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Air & Space Power Journal - Español Otoño Trimestre 1993

EL SOLDADO PROFESIONAL VERSUS EL SOLDADO OCUPACIONAL

Omar L. Gutiérrez Valdebenito

Una de las formas de abordar el estudio de las Fuerzas Armadas y la I Sociedad, consiste en relacionar la bibliografía existente sobre determinadas áreas temáticas, como por ejemplo. la que se refiere al tópico de la profesión militar categorizadas desde las siguientes perspectivas:

El objeto de este ensayo es focalizar la atención en los dos últimos conceptos de la lista. y desarrollar un análisis comparado de los mismos. Este estudio proporciona los elementos para comprender el proceso de transformación de las Fuerzas Armadas contemporáneos, pertenecientes a sociedades desarrolladas, desde un criterio institucional hacia otro ocupacional. Esto es estudiar la evolución desde el soldado profesional hacia el soldado ocupacional provocada por agentes ideologizados y ajenos al estamento militar.

Con el objeto de estudiar el modelo institucional-ocupacional desde una perspectiva global, las páginas siguientes se dedicarán a verificar los planteamientos fundamentales que implican en primer lugar, la conceptualización del soldado profesional, luego los efectos institucionales que provoca la evolución vista por Morris Janowitz y Charles Moskos en el cambio de institución a ocupación, particularizado, en los casos estadounidense y español. Lo que en términos de nuestra cultura podría traducirse como en el cambio del servicio (institución) a la ocupación (empresa).

Los conceptos de institución y ocupación son términos ideales. Los distintos autores consultados asimilan la conceptualización del soldado profesional a la institución, cuyo rasgo esencial es que se legítima en términos de valores y normas, implicando con ello una vocación de servicio "su deber es servir a la sociedad en su conjunto." En cambio, el soldado ocupacional es asociado con la empresa, definido en términos contractuales del mercado laboral. Con el propósito de ser consecuente con la terminología empleada por los científicos sociales a los cuales se hará referencia, se mantendrá, en este ensayo, la dicotomía entre institución y ocupación, consciente de que no se trata de los términos más adecuados.

Los criterios más frecuentemente empleados por investigadores sociales para detectar la tendencia evolutiva de la organización militar contemporánea son:

a. El tipo de valores predominantes entre sus miembros.

b. El tipo de formación y capacitación profesional, y las tecnologías empleadas.

c. La proporción de civiles en las Fuerzas Armadas (razón civil-militar).

d. Los criterios organizacionales.

El aumento de personal civil de alta cualificación en las Fuerzas Armadas contemporáneos, es considerado uno de los elementos característicos del modelo ocupacional, basado fundamentalmente en el servicio voluntario en las Fuerzas Armadas. Sin embargo, éste ensayo se centrará en los miembros uniformados de las Instituciones de la Defensa, y en particular, se focalizará en el predominio de los sentimientos, en la aceptación de las relaciones primarias entre grupos internos o de corporatividad (espíritu de cuerpo), y de los criterios normativos, como instancia de integración orgánica. Estos, son buenos ejemplos de características institucionales, a contrastar con la racionalidad, la construcción del prestigio por referencias externas a la organización, el individualismo y la integración orgánica funcional en lugar de la adscripción, que corresponden a un tipo de mentalidad ocupacional en una sociedad altamente diferenciada.

Premisas básicas

El militar profesional moderno es un especialista en la administración y uso organizado, racional y legal de la fuerza, cuyo compromiso vital con su actividad es integro. Esta no puede ser temporal ni parcial y exige la total dedicación del individuo lo que ocurre en pocas profesiones, como, por ejemplo, la del sacerdote.

Quienes profesan la carrera de las armas, no habrían elegido tal profesión sin responder a una vocación y no habrían perseverado en ella sino estuviesen convencidos de que cumplen una función necesaria y de que son útiles a su patria.l

La tercera premisa en consideración es coincidente con lo señalado por Samuel Huntington, en el sentido de identificar sólo a los oficiales con capacidad técnica específica, vida profesional y servicios desarrollados exclusivamente dentro de la organización y en forma corporativa, responsables ante la comunidad y experimentados en el tratamiento de la violencia como verdaderos profesionales militares.

Una institución es legitimada en términos de valores y normas, es decir, con un propósito altruista que transciende los intereses egoístas del individuo, los que se presumen son de mayor trascendencia. Algunos de estos valores se expresan en lemas que exaltan el cumplimiento del "Deber," el sentido del "Honor" y la noción de "Patria," como expresiones culturales del servicio a los demás.

En gran parte, el militar profesional recibe compensaciones que tienen alto significado interno y sirven como gratificación psicológica de alto contenido emocional.

El modelo ocupacional, basado en la oferta y demanda se funda en un criterio mercantil más que en consideraciones sustantivas como las que prevalecen en una organización militar tradicional. Curiosa coincidencia con los mercenarios, que luchaban a las órdenes de quién podía pagar sus servicios, y su diferenciación con los caballeros andantes o los templarios. El sistema de mercado laboral establece un contrato entre el empleador y el empleado con pago neto por sus servicios. Se presume que el asalariado realizará un trabajo eficiente.

