver la tabla 3). El desafío está en vincular un entendimiento de principios desde la perspectiva del aviador y nuestro conocimiento del espacio de batalla urbano. Por ejemplo, la intención de unidad de comando y unidad de esfuerzos es unir esfuerzos para lograr objetivos. En la configuración urbana, estos principios involucran el control centralizado de fuerzas militares y la creación de consenso entre los actores no estatales. Dada la naturaleza de misión múltiple del espacio de batalla, el control centralizado y la ejecución descentralizada del poderío aeroespacial son especialmente importantes para evitar la fragmentación y la dilución de los efectos.45 La seguridad permite la libertad de acción en MTW y MOOTW. Es necesario ampliar este principio en el entorno urbano para incluir las fuerzas de protección, el personal no combatiente, las agencias civiles y la información de adversarios potenciales.46

Los restantes principios de guerra son moderados por los tres principios restantes de MOOTW.47 Por ejemplo, el principio MOOTW de “contención”, en esencia adopta las reglas de combate de guerra. La flexibilidad y versatilidad inherentes del poderío aeroespacial permiten que los aviadores aumenten o relajen la contención, según las guías del comando. El desarrollo de potencia de fuego dosificada (municiones escalables) y capacidades no letales aumentarán la versatilidad. Los esfuerzos concurrentes y lentos para negociar ceses de fuego o imponer sanciones durante luchas urbanas prolongadas, por ejemplo, requerirán que los aviadores sean “pacientes, resueltos y persistentes”.48 El poderío aeroespacial puede perseverar. Tal como se clarifica en el Documento de Doctrina de la Fuerza Aérea (AFDD) 1, Doctrina de la Fuerza Aérea, la “excepcional velocidad y alcance del poderío aeroespacial permite que sus fuerzas visiten y re-visiten amplias gamas de objetivos casi al libre albedrío.”49 Los aviadores no ocupan el terreno—dominan el espacio y el tiempo. Durante la Operación “Provide Promise”, los aviadores transportaron o dejaron caer provisiones de alivio humanitario en Sarajevo con perseverancia durante un período de tres años, maniobrando simultáneamente a través del espacio de batalla y concentrando efectos.50 Finalmente, la legitimidad mejora la fusión de objetivo, concentración y economía de fuerzas en la lucha del espacio aéreo urbano. Con los intereses internacionales y esfuerzos de la coalición puestos en las actividades desde MTW a MOOTW, se llama a los aviadores para que proporcionen lo que en forma creciente se considera los medios de intervención más legítimos, debido principalmente a la velocidad y precisión del poderío aéreo.

Los principios son una guía, no una lista de comprobación. Están interrelacionados, no son excluyentes. La fusión produce principios “universalmente verdaderos y relevantes” que forman una base más duradera para el arte operativo en la lucha urbana.51

Efectos Urbanos

El poderío aeroespacial produce efectos para lograr objetivos basados en el arte operativo. El efecto central que los aviadores deben buscar en las operaciones bélicas urbanas es el control del espacio de batalla. Todos los demás efectos se derivan del resultado amplio, deseado, de controlar el espacio de batalla urbano para permitir la libertad de acción de la fuerza conjunta así como de los actores vitales estatales y no estatales.52 El control está dirigido contra los subsistemas y las amenazas del espacio de batalla. Los efectos se ejecutarán por las funciones existentes del poderío aeroespacial, directa o indirectamente, dependiendo del carácter del espacio de batalla.

Efectos de Espectro Total

En las operaciones militares distintas de la guerra (MOOTW), los aviadores ejercen control sobre una situación en deterioro canalizando las multitudes. En los teatros importantes de guerra (MTW), logramos el control sobre el enemigo aislándolo de los refuerzos. Los efectos secundarios más importantes son revelados por la historia y adoptados por la doctrina conjunta contemporánea, aunque sólo para MTW. Aunque los efectos son igualmente relevantes a MOOTW, la doctrina de las fuerzas conjuntas y de servicio descuida su discusión, concentrándose sólo en los tipos de las operaciones. La naturaleza de misión múltiple de las operaciones urbanas y la estrategia de fuerzas asimétricas demanda una concentración en los efectos a través del espectro del conflicto.

