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Air & Space Power Journal - Español Primavera Trimestre 1991

La Interdicción Aérea

Coronel Clifford R. Krieger, USAF

interdicción aérea -operaciones aéreas realizadas para neutralizar o retrasar el potencial militar del enemigo antes de que pueda ser aplicado eficazmente contra fuerzas amigas, una distancia tal de las fuerzas amigas que no se requiera la integración detallada de cada misión aérea con el fuego y movimiento de las fuerzas amigas.

-Diccionario de Términos Militares y
Afines del Departamento de Defensa

Al igual que las operaciones de contraataque aéreo, la interdicción aérea (A1) es una misión aérea clásica. Apareció durante la Primera Guerra Mundial y se estableció durante la Segunda Guerra Mundial. En el curso de estos últimos 70 años, las campañas de interdicción aérea han tenido distintos grados de eficacia. La interdicción aérea fue un factor importante en prepararse para la invasión aliada en Normandía en 1944; sin embargo, su utilidad para la iniciativa aliada en Italia fue limitada debido a que se realizó aisladamente de la campaña terrestre. En años recientes, la fuerza aérea israelí ha tenido resultados ambivalentes con la A1. A pesar del hecho de que la interdicción aérea es una misión aérea clásica, ha sido poco estudiada y, por tanto, poco comprendida. Pocas personas saben lo que es y lo que puede y no puede hacer. Esta falta de comprensión ha conducido a errores en los más altos niveles, afectando adversamente a la conducción de la interdicción aérea. El peligro para el futuro no es el de que se desperdicien los recursos en la A1 sino que, debido a una mala gestión, se ignore o incluso se pierda quizás su potencial. Contra un enemigo fuerte y orientado a la ofensiva, tal como el 'Pacto de Varsovia, la A1 ha de emplearse lo más eficazmente que sea posible.

Los comandantes tienen un deseo natural de mandar y controlar aquellas fuerzas externas (por ejemplo, las fuerzas aéreas) de las que dependan para apoyo. Esta inclinación concuerda con el principio básico de la unidad de mando. Sin embargo, dos consideraciones militan contra dicho en- foque. Primero, los comandantes no pueden continuar añadiendo unidades a su ámbito de mandos sin diluir con el tiempo su capacidad de proporcionar mando y control para cada una. Segundo, en algún momento los comandantes hallarán que no poseen los conocimientos especializados requeridos para prestar una estrecha atención a la estructura técnica detallada de cada organización. Aunque el extender demasiado el ámbito de control es una preocupación menos grave con unidades homogéneas, la diversidad técnica puede convertirse pronto en un problema. Una tercera cuestión-la capacidad de un comandante de alto nivel para proporcionar con rapidez nuevos objetivos para ciertas fuerzas muy fungibles-no la trataremos en el presente artículo.

La campaña de interdicción aérea no es una operación aérea independiente sino que complementa las iniciativas de las fuerzas amigas de superficie en el logro de los objetivos del comandante en jefe de teatro (Commander in Chief-CINC). Como las campañas de los comandantes del componente de superficie, la campaña de A1 está estructura da para cumplir los objetivos generales del CINC de teatro. En vista de la percepción común de que una campaña de interdicción aérea está concebida para realzar la eficacia el comandante del componente de tierra, parece extraño hablar de realizar la campaña conforme a los objetivos del CINC de teatro. Estos objetivos son importantes debido a la decisión de distribución del CINC, que determina el esfuerzo aéreo total previsto y asigna las fuerzas que deberían dedicarse a distintas operaciones para un determinado período de tiempo.l La Fuerza Aérea ha mantenido desde hace tiempo que es prerrogativa del comandante unificado o conjunto distribuir el esfuerzo aéreo al contraataque aéreo, interdicción aérea y apoyo aéreo cercano.2 Así, pues, de día en día el CINC de teatro puede aumentar o reducir la cantidad de esfuerzo aplicado a la campaña de interdicción aérea. El comandante del componente aéreo (Air Component Commander-ACC) recomienda la distribución aérea al CINC de teatro y de esta forma ejerce una fuerte in- fluencia en la decisión final. El realidad, han de considerarse los puntos de vista de todos los comandantes de componente.3 Cuando menos, el CINC de teatro prescribe la dimensión de la campaña de interdicción aérea y determina indirectamente cómo se ejecuta. El CINC o una autoridad de más alto nivel también puede proporcionar una orientación más definitiva acerca de lo que la campaña de interdicción aérea debería lograr y que puede y no puede hacerse.4