El soldado profesional

La bases para el debate sobre el soldado profesional son dos importantes estudios, de los científicos sociales Sarnuel Huntington y Morris Janowitz.2 Ambos comparten una perspectiva de conjunto, en cuanto ponen énfasis en que el oficial de carrera es miembro de una profesión que posee ciertas características que contribuyen a la eficiencia y a la responsabilidad en el cumplimiento de su función. Sin embargo, otros autores, como Arthur Larson3 señalan que, precisamente la diferencia entre estos dos teóricos, es la que ilumina la discusión conceptual en la problemática de la profesionalidad militar moderna.

Huntington argumenta que la carrera militar es una profesión completamente desarrollada, porque muestra en un grado importante las tres características principales del tipo ideal de profesión: habilidad (conocimientos técnicos específicos), corporatividad y responsabilidad. El militar, no obstante, lleva a cabo su cometido dentro de un entorno societal sin preocuparse de éste, de los cambios morales o de otras consideraciones no militares, de tal manera que su profesionalidad se puede resumir como experto en un dominio de la fuerza de las armas y tiene un sentimiento de identidad corporativa y una responsabilidad fundamental con respecto a la comunidad política más amplia. Sin embargo, cabe tener presente que las instituciones de cualquiera sociedad, según el mismo Huntington, tienen dos imperativos: uno funcional, que proviene de las amenazas a la seguridad de la nación, y otro social, que surge de las fuerzas sociales, ideologías e instituciones dominantes dentro de la sociedad.4

Retomando la línea de pensamiento de Samuel Huntington sobre la profesionalidad militar, precisamos que, sólo a los oficiales consagrados al dominio de una experimentada administración de la fuerza, se les puede atribuir la calidad de la profesión militar. Lo anterior implica que ni los miembros de escalafones de servicios, tales como; abogados militares o médicos militares, ni los soldados voluntarios, pueden ser clasificados en este grado de profesionalidad militar. Además, las características de los profesionales están conformadas por el contenido y la función de su trabajo militar. De este modo, el oficial profesional es, sobre todo, obediente y leal con la autoridad del Estado, competente en materias militares, dedicado a utilizar su habilidad para proporcionar seguridad. Su sentido del compromiso profesional está conformado por una ética militar que refleja un conjunto, cuidadosamente inculcado de valores y actitudes, esto es, una mentalidad militar.5

Morris Janowitz, en contraste, trata al Ejército, rama donde focaliza un análisis, como un sistema social complejo, donde las características profesionales del cuerpo de oficiales encierran normas y conocimientos prácticos que incluyen la administración directa de la violencia, pero que también van más allá de ésta. Especifica las características que hacen de la carrera de las armas una profesión, esto es, un dominio basado en la experiencia, aprendizaje prolongado, identidad de grupo, ética y pautas de comportamiento, identifica ésta actividad como un modelo estático, como una organización burocrática de carácter dinámico que experimenta cambios en el tiempo, en respuesta a condiciones cambiantes del entorno. Así, tiene en cuenta el grado en que las organizaciones militares existentes y la oficialidad profesional se han visto transformadas por el impacto de los amplios cambios sociales y tecnológicos que han ocurrido desde comienzos de siglo.

Lo anterior, implica que, por una parte, las Fuerzas Armadas están experimentando una transformación a largo plazo que tiende a una convergencia con las estructuras civiles, y por otra parte, desde el punto de vista individualista, el modelo organizativo ocupacional significa priorizar los intereses individuales.

Cabe, pues, establecer la hipótesis de que, como resultado de los grandes cambios sociales, la base de la autoridad y de la disciplina en las Fuerzas Armadas habrían evolucionado hacia la manipulación y el consenso; las habilidades militares han adquirido una mayor representatividad social; los grupos élite se han hecho más permeables a la movilidad social; y la ideología de la profesión ha tomado un matiz menos neutro. Como resultado de esto, el tradicional estereotipo del guerrero heroico ha dado paso a una función directiva- administrativa; más conocida por la sociedad e influyente en su medio.

En suma, para Janowitz, la profesión militar, en su totalidad, ha adquirido ciertas semejanzas con las grandes instituciones burocráticas de carácter no militar.

Estudios sociológicos de los sistemas militares

 

El análisis sociológico de los ejércitos se origina en la II Guerra Mundial y se enfatiza n los roles individuales en la organización militar. Los estudios clásicos a los cuales hemos hecho mención son: The American Soldier S.A. Stouffer. 1949; The Soldier und le State. Samuel Huntington. 1957; The Professional Soldier: Morris Janowitz. 1960; he American Enlisted Men. Charles Moskos. 1970.