Actualmente, la doctrina de combate bélico identifica cinco efectos: aislamiento, retención, contención, denegación y reducción.53 De ellos, el aislamiento del adversario se identifica constantemente como el más importante para el éxito operativo. Un estudio de la Infantería de Marina sobre 22 batallas urbanas en el último siglo reveló que “incluso el aislamiento parcial de los defensores dio lugar a que los atacantes disfrutaran de una tasa de éxito del 80 por ciento”.54 El aislamiento es igualmente válido en las operaciones de menor intensidad. El poderío aeroespacial buscó aislar al caudillo somalí Mohammed Farah Aideed conduciendo misiones de contrainformación contra sus emisiones de Radio Mogadishu.55

También se pueden refinar las operaciones militares distintas de la guerra para reflejar un enfoque basado en los efectos del combate urbano. Por ejemplo, los ataques y las incursiones tienen la intención de “producir daño en, capturar o destruir un objetivo”.56 ¡La captura y destrucción son los efectos! La reestructuración de cada uno de estos tipos de operaciones da como resultados efectos tales como: perturbar (a las fuerzas armadas iraquíes en ruta a Khafji); restringir (a los rebeldes liberianos para que no lleguen a las zonas de aterrizaje en las operaciones de evacuación de personal no combatiente en Monrovia); recuperar (aviadores derribados o soldados heridos en Mogadishu); evacuar (personal de la embajada en Tirana, Albania); y demostrar (Operación Guerrero Vigilante a Kuwait) (tabla 4).

Tabla 4
Efectos Operativos

Reducir Aislar
Destruir  Capturar
Denegar  Confiscar
Retardar Obligar
Perturbar Recuperar
Retener Evacuar
Detener Proteger
Contener Demostrar
Restringir Asistir

Efectos Directos e Indirectos

La matriz del espacio de batalla aclara si se pueden obtener beneficios operativos directa o indirectamente. Los efectos operativos directos resultan inmediatamente, en tiempo y espacio, de la aplicación del poderío aeroespacial.57 Ocurren más fácilmente como resultado de acciones contra ciudades modernas y amenazas convencionales debido a la amplia disponibilidad de nodos clave y la naturaleza más explícita de las relaciones. También, el conocimiento de las relaciones entre los subsistemas permite predecir los efectos con mayor precisión.

Los efectos indirectos emanan de los ataques directos pero son retardados o se eliminan en el espacio. Estos efectos son más difíciles de predecir, debido a la naturaleza altamente compleja de las conexiones entre subsistemas y amenazas. También se pueden lograr efectos operativos indirectamente como resultado de efectos acumulativos tácticos. Podría ser necesario usar este enfoque en las ciudades primitivas contra enemigos no convencionales debido a la falta de conocimiento sobre los subsistemas. Tal como se afirmó anteriormente, tanto el sistema como la amenaza existen fuera del control del gobierno y pueden ser no nodales, presentando relaciones impredecibles y desapercibidas. Las torres de microondas no fueron esenciales para el comando y control en Kigali, Ruanda, durante la guerra civil de 1994. Más bien, cientos de matones y pequeñas pandillas con radios operaron desde chozas y camiones. El logro de efectos operativos a través de combates acumulativos tácticos arriesga el retorno a las operaciones bélicas del estilo de desgaste si se asume que sólo las fuerzas de tierra pueden concentrar efectos en el nivel táctico.

Los aviadores emplean las funciones del poderío aeroespacial para lograr efectos operativos haciendo uso de velocidad, alcance, flexibilidad y precisión. Cada función merece un análisis minucioso, dada la importante contribución que puede realizar en la lucha urbana. El reabastecimiento de combustible en el aire permite que las misiones aéreas logren hacer cumplir las reglas; la navegación y el posicionado permiten que las misiones de ataque estratégico destruyan objetivos; el empleo de operaciones especiales puede proteger o detener individuos; y las misiones de búsqueda y rescate en combate puede recuperar y evacuar personal. La investigación revela que hay cuatro funciones vitales en la lucha urbana: inteligencia, vigilancia, reconocimiento y operaciones de contraataque en tierra.58 Los aviadores luchan por los efectos deseados a través de las funciones del poderío aeroespacial que ahora se han optimizado contra los núcleos modernos de Belgrado y Bagdad. Estas mismas funciones pueden lograr el objetivo en las periferias pobres de Kartum y Kabul sólo si los aviadores conocen la naturaleza del espacio de batalla y sus consecuencias para los efectos.