Debido a que la confección de una campaña de A1 parece ser una operación simple, muchas personas se sienten tentadas a inmiscuirse en la planificación. Cierto número de individuos desean apretar el acelerador de la potencia aérea-desde altos dirigentes del gobierno preocupados por el efecto de la selección de los blancos sobre la opinión mundial hasta los comandantes de superficie a los que se presta apoyo los cuales consideran que se beneficiarán si dirigen la operación. La conducción de la campaña requiere los conocimientos especializados y atención constante del comandante y el personal del componente aéreo. Independientemente de si la decisión de realizar una campaña de A1 proviene directamente del CINC de teatro, del ACC o a petición de uno de los comandantes del componente de superficie, el ACC debería tener responsabilidad de la misión. La interdicción aérea es un caso clásico del uso de mando y control orientados a la misión, a veces llamado tácticas del orden de misión. 5 Este concepto de mando y control (véase el cuadro); que emana de la tradición militar alemana que data de Helmuth von Moltke, está concebido para proporcionar una mayor libertad a la persona que conoce la situación y subraya la iniciativa al nivel más bajo. Por tanto, aprovecha lo que el sector militar de Estados Unidos tiene como orgullo: la iniciativa del soldado, marino o aviador individual.

El mando y control orientados a la misión está ausente en los debates actuales de la interdicción aérea. En consecuencia, toda persona que pudiera recibir algún beneficio de la interdicción aérea desea ejercer alguna influencia en cómo debería realizarse. El gran número de cocineros amenaza con estropear el cocido. La interdicción aérea ha de realizarse como una campaña única bajo la dirección de un comandante--el ACC- que debería ser responsable de su ejecución. Lo contrario, en vista de los limitados recursos aéreos disponibles, fragmentará el esfuerzo y reducirá la eficacia.

La campaña de interdicción aérea retrasa, perturba, debía o destruye a las fuerzas, enemigas.6 Logra uno o más de estos fines realizando operaciones contra cierto número de blancos o sistemas de blancos posibles, incluyendo las unidades de combate enemigos; las redes de transporte; las redes de comando, control y comunicaciones; los pertrechos de combate; o una combinación de todos ellos. La forma específica de la campaña de interdicción aérea ha de derivarse de los objetivos del CINC, tomando en cuenta las amenazas enemigas y las oportunidades para acción por las fuerzas amigas.7

Los objetivos del CINC para una campaña de interdicción deberían ser suficientemente amplios para permitir al ACC latitud en su cumplimiento. El CINC debería identificar estos objetivos en términos de resultados deseados más que de blancos a atacar o salidas a realizar. Aunque puede ser más fácil preparar listas de blancos o detallar salidas. la presentación de los objetivos en tales términos mutila el proceso de planificación y produce un esfuerzo general menos eficaz.8 No solo han de conocer los ACC los objetivos de teatro sino que además han de conocer los objetivos de los comandantes de superficie a fin de poder proporcionar les el mejor apoyo posible y ayudarles a aprovechar los resultados de la campaña de A1. Una vez que se conocen los objetivos, los planificadores aéreos esbozan las distintas formas de lograrlos.. Puede ser posible un ataque contra puentes y carreteras, pero--tal como nos demostró nuestra experiencia en Vietnam-puede ser mucho más eficaz minar puertos o atacar muelles. La cuestión no consiste en derribar puentes o muelles sino en encontrar la mejor forma de alcanzar los objetivos, cuenta habida de la situación existente. El ataque de los suministros en los patios puede ser la respuesta, pero el ataque de las redes de comando y control puede ser igualmente eficaz. La selección de los sistemas de blancos debería coordinarse con los comandantes del componente de superficie para asegurar que la destrucción de estos blancos cumple con los objetivos terrestres y navales. Sin embargo, al revisar posibles blancos, el comandante del componente aéreo ha de considerar también la amenaza que cada uno representa.

Los blancos enemigos no pueden considerarse únicamente en términos del número de sistemas de armas involucrados. Además de los tipos y proliferación de los radares defensivos, aviones, misiles y cañones, el terreno y la meteorología también pueden ser factores importantes. Por ejemplo, el terreno puede utilizarse para encubrir a nuestros aviones atacantes de los radares basados en tierra, y las condiciones atmosféricas pueden ayudar o dificultar al defensor o el atacante. Además, los ACC tienen cierto número de opciones a su disposición para contrarrestar la amenaza existente y ayudar a planificar las misiones.

Entré éstas figuran los recursos de inteligencia y de guerra electrónica (por ejemplo, las fuerzas de supresión de defensas-las del ACC y las de los comandantes de los componentes terrestre y naval). Independientemente de la eficacia de los recursos de la guerra electrónica, ciertos blancos o sistemas de blancos pueden ser tan costosos de atacar que será necesario considerar otras posibles formas de lograr el objetivo. Lo más probable que los blancos de alto valor bien defendidos por el enemigo requerirán una serie especial de fuerzas de ataque que incluyan supresión de las defensas, guerra electrónica y aviones de superioridad aérea. La naturaleza de la amenaza puede in- fluir no solo en la selección de los sistemas de blancos sino también en la determinación de las etapas y momentos para los ataques. Por ejemplo, puentes bien defendidos pueden requerir la colocación de minas de influencia a lo largo de líneas ferroviarias en zonas remotas. El cambio posterior de las defensas enemigas puede abrir luego ciertos blancos de puentes al ataque. La amenaza también puede dictar basar fuerzas amigas en áreas extensas lo que a su vez requiere la integración de los recursos de reabastecimiento de combustible en el aire.