Así, por ejemplo, el estudio The Professional Soldier (El Soldado Profesional), tiene por objeto esclarecer la naturaleza y la lógica de las transformaciones de la Institución militar estadounidense en sus dimensiones organizacionales y profesionales por los cambios acaecidos después de la II Guerra Mundial en el campo de las relaciones internacionales, de la icnología y de la estrategia. Las comparaciones y contrastes entre los estudios de Janowitz y Huntington sobre los aspectos teóricos significativos de la profesionalidad militar, han servido para estimular un considerable conjunto de ulteriores investigaciones.6 Buena parte de estos análisis se ve parcial e inicialmente estimulando por un deseo de evaluar críticamente la forma en la que la sociedad controla a un determinado grupo ocupacional. Aquí la premisa básica es que s controles a través de los que se consiguen efectividad y la responsabilidad en la burocracia pública se puede dividir en "externos" e "internos." Los primeros son impuestos y hechos cumplir por el Estado, luchas veces como un elemento de control coercitivo. Los segundos, en cambio, pueden definirse como "autoregulador" ya que ésta Irma de control se basa en los valores y en las normas de conducta intrínsecas a la propia burocracia militar (en el sentido weberiano). Debido a que el concepto de profesionalidad militar puede ser identificado con esta idea de control social, es por lo que las características del primero se prestan a análisis crítico. Sin embargo, la efectividad de la profesionalidad militar, como base del control social interno y objetivo, depende del nivel de desarrollo de la ética profesional de las Fuerzas Armadas.

Así pues, los estudios de investigación indican que los conceptos institución- ocupación son variables independientes. El problema, sin embargo, estimula el debate relacionado con los problemas teóricos de la profesión, profesionalidad y la profesionalización, al cuestionar las características definitorias del modelo profesional.

Una de las características de una institución es que, en la medida que obtiene menos recompensas materiales, logran más estima y reconocimiento social. En las ocupaciones civiles ha disminuido la estima, pero los ingresos han aumentado.

La posición de David Segal7 es ecléctica y se resume en los dos puntos siguientes:

a. Los miembros de las Fuerzas Armadas pueden cumplir una función tanto ocupacional como institucional al mismo tiempo; y

b. Los términos económicos a los cuales se asimilen, afectarán sus situaciones administrativas personales.

Para el caso de que no paguen lo suficiente, los militares tendrán que quejarse. En el caso estadounidense, en 1970 las remuneraciones estaban por debajo de los salarios civiles. Los soldados no hablaban mucho de patriotismo, pero si de sueldos. En 1980, los sueldos fueron aumentados significativamente en relación a la década anterior; entonces, ya no se habla mucho de sueldos, pero el patriotismo se ha fortalecido.

Otro aspecto al que se refiere Moskos es aquel que observó como un proyecto inestable, distante entre los modelos ocupacional-institucional los que dependen de una variedad de factores. Algunos de ellos tienen que ver con la dirección interna de las Fuerzas Armadas, otros con el Estado y la guerra. El modelo que Moskos tiene en mente es el concepto de soldado-ciudadano.

De acuerdo con las teorías sociológicas sobre el sistema militar, se enfatiza en enfoques colectivos e interpretaciones grupales primarias. Estos han sido reformulados con un enfoque más individualista en la sociedad civil. Al respecto hay dos alertas: La primera, del propio Janowitz, quién ha señalado que esta formulación conlleva el peligro de interrumpir todo el débil lenguaje de la investigación en ciencias sociales y, la otra, de Milan Marinovic8 quién demuestra en sus tesis, que el Ejército y la Armada en su estructura organizacional están diferenciados y estas diferencias conllevan implicancias sociológicas que inciden no sólo en la forma del Cumplimiento de su función sino que, además, constituyen determinantes psicosociales que implican una conducta institucional.

El oficial de Ejército, como el de Marina o de Aviación, tienen, en mucho, una mentalidad común: su escala de valores es la misma. Sin embargo, al margen de cualquier duda sobre la obligación que asumen en el cumplimiento de ese deber común, entre ellos hay características específicas y diferenciales ya señaladas por Marinovic, que hacen imposible la aplicación de un modelo ocupacional. A saber, la eficacia de las Fuerzas Armadas no es el resultado aritmético de sumar armas y material bélico, sino que se apoya en la fortaleza y determinación de los hombres conectados a un pasado histórico.

El contraste entre una institución y ocupación puede, por supuesto, ser excesivo. Caracterizar a las Fuerzas Armadas ya sea sólo como institución u ocupación es hacerle una injusticia a la realidad. Ambos elementos están y estarán siempre presente en el sistema militar. Sin embargo, desde la perspectiva de los tipos de valores que deben predominar en una institución y en una ocupación no permite tal yuxtaposición. Recordemos que las dos disciplinas que conllevan vocaciones fuertes son la religiosa y la militar. Por la vocación religiosa, el hombre consagra su vida a Dios y por amor a Dios, a los hermanos. Por la vocación militar, el hombre consagra toda su vida a la Patria. En el mercado laboral, se intercambia trabajo por dinero y si se busca implementar un sistema militar bajo esta premisa mercantil tendremos soldados, marinos y aviadores que sólo sirven por dinero a su gobierno.

Efectos de la transformación en la institución militar

Janowitz señala los efectos provocados por esta evolución, en los diferentes planos institucionales:

1. En el plano de la autoridad

Los modos de mando basados en la persuasión o que recurren a la iniciativa individual y a la coordinación horizontal, tienden a substituirse por los modos basados en el dominio autoritario.

2. En el plano de división de trabajo

Las calificaciones administrativas y técnicas aventajan a las calificaciones específicamente bélicas. El mando escapa cada vez más del líder carismático (jefe heroico), para ser compartido con los administradores y los técnicos.