Argumento Final

Existe un registro histórico firme del poderío aéreo en las luchas urbanas, pero el futuro demanda incluso más conciencia del sistema urbano y enfoques innovadores para usar el poderío aeroespacial en las ciudades, teniendo en cuenta la calidad cambiante de las operaciones bélicas estadounidenses. Los aviadores pueden aplicar su poderío asimétrico en la configuración urbana si aprenden las reglas de la lucha bélica, entienden el espacio de batalla y adoptan los elementos básicos del arte operativo y los efectos. Por consiguiente, los aviadores pueden triunfar en los centros de hormigón y concreto de las ciudades y en las barriadas de madera y cartón.

NOTAS

1. La “nueva forma de guerra estadounidense” rechaza las “estrategias tradicionales de desgaste y aniquilación que evolucionaron de las operaciones bélicas del siglo diecinueve”. Documento de Doctrina de la Fuerza Aérea (AFDD) 2-1, Air Warfare, 22 de Enero del 2000, 3.

2. Ibíd.

3. Este esfuerzo comprende el cambio institucional dentro de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, del “aire” al “espacio aéreo”, donde el poderío aeroespacial se define como el uso de medios letales y no letales por las fuerzas aeroespaciales para lograr objetivos estratégicos, operativos y tácticos. Ibíd., 1.

4. Adaptado de una definición presentada por el coronel David A. Deptula en Firing for Effect: Change in the Nature of Warfare (Disparando por Efectos: Cambio en la Naturaleza de la Guerra), Defense and Airpower Series (Arlington, Va.: Aerospace Education Foundation, 24 de Agosto de 1995), 5.

5. Hasta 1999, el 76 por ciento de las poblaciones de los países avanzados del norte vivía en áreas urbanas. World Urbanization Prospects: The 1999 Revision (Perspectivas de la Urbanización Mundial: La Revisión de 1999) (Nueva York: División de Población de las Naciones Unidas, 1999), 1.

6. La estrategia de seguridad nacional de los Estados Unidos identifica los estados en serios problemas internos como una amenaza a los intereses estadounidenses. Estos estados incluyen gobiernos incapaces de proporcionar “gobierno, seguridad, estabilidad y oportunidades básicas a sus poblaciones, generando potencialmente conflictos internos, migración en masa, hambruna, enfermedades epidémicas” y otros efectos que pueden debilitar la estabilidad regional. Oficina Ejecutiva del Presidente, A National Security Strategy for a New Century (Una Estrategia de Seguridad Nacional para el Nuevo Siglo) (Washington, D.C.: La Casa Blanca, Diciembre de 1999), 2.

7. “El Entono Urbano”, World Resources, 1996–97: A Guide to the Global Environment (Recursos Mundiales, 1996–97: Una Guía al Entorno Global), en línea, Internet, 12 de Diciembre del 2001, disponible en http://www.wri. org/wri/wr-96-97/ud_txt3.html.

8. Ibíd.

9. Los recursos tienden a parar en el pequeño grupo de megaciudades con más de 10 millones de habitantes. (23 en 2015). Ibíd.

10. Adaptado de una evaluación de “The Role of Urban Areas in Military History (El Rol de las Áreas Urbanas en la Historia Militar)”, en el Manual para Operaciones Urbanas Conjuntas (Washington, D.C.: Comando Conjunto, J-8, División de Evaluación de Maniobras Predominantes, El Pentágono, 17 de Mayo del 2000), I-5.

11. Ibíd., IV-31.

12. Ibíd., IV-39.

13. La fuerza conjunta y los aviadores definen los centros de gravedad como “aquellas características, capacidades o localidades desde las cuales una fuerza militar (adversario) deriva su libertad de acción, poderío físico o voluntad de lucha”. AFDD 1, Air Force Basic Doctrine (Doctrina Básica de la Fuerza Aérea), 1 de Septiembre de 1997, 79.