Los ACC han de mantenerse alerta para detectar oportunidades singulares en la aplicación de la interdicción aérea de formas especialmente eficaces. A menudo una campaña de A1 se asemejará a campañas previas, pero los ACC han de examinar todas las oportunidades y aprovecharles cuando operan en su ventaja. Dichas oportunidades puede ofrecerlas el plan de maniobra del comandante del componente terrestre, la campaña del comandante del componente naval, la situación del enemigo, factores ambientales o la propia condición existente del ACC. Por ejemplo, las líneas enemigas de comunicación pueden ser muy frágiles, la meteorología puede haber protegido una zona contra ataque o paralizado al enemigo o el apoyo de A1 de un desembarco de soldados de infantería de marina puede desviar las fuerzas enemigas de una ofensiva inminente del Ejército. En el lado de las fuerzas amigas, la gama de aviones disponibles puede permitir transportar grandes cargas de bombas hasta blancos enemigos profundos (por ejemplo, mediante los F-111) o puede exigir que la campaña opere contra blancos exactos cerca de las bases amigas (por ejemplo, con los F-4E PAVETACK). Igualmente, el ritmo de las operaciones puede ser determinado por limitaciones en el suministro o las capacidades de mantenimiento de las fuerzas amigas. La inteligencia disponible puede convencer al ACC que ataque nódulos logísticos vitales de comando, control y comunicaciones, perturbando así el movimiento de los refuerzos y suministros enemigos. Si se coopera con aliados cuyos aviones y comunicaciones son de segundo orden, el ACC pudiera utilizas los aviones aliados para atacar blancos blandos en carreteras y líneas ferroviarias y concentrar los recursos aéreos estadounidenses en la supresión de las defensas. La tarea del ACC y el personal en el centro de control aéreo táctico (Tactical Air Control Center- TACC) consiste en vincular todos estos factores entre sí y producir un plan de campaña que ayude a lograr los objetivos del CINC de teatro. Esta responsabilidad requiere más que abrir un ejemplar del Manual de Eficacia de Municiones Conjuntas. Exige un conocimiento de las técnicas y procedimientos que involucran a los cazas, bombarderos y aviones de reconocimiento; las capacidades, limitaciones y prácticas de suministros y mantenimiento, y la aptitud táctica de distintas unidades. Estas aptitudes se obtienen mediante el estudio y la experiencia como aviadores. Análogamente, los comandantes y oficiales de mando deberán estar plena- mente preparados para realizar las operaciones aéreas. En vista de los límites actuales sobre la asistencia a escuelas de servicio intermedias y de alto nivel, el personal de la Fuerza Aérea debería tomarse tiempo para ejercer otras posibles oportunidades educativas. Los oficiales de estado mayor deberán comprender a los posibles enemigos: su doctrina, operaciones militares pasadas, puntos fuertes y débiles, así como sus redes de comunicaciones y sistemas de comando, control, comunicaciones e inteligencia. Además, estos oficiales necesitan conocer las lecciones aprendidas en campañas de interdicción aérea previas así como las capacidades y limitaciones de los sistemas aeroespaciales tripulados y no tripulados, los efectos de los armamentos y la doctrina de las fuerzas aliadas. Esta educación, junto con conocimientos y experiencia operativos, preparará plenamente a los y el personal para la realización de las operaciones aéreas de teatro.

No basta que los ACC y su personal sean listos y eficientes. Han de comprender lo que las fuerzas de superficie pueden y no pueden hacer. Además, han de conocer y comprender a los componentes de superficie y su personal. Las comunicaciones electrónicas no son un sustituto del valor de hablar directamente unos con otros. Una de las mejores formas de fomentar dicha comunicación es la de interconectar los cuarteles generales de los comandantes de los componentes. Al final de la Segunda Guerra Mundial, la Novena Fuerza Aérea de Estados Unidos publicó un análisis de sus operaciones en Europa. Un comentario aparecido en Análisis condensado es especialmente pertinente:

Una de las lecciones más importantes aprendidas en la guerra aérea táctica en el desierto fue la de que era absolutamente necesario que los mandos aéreos y terrestres cooperantes funcionen juntos en la más estrecha unidad operativa y física. El paso práctico indicado por esta doctrina fue el de que la Novena Fuerza Aérea tendría que formar un mando operativo móvil y compacto que se mantuviera a la altura del movimiento más rápido del grupo del ejército y pudiera operar in- dependientemente del principal mando administrativo en la retaguardia.10