3. En el plano sociológico

La composición social de los cuadros tiende a la heterogeneidad para ser más representativa de la diversidad regional y religiosa de la sociedad.

4. En el plano de la carrera militar

La vocación y la tradición se desvanecen y postergan ante tipos de motivaciones más materiales e inmediatas.

5. En el plano ideológico

El apolitismo conservador y propio del espíritu militar tradicional dan progresivamente lugar a un pluralismo político mayor, y a una concepción más ecléctica de los objetivos de la

institución.

Estos puntos dejan en evidencia un proceso secular de civilismo tendiente a hacer perder a la institución su especificidad militar. Ello a fin de semejarla a una institución civil, mejor integrada a la sociedad de la cual proviene. Janowitz insiste en que se trata de una tendencia o convergencia que en ningún caso significa isomorfismo.

El cambio de institución a ocupación: El caso estadounidense

La tendencia en las sociedades occidentales, señaladas primeramente por Weber y otros desde valores tradicionales hacia ocupacionales modernos, es originada por Moskos, con motivo de la Guerra de Vietnam. Cabe recordar que una de las formas complementarias a la de la lotería, en la selección de personal para concurrir a combatir a Vietnam era a través de incentivos económicos. Con la llegada del Sistema de Fuerzas Armadas Voluntarias (All Volunteer Forces -AVF), se hizo imperioso el mantener personal calificado en las Fuerzas Armadas Estadounidenses, y la mejor forma de obtenerlo es con un modelo mercantil.

El trabajo de Charles Moskos Jr. denominado, Desde la Institución a la Ocupación (From Institution to Occupation), "analiza la hipótesis básica de que "las instituciones armadas estadounidenses están cambiando de una estructura institucional a una que parece más y más ocupacional;" es decir, las Fuerzas Armadas a nivel institucional están dejando de ser una institución tradicional como la Iglesia, transformándose más bien en un lugar de trabajo moderno como lo es la empresa, por ejemplo, Goodyear. En el plano individual, se encamina hacia un cambio en la orientación del militar, convirtiéndolo en un asalariado.

Estos modelos son evaluados en cuanto a indicadores comunes. Aun cuando éstos derivan de la particularidad de las Fuerzas Armadas estadounidenses, las distinciones conceptuales pueden tener aplicabilidad comparativa a otros sistemas militares, principalmente aquellos del occidente industrializado.

Analicemos las distinciones entre ambos modelos:

1. Una institución es legitimada en términos de valores y normas, es decir, transciende al propósito de interés individual, en favor de un bien común. El mismo Moskos indica que "los miembros de una institución son a menudo vistos como seguidores de un llamado o vocación."

2. Una empresa es definida en términos de plaza de mercado, esto es, manteniendo una escala de sueldo por niveles de destreza competitivas. Ofertas y demandas, más que consideraciones substantivas.

El grado de pertenencia a la institución es congruente con nociones de autosacrificio- vocacional, e identificación primaria con el rol organizativo, lo que generalmente gozará de la estimación de la sociedad. Aunque la remuneración no es comparable a lo que se espera en la transacción del mercado. Esta diferencia es a menudo nivelada con compensaciones espirituales, asociadas a un criterio institucional. (Véase figura 1.)

 

 

Modelo Institucional Modelo Ocupacional

Figura No 1

Es significativo que en un sistema de remuneraciones medias, en el caso institucional, se complementa mediante compensaciones no recibidas en dinero efectivo (por ejemplo, casa fiscal, atención médica, uniformes, etc.) y otras simbólicas de prestigio institucional y social.

Por otra parte, cuando aparecen el abandono o injusticias que afectan a los miembros de una institución, éstos no se organizan en grupos de interés.

En una sociedad industrial moderna, los empleados generalmente gozan del derecho de opinar en la determinación del pago apropiado y las condiciones de trabajo.

El nexo del trabajo cancelado al contado enfatiza la negociación entre necesidades individuales y organizativas. El modelo ocupacional implica una prioridad de interés propio más que en la organización empleadora. Una forma común de articulación de interés, en ocupaciones industriales -y en aumento en el empleo público -es el sindicato.

Para el caso estadounidense en análisis, durante la guerra de Vietnam existió un discreto movimiento de soldados, no muy numeroso, pero bastante activo, que pudo haber sido interpretado como un movimiento incipiente de sindicalización.

No se ha evidenciado la efectividad de las Fuerzas Armadas que han sido "aseguradas" por la sindicalización. El mayor impacto de estas asociaciones parece estar en la solución de problemas ligados a la apariencia de los soldados, además de aquellos aspectos que dicen relación con los ingresos. El sindicato de las fuerzas armadas suecas, por ejemplo, solicitó una solución a las medidas sobre largo del pelo de los uniformados, y el Ministerio de Defensa dijo: "Está bien, usen el cabello largo, pero debido a que el largo del cabello es responsabilidad del servicio, cuando estén de uniforme" tienen que usarlo cogido (tipo trenza o con una malla).

A mediados de los años setenta, se efectuaron varios estudios sobre el personal militar estadounidense respecto al punto de la sindicalización, y uno de los resultados señala que, un tercio del personal encuestado estimó que se podría considerar la formación de un sindicato al interior de las Fuerzas Armadas.