14. El ejemplo de Puerto Príncipe se ha tomado del Manual para Operaciones Urbanas Conjuntas, I-7.

15. Ibíd., I-5.

16. Informe rápido sobre: Las muchas caras de la ciudad: Investigando los desafíos de múltiples facetas de las operaciones urbanas, en The City’s Many Faces (La Cuidad de Muchas Caras), ed. Russell W. Glenn (Santa Mónica, California: RAND, 2000), 215.

17. AFDD 1, 8.

18. Estas restricciones políticas principales sobre las operaciones urbanas se resaltan en Aerospace Operations in Urban Environments: Exploring New Concepts (Operaciones Aeroespaciales en Entornos Urbanos: Explorando Nuevos Conceptos) de Alan Vick (Arlington, Va.: RAND, 2000) y se discuten durante una entrevista con el autor el 22 de Julio del 2000 en las oficinas del Proyecto RAND de la Fuerza Aérea, Pentagon City, Va. Entrevistas posteriores con infantes de marina del Primer Escuadrón de Armamentos y Tácticas de Aviación Naval (MAWTS-1), particularmente con el capitán James Adams, el 25 de Julio del 2000 en Yuma, Arizona, reforzó la convicción de que la ley del conflicto armado se vuelve cada vez más importante en las operaciones urbanas debido a la infraestructura, la presencia de personal no combatiente, la influencia de los medios de comunicación y la adopción por los líderes políticos de esta “nueva forma de guerra estadounidense”. Un ejemplo interesante del poderío aéreo en el combate urbano que incluye las percepciones de los combatientes sobre las reglas y sensibilidades ocurrió en San Salvador, en 1989. Los miembros del Frente de Liberación Nacional Farabundo Martí creían que el gobierno de El Salvador nunca bombardearía las áreas de la clase media de la ciudad y se apostaron en las áreas más pudientes. Sin embargo, el gobierno decidió lo contrario y mostró su determinación bombardeándolas.

19. Publicación conjunta (Pub) 3-06, “Joint Urban Operations (Operaciones Urbanas Conjuntas)”, borrador, 8 de Mayo del 2000, III-143.

20. Handbook for Joint Urban Operations (Manual para Operaciones Urbanas Conjuntas), III-30.

21. Coronel Richard T. Reynolds, Heart of the Storm: The Genesis of the Air Campaign against Iraq (El Corazón de la Tormenta: Génesis de la Campaña Aérea contra Irak) (Base de la Fuerza Aérea Maxwell, Alabama: Air University Press, Enero de 1995), 57, basado en comentarios del coronel John A. Warden III durante la presentación “Desert Storm Air Campaign (Campaña Aérea en Tormenta del Desierto)” en el Simposio sobre Doctrina del Aire y el Espacio de la USAF, Base de la Fuerza Aérea Maxwell, Alabama, 6–8 de Abril de 1993.

22. Mayor Michael Moore, Estación Aérea de la Infantería de Marina, Yuma, Arizona, entrevistado por el autor el 25 de Julio del 2000. Durante un recorrido altamente informativo del Centro para Apoyo Aéreo Inmediato (CAS) a las Ciudades, el mayor Moore explicó los desafíos y riesgos asociados con la identificación del objetivo, basado en su amplia experiencia en adiestramiento como controlador aéreo de avanzada en tierra, en varios eventos de adiestramiento. Los resultados iniciales de un estudio de CAS urbano de un año de duración revelaron que las pasadas simples para verificar la identificación de objetivos crean un alto riesgo inaceptable para la aeronave. La dificultad de identificar visualmente al objetivo en un complejo urbano es aumentada por la distancia de observación requerida para evitar el riego excesivo de los controladores aéreos de avanzada y los aviadores.

23. Vick, 60.

24. En particular, la Operación Conservar la Democracia habría incluido los A-10 en un rol de CAS urbano por primera vez como parte de un planeamiento deliberado. Según los pilotos del Escuadrón de Cazas No. 55, Base de la Fuerza Aérea Shaw, Carolina del Sur, el terreno urbano presentaba desafíos que pocos de ellos habían experimentado alguna vez, incluyendo la incrementada dificultad de la identificación positiva del objetivo en las amplias barriadas urbanas de Puerto Príncipe. Capitán Robert Givens, piloto de A-10, del Escuadrón de Cazas No. 55, entrevistado por el autor en Octubre de 1995; y Aviation Combat Element (ACE) Military Operations on Urban Terrain (MOUT), 8th ed. (Yuma, Arizona: MAWTS-1, marzo de 1999), B-3.