Cuando las fuerzas operan en un teatro importante, la interconexión de los mandos debería continuar de forma descendente a lo largo de la cadena de mando hasta al menos las fuerzas aéreas numeradas y niveles de componentes de superficie equivalentes. Si la interconexión es impráctica, han de intercambiarse representantes de alto nivel. La colocación de oficiales de enlace de nivel junior en los respectivos mandos no es suficiente. Debido a que estos oficiales han de representar a sus comandantes en los otros mandos, han de comprender cómo piensan sus comandantes. Esta capacidad requiere aptitudes y sensibilidades que trascienden de la mera función de enlace. En cierto grado, la ausencia de dicha interconexión es compensada en la actualidad interconectando las partes de control aéreo táctico (Tactical Air Control Parties-TACP) y los centros de operaciones de apoyo aéreo (Air Support Operations Centers-ASOC) con los mandos de las unidades terrestres, y los oficiales de enlace terrestres con las brigadas de combate de la Fuerza Aérea. Una idea que se está considerando en la Fuerza Aérea de Estados Unidos en Europa (USAFE) es la de proporcionar oficiales de enlace aéreo del cuerpo de generales de brigada (Air Liaison Officers-ALO) en tiempo de guerra.11 Esta idea es un paso en la dirección apropiada y, si el Congreso permite los cargos, debería extenderse también al tiempo de paz. Dichos arreglos necesitan continuarse y ampliarse para incluir representación equivalente al nivel de mando naval, cuando proceda.

Los comandantes del componente de superficie ayudan al ACC formulando sus necesidades de interdicción aérea en términos de objetivos y planes para el logro de dichos objetivos. Cuando proceda, deberían incluir también los blancos y sistemas de blancos recomendados para el ataque aéreo. El ACC integra luego las necesidades de los comandantes del componente de superficie en la actividad general y considera sus recomendaciones de blancos en la formulación de un plan. Cualquiera que sea la decisión, el ACC debería coordinar el plan con estos coman- dantes e informarles de cualesquiera cambios.

Después de haber desarrollado una campaña eficaz de interdicción aérea, el ACC no puede descansar y dejar que ésta se ejecute automáticamente. Como indicó el General Helmuth von Moltke, "Ningún plan sobrevive al contacto con el enemigo".12 El enemigo no es un objeto inanimado sino que reaccionará a nuestros esfuerzos e incluso iniciará acción que perturbará nuestros planes. Además, la capacidad del ACC de asignar recursos a la campaña de A1 varía diariamente según la atrición y las variaciones en la guerra. Ninguna campaña de A1 puede ser estática. El ACC ha de analizar constantemente la campaña para que ésta responda a cierto número de factores, incluyendo la amenaza enemiga, la situación de superficie de las fuerzas aliadas y el estado de la potencia aérea enemiga. En el seguimiento de las contra- medidas enemigas, el ACC ha de disponer de información oportuna y exacta. La experiencia ha demostrado que las fuerzas enemigas se adaptan por lo general con bastante rapidez a las operaciones aéreas dirigidas contra ellas. A veces, la respuesta enemiga es rápida, inesperada y eficaz, como en 1943 cuando los alemanes cambiaron de la evacuación nocturna a través del Estrecho de Mesina a evacuación diurna. El esfuerzo aliado por cortar o destruir a las fuerzas alemanas que se replegaban de Sicilia fue impedido por la falta de comprender que el enemigo había adoptado esta medida arriesgada. En consecuencia, se retrasó el cambio de las operaciones de AI aliadas de la noche al día. A veces los cambios son más sutiles, como cuando los norvietnamitas tendieron cables a lo largo de ríos, colocando láminas de madera en ellos cuando se necesitaban puentes y recogiendo las láminas de madera después.

La inteligencia debería desempeñar tres funciones durante la etapa de ejecución de la campaña de interdicción aérea. Primero, puede proporcionar información actualizada para ayudar a las operaciones actuales. Estos datos son vitales para planificar los ataques contra blancos móviles. Aunque los ACC no hacen depender la campaña de las capacidades de sistemas de censores en tiempo real, deberían aprovechar totalmente la capacidad de estos dispositivos. Segundo, la inteligencia puede indicar cómo el enemigo está adaptándose a la campaña de forma que los ACC puedan responder de manera apropiada. Tercero, la inteligencia puede ayudar a analizar la eficacia de distintas partes de la campaña de interdicción aérea, especialmente los conceptos recién introducidos. Debido a que ocupan el centro de la inteligencia y la declaración del estado aéreo, los ACC pueden revisar óptimamente la campaña según sea necesario y así alcanzar los objetivos de los CINC de teatro. Además, tomando como base la inteligencia disponible, los conocimientos especializados de los ACC, la competencia de su personal y el progreso de la campaña de interdicción aérea, los ACC pueden recomendar cambios en los planes inmediatos y de corto plazo a los comandantes del componente de superficie.