El desarrollo del sindicalismo militar es sintomático de un alejamiento del modelo profesional-institucional de la organización militar hacia un modelo de tipo ocupacional.

El modelo institucional versus ocupacional cobró importancia durante el debate sobre el sindicalismo en los Estados Unidos de América, éste no ha perdido su vigencia, y más aún se vitaliza el dilema con casos actuales, como por ejemplo, el español. Volveremos sobre este punto. Moskos desarrolló el modelo para representar dos concepciones alternativas de la organización social militar, en la que el egoísmo y el sacrificio abnegado constituían los dos polos de una continua y alternada tendencia hacia lo ocupacional o lo instituciona19 (figura 1). Janowitz sugiere que tal concepción refleja una relación de y/o, es decir de es o no es, y cuestiona la validez del modelo postulado por Moskos.l0

Una publicación reciente pone de manifiesto que, resulta imposible estar comprometido con el Ejército como institución, y con sus tradiciones, normas, valores, nociones de autoinmolación, y al mismo tiempo, estar preocupado por el trato ecuánime al individuo, los conocimientos técnicos y el equilibrio entre derechos y obligaciones.11

Por otra parte, los caminos nacientes hacia el sindicalismo militar llevó a una directiva del Departamento de Defensa de los EE.UU. en la que se prohibió cualquier asociación de sus miembros en sindicatos que funcionare en acuerdos colectivos en una instalación militar. Considerando que la directiva del Departamento de Defensa era poco clarificadora, el Congreso aprobó una ley, en 1978, que prohibía cualquier actividad organizativa en las Instituciones Militares. La constitucionalidad de la ley -al año 1983 aún no era aprobada- requería nuevos análisis y clarificarse ya que la situación de los reservistas a tiempo completo que sirven en unidades de la guardia nacional ya están sindicalizados.

Tradicionalmente, las Fuerzas Armadas estadounidenses como instituciones han buscado evitar los efectos igualitarios del modelo ocupacional en la organización militar jerarquizada. En la mantención de un modelo ocupacional se ha buscado resolver el dilema de la supremacía de las Fuerzas Armadas o de la civilidad.

Al respecto. ha constituido siempre un axioma la subordinación de las Fuerzas Armadas al poder civil. No es preciso gastar mucho tiempo para demostrar la necesidad de que éste postulado se cumpla. En otra forma, resultaría imposible el gobierno de la nación y la existencia misma del Estado.

La institución castrense está organizada "verticalmente," mientras que una ocupación está organizada "horizontalmente." La gente en una ocupación tiende a sentir identidad con otros que hacen el mismo tipo de trabajo, y que reciben más o menos los mismos ingresos (identificación horizontal implica que los grupos de referencia son extremos a la organización); Por otra parte, en una institución, el personal trabaja y vive el sentido de identidad. El solo hecho de ser parte de los servicios, ha sido tradicionalmente más importante que el hecho de que los miembros de las Fuerzas Armadas, hagan trabajos diferentes. Aunque el fin del reclutamiento ha sido uno de los cambios más visibles en el sistema militar contemporáneo, debe enfatizarse que el Sistema de Fuerzas Armadas Voluntarias (All Volunteer Forces - AVF) no necesita ser correlacionado con un modelo ocupacional. Es solo que los diseñadores del presente AVF han elegido el modelo ocupacional como su paradigma.

En vez de un sistema militar anclado en valores normativos, es la filosofía de mercado, la que otorga la confianza primaria para reclutar miembros para las Fuerzas Armadas estadounidenses, es decir, es la persuasión monetaria la que guía el actual modelo ocupacional de la Defensa Estadounidense. Sin embargo, en un trabajo reciente denominado Cambio en la Organización Militar (Change in Military Organization), los profesores David y Mady Segal señalan que, en todas las ramas de la defensa de los Estados Unidos, se han diseñado programas que tácitamente tienden a reducir la orientación ocupacional de sus fuerzas y reafirmar un establecimiento militar de naturaleza institucional.

Examinaremos las variables consideradas por Charles Moskos. (Véase figura 2.)

El informe del Presidente de la Comisión Gates respecto al All- Volunteer Forces -AVF, en los setentas, apoyó la filosofía de mercado laboral para las Fuerzas Armadas Estadounidenses, en vez de un sistema militar con raíces en valores y normas. La Comisión concluyó que la confianza primaria para reclutar miembros para las Fuerzas Armadas debe ser la persuasión económica, ya sea bajo la rubrica, de econometría o análisis de sistemas. Esta reorientación de las Fuerzas Armadas estadounidenses requiere suposiciones profundas, esto es:

a. No hay distinción analítica entre sistema militar y otros sistemas, en particular, no hay diferencia entre el análisis de costo- efectividad en empresas civiles y servicios militares.

b. La compensación militar debe ser en lo posible al contado, permitiendo una operación más eficiente del mercado.

c. Las remuneraciones deben estar unidas directamente a las diferencias de destrezas de cada uno de sus miembros.

d. La cohesión social y la comisión de objetivos son esencialmente ilimitado.