25. Una definición de sistema es “cualquier conjunto organizado de recursos y procedimientos unidos y regulados por interacción o interdependencia para lograr un conjunto de funciones específicas”. J-7, Comando Conjunto, Diccionario del Ministerio de Defensa, Biblioteca Electrónica Conjunta, Febrero de 1999. Observe, sin embargo, que el término sistema no se incluye en la Publicación Conjunta 1-02, Department of Defense Dictionary of Military and Associated Terms (Diccionario del Ministerio de Defensa sobre Términos Militares y Relacionados), 12 de Abril del 2001, en línea, Internet, 12 de Diciembre del 2001, disponible en http://www.dtic.mil/doctrine/ jel/new_pubs/jp1_02.pdf. El trabajo fundamental del coronel John A. Warden III, USAF, retirado, es reconocido como promotor de esta clase de pensamiento sistémico en la teoría del poderío aéreo. 

26. No todo el espacio aéreo urbano es utilizable debido a que mucho de él está atestado de edificios, torres, cables, etc. Joint Pub 3-06, I-7.

27. Ibíd.

28. Ibíd.

29. Por ejemplo, Los Ángeles, tiene más de 320 kilómetros de colectores de aguas de tormenta, que se podrían emplear para movimiento. Marine Corps Warfighting Publication (MCWP) 3-35.3, Military Operations on Urbanized Terrain (Operaciones Militares en Terrenos Urbanizados), 1998, 1–3.

30. Centro de Análisis de Operaciones Bélicas Conjuntas (JWAC), Air Power in MOUT: A JWAC Experiment (Poderío Aéreo en MOUT: Un Experimento JWAC), CD-ROM, Science Applications International Corporation, Agosto de 1998, diapositiva 4.

31. Para leer una discusión amplia del impacto de las zonas del terreno sobre las funciones aeroespaciales y los efectos en los armamentos, ver Vick, 83-117. El adiestramiento CAS urbano en la Escuela de Adiestramiento Urbano, “Yodabille”, en Yuma también revela la dificultad de identificar objetivos, tales como tanques y vehículos blindados de transporte de tropa, ocultos entre los edificios altos. Los resultados se capturan en el manual ACE MOOT (véase la nota 24). El recorrido a pie del propio autor en la escuela el 25 de Julio del 2000 refuerza los resultados del adiestramiento.

32. Vick, 77.

33. Basado en los recorridos que realizó el autor, a pie y en auto, de la parte central y este de Karachi durante un período de 3 días en 1994.

34. Adaptado del trabajo del Teniente Coronel Ralph Peters, USA, retirado, “The Human Terrain of Urban Operations (El Terreno Humano de las Operaciones Urbanas)”, Parameters, Primavera del 2000, 4.

35. Ibíd., 5.

36. Ibíd., 4.

37. Ibíd., 8.

38. Ibíd., 5.

39. MCWP 3-35.3, 2–3.

40. Diapositivas de informe rápido del Coronel Robert Stephan, tema: El Rol del Poderío Aeroespacial en las Operaciones Urbanas Conjuntas, 3 de Noviembre de 1999, 4.

41. Ibíd.

42. Diapositivas de informe rápido, Alan Vick, Conferencia sobre el Rol del Poderío Aeroespacial en las Operaciones Urbanas Conjuntas, tema: Fuerzas Aeroespaciales en las Operaciones Militares Urbanas: Imágenes. Misiones y Entornos, Marzo de 1999, 5.

43. AFDD 2, Organization and Employment of Aerospace Power (Organización y Empleo del Poderío Aeroespacial), 17 de Febrero del 2000, 3.

44. En una zona urbana, los aviadores “proporcionarían alimentos, cuidado y alivio a los niños escuálidos”. En la zona adyacente, los aviadores separarían las turbas airadas de los clanes oponentes. En una tercera zona, los aviadores entrarían en combate intenso contra una fuerza hostil. En consecuencia, los aviadores “necesitarán la flexibilidad para atender una amplia variedad de crisis”. Adaptado de una cita del general Krulak en “Un Concepto de las Operaciones Militares Futuras en Terrenos Urbanizados” del teniente general Paul K. Van Riper, Marine Corps Gazette, Octubre de 1997, A-2.