Tras examinar estos objetivos de teatro (incluyendo los objetivos de los comandantes del componente de superficie), las características de la amenaza y las capacidades / limitaciones de las fuerzas amigas, el ACC determina los blancos y, si es necesario, adapta los planes de ataque. De acuerdo con la función de comando y control orientados a la misión, empero, las unidades participantes junto con los jefes de vuelo individuales y las tripulaciones aéreas seleccionan tácticas, técnicas y procedimientos apropiados. Ese proceso resulta en el mejor uso de la iniciativa y el empleo más eficiente de los conocimientos especializados al nivel apropiado. Además, debido a que los comandantes aéreos subordinados comprenden los objetivos de la interdicción aérea, pueden continuar la campaña a pesar de interrupciones en las comunicaciones con los mandos superiores. Es decir, no tienen que recibir un Orden de Tarea Aérea diario para continuar las operaciones de combate. Además, las tripulaciones aéreas pueden depender de su capacitación y aptitudes para realizar operaciones de reconocimiento armado cuando se les encomiendan éstas y atacar blancos de oportunidad cuando se les autoriza a hacerlo.

La interdicción aérea no solo ayuda a un comandante del componente de superficie reduciendo la capacidad del enemigo de reforzar y maniobrar, sino que también ayuda al comandante y los subordinados a maniobrar para derrotar a las fuerzas enemigas. Por ejemplo, un comandante de fuerza terrestre, realizando lo que el Ejército llama el nivel operativo de la guerra, lucha batallas de maniobra (fuego y movimiento). Al planificar y luchar la campaña, el comandante necesita la cooperación de la potencia aérea. Esa cooperación puede adoptar la forma de operaciones de contra- ataque aéreo, Interdicción aérea, apoyo aéreo cercano, reconocimiento aéreo o transporte aéreo táctico. Cuando un determinado plan de maniobra requiere interdicción aérea, las fuerzas tanto aéreas como terrestres han de estar estrechamente coordinadas. El desvío de la potencia aérea o el retraso en la supresión de las defensa del Ejército o movimientos de las unidades perturbarán todo el esfuerzo y pondrá en riesgo el éxito de la empresa. Cualquier cambio en la interdicción aérea ha de coordinarse de cerca con el comandante de tierra. Análogamente, cualquier cambio en el plan de maniobra del comandante de tierra ha de coordinarse con el comandante aéreo.

El otro lado del comando y control orientados a la misión es el de que el superior-el CINC de teatro-asegura que las fuerzas. recursos y la autoridad requeridos para la realización de la misión están a disposición del subordinado responsable. Aunque los recursos están en el teatro de operaciones debido a programación previa de los servicios y las decisiones de ejecución de tiempo de guerra basadas en una asignación de las fuerzas en el Plan de Capacidades Estratégicas Conjuntas (Joint Strategic Capabilities Plan-JSCP), el CINC de teatro determina dónde se utilizarán las fuerzas y para qué fines. El CINC es responsable de la estrategia de teatro y fija los objetivos. La determinación de prioridades puede resultar en el éxito o fracaso de una campaña aérea. Si el CINC ordena al ACC que dé prioridad a las operaciones de contraataque aéreo y apoyo aéreo cercano, esta decisión limitará los recursos disponibles para la interdicción aérea. Si el CINC ordena al ACC que realice importantes actividades aéreas en varias zonas dentro del teatro de operaciones, esta acción diluirá la eficacia de la potencia aérea y evitará una campaña unificada. Para asegurar un uso adecuado de los recursos, el CINC de teatro proporciona fuerzas a las personas que mejor pueden utilizarlas para lograr los objetivos de teatro. En consecuencia, el comandante del componente aéreo es responsable de todos los recursos aéreos, incluyendo el número limitado de aviones especializados. En el comando y control originados en la misión, el concepto de planificación centralizada y ejecución descentralizada es aplicable a la campaña de interdicción aérea. Hay dos razones para la planificación centralizada y ejecución descentralizada: recursos limitados y la eficiente aplicación de esos recursos. El ACC ha de operar de ordinario con menos del número y tipos deseados de fuerzas. Además, la velocidad, alcance y flexibilidad de los recursos aéreos requieren planificación centralizada.

Por ejemplo, a principios de la interdicción aérea cuando los aliados luchaban con recursos limitados, el control centralizado con la ejecución descentralizada era esencial para el éxito de las operaciones. Aunque estos recursos eran capaces de realizar una variedad de misiones, habían de establecerse prioridades. Bien es verdad que la velocidad y alcance de la potencia aérea daban al comandante flexibilidad en decidir dónde y cuándo utilizarla. Pero si los recursos aéreos se comprometían en fines fraccionarios para atender las necesidades de muchas partes, se conseguía poco y pronto se disipaba la potencia aérea. La misma situación existe hoy. El tratar de realizar una campaña de interdicción aérea asignando los recursos aéreos a distintos comandantes de superficie significa que no se dispondrá de fuerzas suficientes y los recursos necesarios para realizar la labor. En efecto, los principios de la masas y economía de fuerzas serán violados.