Compensaciones

Desde 1967 las remuneraciones de las Fuerzas Armadas ha estado unido formalmente a la escala del servicio civil y así directamente relacionado al mercado laboral. Este nivel de ingresos ha sufrido fluctuaciones y en algunos casos con un significativo deterioro del sistema de compensaciones de los uniformados.

Moonlighting ("pololitos")

Una manifestación sorprendente del modelo ocupacional es el número creciente de personal uniformado que tiene además otro trabajo. De acuerdo a encuestas militares, un cuarto de personal castrense estadounidense se indican como teniendo un segundo trabajo. Los "pololitos" se atribuye a la necesidad del miembro de la defensa de un ingreso adicional en una economía variable, situación que no era tal una década atrás.

Las esposas de los uniformados

El pertenecer a una institución militar se extiende a la esposa del individuo que se encuentra en servicio. Se espera que las esposas del personal de carrera inicien y tomen parte activa en acciones sociales características de la comunidad militar. En los años recientes, ha habido un creciente y perceptible desgano de las esposas de oficiales estadounidenses en participar en tales funciones tradicionales. No es la liberación femenina la que se ha hecho presente entre las esposas de los militares de carrera, aunque no está ausente, sino que es el resultado de esta tendencia hacia el modelo ocupacional de las Fuerzas Armadas Estadounidenses.

El cambio de institución a ocupación: el caso español

1. El Programa 2000 del Partido Socialista Español,12 PSOE, respecto del futuro, de las Fuerzas Armadas Españolas, entrega un cuerpo teórico que resumimos en sus partes más relevantes para el estudio de la transformación desde institución a ocupación.

2. El diagnóstico de los socialistas españoles concluye con las siguientes premisas:

a. La etapa actual de las Fuerzas Armadas, puede definirse como de transición en casi todos los aspectos.

b. Los avances tecnológicos en su vertiente militar fuerzan a una toma de posiciones de los militares

profesionales: o aceptar el sistema democrático (y se entra en la vía definitiva de la profesionalización), o lo rechazan (con lo que se cierra cualquier acceso a la promoción profesional y personal).

c. La profesionalización y la profesionalidad pertenecen a un plano de preocupación distinto de la necesidad de asegurarse, lealtades personales y del empleo de la organización como fuerza disuasoria y de control de los procesos sociales.

d. La politización de lo militar, el quiebre de la racionalidad profesional, el empleo de la organización militar como infraestructura material del nuevo Estado, y el servicio militar obligatorio como instrumento de homogeneización de la diversidad regional y social, convierten a las Fuerzas Armadas en su vehículo de difusión de valores más importantes.

e. Desaparece así un modo de ser del Ejército, pero no la ideología generada por él. Sin embargo, los sectores más impregnados por aquella pierde rápidamente la iniciativa doctrinal y se ven contenidos a esferas de influencia cada vez más reducidas y atípicas.

3. A pesar del diagnóstico anterior, los dirigentes del PSOE consideran que queda mucho por hacer:

a. La situación de transición se manifiesta y aparece también con singular nitidez en el ámbito de la ideología.

b. Es sabido que para que se produzca la "desaparición" o "superación" de una ideología, de un código, se requiere otro que lo instituye. En este sentido, no es posible el vacío; lo que implicaría una crisis.

c. En este sentido, puede decirse que actualmente aún no ha transcurrido el suficiente tiempo como para que el sistema democrático cree las condiciones para que, se genere y se generalice en las Fuerzas Armadas un código plenamente compatible con los valores de la sociedad civil en la perspectiva del horizonte de fin de siglo.

d. Sin embargo, lo cierto es que las Fuerzas Armadas hoy acatan y respetan el sistema constitucional.

e. En el futuro, que consideramos a medio plazo. la institución militar tiene que seguir evolucionando, en la terminología de Charles Moskos, desde el llamado modelo institucional hasta el modelo ocupacional.

f. El modelo institucional. que ha sido el propio de las Fuerzas Armadas Españolas, hasta hace muy pocos años, se legítima en términos de valores y normas que se manifiestan en lemas tales como: Deber. Honor, Valor. Patria, se basa en la dominación por la disciplina y en una identidad casi total a la organización militar a la que se pertenece.

g. El modelo ocupacional, que según Charles Moskos es el propio de las Fuerzas Armadas con democracia avanzada, como lo es hoy España y como en mucha mayor medida lo será en el año 2000, se caracteriza por no establecer diferencias sustanciales entre el sistema de organización militar y de los demás sistemas civiles.

4. Desde el punto de vista individual, el modelo organizativo ocupacional significa para los militares y la institución que los cobija, establecer:

a. La prioridad de los valores o intereses individuales, al utilizar la relación binomio eficacia-trabajo, sobre consideraciones de pertenencia a grupos o "familias militares," de armas o cuerpo.

b. La profesionalización de los funcionarios. La pertenencia a una organización militar, a las Fuerzas Armadas, deja de ser fundamentalmente una vocación para pasar a ser una profesión.

c. La aplicación a la organización militar de la interrelación costo-eficacia que se realiza en las empresas civiles.

d. La tecnificación del armamento y del material bélico.

e. Una disminución de los efectivos humanos necesarios para la defensa.

f. Un Ejército de voluntarios con buenas remuneraciones económicas en función de su valía y profesionalidad.