45. Según AFDD 1, “los intentos de fragmentar el control y planeamiento del poderío aéreo y del espacio costarán en última instancia sangre y dinero al desviar el esfuerzo y el impacto” (23).

46. Handbook for Joint Urban Operations (Manual para Operaciones Urbanas Conjuntas), III-13.

47. El Handbook for Joint Urban Operations (Manual para Operaciones Urbanas Conjuntas) ofrece una discusión seria sobre los principios de guerra y MOOTW en las páginas II-3 a II-14. No pretendo recapitular éstas en detalle sino sugerir que los miembros de todos los servicios deben empezar a ver cómo fusionar los principios para una operación única.

48. AFDD 2-3, Military Operations other than War (Operaciones Militares distintas de la Guerra), 3 de Julio del 2000, se refiere a la necesidad del uso restringido de la fuerza en la “selección, despliegue y empleo juicioso y prudente de fuerzas que sea más adecuado para la operación” (9).

49. AFDD 1, 25.

50. Ejemplo del Handbook for Joint Urban Operations (Manual para Operaciones Urbanas Conjuntas), II-14.

51. AFDD 1, 12.

52. AFDD 2-1 establece que “el control del espacio de batalla implica ejercer el grado de control necesario en todos los medios (tierra, mar y espacio aéreo, en sus dominios físico y de información) para emplear, maniobrar y enfrentar fuerzas mientras se priva de la misma capacidad al adversario” (4).

53. Handbook for Joint Urban Operations (Manual para Operaciones Urbanas Conjuntas), II-10.

54. MCWP 3-35.3, 1–17.

55. Los aviadores arrojaron panfletos, transmitieron mensajes sobre altavoces y condujeron ataques directos sobre la estación de radio para incapacitar la operación de información del adversario. Mayor Marcus Hicks, “Incendio en la Ciudad: Poderío Aéreo en Contingencias Urbanas de Pequeña Escala” (Base de la Fuerza Aérea Maxwell, Alabama: Escuela de Estudios Avanzados del Poderío Aéreo, Junio de 1999), 84.

56. Handbook for Joint Urban Operations (Manual para Operaciones Urbanas Conjuntas), II-18.

57. AFDD 2-1, 7.

58. Las entrevistas con numerosos expertos respaldan la gran necesidad de concentrar la doctrina, el adiestramiento y las tecnologías en las actividades de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, así como en el contraataque en tierra. Los promotores incluyen el capitán Kevin Psmithe, USAF, Cuarteles Generales de USAF/XP; Alan Vick, Proyecto RAND de la Fuerza Aérea; y la División de Evaluación de Maniobras Predominantes J-8.


Colaborador

El Capitán Troy S. Thomas El Capitán Troy S. Thomas, USAF, (Licenciatura USAFA; Maestría, University of Texas; Maestría, George Washington University) es profesor asistente de ciencias políticas de la Academia de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, en Colorado Springs, Colorado. Anteriormente sirvió en el Escuadrón de Inteligencia Aérea No. 607, en la Base Aérea Osan, República de Corea; en el Programa de Internos de la Fuerza Aérea, El Pentágono, Washington, D.C.; en el Escuadrón de Cazas No. 55 y en el Escuadrón de Inteligencia Aérea No 609, Base de la Fuerza Aérea Shaw, en Carolina del Sur. El Capitán Thomas es egresado de la Escuela de Oficiales de Escuadrón, Base Aérea Maxwell, Alabama.

Declaración de responsabilidad:

Las ideas y opiniones expresadas en este artículo reflejan la opinión exclusiva del autor elaboradas y basadas en el ambiente académico de libertad de expresión de la Universidad del Aire. Por ningún motivo reflejan la posición oficial del Gobierno de los Estados Unidos de América o sus dependencias, el Departamento de Defensa, la Fuerza Aérea de los Estados Unidos o la Universidad del Aire. El contenido de este articulo ha sido revisado en cuanto a su seguridad y directriz y ha sido aprobado para la difusión pública según lo estipulado en la directiva AFI 35-101 de la Fuerza Aérea.


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