Los distintos servicios, mandos y agencias tienen funciones que desempeñar en todas las operaciones militares que realizamos hoy. Ciertos recursos pueden desempeñar un papel vital en la campaña de A1 aun cuando no pertenecen al ACC. Podemos pensar en cinco clases:

1) Recursos nacionales de inteligencia. Los recursos de inteligencia pueden atender las necesidades de más de un teatro de operaciones. Deberían ser controlados al nivel nacional, pero las tareas pudieran delegarse si lo permiten las comunicaciones.

2) Mando Aéreo Estratégico (Strategic Air Command-SAC). El SAC puede colocar con rapidez una gran cantidad de armas sobre el blanco y puede aumentar la eficacia de otras fuerzas. Puede proporcionar una fuerza combinada de bombarderos, aviones cisterna y de reconocimiento. Debido a la importancia de estos recursos en disuadir la guerra nuclear. El mando operativo ha permanecido en el CINCSAC.13 Sin embargo, ahora reconocemos que la responsabilidad de controlar estos aviones debería pasar al comandante de teatro para que la determinación de blancos, asignación y tareas, y la aplicación de estos recursos esté en manos de la persona que conoce la situación.14 Todavía hemos de reconocer que la responsabilidad debería descansar en el comandante del componente aéreo en vez del CINC de teatro. Con un nuevo concepto presentado en el Simposio de la Potencia Aeroespacial de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en 1988, SAC propuso que se designara un área estratégica de responsabilidad (Strategic Area of Responsibility-SAR) en un teatro de operaciones y que las fuerzas SAC operaran en esa SAR con lo que vienen a ser órdenes tipo misión.15 La SAR sería un área accesible solo a los bombarderos pesados o principalmente a este tipo de avión.

3) Aeronaval. Dependiendo de los objetivos del CINC de teatro y el estado de la batalla, el comandante del componente naval puede tener a su disposición salidas de portaviones. Análogamente, pueden disponerse de salidas de aviones de fuerzas de tareas, de aire a tierra, y de la Armada. Si la situación general de teatro así lo dicta, estas salidas sobrantes se pondrían a disposición del sistema de control del ACC para establecimiento de blancos, asignación, tareas y ejecución. Esta recomendación no significa que el ACC deba controlar todas las operaciones aéreas del comandante del componente naval. Por supuesto que no. Cuando los comandantes del componente naval utilizan fuerzas aeronavales orgánicas para realizar la campaña naval, están en la mejor situación de comprender sus capacidades/limitaciones e integrarlas con las operaciones de superficie y subsuperficie. En realidad, el ACC coopera con el comandante del componente naval cumpliendo los objetivos de teatro. Esta cooperación es adicional a la proporcionada por la campaña de contraataque aéreo e interdicción aérea en curso (por ejemplo, ayudando con las operaciones defensivas en el mar). Cuando el comandante del componente naval tiene capacidad aérea orgánica y capacidades de comando y control afines-como ocurre en una operación anfibia-el ACC proporciona el esfuerzo aéreo, incluyendo establecimiento de blancos, asignación, tareas y ejecución. Los ACC apoyan a los comandantes del componente naval que no tienen fuerza aérea táctica orgánica (por ejemplo, el comandante, Fuerzas Navales del Sur de Europa- COMNAVSOUTH) en gran medida de la misma forma que proporcionan apoyo aéreo cercano a los comandantes del componente de tierra.

4) Fuerzas de Operaciones Especiales (Special Operations Forces-SOF). Cuando las fuerzas SOF están operando en un área donde el ACC realiza A1 y están efectuando operaciones aplicables a la campaña de A1 (por ejemplo, recogida de inteligencia), deberían ser parte de la actividad del ACC.

5) Armas del Ejército. En vista de que el Ejército emplea armas con alcances de más de 200 kilómetros (km), se hace evidente que esos sistemas han de integrarse estrechamente en la campaña de interdicción aérea para aprovechar su alcance extremo. La ratificación del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (Intermediate-range Nuclear Forces-INF) pronto eliminará los sistemas de misiles lanzados desde tierra con alcances superiores a 500 km, pero otros sistemas de largo alcance permanecen en el inventario del Ejército o pueden ser obtenidos.16 La cuestión del comando y control de los misiles de superficie a superficie se hace más importante a medida que la tecnología los convierte en participantes activos en las campañas de contraataque aéreo e interdicción aérea. Lógicamente, el control del establecimiento de blancos, asignación, tareas y ejecución para dichas armas corresponde al coman- dante responsable de la dirección general de una campaña en particular. Si estos sistemas no se integran en la campaña de A1, es posible que puedan destruir inadvertidamente a aviones amigos. Por ejemplo, si la cronometrización es especialmente mala, un misil Lance pudiera llegar en el mismo momento en que un avión de A1 lanza sus armas. En el mejor de los casos, estas armas deberían integrarse de cerca con las tareas el ACC debido a que nadie realizaría apoyo aéreo cercano sin integrarlo de cerca con el plan de fuego y maniobra de las fuerzas terrestres.