5. El análisis de la situación actual, en España permite prever una evolución hacia ese modelo de Fuerzas Armadas.

6. Los factores que el Gobierno Español considera necesarios para llevar a buen término esta evolución son esencialmente cuatro:

a. La política de enseñanza y la política de personal.

b. Factores demográficos y de escolarización.

c. Industrialización y tecnificación.

d, Vinculaciones españolas al contexto internacional,

La Política de enseñanza, "Es necesario establecer un modelo de enseñanza militar que responda al sistema de organización ocupacional-profesional hacia el que queremos caminar," "En la actualidad, y no obstante las reformas realizadas en las academias de formación de los futuros militares, de los militares del año 2-000, se continúan cultivando los viejos ideales de honor militar y la mística tradicional de las Fuerzas Armadas, más propios de una organización del modelo institucional que de la organización ocupacional-profesional hacia la que se tiende," Por lo tanto, se hace necesario un profundo cambio fuerte en las directrices de los planes de estudio y formación impartidas en las academias, La política de personal, Generar una política de renovación de mandos, primando la profesionalización y la formación.

Conclusiones

1. Una organización militar predominantemente ocupacional basada en principios de utilidad individual, podría perder fácilmente la moral, imprescindible para el funcionamiento de la organización en tiempo de paz y guerra. Es más, una organización militar que funcione de forma inadecuada tampoco podría ejercer un papel disuasor. Una fuerza militar, que se mueve hacia un mayor reconocimiento de los derechos individuales y un menor compromiso con el control social y la función profesional militar, desvincularía, muy probablemente, al personal de carrera mientras que solamente el servicio militar sería aceptado marginalmente y con reticencia.

2. Una organización militar predominantemente institucional sería incapaz, probablemente, de retener el tipo de personal necesario para un sistema administrativo moderno, sino adquiere ciertas semejanzas con las grandes instituciones burocráticas de carácter no militar. Lo anterior tiene un claro

motivo en las tecnologías empleadas y los criterios de intercambio y con fluencia tecnológica entre la organización militar y el resto de las organizaciones sociales productivas.

3. El desarrollo del sindicalismo militar es sintomático de un alejamiento del modelo profesional-vocacional de la organización militar hacia un modelo de tipo ocupacional empresarial. Lo anterior puede identificarse como una consecuencia lógica de éste cambio desde un sistema cerrado hacia uno más abierto.

4. Con un sistema militar basado en un modelo ocupacional, queda por preguntarse cómo se mantiene su sistema de valores sociales y culturales amenazados por ideas contrarias a su tradición histórica y que tienden a desnaturalizar el ethos cultural de las cuales las instituciones se nutren en el seno de la sociedad de la cual forman parte indisoluble.

5. En términos de análisis económico, un sueldo puede ser comparado y ello permitirá a las Fuerzas Armadas atraer el número de individuos que se requieran. Si se precisa de más personal se tendrá que aumentar los niveles de ingresos luego, los sueldos se pueden manipular, y el resultado es que se tiene un Ejército, una Armada y una Fuerza Aérea formada por personal que ha ingresado por la motivación económica.

6. La idea más importante es que cada persona elija su opción y desarrolle su vocación personal al servicio de sus propósitos trascendentes o inmanentes, como un camino para encontrar un reconocimiento donde el premio puede ser espiritual (no material) o material, lo que marca la opción entre la profesionalidad y la ocupación. Esta última, motivada por las expectativas de remuneración y, la otra en la que sin desconocer la realidad anterior, la expectativa radica en el prestigio que se deriva del servicio a un noble ideal.

7. Por otra parte, tenemos que el militar profesional es un especialista en la administración racional y legítima de la violencia. Luego, para ser eficaz, en el cumplimiento de la misión institucional, éste

debe estar dotado de los recursos necesarios de unidad, jerarquía y disciplina. Cabe preguntarse, ¿Podrá un militar que tiene una dedicación parcial a su función y sirve exclusivamente a sus propios intereses desarrollar un sentido de pertenencia y de endogrupo profesional? ...La respuesta se las dejo a cada uno de ustedes.

8. La cultura organizacional de las Fuerzas Armadas, apunta hacia una dimensión ética de servicio a la Patria, este, es el sello del proceso de la socialización institucional, el que de transformarse, determinaría un cambio de los significados inter-subjetivos de la cultura militar.

9. Finalmente, podemos postular que, una organización militar con criterio ocupacional puede llegar a desconocer la trascendencia institucional de sus valores, y en sociedades con escasa cultura cívica, conducirnos al quiebre del Estado de Derecho.

In Memoriam

La obra de Morris Janowitz es extremadamente fecunda. Su primer libro, La Dinámica de Prejuicio: Estudio Psicológico y Sociológico de los Veteranos, se remonta a 1950. Un listado de sus más conocidas publicaciones es el siguiente:

1950. Sociology and the Military Establishment.

1960. The Projessional Soldier.

1964. The New MilitaIy:

1973. The US. Forces and the Zero Draft. 1975. Military Conflicto

1977. Military Institucion  and Coercion in the Developing Naüons.

1977. From Institucional to Occupaüonal: The Need for Conceptual Clarity.

1978. The Last Half Century: Societal Change and Poliücs in America.

1979. The Ciüezen Soldier and Naüonal Service.

1980. Observaüons on the Sociology of Ciüzenship.

1983. Civic Consciousness and Military Performance.

La última obra del profesor Janowitz, The Reconstrucüon of Patrioüsm: Educaüon for Civic Consciousness, fue publicada en 1985. Una decena de libros y un sin número de ensayos jalonan el proceso cumplido por éste académico para ampliar la esfera de la sociología aplicada a las Fuerzas Armadas desde el punto donde la había situado Harold D. Lasswell.