En resumen, una interdicción aérea ha de realizarse como una campaña integrada por un solo comandante que tiene las herramientas y autoridad necesarias para realizar la misión. El candidato ideal para efectuar la A1 es el comandante del componente aéreo debido a que este oficial manda o controla la mayoría de los recursos aplicables y tiene información que le permite adoptar decisiones oportunas. El ACC debería ser la autoridad coordinadora para toda la actividad de interdicción en el teatro y siempre ha de tener presente los objetivos asignados por el CINC de teatro. El comando y control orientados a la misión es plenamente aplicable a la interdicción aérea, y hasta que no se aplique rigurosamente no podremos obtener el máximo beneficio de nuestros esfuerzos.

Notas

1. Publicación 1 de JCS, Department of Defense Dictionary of Military and Associated Terms, 1 junio 1987. 32.

 2. Intercambio de cartas entre el General J. P. McConnell, jefe de estado mayor, Fuerza Aérea de Estados Unidos, tema: Concepto para una coordinación de aire-tierra conjunta mejorada, 19 marzo 1965, y General Harold K. Johnson, jefe de estado mayor, Ejército de Estados Unidos, tema: Concepto para una coordinación de aire-tierra conjunta mejorada, 28 abril 1965. El análisis sobre la distribución se halla en la página 5 del concepto. Esta posición sobre la distribución fue confirmada por un memorando firmado conjuntamente el 23 mayo 1981, tema: Acuerdo del Ejército y la Fuerza Aérea de Estados Unidos sobre la distribución y asignación del apoyo aéreo ofensivo (OAS)-Memorando de información-afirmado por el Teniente General Glenn K. Otis, GS, subjefe de estado mayor para operaciones y planes y el Teniente General Jerome F. O'Malley, subjefe de estado mayor, planes y operaciones de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

3. Como ejemplo de evaluación de las necesidades de todos los componentes, considérese un debate hipotético en el cuartel general de guerra de la OTAN en el norte de Italia donde los comandantes o representantes de los componentes son el comandante de las Fuerzas Terrestres del Sur de Europa (COMLANDSOUTH); el comandante de la Quinta Fuerza Aérea Táctica Aliada (COMFIVEATAF); el comandante del Representante del Sur de Europa de las Fuerzas Navales (COMNAVSOUTH REP) y el comandante de las Fuerzas de Ataque y Apoyo en el Sur de Europa (COMSTRIKEFORCESOUTH REP). En algún momento de la guerra, COMLAND- SOUTH puede recurrir a COMNAVSOUTH REP y preguntar por qué los buques con un reabastecimiento de obuses de artillería no han salido aún de Gibraltar. El COMNAVSOUTH REP se dirigiría al COMSTRIKEFORCESOUTH REP y preguntaría cuándo los grupos de batalla del portaviones estarán disponibles para despejar el camino. La respuesta pudiera ser la de que el comandante en jefe, en el Sur de Europa (CINC- SOUTH) ha ordenado que los portaviones apoyen la batalla en la Tracia greco-turca. En ese momento, el COMNA VSOUTH REP pudiera dirigirse al COMFIVEATAF y preguntar acerca del apoyo aéreo táctico de las operaciones marítimas (TASMO), solo para escuchar que las fuerzas aéreas basadas en tierra han sido totalmente comprometidas a proporcionar apoyo a COMLANDSOUTH. En este momento el COMNAVSOUTH REP se dirige al COMLANDSOUTH y le dice, "Si quiere su reabastecimiento, ha de reducir sus demandas inmediatas de apoyo aéreo por dos días, de forma que Five ATAF pueda proporcionar TASMO para mi convoy de abastecimiento." Aunque este caso es hipotético, indica la necesidad de una comprensión mutua entre los comandantes de componente. 4. Un ejemplo de la restricción de una campaña de interdicción aérea es la limitación inicial sobre las operaciones contra blancos de transporte durante la preparación para la invasión de Normandía. El Primer Ministro Churchill dictó que los únicos blancos que podían atacarse eran aquellos en que las bajas francesas no era probable que superaran 150. Sin embargo, esta limitación se abandonó poco después de que los ataques produjeran relativamente pocas bajas. Hilary St. George Saunders, The Fight Is Won, vol, 3, Royal Air Force 1930-1945 (Londres: Her Majesty's Stationery Office, 1954), 87.

5. German Military Thinking: Selected Papers on German Theory and Doctrine, Coloquio sobre el Arte de la Guerra (Carlisle Barracks, Pa.: Colegio de Guerra del Ejército de Estados Unidos, mayo de 1983), 94.

6. El significado de la interdicción aérea citado antes difiere algo de la definición del término actualmente utilizada por el Departamento de Defensa: "Una acción destinada a desviar, perturbar, retrasar o destruir el potencial militar de superficie del enemigo antes de que pueda ser utilizado eficazmente contra fuerzas amigas: Publicación 1 de JCS, 191. Esta definición se asemeja mucho al punto de vista contenido en la doctrina básica de la Fuerza Aérea en el sentido de que la interdicción aérea eficaz "puede retrasar la llegada o concentración de fuerzas y suministros, perturbar el plan de operación y control de fuerzas del enemigo, desviar recursos enemigos valiosos a otros usos y destruir fuerzas y suministros." AFM 1-1, Basic Aerospace Doctrine of the United States Air Force, 16 marzo 1984,3-3 Y 3-4.

7. AFM 1-1. 2-10 Y 2-11. 

8. Si el CINC de teatro va más allá de la distribución del esfuerzo aéreo o si un comandante de componente desea detallar cómo debería proporcionarse el apoyo, otro oficial entra inmediatamente en la planificación detallada del esfuerzo aéreo. Los comandantes simplemente no pueden traducir el esfuerzo aéreo a salidas. Por ejemplo. en la Región Central del Mando Aliado de Europa de la OTAN (Allied Command Europe-ACE), una salida de reactor Alpha representa una carga de bombas limitadas a corto alcance con poca auto- protección electrónica. Por el contrario, un F-111 representa una gran carga de bombas lanzadas a una distancia considerable con una importante autoportección electrónica. Una vez que los comandantes deciden aceptar la función de asignación y tareas, han de asumir toda la función; de lo contrario, algunas, si no todas. las misiones no se realizarán a niveles óptimos.

9. Tendremos que desarrollar la instrucción que necesitamos. La educación militar profesional (Professional Military Education-PME) conjunta no tiene tiempo para enseñar cuestiones de planificación de A1 en el TACC o en mandos aliados equivalentes. Incluso la PME de la Fuerza Aérea no tiene ahora tiempo para enseñar este material y la reducción en el Colegio de Mando Aéreo y Estado Mayor a un curso de medio año exacerbará aún más el problema. Además, los oficiales asignados a un TACC o un equivalente en el extranjero no han asistido a la PME en residencia. Aunque tanto la Escuela de Operaciones Aire-Tierra (Air Ground Operations School- AGOS) como el Curso de Guerra Aérea Combinada (Combined Air Warfare Course-CA WC) proporcionan piezas del rompe- cabezas. necesitamos instrucción a fondo en la guerra aérea. Esto incluye no solo cuadros de organización y el flujo de las funciones de comando, control. comunicaciones e inteligencia (C3l) sino también establecimiento de blancos, efectos de las armas, generación de salidas, el enfoque enemigo para la guerra y la historia de la potencia aérea desde un punto de vista de las aplicaciones. Este último tema puede ser el más difícil de enseñar.

10. Condensed Analysis of the Ninth Air Force in the European Theater of Operations (1946; nueva impresión, Washington. D.C.: Oficina de Historia de la Fuerza Aérea, 1984), 57.

11. El plan de USAFE consiste en proporcionar enlace de oficiales durante la guerra comprometiendo a los comandantes de división aérea del Mando Aéreo Táctico como oficiales de enlace aéreo del cuerpo. Esta acción. por primera vez, proporcionará un nivel de enlace que indica la naturaleza seria del compromiso de la Fuerza Aérea al comandante de cuerpo. Aunque el oficial general de ALO puede carecer de experiencia directa cuando se despliega. el coronel de ALO permanente suplirá cualquier posible deficiencia. El oficial general de ALO asegurará acceso a los más altos consejos de guerra en los campos de la Fuerza Aérea y el Ejército.

12. Robert Debs Heinl, Jr., Dictionary of Military and Naval Operations (Annapolis, Md.; Instituto Naval de Estados Unidos, 1966). 239.

13. General William W. Momyer, Air Power in Three Wars (Washington, D.C.: Government PrintingOffice, 1978), 99-107.

14. "Integrating Strategic and Tactical Air Power in Conventional Warfare," Simposio sobre Potencia Aeroespacial de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, Maxwell AFB, Ala., 2-4 mayo 1988.

15. Ibid.

16. Los sistemas que operan más allá de 500 km son permitidos por el Tratado INF, pero debido a que operan con alcances tan extremos, son considerados como parte de un concepto diferente para la aplicación de la potencia aérea.


Colaborador

El Coronel Clifford R. Krieger (USAFA; MA, Universidad de California del Sur) es comandante de la 86a Ala de Cazas Tácticas, CG USAFE. Con anterioridad ha prestado servicio, entre otros lugares, en la Decimotercera Fuerza Aérea, CG USAF, y Alemania. El Coronel Krieger es graduado de la Escuela de Estado mayor de Fuerza Aérea Real, la Escuela de Guerra del Ejercito, la Escuela Superior de Mando y Estado Mayor del Aire y la Escuela superior de Guerra Aérea.

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