Durante más de 35 años fue presidente del Inter University Seminar, IUS, sobre Fuerzas Armadas y Sociedad, y reconocido como fundador y gran maestro de la Sociología Militar. Como principal impulsor del área de investigación Fuerzas Armadas y Sociedad, estableció un marco conceptual claro y metodológico para estudios posteriores. El doctor Morris Janowitz, dejó de existir el 7 de noviembre de 1988 a la edad de 69 años.

Notas

1. Capitán de Fragata Adolfo Paúl Latorre, "Por la Razón o la Fuerza," Revista de Marina N" 5. 88.

2. Huntington, Samuel P.: The Soldierand !he State: The Theory and Politics of Civil-Military Relations. (Cambridge, Mass.; Harvard University Press, 1957). El autor elabora un análisis comparativo, histórico y teórica de la relación Ejército-Estado. Para lo anterior, utiliza estudios casuísticos de las Fuerzas Armadas en los Estados Unidos, Alemania y Japón, para ejemplificar las proposiciones. Janowitz, Morris: The Professional Soldier, (Nueva York. Free Press, 1960/1971J. Esta obra es considerada el estudio clásico sobre Fuerzas Armadas y la Sociedad.

3. Larson. Anhur: "Military Professionalism and Civil Control: A comparative Analysis of Two Interpretations," en el joumal of Political and Military Sociology 2.1974.

4. Huntington. Samuel P.. The Soldier and The State in /he 1970s. trabajo presentado al encuentro académico del Inter University Seminar, US. de octubre de 1976.

5. La mentalidad militar consiste en valores, actitudes y perspectivas que son intrinsecas al desempeño de la función militar profesional, y que son deducibles de la naturaleza de tal función. 

6. Para los estudios sociológicos de los sistemas militares en las sociedades del Mediterráneo, es excepcionalmente relevante el análisis objetivo. Algunos trabajos importantes son: Miguel Alonso Baquer. El Repertorio de las élites Militares Disponibles durante la Segunda República Española. María Carrillo. 111e Social Origins of the Portuguese Officer Corps. Hans E. Radbruch. Fram Institutional to Occupational Valres: Social Change in the Italian Military. Rafael Rañon y Ernesto Carrillo, La Institución Militar Española en el Proceso de Cambio.

7. David R. Segal. profesor de Sociología Militar en la Universidad de Maryland. Estados Unidos. Sus comentarios corresponden a notas tomadas en clase.

8. Milan Marinovic. Navies as Differentiated Military Organizations: An Exploratory Study of the Military System. A Master en Arts Thesis. (Universidad de Maryland, 1981). La tesis de Marinovic demuestra las diferencias estructurales y funcionales entre los ejércitos y las armadas. Desde esta perspectiva se restringe una aplicación general del enfoque individualista de Charles Moskos a la institución naval, porque esta se encuentra orientada hacia un accionar colectivo indivisible.

9. Moskos sostiene que se dispone de elementos de juicio que indican que el Ejército manifiesta una tendencia organizacional, pasando de un modelo vocacional a uno profesional, y de este a uno ocupacional.

10. Janowitz hace una réplica al trabajo de Moskos y a su hipótesis de que existen indicios de un modelo ocupacional en las Fuerzas Armadas Estadounidenses. Afirma vehemente que el modelo profesional del Ejército sigue siendo una posición válida de la posición de las Fuerzas Armadas.

11. Stahl. M.; Manley, R. y McNichols. C.: Operation alizing the Moskos Institution-Occupation Model: An Application of Gouldner's Cosmopolitan-Local Research. En él se presenta una descripción del desarrollo y validez de las medidas de institución y ocupación. Crea una escala institucional y otra ocupacional, cada una de las cuales se compone de cuatro puntos. También considera la satisfacción laboral. las intenciones de carrera y el prestigio percibido de la organización militar.

12. PSOE Programa 2000. La Sociedad Española en 1rasformación. Escenarios para año 2000. Documento de debate.

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Colaborador

El Capitán de Corbeta Omar L. Gutiérrez (Profesor de Estado en Física, Licenciado en Física, Programador de Aplicaciones, y Master en Sociología militar y Metodología de Investigación, de la University of Maryland, EE.UU.) En la actualidad, es el Sub-Jefe de la Oficina de Estudios Sociológicos de la comandancia en Jefe de la Armada de Chile. Su participación en actividades académicas incluye congresos y seminarios internacionales y nacionales. El capitán de Corbeta Gutiérrez es un afamado escritor de asuntos militares y se le acreditan un sin numero de artículos sobre el tema. Entre sus publicaciones se incluyen artículos escritos en Ingles.

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